Soy muy rara, ya me lo han dicho en repetidas ocasiones pero me doy cuenta que lo soy cuando yo misma sorprendo. Me molesta la gente que trabaja cuando yo no tengo ganas de trabajar. Me molesta su ir y venir, sus prisas, su afán en sostener este negocio pensando que no va sin ellos, cuando el negocio siempre va. Me molesta su hablar apurado y su sorpresa de verte tranquila, porque ellos no están tranquilos, ellos están de arriba para abajo y les resulta extraño quien no lo está. Me molestan sus interrupciones, su idea de que todos vivimos como están viviendo ellos. Me molesta su quedarse tarde cuando ellos sí que salen temprano, porque llegaron más temprano que todos, pero no acaban, ellos nunca acaban de trabajar, no terminan de tener prisa, no respiran, no se calman. No me afectan pero me molestan. Como las palomillas alrededor del foco, que no molestan mientras están ahí, pero que no puedes perder de vista por si deciden emprender el vuelo hacia tu cabeza. Yo no quiero que ellos, los de las prisas y la adicción a los deberes, se me metan en la cabeza. Yo no quiero jamás, ninguna vez, volverme así.
miércoles, mayo 02, 2012
Rarezas
martes, abril 24, 2012
Un paso a la vez
Hoy en el radio venía escuchando Alfa, la estación me gusta aunque Esquinca no. Sin embrago, me quedé escuchando la historia de una enfermera australiana, que a cargo de los pacientes terminales, había logrado descubrir las 5 cosas más comunes de las que se arrepiente una persona al encarar la muerte. Me quedé escuchando porque siempre he pensado que lo único inteligente en la vida que puedes hacer es no arrepentirte de nada, incluso de los errores porque de ellos aprendes y quizás en ese momento no había más opción. No debes arrepentirte principalmente porque no se puede regresar el tiempo, y cada arrepentimiento será una carga más que llevar en la vida. Entonces escuché como una a una las 5 culpas más comunes me chocaban totalmente. Si yo hubiera sido uno de sus pacientes –me alegro que no- tendría que haber mencionado las mismas cosas y no me gustó. Así que un paso a la vez, iré reparando el camino para el día que tenga que pasar al otro mundo lo haga en paz. Pero sobre todo, para empezar a ser mucho más feliz. ¿Por qué de qué se trata la vida si no de ser feliz?
La tristeza profunda de no haber llevado una vida auténtica, sino la vida que otros querían.
Tanto luché contra esto que terminé haciéndolo. Recuerdo un capítulo de Friends, en que Rachel dice: “Dios, me esforcé tanto en no parecerme a mi mamá que no vi venir esto” al darse cuenta que era igual a su padre. Me pasó lo mismo. Me esforcé mucho en hacer y dejar de hacer muchas cosas para no parecerme a personas que me desagradaban; profesores, compañeros, figuras públicas, mis padres incluso –al menos sus cosas malas-, y terminé siendo uno de mis tíos. Claro, porque lo admiraba e inconscientemente quería ser como él. Pues bueno lo fui. Pero a mis 29 años me di cuenta que eso no me gustaba, que era un Carlos perfecto pero había dejado de ser Vero. Y siendo una copia fiel de Carlos me iba bien con los demás, por eso nunca me percaté del error. ¿Pero y yo qué? Yo no quiero ser tan paranoica con el dinero, ni tenerle tanto temor a perder la seguridad o la estabilidad de un trabajo o una casa, yo soy más impulsiva, yo sueño más, yo busco cosas diferentes, retos nuevos y cosas fuera del protocolo, así que no puedo seguir viviendo en el protocolo y la diplomacia que hace tan feliz a la gente que me rodea. Necesito ser feliz yo.
En una sesión de hipnoterapia breve, me regresaron a los 7 años, tenía que verme a esa edad, recordar que sentía, que hacía, cómo pensaba, y después, tenía que entrar mi yo adulto a la habitación. Cuando yo, de siete años me vi entrar pensé: “Ostia, ¿en eso me convertiste? ¿Qué pasa con esa ropa de oficina, con las ojeras de levantarse temprano, con la cara desguanzada de que odias lo que haces, con tus aires de grandeza corporativa que hacen feliz a todos menos a ti? ¿Dónde están los jeans? ¿Dónde están tus partituras? ¿Dónde está la sonrisa rebelde de que seguramente estabas haciendo algo que haría enloquecer a todos pero te haría completamente feliz a ti? Me decepcioné. Decepcioné a mi pequeña Vero porque la convertí en el clásico adulto que no quería ser. Y ahora sólo queda reparar el daño. Aún hay tiempo de convertirnos las dos en lo que siempre hemos querido ser, y escuchar por fin ese grito de “estás loca” que nos libere.
La frustración de haber trabajado demasiado y compartido poco.
Otra en la que jamás pensé caer. Debo reconocer que en este aspecto trabajar en HP me ayudó muchísimo. Aprendí el valor del tiempo y como estar en una oficina es totalmente retrógrada e innecesario para cumplir con tu chamba. De modo que no salgo tarde, ni trabajo los fines de semana ni nada de eso, sin embargo, el trabajo sí ha sido un pretexto para no hacer cosas. Sobre todo aludido al cansancio. Dejo de hacer cosas, de salir, porque siempre estoy cansada de trabajar y quiero hacer nada en mi casa, literalmente.
Le tenemos tanto respeto al trabajo, que nos dejamos de respetar a nosotros mismos. Recuerdo que cuando la Yaya estaba en el hospital, iba un rato a verla a la hora de la comida, me comía una torta para que me diera tiempo y estando ahí pensaba en que fregadera era tener que volver cuando yo quería quedarme ahí, con ella. Y que fregadera era tener que sacrificar la hora de la comida. Estaba poco tiempo y cuando llegaba el relevo salía corriendo de regreso al trabajo. Si no llegaba nadie y era demasiado tarde, tenía que irme igual. Salía desganada, preocupada, para llegar y ver que el mundo no se había caído sin mí. Debí haberle dicho a mi jefe y equipo, esta es la situación, los próximos 6 meses o 1 año, lo que dure, voy a tomarme 2 horas de comida y voy a salir temprano para ver a la Yaya, y se acabó. Cuando no cumpla un objetivo entonces hablamos. Pero no lo hice, y a veces pienso en todo el tiempo que pude haber pasado con ella, pero yo tenía muchas cosas que hacer. Igual me escapé muchas veces, pero vaya, a lo que voy es que el trabajo debe ser de las prioridades más bajas. Voy a trabajar al menos 20 años más, con la Yaya me quedaban 6 meses, ¿Qué valía más la pena? ¿Dedicarle tiempo a mi trabajo o a ella?
Jamás me volveré a perder una comida, un festejo, un cumpleaños, una cita, por motivos de trabajo, si tiene que ser así, entonces buscaré otro trabajo que no arruine mi vida. En aquella hipnoterapia me decían también, tú sólo te dedicas a sembrar ¿a que hora vas a cosechar y disfrutar de comerte la cosecha? Muchos lo hacen cuando se mueren, me prometo que no será el caso.
No haber sido capaz de expresar mis sentimientos.
