Mostrando las entradas con la etiqueta locura reflexiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta locura reflexiva. Mostrar todas las entradas

miércoles, julio 10, 2024

La espada

 

Hay veces, días, momentos, épocas, lugares. Hay instantes en que todo da vueltas y marea, y hay instantes que se vuelven eternidades.

Hoy marea. Hay veces en que la vida marea y no sabes cómo bajar del barco. Quizás porque muy en el fondo no quieres bajar, y no por quedarte con esa sensación de náusea y hueco en el pecho si no porque tal vez y sólo tal vez bajarte sería aún más terrible. Es importante saber y entender que esto sólo pasa a veces, en esos momentos imprecisos del tiempo y de la emoción, en esos instantes incontrolables donde el demonio interno que siempre vive en ti decide salir a divertirse a costa de tu sano juicio.

¿Qué hacer? Bajar del barco implica muchas cosas. Es entrar a territorio inexplorado, es no saber si cuando vuelvas de tierra el barco seguirá ahí o será otro que aún se sienta peor, o mejor. Es enfrentar civilizaciones nuevas, entidades desconocidas, emociones imprevistas y ¡ay! no estamos para descubrir nuevas emociones en este momento, aún si fueran buenas. Bajar del barco es un riesgo. No queremos riesgos.

¿Qué queda? Dominar al demonio. ¿Será en efecto un demonio? ¿Será ese lado obscuro que juega con nosotros para divertirse él? ¿o será un lado luminoso que sólo da miedo porque deslumbra? De cualquier modo, al igual que el barco, lo que se presenta aquí es el miedo a lo desconocido. El miedo… quizás todo esto no es ni barco, ni tierra, ni demonio, ni ser de luz; quizás todo esto es miedo. ¿Y qué hacer con el miedo? El miedo es terrible. El miedo te salva de morirte tal vez, aventando adrenalina a todo tu cuerpo y haciéndote correr a una velocidad que normalmente no alcanzarías. El miedo puede hacer que levantes un auto, corras más rápido que un león o hasta vueles por unos instantes. Que bueno es el miedo. Pero ¿qué pasa cuando el miedo es esa sombra de risa macabra? ¿Qué pasa cuando el miedo paraliza, hunde, ciega, ensordece, nubla, detiene? El miedo también mata. El miedo es tan brutal como la vida.

A veces, sólo queda preguntar qué hacer, conocer otra opinión, otro punto de vista. El problema es la respuesta. Casi siempre recibirás respuestas que no son lo que esperas ¿o es que más bien no preguntamos bien?

Hay un acertijo medieval en el que se plantea quién tiene el poder. 3 hombres, un rey, un sacerdote y un rico, más un mercenario con una espada. El Rey pide al mercenario que mate a los otros 2 porque le debe lealtad, el sacerdote pide que los mate porque le debe lealtad a su dios y el rico pide que los mate a cambio de 100 monedas de oro. ¿Qué hará el mercenario? No importa. Lo que importa es que el poder no reside en el rey, ni en el sacerdote, ni en el rico, el poder reside en el mercenario quien es el único que puede matar, a uno, a los 3 o a él mismo.

Quién fuera el mercenario para tener el poder. Qué fácil sería todo si cargando una espada pudiéramos ir sorteando las desavenencias de la vida, sin que nadie nos diga algo, ni nos juzgue, sin deberle lealtad a nadie más que a uno mismo y sobre todo disfrutando de la libertad de decidir. Hoy día, ni siquiera podemos decidir cuándo dormir.

Qué genial sería dormir, dormir mucho tiempo y soñar que camino cargando mi espada y nada más.

martes, julio 14, 2015

Castorcitos loading...

Hoy pienso todo lo contrario a mi anterior blog. Definitivamente soy un héroe. No sé como hay tantas y tantas personas que tienen hijos. Supongo que un factor es que pueden no planearlo, es un asunto de "que pegue" y luego una resignación como de "esto es lo que nos mandó Dios". Aquí es un poco diferente. Creo que también nos lo mandó el universo, pero fue estratégicamente planeado, lo que hace que te sientas aún más responsable por lo que estás haciendo.