Sigo sin ser capaz. Al psiquiatra le molesta mucho esto y parece que no avanzamos. Él insiste que debe ser que tengo algo atorado, un recuerdo reprimido que no me deja demostrarle a los demás que soy un ser común y corriente que ríe, llora y se enoja. Debe tener razón, pero yo sigo sin encontrar que es lo que atora mis emociones. Lo que sé y le comenté es que odio el teatro que hace la gente alrededor de una emoción. Si lloras, ya viene todo el mundo hasta a los que les caes mal, diciéndote palabras de aliento, alcanzándote unos kleenex, preguntando que pasa, si pueden ayudar en algo, y resulta que sólo se te salieron unas lagrimitas porque te pegaste en el nervio del codo. Enojarse es aún más difícil. La gente cree que uno debe controlar su ira, y mientras más elocuente reaccionas ante alguna provocación más te respetan. Pura mierda. Tenemos derecho a enojarnos. Yo tengo derecho a enojarme como me de la gana, tengo derecho a aventar cosas o pegarle a los muebles si quiero, a gritar o hacer un escándalo, es mi manera de sacar las cosas. El psiquiatra me dijo que debía darle oportunidad a la gente y se la voy a dar. Tengo el remedio para esto y es muy sencillo: “Jódete”. Cada vez que alguien me diga, “ay cálmate no es para tanto” yo le diré: “Tú jódete.” Cada vez que manifieste mi deseo de pegarle a alguien en la cara y alguien me responda con un: “caaalma, ¡que violenta!” le diré: “Tú jódete.” Y de aquí en adelante, si alguien se mete con mi manera de expresar lo que me de la gana, desde un berrinche de kinder hasta una risa desparpajada, sólo le diré: “Tú jódete.” Y tal vez añada un “pinche amargado”. Por que cuanod uno se enoja también tiene todo el derecho a decir groserías e improperios varios.
Haberse quedado en contacto con los amigos.
De esto no estoy muy segura. Sí le he perdido la pista a varios, pero ha sido más su culpa que la mía. Yo he querido tener contacto con gente de la prepa por ejemplo, pero ellos no. Tenía muchos amigos hombres, y como las viejas somos muy argüenderas –aunque de verdad podría no incluirme- una vez aparecida la novia o la esposa prefirieron cortar por lo sano aunque fuera una simple amistad, ya que esta civilización –y sobre todo el sexo femenino- sigue sin entender cómo se puede dar una amistad entre un hombre y una mujer sin sexo de por medio. Otros de plano no olvidan los rencores, y si contestan cosas como: “¿ya se te olvidó que nunca me devolviste mi goma? No voy a tu fiesta.” Eso es de hueva. Y otros yo he decidido no verlos pensando que tal vez sus vidas y la mía no cuadren mucho por lo tanto es mejor no moverle. Pero a ese sector sí que podría recuperarlo. Prometo hacer tiempo y espacio para retomar el contacto con amigos muy queridos como el George y su bacacho, Beavis, Montse –veremos si no entra al grupo de ya me casé y no tengo tiempo más que para mi marido-, la otra Montse –si quiere, Shak –si quiere también, Aydé, Vivi, Zuly, -que veo una vez al año, la Toca, Maky… ya veremos.
Haberse permitido ser más feliz.
Y este es un conjunto de todo. Recuerdo perfecto como decía “no podría ser más feliz que ahora” y lo mucho que me vanagloriaba de sentirme feliz con pocas cosas como un buen café, un whiskol, mi casa iluminada por mi Castor, brincar en la cama… y unos días después tuve un ataque de pánico regresando de vacaciones y nunca volví a sentir esa emoción de ser feliz con una tontería. Y es que no puedes ser feliz si no te gusta tu trabajo, tu oficina, que es un lugar al que vas todos lo días. No puedes ser feliz si no haces lo que te gusta, si estás pensando todo el tiempo en estar en otro lugar haciendo otra cosa. No puedes ser feliz si te da miedo decirles a tus padres quién eres realmente, cuando a decir verdad creo que soy una gran persona, aún cuando no cubra sus expectativas o más bien sus sueños. Yo sería feliz siendo yo, dedicándome a la música, siendo libre de mí y de la gente, diciéndole “jódete” a quien se lo merezca, siendo auténtica y congruente cueste lo que cueste y pésele a quien le pese. Así uno puede ser feliz. No estoy muy lejos. Tengo muchas cosas que quería para construir mi felicidad como mi Castor, pocos y muy buenos amigos, pocos y muy entrañables familiares, un bonito y cómodo departamento, un trabajo que al menos me da para mis chicles y la escuela que me llevará por fin al sueño de la música, sólo tengo que ajustar algunos tornillos más para permitirme de verdad ser más feliz. O al menos sonreír con más frecuencia.
Creo que esto es como los pasos de AA, lo primero es reconocerlo y lo segundo ser muy valiente para hacer lo que haga falta para reparar los errores. Así sea perder cosas o gente en el camino, perder seguridad, perder dinero o cosas materiales, mientras me haga feliz, creo que ya no me importará rendirle cuentas a nadie, más que a mí. Sabré que voy por buen camino cada vez que miré hacia atrás y sonría, o cuando dejé de mirar hacia atrás.
“Al fin y al cabo, sí que hay veces que el partido se gana en los dos minutos de tiempo de compensación”.
lunes, abril 09, 2012
Sueños
Yo me pregunto porqué hay gente de la que te acuerdas todo el tiempo. Se te aparece en los sueños por ejemplo, todo el tiempo. A veces en buena onda y otras no, a veces en su forma original y otras diferente, como otra persona o en otro look pero tú sabes que sigue siendo la misma, a veces incluso a otra edad, pero es esa misma persona siempre. Me pregunto porque esas personas no se van. Porqué de repente vas caminando y te sorprendes pensando en ellas. A veces son personas que no te caen bien, que te hicieron cosas, pero ahí estás caminando y pensando en algún evento que pasaste con ellas, acordándote de algo, bueno o malo y preguntándote en consecuencia dónde estará ahora. A mí lo que me pasa a veces es que me enojo y digo. ¿Cómo estás pensando eso? ¿No tienes cosas más importantes en qué pensar?
Tal vez sea eso, que en su momento fueron importantes, sin importar cuanto la hayan cagado después. Hay gente con la que sueño diariamente, como mi hermano o la Yaya, últimamente gente de la universidad también se ha vuelto recurrente. No sé si mi subconsciente lucha con todas sus fuerzas para volver a un tiempo que considera mejor. Pero también sueño con ella, y mi subconsciente aún inteligente en mi sueño me dice que no, que por ahí no, que aproveche el momento para huir antes de empezar la historia o en todo caso evitar repetirla, y entonces aparece ELLA, quien en cada sueño me salva de todo, incluso de mí misma.
Los sueños son una cosa tan compleja. Nunca sabremos si son solamente unos segundos de alucinación sin relación alguna con la realidad o proyecciones de nuestros deseos, flashes de nuestro futuro, destellos de lo que ha sido, lo que pudo ser, o lo que quisiéramos que fuera, pequeños trailers de esas películas que nos gustaría rodar en nuestra vida, incluso las de terror, que queremos evitar a toda costa, avisos, alertas de nuestros peores miedos, vistazos de esperanza, sueños, en todo el sentido de la palabra, para hacerse realidad.