Quise darle vueltas, pensar que el trabajo, la ausencia o los viajes estaban haciendo que me preocupara de más. Pero no es así. La realidad es que tengo algo atorado en la garganta que es una mezcla de felicidad y terror atrapado en una bola de play-do atascada jsuto en la garganta.

Quiero que lleguen, quiero jugar con ellos, ver sus sonrisas y sus gestos parecidos a los míos, ver cómo empiezan a reconocerme y cómo enloquecen cuando toco el piano. Pero estoy aterrada. No hay más. De este lado tengo el terror de que le pase algo a su maravillosa madre y esposa mía. Es una cirugía y uno nunca sabe. Tengo terror de que se les ocurra adelantarse y me agarren como dicen por ahí "con los calzones abajo". Tengo terror de cargarlos y romperlos. Pánico.

Supongo que es normal. Pero eso no hace que esto se sienta mejor. Estoy feliz pero debo estar preparada para tantas cosas que no sé, no sé...

Espero que ellos salgan más inteligetnes y fuertes que yo. Eso ayudará muchísimo. Y guapos, porque no, también que salgan muy guapos.

jueves, julio 03, 2014

Libre albedrío

El mundo se ha vuelto una mierda. Políticos corruptos, gente miserable, mala educación, abuso de madres, mujeres y homosexuales. Abuso de hombres, padres y heterosexuales, que deslumbrados por las anteriores minorías pasan desapercibidos, analizados por una lupa inexistente.

Pero volvamos al principio. ¿El mundo "se ha vuelto" una mierda? No. El mundo siempre ha sido una mierda. El gobierno, el grupo electo de hoy en día que roba a mansalva y se enorgullece de manera soberbia por sus acciones, premia a su calaña y se burla del pueblo, no es nada más y nada menos que la monarquía de hace 600 años. No es en nada diferente a la realeza de hace 1000 años donde la única diferencia radicaba en tomar lo que no era suyo bajo el poder de una espada, un título o un poder divino incomprobable. El título de senador no es en nada diferente al de conde o marqués. Las doncellas y damas de compañía no son en nada diferentes a las secretarias de gobierno, hijas y esposas que utilizan como moneda de cambio sin acordarse que se trata de personas. Digamos que lo de "trata" es lo único que entienden.

¿Y nosotros? ¿Acaso somos seres humanos sin culpa ni pecado? ¿Acaso sólo somos víctimas del sistema? No. Somos el espartano jorobado que quiere ser bueno, pero lo obligan a ser malo. Como un niño pequeño, su respuesta ante la negación de tener lo que desea es la traición, la puñalada trapera para demostrar a quienes se lonegaron que conseguirá lo que quiera, cueste lo que cueste.
Somos un puñado de animales que escudados en el pecado original, en el origen de las especies, en el instinto de supervivencia o cualquier chorrada que nos deje la conciencia tranquila, hacemos actos impensables de egoísmo bajo la excusa de la supervivencia del más apto. Somos aquella población que inventó el dicho: "de que lloren en su casa a que lloren en la mía". Somos los que se bajan del coche con la capa de valiente hasta que encontramos que del lado del copiloto viene el novio de 2 metros de la chica. Somos los que inventamos: "el que no tranza no avanza". Somos un hato de ineptos que ante la impotencia de cambiar "el mundo" decidimos crear nuestra pequeña y bonita burbuja, porque: "corazón que no ve, corazón que no siente".

Y sí. Hay grupos, personas, acciones que nos devuelven la fé en la humanidad, la esperanza, las ganas de poner nuestro granito de arena a pesar de saber que es solamente un granito. Sí hay bondad, sí hay un lado agradable, "humano". Pero por cada animal salvado del mar, de la calle, de una trampa, hay otro animal abusado, maltratado, torturado. Por cada denuncia de delito hay otro acto de revancha contra aquel que dispuso la denuncia. Por cada policía que te ayuda a encontrar una dirección hay otro perdiéndote o dejando que te pierdan en el borde de Xochiaca.

Y mi pregunta es: ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo vamos a aguantar este sin vivir de blanco y negro? ¿Este ying yang constante? ¿Hasta cuándo vamos a disfrutar de un día soleado sin pensar que es sólo el presagio de una gran tormenta? El mundo nunca ha sido una mierda. Somos nosotros, siempre hemos sido nosotros. Nos quejamos de los musulmanes, de los orientales, de los africanos que mutilan a sus mujeres, de las sociedades que no comparten las modernidades y mente abierta de occidente, pero aquí detrás de nuestra pantallita. No nos uniremos a una expedición, no dejaremos nuestro trabajo efectivo y cómodo, no dejaremos nuestra casa con internet. Pero nos quejaremos, ¡ah sí nos quejaremos! y reuniremos firmas y distribuiremos fotos grotescas para hacer a la gente pensar. Sobre todo porque tenemos a Obama, a Putin, a Yoweri Museveni como amigos en el Face, y leen y le dan like a todos nuestros posts. Dios bendito no vivimos en el medievo, porque no nos atreveríamos a jugarnos el honor en un juicio por combate, las sillas ergonómicas resultan mucho más motivantes para lanzar quejas a diestra y siniestra. Es más, ¿Qué es el honor? ¿No es solamente un invento de HBO para atraer audiencia o una estrategia de Martin para darle credibilidad a una historia antigua? ¿Honor, valor? Yo creí que eran cosas modernas que se obtenían en la política y en las pistolas.

Somos seres con un regalo que jamás hemos sabido utilizar. Nos dieron algo que en principio era bueno, pero el octavo día el creador descanso y se olvidó de evaluar lo que nos daba. Creó la luz y vio que la luz era buena. Creó la tierra y vio que la tierra era buena. Creó el libre albedrío y ya no vio más. ¿Y nosotros para donde vamos a ver? Quizá después de 2000 años se nos ocurra por fin utilizar el regalazo para cambiar "al mundo". Si no, antes de eso el mundo cambiará por nosotros y ni siquiera lo vamos a ver.

Por cada Chávez hay al menos un Quino que a través de una niña de 6 años, hace ya más de 40 nos enseñó: "rápido muchachos, resulta que si no cambiamos el mundo ahora, el mundo nos cambiará a nosotros después". ¿En qué etapa estaremos ahora "muchachos"?

martes, abril 01, 2014

en Prozac

Prozac, Zoloft, Cymbalta, Praxil, Effexor son muchos de los nombres que podemos encontrar entre los medicamentos con fines antidepresivos. Pensar en una persona depresiva, en depresión o que necesita de antidepresivos para estar bien es pensar en un loco. Es alguien que está malito de la cabeza, no tiene sentido común para ver las cosas padres de la vida y no es lo suficientemente fuerte para afrontar sus problemas. Cuando escuchamos que alguien está deprimido o que los adolescentes suelen deprimirse y hacer cosas muy estúpidas, nunca pensamos en si se le murió alguien, si pasó algo traumático, si tuvo una pérdida fuerte, un accidente. La verdad lo primero que viene a la mente es que es uno de esos otros emos cochinos sin nada mejor que hacer y por supuesto queriendo llamar la atención, pero hay un mundo muy diferente allá afuera.

La depresión es una enfermedad. Punto. Es una enfermedad que se manifiesta por medio de cosas horribles e indeseables como ataques de pánico, crisis de ansiedad, crisis nerviosas y ataques depresivos. Estas reacciones, provocadas por un dolor interno mayormente desconocido provocan cosas aún peores como intentar hacerse daño a uno mismo, hacerle daño a los demás o suicidarse. Eso nos lleva a pensar en otro cliché: "quien quiere suicidarse es un pendejo". Yo no apoyo el suicidio pero entiendo lo que puede llevar a una persona a pensarlo. Incluso el famosos Prozac y sus compañeros indican siempre en la caja que puede provocar tendencias suicidas, vaya porquería digo, que al final se supone es una medicina para evitar justo ese comportamiento.

Imaginemos un soldado en una guerra, pisa una mina que le vuela las dos piernas, y cae sobre una barra de metal que le atraviesa el cuerpo sin matarle, el dolor es insoportable y cuando uno de sus compañeros acude al rescate lo primero que le dice es: "Mátame". ¿Tiene o no tiene razón? La vida es un regalo pero es difícil de usar. Este hombre lo único que siente es un dolor insoportable, lo más probable es que tampoco sobreviva pero tiene la opción de permanecer ahí en un grito por unas horas más, o quitarse la vida. ¿Cuál sería la mejor opción?