En cualquier caso, yo sueño mucho, soy de esas personas que llegan a controlar sus sueños, sé lo que está pasando y puedo decir quiero ir aquí, quiero abrazar a esa persona, necesito apurarme a llegar allá porque estoy a punto de despertar, sé cuando es un sueño y a veces me obligo a despertar, otras veces me esfuerzo por permanecer dormida y seguir en la fantasía, tal vez con los pies metidos en el mediterráneo con personas que ni siquiera conocí. Después me paso el día analizando eso que soñé, pensando en porqué esas personas se me siguen presentando noche a noche, aún concientemente, me pregunto todavía si son señales, si hay algo que debería hacer, o si simplemente se quedaron en un archivo muy a la vista y mi mente cuando se aburre es lo primero que ve. Como las cajas de los cuartos de servicio, donde la primera al lado de la puerta, es la que siempre revisas primero, aunque a veces no quede tiempo de revisar las demás, pero eso no quiere decir que es la que tiene las cosas más importantes.
jueves, febrero 23, 2012
El trabajo y yo
El trabajo y yo no nos llevamos bien. No es un tema de “no quiero trabajar” si no que el trabajo como se maneja en México no es lo mío. Siempre dicen que te dediques a algo que te guste y entonces no tendrás problema con trabajar, pero seamos honestos, es muy difícil dedicarte a lo que te gusta y conseguir una combinación productiva de factores de trabajo. Quiero decir, que es difícil que te guste, esté bien remunerado, la empresa tenga buen ambiente, te lleves bien con tus compañeros, te acomode el horario y te acomode el sistema. Lamentablemente siempre hay algo que falla.
Yo en algún momento me fui por el camino capitalista y busqué entre las cosas que me gustaban la que mejor rendimiento me diera, pero eso no implica que la que escogí fuera el top de mi lista de opciones. Actualmente tengo una buena combinación de factores, pero ese sistema 60tero de ir a la oficina a diario, comer en una hora y volver a casa con un mundo de gente a la hora pico sin ganas de hacer nada, no es lo mío. Yo creo que no es lo de nadie, pero hay gente tan embebida en el sistema que ni se imagina lo que sería tener algo mejor.
Aunque no me gusta el sistema me he adaptado y lo he hecho bien, pero hay días que la tierra se da la vuelta y el sol sale por el lado incorrecto, entonces, te desacomoda la perspectiva y terminas no entiendo ni ostias de lo que pasa.
No sé qué pasó, justo en este momento de mi vida en el que no debería tener alteración alguna –por salud- todo me pasa. No sé bajo que artes tomaron –o tomó- esa decisión, y analizándolo muy detenidamente puede ser más conveniente la nueva situación pero no deja de ser un golpe mortal para el orgullo.
En un trabajo me pasó que me ascendieron 2 veces, aumentando la chamba, las responsabilidades y sin aumentar el sueldo. Ahora me aumentaron el sueldo me redujeron la chamba y sí, me descendieron de puesto. Es un título, un nivel jerárquico, una posición en un organigrama que nadie ve. Algo que sinceramente me afecta para bien, ganar más por hacer menos debe ser como diría Lenny “una combinación ganadora” pero sigo sin entender cómo llegamos ahí, y de alguna manera no me termina de convencer. Además a mi no me engañan, aunque todo parezca igual, en términos de crecimiento no es lo mismo trabajar para subir 2 pisos que trabajar para subir 3, o incluso trabajar en el PH y no tener a donde subir. No soy mediocre, no me gusta hacer siempre lo mismo y no me gusta que me den atole con el dedo.
Hay algo aquí que anda mal, no sé qué es pero lo descubriré y creo que sólo me queda ver si la nueva estructura me funciona, y si no funciona, tendré que ir a buscar aquel 3er piso en otro lado, porque de lo que estoy segura es que puedo hacerlo. A mi nadie me va a decir que me quede aquí tranquila en el chapoteadero si yo sé que puedo perfectamente irme a nadar con tiburones. Ya veremos.
lunes, febrero 13, 2012
Crisis
Se siente pinche, doy gracias a Dios de tener a mis papás junto a mí que ha sido lo único que ha ayudado a la causa, supongo que como los animales, el instinto te lleva a lo viejo conocido, este es mi lugar seguro y el único donde puedo sanar de algo así.
No sé porque haya sucedido. Tal vez debí prestar atención a señales que no tomé en cuenta, tal vez podría haberlo evitado pero lo hecho, hecho está.
Espero que mañana logren dar con el punto clave y arreglemos esto. Sé que estoy poniendo varias cosas al filo de la navaja como el trabajo y mi pareja, ya que no tengo cabeza ni espíritu para pensar en eso ahora. Deberíamos sentir la libertad de decir, esto, estos días, esta vez, se tratará solamente de mí y lo que yo necesito, también se vale.
Espero que los remedios caseros y el "ohm" sigan funcionando e ir mejorando. Ojalá tenga l oportunidad de ayduar a alguien más en esta situación porque no se siente bien, y espero con todas mis fuerzas que sea la última vez, no quiero que esdto se repita jamás, es increíble lo mal que te puedes sentir y no podertelo explicar. Y es impresionante ver cómo hay cosas que simplemente no puedes enfrentar solo.
Arrieros somos y en el camino andamos, vamos pues.
lunes, enero 30, 2012
del honor y otros demonios
Este fin de semana estuvo lleno de todo. Días ocupados, festejos, fiestas y cenas, comidas, juegos, pláticas y borracheras, todo en un par de días. Este fin de semana aprendí algo que no sé si es importante pero si muy productivo para mí, aprendí que el honor es algo que la gente cree que se inventaron en el medievo para hacer a los caballeros más atractivos, pero en realidad es un valor moral que deberíamos tener, conservar y demostrar cada día en cada cosa.
Hace unos años escribí que mis deseos para el universo no podían ser más de quiero esto y quiero lo otro, tenían que empezar a ser peticiones para alcanzar por mis propios medios todo aquello que quisiera. En ese entonces pedí mejorar mi calidad de vida, en vez de un mejor trabajo o un millón de dólares. Lo mejor fue que lo logré, a través de todo lo que estuvo a mi alcancé y todo por lo que en ese momento me di a la tarea de alcanzar. A lo largo de los últimos 3 años –si no es que más- además de centrarme en lograr todo aquello que necesito –o creo necesitar- para tener una gran vida, he tratado de centrarme en ser una mejor persona. Difícil decisión, pues además de que no se puede ser bueno-bueno la perspectiva ante si eres buena o mala persona es amplísima.