Recordemos las torturas medievales, gracias a Dios ya no nos tocaron a nosotros, pero estaban diseñadas para hacerte sufrir durante días enteros (no horas ni minutos) hasta fallecer. Cualquiera en un potro, una sierra, o la gota, pensó 100 veces en poderse morir de una vez que seguir en ese infierno.

Eso es la depresión, es una tortura medieval. No lo puedes controlar, sientes un dolor que no le puedes explicar a nadie, y mientras más intentas describirlo más ridículo suenas. No sabes porqué está pasando eso, no estás muy seguro, pero hay una alta probabilidad de que un balazo en la rodilla fuera más manejable que esa sensación de ansiedad, ese miedo súbito e indescriptible de que todo va a colapsar en cualquier momento y lo peor, no sabes porqué. Ese luchar entre la depresión, la ansiedad, la angustia y el enojo y coraje que te provoca hablar contigo mismo y decir: ¿Qué coño me pasa? ¿Porqué me siento basura en un día que no tiene nada de interesante? ¿Porque tengo miedo de que algo me pase si nunca me pasa nada? Y de pronto lo que nunca pensaste se te ocurre. No, no quiero acabar con mi vida, es muy drástico, pero que tal si voy y me estrello fuertemente contra ese poste de allí, o le reviento la cara al taxista de al lado, o me corto un pedazo de algo... algo que sea más fuerte, que cause un dolor más tolerable, que ya no sea una tortura.

No es lo mismo querer suicidarse que tener pensamientos suicidas, pensar en hacerlo es mucho más común de lo que creemos y el problema, es cuando aquellas personas que no consiguen ayuda de verdad caen en "la tentación" ¿Cuál es la única manera de acabar con este dolor inexplicable e insoportable? Bueno, pues acabar con uno.

Estar deprimido no es estar triste, es estar enfermo. Se está enfermo de la cabeza literalmente. Algo falla y los niveles de las mierdas de sustancias en el cerebro que deben hacerte sentir bien y feliz bajan hasta el punto que no le encuentras gusto a nada. Es una especie de síndrome de encerramiento porque además nadie te entiende. Sólo eres un loco, un paria, un enfermo mental desagradecido de todo lo que tienes. ¿Y que es lo que tienes? Según tu cerebro disfuncional no tienes nada, tienes miedo de nada pero miedo, angustia de nada pero angustia, tristeza de nada pero tristeza, dolor de nada pero dolor, uno insoportable y que encima, nadie entiende.

La depresión es para los tontos, los ataques de ansiedad, de pánico son para los locos, la enfermedad mental no tiene cabida en esta sociedad. Pero los síntomas persisten y hay que hacer algo. Yo imagino que tengo una espada y la blando a diestra y siniestra hacia todos lados despedazando así mis temores, atacando mis "problemas" esperando siempre que no se me ocurra blandirla hacia a mí. Mi espada está hecha de Prozac, Tafil, Simplex y relajantes musculares. Mi espada funciona y yo me quedo siempre esperando.


viernes, febrero 14, 2014

¿Y qué dijo la bruja?

Hoy como siempre, tengo un sin fin de pretextos para no haber escrito en los últimos días. Tengo pendiente escribir del trabajo, de NY, de lo acontecido posteriormente al "Quiero volver a ser yo", de la familia, de mis proyectos y la afición de mi salud hacia las montañas rusas, sin embargo, considero más interesante y más ad hoc a mi ánimo de hoy, escribir de mi visita a "la bruja". Ya lo decía mi madre; sangre gallega, terra de meigas, bruxas y feticheiros. Algo en mi sangre siempre me va a llevar a ese terreno desconocido y enigmático del esoterismo y tal vez, termine definiendo mi vida como lo ha hecho antes, tantas veces.

Hace un par de meses visité a una "bruja". Me enteré de ella a través de Dul y dada mi afición a la lectura de cartas decidí que después de muchos años era hora de volver a hacerlo. Barajé, hice unas preguntas, escuché atentamente los argumentos de la bruja y pensé que para no haberle dicho ni mi nombre, realmente estaba siendo muy atinada. Me gustó. Lo interesante fue hacia el final de la sesión. Después de haberme dicho que dentro del paquete podía hacerme una limpia, a la cual accedí sin titubeos dados los fatídicos acontecimientos últimos en casa (robos, mentiras, engaños, tropiezos) resultó que el huevo mostraba un "amarre". - ¿Qué es un amarre? pregunté. - Es lo que una persona hace para atraerte a ella, para que te quedes con ella, sin que tu lo sepas o lo quieras.

Mi sorpresa no fue tan grande. Me sacó un poco de carril -y también lo he de aceptar me reí un poco- ante la idea de que alguien pudiera tomarse tantas y tan excéntricas molestias para estar conmigo. Al ego le cayó muy bien, pero enseguida se vino la irremediable pregunta de ¿quién?. ¿Quién podría hacer algo así? ¿Quién podría pensar que era la única opción para estar conmigo? ¿Quién tendría una necesidad tan grande de atraerme de esa manera? ¿Cómo se le ocurrió? ¿Quién pudo pensar que esa era la mejor o la única salida?

No lo sé. No pregunté nombres. Las preguntas de la bruja llevaron a la conclusión de que era Ella. la relación que describió, las personas involucradas, la dualidad y el combate de amor y odio constantes, el dominio, la competencia, el daño, la culpabilidad, el eterno sentimiento de mal necesario... El amor, presente de alguna manera en cada etapa como un monstruo de 2 cabezas, como Jaykille y Mr. Hyde como un ratón en la alacena que deja rastros y huellas pero nunca lo ves, nunca lo atrapas, sabes que está ahí pero también podría ser solamente un invento de tu imaginación. Así era ese amor, constante, latente, potente, pero invisible, sabías que estaba ahí pero no lo podías ver, no lo podías constatar, hasta que llegaba un punto en que era mejor pensar que no existía, que era otra cosa, que todo era una gran confusión, pero de ser así, ¿entonces que demonios era eso desgarrador que sentía? La historia y sus capítulos no podían llevar sino a Ella. Pero eso me parecía imposible.
- Te hizo mucho daño, se siente muy culpable por todo lo que pasó. - ¡Hombre...! Pensé. Es lo menos que podría sentir después de tanta porquería. Claro que para este punto, yo ya no estaba pensando en que pudiera ser alguien más. Pedí que me quitara el amarre e hiciera lo necesario para romper con eso y dejar fluir mi relación con Jessica, después de todo, con o sin amarre, mis objetivos no iban con nadie más. Y por algo hasta el día de hoy, la magia de todos modos no había funcionado.

Lo que pasó después es que desde que salí de allí hasta el día de hoy he estado dándole vueltas al asunto. Pensé que arreglar el sentimiento de culpa no tenía nada que ver con querer atraerme a su lado nuevamente. ¿Qué objetivo tendría? ¿Arreglar las cosas? ¿Hacerlo bien esta vez? Pensé que era imposible que fuera Ella, no recuerdo que esas cosas le llamaran o que creyera siquiera en ellas, y también pensé que si de verdad me quisiera de vuelta, habría intentado otra cosa, después de todo sabe donde encontrarme y estoy segura que su idea de mí es que no lo supero, por eso me evita a toda costa, no vaya a ser que me le eche encima un día de estos. Pensé que era ridículo y que o el diagnóstico del amarre estaba equivocado o simplemente lo había hecho algún otro loco [a] que tal vez ni siquiera sabía que existía. Pero mi espiral de pensamiento no me dejo parar ahí.

He estado pensando que esto de la brujería explicaría tantas cosas, que muchos de los acontecimientos en mi vida comenzarían a tener sentido. Explicaría porque la sueño tanto y en tan determinadas circunstancias, como hay ciertas épocas en que sin razón lógica la pienso y la extraño y como con la misma facilidad me dan ganas de tenerla enfrente y ahorcarla lenta y dolorosamente. Explicaría porque a veces escribo aquí y luego pienso que fue una pérdida de tiempo y no entiendo porqué lo hice. Explicaría porque a veces me siento tan bien de haber borrado sus datos y otras me arrepiento porque quisiera saber cómo está. Explicaría porque un par de veces he decidido hablarle y luego me he arrepentido de haberlo hecho, pensando que no tenía sentido, que me puedo buscar un problema barato y que en realidad no se lo merece. Explicaría porque a veces quisiera ayudarle cuando sé que está mal pero enseguida pienso que no es mi papel y que además, se merece todo lo que le pase. Explicaría esta dualidad entre querer verla bien y ser indiferente a su persona y su vida, y al mismo tiempo sentir que me hierve la sangre y querer verla sufrir como nada en el mundo, rechinar los dientes, pensar que no merece ni mi saludo y si el cielo es justo y el karma existe la podré ver arder en el infierno mientras suplica que la rescate. Explicaría porque a veces quiero ser su héroe y otras su más cruel verdugo. Pero lo más importante, es que explicaría porque pienso todas estas cosas y tengo todos estos sentimientos encontrados cuando la realidad es que desde hace muchos, pero muchos años, lo único que debería sentir es NADA.