Creo que he mejorado mucho. Ya que no nos podemos poner de acuerdo con que está bien y qué está mal, lo mejor es crearte tus principios y valores y seguirlos hasta donde sea posible. Ser congruente contigo mismo. Yo no quería ser elitista, materialista o superficial pero a veces se me iba la pinza pues siempre he tenido un miedo inherente a quedarme sin nada, necesito la seguridad del dinero, de la casa, de los ahorros, del futuro. Poco a poco y con ayuda de grandes personas he logrado quitarme ese miedo hasta llegar al punto de, si fuera necesario, donar todo lo que tengo por una buena causa. Ya no me importa tanto. Jamás hablo de dinero ni me preocupa que se acabe, no me gustan las marcas, ni la presunción, me gusta tener cosas que me gustan sin importar lo que valen y me gusta rodearme de gente igual. Definitivamente deje de ser una persona pose y medio farol, creo que no importa lo que tienes mientras eso que tienes te haga feliz. Y definitivamente no eres mejor persona por las cosas que tienes. Eso nunca lo pensé, pero lo he ido reafirmando a los largo de estos años.
También me di cuenta de que puedes crecer con gracia o por desgracia. Crecer e ir asumiendo el rol que te dan los años es increíble. Crecer y disfrutar de cosas nuevas, como las cenas gourmet en vez de los tragos baratos, salir por gusto y no porque es inadmisible estar en casa un viernes por la noche, disfrutar de ver el techo porque estás agotada por la semana. Entre otras cosas, aprender a apreciar todo aquello por lo que renegabas es muy agradable. Asumir este rol de cuidar a los padres como ellos lo hicieron contigo, ayudarles cuando puedas, invitarlos a comer, invitarlos a tu casa, preocuparte, saludarlos, extrañarlos y empezar a verles el lado que nunca les viste mientras estabas con ellos es fantástico. Y lo es porque es una decisión propia, ellos ya jamás te obligarán a nada, pero tener la suerte de estar en posición de echarles la mano y hacerlo es lo mejor que te puede pasar. Ellos deben haberse equivocado conmigo 1 millón de veces, y el mismo millón renegué de ellos, pero es imposible que yo no me haya equivocado el mismo millón de veces. No es una retribución, es el gusto de hacer algo por aquellos que te guste o no, hicieron todo por ti, y si no lo hicieron, lo más “honorable” que puedes hacer es ayudarles igual, porque ahora puedes, porque tú sí quieres hacer bien las cosas, porque puedes demostrar que siempre hay tiempo para reivindicarse. Porque no ganas nada diciendo: ahora fastídiate como yo. Pero ganas mucho siendo la mejor persona.
Yo quisiera ser una persona honorable, respetable, no alguien a quien le das una patada y te da un abrazo, pero si alguien que no te contestará la agresión. Honorable es alejarte y punto, y si algún otro alguien agrede a esa persona que te agredió, y estás en posición de evitarlo, lo evitas igual. Es una cadena, si no detienes la primera patada un mal día te llegará por detrás. Creo que muchísimas personas no miden las consecuencias de sus actos ni de sus decisiones. Somos producto de nuestras decisiones y jamás se me olvidará aquella anécdota de una amiga: “Le había hecho el internado miserable, lo trataba con la punta del pie, y le obstaculizó la carrera todo lo que pudo, un día, siendo el ya un médico reconocido y respetable, aquel otro le buscó, lo saludo efusivamente buscando tal vez el conectar con alguien tan importante ahora, y el muchacho le dijo: Usted creyó que el internado iba a durar toda la vida, pero se acabó, yo a usted no lo saludo”.
A veces pensamos que vamos a estar en la misma posición toda la vida, y si esta es ventajosa aún más, pero no sabemos. No sabemos cuando dará vuelta la tortilla y si teníamos no tendremos y será necesario pedir, y si no teníamos tendremos y será nuestra responsabilidad ayudar sin importar quién es. Es fácil vengarte, decir no quiero ayudarte aunque puedo, pero nadie tiene seguro ese lugar en la vida, todo puede pasar. Y más allá de tener un back up, cuando ayudar no te quita nada, es lo más honorable que puedes hacer.
¿Pero que es el honor en el siglo XXI? Esa cosa de la que hablan los caballeros de la mesa redonda, un cuento, una leyenda, un algo que a efectos de esta vida moderna, no tiene sentido.
“Y sin embargo… se mueve”
lunes, enero 23, 2012
De cuando el control excesivo hace perder el control.
Las empresas se ufanan cada vez que mejoran la seguridad de la red prohibiendo cuanto pueden para los usuarios y así "asegurándose" que no les quedará opción más que trabajar, porque cualquier otra cosa, hasta leer las noticias, será imposible. De este modo se aseguran de que sus empleados sean mucho más productivos ya que no tienen manera de perder el tiempo y además protegen la red de los peligrosisímos videos de Youtube, las temibles redes sociales y el horror de las descargas de iTunes, porque hay que entender que las canciones de Glee pueden poner en peligro al cotización en bolsa de las acciones del negocio. Ya me imagino, “a esta no le inviertas porque un analista se descargó el pacman” y claro la seguridad, porque descargarse un audiolibro en estos tiempos puede llevarte a la cárcel. Pero...
Hoy las claves de acceso de las cuentas empresariales de SM no funcionan.
Hoy el proxy bloqueo la parte de edición del sitio que tengo que administrar.
Hoy el proxy bloqueó y desinstaló el programa por el que acceso al servidor de la revista electrónica no pudiendo acceder a los archivos que debía subir.
Hoy el proxy no me deja entrar a la página de edición del sitio corporativo.
Hoy yo no puedo arreglar directamente nada de esto –como antes- porque tengo todos los accesos bloqueados y helpdesk aún no logra resolverlo.
¿Y que pasó?
Que todo el día he estado jugando angry birds en el teléfono y sólo espero que den las 6:00.
Tal vez es que la empresa y yo confundimos el significado de la productividad.
miércoles, diciembre 28, 2011
Cerrando...
Este año fue de lo más pinche. Tuvo sus cosas buenas, como el coche nuevo pero en realidad estuvo bastante crappy. Empezó del carajo con el declive de la Yaya que nos mantuvo medio año deseando que al creador lo partiera un rayo, y para ella debió ser unas 10 veces más horrible, lo que a mí me ponía 10 veces de peor ánimo. Finalmente se fue poco antes de mi cumpleaños y obviamente ese trágico evento consagró el 2011 como un año para tirar a la basura. Dadas las circunstancias no recuerdo mucho del primer semestre más allá de las visitas al Hospital, de las comidas en los caldos, en el Dumas, del estrés total, de la esperanza y la desesperanza que iban acorde al humor de los médicos y de su carita que de alguna manera lograba sonreír de vez en cuando.
La segunda parte del año no trajo mejores cosas. Empezamos a sobreponernos del trago amargo con la adquisición del coche, que trajo un montón de líos y de tranzas que resolvimos como los grandes, pero que nos dejó a la vez un muy mal sabor de boca en cuanto a este tipo de transacciones y sin ganas de volverlo a hacer pronto.
Después tuve ese altercado en la oficina porque mi jefe enloqueció y estuve un par de meses maldiciendo las mañanas por tener que ir a trabajar, después la cosa mejoró bastante y finalmente el terreno laboral se volvió a echar a perder hasta quedar como un chapoteadero, a gusto, pero sin posibilidad de echar la nadadita.