Es probable que nunca sepa quién fue. Lo único que espero es que sea retirado y me dejen estar en paz con mi mujer, que es todo lo que me importa. Pero la verdad, si se puede, que también ese "desamarre" rompa con todo lo anterior y jamás, jamás, me vuelva a acordar de Ella, ni para bien ni para mal, porque mi lugar está aquí, y su lugar como las órdenes de restricción, debe estar en un planeta que ni siquiera exista para mí.

Es una lástima que no existan esas máquina de borrar la memoria. Yo me quedaría con el primer año de "nuestra" vida, pero borraría todo lo demás, porque creí que el odio no existía, que era demasiado para ser verdad, pero creo que toda la mezcla de emociones que tengo es porque dentro de mi ser, en el ala del corazón roto, la odio con todas mis fuerzas.

lunes, abril 08, 2013

¿Qué idioma se hablará en el cielo?

Pensando que Margaret Tatcher y Sara Montiel se fueron juntas al más allá, me surgió la duda de qué idioma se hablará en el cielo. Sólo en el cielo. Prefiero no creer en un lugar horrible, lleno de azufre y fuego donde pagarás tus miserias por toda la eternidad. Una, porque la eternidad es mucho tiempo y otra porque todos cometemos errores, aunque hay gente de lo más pinche, me parece un castigo extremo pagar por toda la “eternidad” una metida de pata.

En fin, que pensé que tal vez estas 2 grandes mujeres, de geografías, estratos y culturas diferentes habrían emprendido el camino al cielo juntas. Dicen, que uno no se va sola, al menos lo acompaña uno más y este no necesariamente es alguien cercano. Gracias a Dios porque si de por sí es horrible que se muera alguien, que se mueran 2 o 3 de la familia o los amigos ya sería el colmo. De nuevo, si iba juntas ¿qué idioma hablarían?

Para hacerse compañía hay que hablar. A veces no es necesario tener gustos en común ya que se puede discutir o empezar una polémica pero de que es necesario hablar es necesario. Entonces, ¿será que el camino al otro mundo –y el otro mundo, está globalizado como la tierra? ¿Será que Sara Montiel habló en inglés todo el camino? Porqué en definitiva es mucho más fácil que Sara hablara inglés a que la dama de hierro hablara español. Pero lo más seguro es que quien sabe. No las conocí tanto. Y finalmente, ya en el cielo, nos han planteado que hay de todo. Que no hay límites, casas o estratos sociales. Lo mismo puedes saludar a Lincoln que a tus abuelos o a Elvis. Puedes parrandear con Jimmy Hendrix mientras te echas una chela con Mussolini y escuchas en “vivo” a Edith Piaf. Porque a mí no me van a venir con la fregadera de que en el cielo no hay chelas. Entonces, si en la tierra no aprendiste 16 idiomas, ¿cómo te comunicas? ¿Será igual que aquí? A señas o con 2 o 3 palabras parecidas. ¿Será que el cielo tiene su propio idioma y cuando das “el paso” te lo instalan como las actualizaciones de Windows? ¿Será que mientras vas en la barca aprendes cualquier idioma conocido y por haber? No lo sé. Pero en definitiva me intriga saber cómo se comunica la gente, o quiero decir, los espíritus en aquel lugar. Porque tienen que comunicarse. Ya en terrenos religiosos, tal vez todos hablan el idioma de Dios, si es que hay uno.

Espero que Sara y Margaret se lo hayan pasado bien, e independientemente de cómo sea la cosa de la comunicación se hayan entretenido en el camino, porque tampoco sé cuánto durará el viaje. Si el día que cuelgue los zapatos deportivos, reciben una solicitud de diccionarios con remitente desconocido, ya saben por dónde va la cosa y de paso avisen que por allá, también es necesario globalizarse.

En memoria de Sara Montiel y Margaret Tatcher. QEPD - RIP
"The information in this electronic mail ("e-mail") message may contain information that is confidential and/or privileged, or may otherwise be protected by work product or other legal rules. It is solely for the use of the individual(s) or the entity(ies) originally intended. Access to this electronic mail message by anyone else is unauthorized. If you are not the intended recipient, be advised that any unauthorized review, disclosure, copying, distribution or use of this information, or any action taken or omitted to be taken in reliance on it, is prohibited and may be unlawful. Please notify the sender immediately if you have received this electronic message by mistake, and destroy all copies of the original message.

The sender believes that this e-mail and any attachments were free of any virus, worm, Trojan horse, malicious code and/or other contaminants when sent. E-mail transmissions cannot be guaranteed to be secure or error-free, so this message and its attachments could have been infected, corrupted or made incomplete during transmission. By reading the message and opening any attachments, the recipient accepts full responsibility for any viruses or other defects that may arise, and for taking remedial action relating to such viruses and other defects. Neither Wyndham Worldwide Corporation nor any of its affiliated entities is liable for any loss or damage arising in any way from, or for errors or omissions in the contents of, this message or its attachments."

viernes, diciembre 21, 2012

El fin del mundo

Dicen que todo final es un nuevo comienzo. Yo creo fervientemente en eso. No todo final es agradable o esperado, pero siempre trae consigo la oportunidad de volver a empezar, de retomar algo olvidado, de cambiar las cosas. Con la leyenda del fin del mundo la gente tuvo pretexto para hacer mil cosas. Algunas se prepararon para el Apocalipsis tal como se prepararían todos para un desastre: comida, agua, lámparas, bunkers, cobijas, medicinas, etc. y estuvieron con el corazón en la garganta los últimos 6 meses. Otras hicieron broma mientras se debatían entre tener miedo al fin de la tierra o no creer en las leyendas. Otras trataron de demostrar que tal cataclismo no pasaría y como no había nada de qué preocuparse siguiéramos como siempre y donde siempre, y otras más, por si sí o por si no, sólo se resignaron a esperar que pasaría y tomaron ciertas precauciones como despedidas, felicitaciones y agradecimientos. Al final, a todos no nos quedó más que esperar, independientemente de nuestra postura, ya que el tiempo no se detiene.

Creo que todo esto tiene un lado muy positivo. No se acabó el mundo. No nos cargó el pintor. Pero, ¿Y si sí? Que tal que pensamos que sí se acabó. Creo que las cosas no tienen que desaparecer para poder cambiar, o dar lugar a algo mejor y algo nuevo. A veces un edificio tiene que derrumbarse para hacer otro en su lugar, tal vez porque sus cimientos ya no aguantaban, tal vez porque el material no duraría mucho tiempo más, pero a veces basta con levantarse y decidir. Yo les llamó epifanías. Son esas revelaciones que uno tiene de vez en cuando y te llevan a hacer alguna locura que resulta en algo muy productivo. Hace dos años tuve una, renuncié al trabajo ese mismo día y en una semana tenía otro, con todos los requisitos que había puesto en mi wishlist. Hace muchos años no era precisamente feliz, tuve una epifanía y decidí que mi felicidad estaba en otro lado que de donde miraba, así que tomé mis maletas y me fui para el lado opuesto. Así, el 8 del 8 del 8, encontré al amor de mi vida. Creo por supuesto, en las revelaciones personales.

Esto del fin del mundo es una oportunidad. ¿Quién dice que esto que vivimos día a día no lo creamos nosotros mismos? La ropa, la gente con la que tratamos, lo que hacemos aún cuando a veces no nso guste. ¿Quién dice que no somos dueños de nuestro propio destino? Que decidimos el camino y el fin, que creamos todo a nuestro alrededor como si dibujáramos caricaturas, borrando y pintando según nos acomode. ¿Quién dice que no es así?