En este mismo ámbito todo colapsó en el trabajo del Castor, el abuso y el exceso de poder de quienes debían convertir un asunto en algo bueno, lo convirtieron en algo nefasto, tuvo –igual que el coche- sus cosas buenas, pero tampoco fue algo digno de admiración, no por parte de ellos, pero cabe destacar el logro de ella. Todo esto nos trajo problemas maritales, que logramos superar como siempre, pero que también se llevó entre las patas el buen sabor de algunas semanas en este terrible año.
Finalmente vinieron las fiestas, que esta vez no traían un aire de unión y felicidad como los años anteriores si no una nostalgia, una melancolía que se te hacía nudo en la garganta –y en el hígado- . Mucho estrés por definir dónde pasarlo, qué comer, sobrellevar a los que ya no estaban y los que habían decidido no estar, pasar muchas cosas “por primera vez” que no eran agradables y seguir definiendo qué con las fiestas, cuando tu espíritu quiere estar en un lado con unos pero te quedas en otro con otros. Los regalos muy bien, la familia también, pero por primera vez quiero que se acabe de una vez este asunto de las fiestas.
Conflictos, tristezas, mentadas, corajes, y malas experiencias me dejó este año. Definitivamente fue un año de pérdidas y de aprender a ser fuertes, o acordarse de que lo éramos. Ni modo, a veces pasa. Nunca había tenido un año así de malo y siempre hay una primera vez. Así que todo lo que le puedo sacar a este año de porquería es la esperanza de un 2012 increíble, lleno de sueños por cumplir, con sus respectivos instrumentos para cumplirlos. Así que 2011, me voy despidiendo con la satisfacción de no tener que volverte a ver jamás y la consigna de que te vayas mucho a la mierda.
2012, here we go! Con toda la actitud y mi casco de guerrero por si te quieres poner loco.
sábado, noviembre 19, 2011
Lo que ella me dejó
Un apellido, una palabra, o esa pasión de llevar cierta sangre que te hace excepcional. No mejor, sólo diferente. Ese sentimiento de pertenecer a un equipo que siempre lucha con todo y contra todo, saber que te han legado un espíritu fuerte que no se rinde ante nada, y que sueña. Que sueña con cambiar el mundo y conquistarlo, con ser invencible y de alguna manera, te acuestas en la cama un día y descubres que sí lo eres. Que eres casi perfecto, casi feliz. Porque perteneces a una familia que lo tiene todo, una familia con corazón, con ganas, con sabiduría y algo de locura, con un lado obscuro que lo hace todo más divertido, con una luz que te guía cuando te pierdes, con una unión que sabe navegar por el atlántico, volar desde cualquier parte y estar cuando se le necesita. No se lleva el Sardá en el nombre, se lleva en la sangre, se bebe, se come, se platica, se vive, se respira. Yo lo siento cada día y cada noche. Siento a los que se han ido como medallas de honor colgadas en el corazón, y vivo con los que estamos como mis compañeros en la batalla y mis amigos en la fiesta. Ser parte de esta familia es lo que me dejó la Yaya y no sólo se lo agradezco, se lo admiro.
Te extraño tanto que voy a volverme loca. Todavía espero que aparezcas en mi ventana con la tabla de damas chinas, todavía no me atrevo a borrar tu teléfono de la agenda, todavía espero escucharte diciendo: “hola mija que milagro”. Todavía. Y en algún momento te escucho, y me dices que no puedo estar triste, que estás bien y te siento por ahí cuidándome pero no logro entenderlo. Tal vez si fuera más religiosa sería más fácil. Pensaría que es algo que quiso dios y punto, pero hay cosas que simplemente no logro comprender -o aceptar-. Si hay algún lugar donde busque fuerza es en ti, y entonces se vuelve más complicado.
Sí, hubiera querido que te quedaras para siempre. Tener mi lugar seguro en tu casa para siempre, tus palabras sencillas y sabias y tu mirada cómplice para siempre. Hubiera querido que te quedaras para siempre. Ayer soñé que estabas bien, que hablabas bien y te decía: “mira Yaya, ya hasta recuperaste el acento”. El mejor fue mi cumpleaños, que soñé encontrándote al final del pasillo y me diste un abrazo, gracias por haber venido. Tuve que despertar pero desde ese día supe que siempre estarías cuando lo necesitara. Y por fin soñé contigo en lo que debe ser mi versión del cielo, una mesa de juegos entre un montón de nubes, yo creo que era la antesala más bien, espero que el cielo sea mucho más atractivo. Y por fin supe que estabas bien. No se me olvidará qué me dijiste: “siempre estamos” y desde entonces si te extraño sólo pienso en eso y de alguna manera me contento, porque efectivamente siempre estás. Yo sé.
El 5 de Junio el mundo dejó de sonreír por un momento. Otros dejamos un poco más. A unos cuantos meses de haber pasado el ladrillo por la garganta, pues no han sido muchos en realidad, sigo pensando lo feliz que fui cuando supe que por fin descansarías y no podría seguir más triste. Pero siempre te imagino jugando cartas con todos esos amigos que se te habían adelantado y que extrañabas, platicando con Juan, con alguno de tus padres y sobre todo nuevamente del brazo con el Habi, con sus chiles en el bolsillo, que si lo extrañabas tú el debe de haberte extrañado a rabiar.
Sí te extraño, si quisiera irme a comer unos moros con cristianos en la mesa de la cocina, llamarte y preguntar “no interrumpo la novela” y que me contestaras “no, hija” cuando en realidad sí que la interrumpía. Pasar por ti para invitarte a comer y que me esperaras ya en la puerta. O el abrazo de despedida a la hora de irse, ¿cuán valioso será un abrazo que venderías tu alma por uno más? Pero a pesar de todo esto, yo sé que estás mejor, y sí entiendo cómo funciona la vida. Donde quiera que estés, espero que seas más feliz que aquí, que disfrutes y que vuelvas a vivir, no sólo allá sino en cada uno de nosotros.
Allá donde estás te mando mi abrazo. Espero el tuyo en alguna de estas noches, que no sea miércoles porque hay jugada.
Feliz cumpleaños 88 Yaya, te adoro.
lunes, septiembre 05, 2011
Cuando llega el ¿amor?
A pesar de haberlo convertido en un refrito, este tema continua teniendo muchas vertientes para verlo desde perspectivas menos trilladas. Debe ser así, debe ser como la vida, ¿en qué momento puedes dejar de hablar de la vida? Tomando en cuenta que todo es diferente según el cristal con que se mira, siempre hay algo nuevo que contar.
Creo que a veces se genera una confusión con respecto a qué es o qué no es el amor, porque tenemos paradigmas, incluso propios al respecto de su definición. Por ejemplo, alguna vez pensé que el amor era romper precisamente paradigmas, y cuando no era posible romperlos, cuando era muy “normal” entonces para mí eso no era amor, y tenía que salir corriendo. Luego creé en mi mente mil y un variantes pero dentro de un mismo camino y si en el camino no se cumplían esas variantes, también me había equivocado. Algo que he aprendido –de mi- es que “según el sapo es la pedrada”, suelo crear una idea según la persona con la que estoy o con la que dejé de estar y así el amor va de bueno a malo, de excitante a aburrido y de agradable a insufrible. Así que aprendí que no puedo y por lo tanto no voy a definirlo, pero puedo seguir hablando de mis peripecias y devenires según mi experiencia del momento y sobre todo, no buscaré el amor. Es simple, hay algo que vivo y siento, eso puede o no ser amor, y a mi no me importa, lo que me importa es seguir viviendo eso, sea lo que sea. Porque lo único que sí siento el deber de seguir manteniendo como principio es que el “amor” está sobrevaluado. Yo no sé si busco el amor, no sé incluso si lo tengo, pero aquello que tengo es algo que no quisiera perder.
A veces pienso ¿y si me voy? Y me llama la atención esa vida de sexo y diversión sin límites que da la soltería, pero me doy cuenta que en realidad no lo deseo, que es algo como pensar: “si tuviera todo el dinero del mundo…” y me doy cuenta que estoy mucho más a gusto donde estoy. Lo importante es que siento la libertad de pensarlo, incluso de decirlo, porque en realidad, no quiero hacerlo, sólo me gusta fantasear.
A veces pienso ¿y si se va? Y me imagino en el sillón bebiendo cerveza sin oficio ni beneficio, y no me imagino con alguien más, y no me imagino en otra casa, y no me imagino siendo feliz ni haciendo todo eso que fantaseo.
“y no sé si es amor, pero parece que sí”. Porque no sé si caiga en ese rango. No es esa sensación que hablan de “me muero sin ti”, corro hasta quedarme sin aliento para verte, te veo y me suda hasta el pelo. Es algo tan pero tan diferente que se siente tan pero tan mejor. No me muero sin ti, es sólo que no me gustaría vivir sin ti, no te persigo, porque tenemos el don de siempre ponernos de acuerdo, no me obsesiono ni me presiono, me relajo, estoy tranquila, respiro, soy feliz. No me haces falta para respirar, es sólo que lo hago mejor contigo. No sé que sea, no se si podría ser feliz sin ella, es sólo que no quiero, después de 3 años, no quiero ni imaginarme qué sería estar sin ella, después de 3 años una pijama basta para hacerme feliz y un gorrito basta para hacerla feliz, y aún así, nos esforzamos.
Siempre busqué hacer de mi vida una aventura al lado de alguien como Indiana Jones y con una casa en medio de los rápidos, pero me encontré con un relajado Panda que me sentó a comer bambú en una casa del bosque. Y no hizo de mi vida una aventura, sino que la puso en blanco y la empezó a llenar de muchas conmigo. Y yo no sé que sea lo que me mantiene a su lado, esas ganas de no separarme jamás, sólo sé que tengo justo lo que necesito y es justo lo que nunca busqué.
No creo que sea amor, esto es algo mucho más interesante, más involucrado, menos egoísta, menos trillado, más duradero, esto es algo más como “we belong”. O mejor aun “we fit” que es mucho más difícil de encontrar.
God, I am lucky! I adore u.
miércoles, agosto 24, 2011
Yo soy única
En la oficina me pidieron que dijera ante una cámara porqué soy única según yo. En ese momento no se me ocurrió nada, y después de pensarlo mucho me vino esto:
- Porque creo que la vida más que ganas necesita pasión.
- Porque creo que nada es imposible si te atreves.
- Porque creo que soñar, también es trabajar en tus objetivos.
- Porque me encanta trabajar en las causas perdidas.
- Porque creo que es más grave la contaminación por ruido que la polución.
- Porque siempre quiero estar en otro lugar haciendo otra cosa.
- Porque mi mente trabaja de un modo tan extraño que ni yo puedo explicarlo.
- Porque al menos una vez al mes me pregunto qué es esto de la vida, el amor y otros demonios.
- Porque siempre imagino escenas violentas cuando me enojo pero jamás me he peleado con alguien.
- Porque parezco más un personaje de caricatura que una persona.
- Porque puedo pasar más de una hora, sin hacer nada, sólo pensando en mis ideas.
- Porque todos los días me pongo el objetivo de cambiar al mundo con una idea brillante. Pero no se me ocurre nada.
- Porque creo en lo que, y en los que nadie confía.
- Porque actúo como un limón despelucado, sólo me sale jugo después de mucho exprimir.
- Porque mientras más tengo que hacer, más pierdo el tiempo.
- Porque creo más en lo que puede aportar una persona mayor hoy que un niño en el futuro.
- Porque siempre me ven la cara por buena gente, pero me es imposible dejar de serlo.
- Porque no soy perfecta, pero uno que otro día me gusta pensar que sí.
- Porque trato bien a los que no lo hacen conmigo, y luego me odio por eso.
- Porque en definitiva me falta un tornillo, y me desilusionaría mucho encontrarlo.
- Porque cada vez que digo "no importa" la realidad es que me importa y mucho.
- Porque busco la felicidad en muchas cosas pero en realidad soy feliz con lo más sencillo, como los juguetes.
- Porque para mí es más importante la libertad que el amor.
¿Se les ocurre algo más? =)
martes, agosto 16, 2011
Señales
Este día las “señales” sí que han estado duras y directas. Hay quienes afirman que no existen y otros que viven por ellas, yo pienso que sí existen señales pero hay que ser inteligentes para saber a dónde te llevan. No puedes interpretar las cosas como te convenga, si fuera así, podría pensar que encontrarme una moneda de 10cts en la calle significa que me ganaré el melate y entonces voy y renuncio a mi trabajo. No. La vida sí tiene señales, son la ayuda del titiritero para que no te salgas del camino, y a veces aún así te sales. Dicen que la vida te da 2 oportunidades para evitar una catástrofe y la tercera es un chingadazo. Por ejemplo, que siempre manejes a toda velocidad. Tendrás 2 accidentes pequeños y luego una catastrófico, para que aprendas que no debes manejar así, o tal vez, que manejar no es para ti.
Bueno, es difícil hablar de esto porque humildemente opino que cada quien hace su camino, su destino, y es producto de sus decisiones, nada está prefabricado. Entonces más allá de tener las cosas que son para ti, consigues todo aquello que quieres para ti. Ahora sí, ya establecido el objetivo sí creo que la vida te ayuda a llegar a él. Algo así como los papás cuando tienes 4 años: “ya sé que quieres alcanzar las galletas, te voy a dejar un banquito cerca, y las galletas a la vista, pero no las bajaré para ti”. O siguiendo la analogía del accidente, cuando te dicen: “el enchufe no porque es peligroso” y ahí vas, tal vez recibas un regaño la primera vez, una nalgada la segunda, hasta que metes el dedo y te medio matas, entonces no vuelves a meter los dedotes en el enchufe. Creo que así funciona la vida, no te puede quitar los enchufes del camino, no te pueden quitar todos los topes para que no te des en la madre, “así es la vida” pero si te puede ayudar, de alguna manera, a que no la cagues todo el tiempo.
Ahora, ¿Cómo funciona esto de las señales? Yo les hago caso, pero no siempre sé interpretarlas. Hoy todo empezó con lo que soñé, siguió -como es muy frecuente- con una canción, se ha establecido con una sensación y un pensamiento constante. ¿Qué puedo hacer? Por lo pronto, sólo deseé que estuviera bien y esto no fuera uno de esos bad feelings, hecho esto me siento más tranquila, porque sí, los deseos se cumplen. Pero no dejo de tener esta jiribilla como si estuviera cerca, muy cerca de mí. Y no sé si esperar para voltear y encontrarnos o es que la señal es para que vaya en su busca. La vida creo, podría tomar un cursito de comunicación. Veremos.
lunes, julio 11, 2011
Y pronto no será
Hace 1 mes que la razón por la que no escribo es otra. Hace un mes pasó algo y por más que intento sentarme frente a la computadora y escribir, me sale una palabra seguida de una lágrima y tengo que parar. No puedo escribir algo antes que escriba eso, antes que escriba de ella y no soy capaz todavía de escribir de ella, menos de hablar. Así que tendré que seguir intentándolo frase tras frase, hasta acabar un día lo que quiero decir, que ya lo sabe, pero que yo no encuentro forma de sacar.
He escrito muchos cuentos acerca de qué significa el amor y que significa olvidar. Es hasta ahora que lo entiendo todo, de ida y vuelta. Y entiendo que ni se olvida ni se deja de querer, si se quiso bien. Y se extraña toda la vida.
Mi patología literaria es solamente el resultado de que aquí se quiso mucho y muy bien. No es que no vea la luz, es que no me alumbro. Todavía.
lunes, mayo 30, 2011
La Yaya se va
La Yaya se va, se va y no termina de irse. ¿Si lo deseo? Sí, lo deseo. No soy una insensible, más bien veo a una persona, de las mejores que he conocido en mi vida, apagarse como una velita y de la peor manera, sufriendo, con angustia, y al parecer con algo aún pendiente. Sí deseo que se vaya, que esté tranquila, que vuelva a encontrar paz, que encuentre a mi abuelo si mis creencias en “la otra vida” resultan ser ciertas, que vuelva a estar bien, aunque eso implique que no esté con nosotros.
Estoy muy molesta. Creo que no se termina de ir porque hay demasiados conflictos en la familia, debe saber que una vez solos nos distanciaremos, que sus hijos no volverán a hablarse entre sí, que el que está lejos no volverá, que no habrá más navidades Sardá porque cada uno está tan absorto en lo suyo, cada uno tiene tantas ganas de demostrarle al otro que no lo necesita, que en vez de aprovechar esta oportunidad para unirse, arreglarlo todo y salir adelante, nada más están esperando la partida como si le abrieran la puerta a un preso.
Me da mucho coraje que no entiendan (los que no lo hacen) que lo hizo lo mejor que pudo. Nadie nace sabiendo, ¿Cómo ser el mejor padre? ¿Cómo ser el mejor hijo? ¿Cómo ser el mejor hermano? No sabemos, vamos aprendiendo en el camino y todos lo hacemos lo mejor que podemos. Aprendemos afuera, aprendemos con los demás, aprendemos en un tiempo determinado, y a veces eso que aprendemos no es lo mejor para llevar a cabo, pero no conocemos otra cosa. Yo siempre pensé que cuando tuviera hijos sería un barco, que les dejaría tener todo y hacer lo que quisieran, que entendería todo lo que dijeran y sabría qué pensaban, porque siempre iba a ser cool. Ahora que ya estoy en posición de tener un hijo, pienso que seré todo lo contrario. No entiendo a los niños de 15 años y pienso que son unos escuincles, no sé de qué hablan, porqué se comportan como lo hacen ni cómo ponerles un alto. Sólo se me ocurre educarlos como me educaron a mí, con algo de cosecha mía para mejorar el sistema, y no sé si para ellos será suficiente, pero desde ahora, antes de tenerlos, es lo mejor que se me ocurre hacer.
No logro entender cómo alguien puede vivir lleno de rencor y de mala actitud. Cosas malas pasan toda la vida, es inevitable. Lo que te hace grande es cómo reaccionas ante la adversidad. Una mala actitud siempre te dejará amargado. Si pasó algo que no te gustó, díselo y perdónala, lo hizo lo mejor que pudo, y seguro también te perdonó muchas cosas. Si piensas que es personal, déjalo ir, muchísimas veces actuamos inconscientemente, y eso nunca puede ser personal. Al final, quien hizo algo malo en el pasado no puede repararlo en el presente. ¿Qué puedes reparar? Tu reacción. Tu actitud. “No me gustó, pero ya pasó, ya lo superé y sigo mi camino. ¿Necesitas que la persona se vaya para seguir tu camino? No. Necesitas entender que tus problemas no son suyos, y si no has seguido tu camino es porque no te ha dado la gana. ¿Quieres seguir tu camino? Anda y ve. Una persona en una cama que no puede ni respirar difícilmente va a impedírtelo. Sé que cada quien vive una crisis como puede y también lo voy a respetar, sólo espero que un gran faro de alógeno los ilumine.
En fin, yo también dejo ir. Y lo importante aquí es que estoy poniendo todo mi empeño en dejar ir a la Yaya, debe irse, no tiene porqué sufrir, al final a pesar del conflicto todo va a estar bien. Creó buenas personas, diferentes y especiales que están en buena posición en la vida, que no están solas y que nunca les faltará nada porque siempre tendrán ayuda y siempre han tenido la cabeza para salir adelante. No están solos, son felices y los problemas que tienen no son culpa suya ni podría aún estando sana, remediarlos. Las cosas se acomodan y todo se acomodará como deba, ahora, a su partida o después.
Lo importante es ella, en esta parte de la película es la protagonista y como en un final de temporada no quiero despegarle los ojos de encima. Quiero hacerle ver que todo va a estar bien, que puede irse si quiere, si lo necesita y que creo que debe hacerlo.
Tengo la idea fija que mi abuelo vendrá por ella, no he visto al Abi aún por lo que sé que aún no se irá, pero lo estoy buscando porque también él debe ponerse las pilas.
Ojalá los demás entiendan que esta vez no se trata de ellos, ojalá sean lo suficientemente egoístas para al menos hacerlo por ellos, perdonar para sentirse libres, para estar tranquilos, para no cargar con tanta estupidez, ojalá al menos lo hagan por ellos para que la dejen ir, y ella por fin se pueda ir en paz. Ojalá le pueda hacer ver a ella que no pasa nada, que no debe nada, que no deja nada pendiente, que no deja nada inconcluso y que ellos por fin, lo han entendido todo.
Yaya, ojalá que pronto dejes de sufrir y puedas irte en paz. Con toda la fuerza de mi alma espero poder guiarte a ese camino, como siempre, lo mejor que pueda. Por mi lado todo está perfectamente bien, fuiste una GRAN Yaya y espero sacar una de las tantas virtudes que tienes. Deseo con todas mis fuerzas que encuentres la paz.
Si los dioses pueden escuchar tus pensamientos, deben poder meterse a Internet, ojalá lean esto y la ayuden también a encontrar la libertad.
martes, marzo 29, 2011
Sólo pienso en ti
viernes, marzo 18, 2011
Tiempo
martes, marzo 08, 2011
...
miércoles, enero 12, 2011
Días
Hace un frío que pela. En mi lugar siento los dedos de los pies entumiéndose poco a poco, y a pesar de estar dentro y no fuera, a pesar de traer un abrigo además de un sweater, me muero de frío. Este frío, mi gripa intermitente y el olor a humedad me recuerdan los días de la primaria, en los que a veces no nos dejaban salir a recreo porque hacía demasiado frío. Aunque se empeñen en separar la educación de la protección, las escuelas siempre terminan haciendola un poco de padres, y si llovía o hacía mucho frío no había recreo "afuera".
Esos días la "cooperativa" se repartía los productos entre los salones, el olor a jitomate aguado de todos los sandwiches se hacía presente y el salón terminaba en un regadero de comida, agua y refresco que alargaba el recreo al menos 10min. muy apreciados en ese entonces. Y es que esas bancas siempre estuvieron mal hechas. Tenían una pendiente en vez de ser planas como una mesa normal y un cajón de "pupitre" que para abrirlo, debías levantar toda la cubierta. Eso en el frenesí de jugar "las trais" en un espacio cerrado de unos 40m2 provocaba cualquier cantidad de derramamiento de cosas. Sin contar las veces que dejabas algo encima de la banca, y poco a poco se iba resbalando hasta caerse sin que te dieras cuenta.
Eran buenos tiempos, diferentes a los buenos tiempos de la prepa cuando todo es nuevo y vives como Dare Devil. Los tiempos de la primaria eran tiempos en que a las 2:00 de la tarde eras libre y aún así la tarde no te era suficiente. Las vacaciones duraban tanto que llegabas a aburrirte y deseabas volver a la escuela para ver a tus comapñeros, pero de todos modos el primer día de clases no querías despertar y renegabas por tener que volver al sistema. Eran tiempos de regresar a tu casa con el olor a comida recién hecha, de canjear tareas por tiempo en la T.V. y calificaciones por premios o dinero. Eran tiempos de regalar cosas que habáis hecho en el taller de manualidades en vez de comprarlas, y de hacer coraje si tu madre o tu abuela no ponían el horrendo bote de basura con la foto de las flores mal pegada y el contorno de encaje, en uso. Eran en resumen buenos tiempos.
Y los tiempos de hoy son buenos también, sólo que diferentes. Incluso regresar a la primaria hoy día sería diferente y definitivamente no se parecería ni un poco a lo que nos tocó vivir. Hoy creo que lo único que cambiaría es que las cosas que de verdad no importan me importaran menos. Me gustaría vivir menos estresada por que se va a acabar el gas, o se me olvidó pagar la tarjeta a tiempo. Que no me importara si tengo el mismo abrigo de hace 10 años o compro uno nuevo cada año. Pero al final supongo que son cosas de la misma vida. Sin ambiciones, sin obligaciones, sin un sistema tal vz nos volveríamos locos, y todo sería muy aburrido sin algo que perseguir.
Eso sí, días como hoy no impiden que me acuerde de esos días y sienta un poquito más de felicidad. Y frío.
lunes, diciembre 20, 2010
2010 a la pared
Volviendo a ciertos pasajes, recuerdo lo mucho que me molesta la gente que borra su pasado. Somos producto de nuestro pasado, producto de nuestras decisiones, ¿Qué sería de nosotros si todo se borrara al caminar? Y cuidado, que no olvidar no significa cargar un peso extra. Es como confundir cambiar con evolucionar, la gente no cambia pero si evoluciona, perdonamos pero no olvidamos. Uno guarda lo que duele, para que no vuelva a doler, pero son esas cosas las que te hacen más fuerte y más sabio. Yo no borro pero tampoco me aferro. Algún día puedo regresar a esa página del libro y estoy segura me sacará una sonrisa, y si es un pasaje triste, recordaré lo que no debo hacer. Hay que tomar las cosas siempre con la mejor actitud y verlas desde la perspectiva más positiva. A veces pasas por ingenuo o por idiota, pero francamente te deja con una sensación mucho mejor.
Este año quiero hacer algo que nunca hago. En un sitio poco frecuente aprendí de una señora mayor la siguiente frase: “LA GENTE BIEN NACIDA ES AGRADECIDA” y es tiempo de que yo agradezca todas las cosas que hicieron fantástico este año y sobre todo mi vida.
Yo agradezco todos mis regalos del 2010:
La visita de Anna que me hizo más feliz de lo que ella imagina.
Las vacaciones de aventura a territorio Chiapaneco, sobre todo en la balsa de corcho, que además fueron las primeras vacaciones en forma con mi Castor.
La visita de mi hermano a la Yaya.
La recuperación de la Yaya después del susto.
Los buenos deseos de todos mis amigos.
La llegada de Carlos después de pensar que no vendría.
El éxito de la fiesta sorpresa del Cas.
El WII después de esperar 2 años.
Mi cumpleaños con todos sus festejos y regalos.
Un trabajo fantástico que no llegó cuando quería sino cuando más lo necesitaba.
Otro año más fuera del nido en un mejorado y confortable hogar.
Otro año más con una pareja IDEAL o IRREAL, no sé que se acerque más.
El éxito laboral y personal.
Los planes a futuro que ya no son solamente míos.
Mi brand-new ahijada y aprender a cargarla. Claro, mi nuevo enfoque hacia los bebetines.
Una boda que rompió paradigmas y me enseñó que más que fuerte hay que ser congruente con uno mismo.
La exotiquísima re-unión familiar que parece va tomando vuelo.
Mi bienvenida formal a principio de año y la fantástica relación con mi familia política. Sobre todo con el suegro.
Haber cumplido la mayoría de mis propósitos, el más importante, logré mejorar mi calidad de vida.
Agradezco sobre todo 2 cosas: tener la bendición de que mis sueños se hacen realidad y claro, todas las personas que están ahí para ayudarme a realizarlos.
No sé si alguien quisiera estar en mis zapatos, pero yo definitivamente no quisiera estar en los de alguien más. Aquí parada en ellos pienso que no podría ser más feliz, ni en otro lado, ni con otra gente, ni con otras cosas. Para el año que viene no pediré nada, haré nuevamente mis propósitos, trataré de cumplirlos todos y hasta el final, y como dicen por ahí, dejaré mis manos vacías para poder tomar todo lo que venga.
Las sombras, los clavos, los claroscuros de mi pared están ahí por algo y ahí se quedarán. Un día el clavo que nunca han podido sacar se caerá de golpe y no sabrán ni como fue, y tal vez no se caiga pero por fin pensarán en algo que colgar ahí, o regresarán un cuadro guardado a su sitio. Yo espero lo segundo, y aunque suene a ir para atrás en este caso no lo es. Por lo pronto ya mandé mi cajita de buenos deseos, eso al menos mantendrá el clavo en su lugar un rato más.
Un gran año, que bueno que se acaba porque el agua estancada se echa a perder. Ahora fuerza para lo que viene, inteligencia para hacerlo bien y tranquilidad para disfrutarlo. A todos agradezco su presencia en las buenas y en las malas, les agradezco más las risas y los abrazos, no les reprocho nada porque creo que todo tiene una razón de ser y en este 2011 juntos o separados que nos vaya poca madre.
Love you all. Cas, love you insane.
Adeu 2010, mis mejores vibras para lo que sigue.