Hace no mucho tuve que lidiar por primera vez con la muerte. Me afectó tanto que literalmente enloquecí. Ahora después de casi 1 año, un libro llegó a mis manos con las respuestas que estaba esperando para por fin entender porque pasan todas las cosas que no entiendo. Jess me leyó la parte importante, decía que somos mente, cuerpo y alma, las dos primeras están en el plano consciente, la última en el inconsciente, vaya, no tenemos la capacidad de manejarla a nuestro antojo, pero ella sí a nosotros. Decía que cuando uno se muere es porque el alama decide que fue suficiente, se deshace del estorboso cuerpo y continua con su misión, sus deseos, en otro plano que no conocemos. Entendí que la gente no se muere, sólo cambia de plano existencial. Ellos, continúan su misión, en un mundo que no se acaba según los mayas y que mientras estemos conscientes nunca entenderemos, pero ahí están, libres, felices, etéreos.

Para mí, hoy se acabó el mundo, de modo que construiré mi realidad como mejor me plazca. Aquellos amigos que no he visto y quiero ver aparecerán, porque mi alma inconscientemente los atraerá a mí. Cada vez que necesite tranquilidad la encontraré, cada vez que necesite respuestas me las darán, cada vez que necesite sonrisas las crearé. Es mi oportunidad de un nuevo comienzo, no porque lo que hay este mala, sólo porque todo cambio es movimiento y el movimiento es para mejorar. Hoy si quiero un Puf encontraré casualmente una tienda, si quiero un regalo no encontraré gente. En esta vida, es muy fácil ser feliz, sólo tienes que ser consciente de que todo lo que pasa lo creas tu mismo, de que este mundo se trata de decretar y mientras decretes lo que quieres y sea para bien, se te concederá, y de todo lo demás se puede encargar el inconsciente.

Así que como le dije a Moncho, es tu oportunidad, llámales, siéntate en un lugar lindo y disfruta de la realidad que tú creas. Esto como todo, es sólo la oportunidad de hacer las cosas diferente. Dicen que la felicidad no es un destino, es un camino, yo creo que es una decisión. Yo decidí que el mundo se acabó, y me emociona muchísimo empezar a construir uno nuevo a mi medida. Bienvenidos sean todos los que quieran pegar un ladrillo. Mientras me voy a poner mi tapetito de Welcome Home.

viernes, marzo 18, 2011

Tiempo

Lo que más caracteriza el paso del tiempo son las cosas que pasan a tu alrededor. A veces se te olvida que estás creciendo, el tiempo pasa y las cosas cambian, pero cuando de pronto dices: “ah, ya no existen las palelocas” es cuando una campanita te recuerda que has avanzado lo suficiente para dejar muchas cosas atrás, quieras o no.

De niños, asistimos a fiestas infantiles, nos gustan los payasos, los magos y nunca nos damos cuenta cuando se acaba. Puedo apostar que nadie sabe cual fue la última fiesta infantil a la que asistió, o qué edad tenía. De adolescentes viene la época de los 15 años. Ves por primera vez a tus amigos de traje y a las niñas con el primer vestido de noche, tal vez el primer escote, tal vez los primeros tacones, y claro, los primeros tragos. Al menos así era en “mis tiempos”, porque a pesar de ser una persona realmente joven, mis tiempos ya no son los mismos de ahora. A los 20’s empiezan las graduaciones, y hay una época bastante larga de estas fiestas, luego sin darnos cuenta asistimos a la primera boda. No recuerdo cuál fue la primera boda a la que asistí de alguno de mis amigos, probablemente fue la de Miriam, todavía en la universidad, pero me acuerdo que pensé, que era el comienzo de esa etapa. La etapa en la que los caminos se empiezan a dividir, las nuevas familias se forman y te conviertes definitivamente en un adulto. No obstante quedan aún varias etapas que vivir, yo ya entré también a la onda de los bautizos, y me hace sentirme más grande de lo que soy, pero feliz, porque puedo acompañar a mis amigos y mi familia en esos eventos increíbles, puedo compartir su felicidad.

El detalle aquí es que también hay etapas malas en la vida. Y no me refiero a reprobar un examen o ser despedido del trabajo. Me refiero a esa etapa que nunca ves venir y de repente se aparece, como un fantasma en la noche o un ratón en el restaurante. Más tarde o más temprano llegamos a la etapa de despedirnos de la gente que queremos. En el mejor de los casos es porque hacen su vida en otro lugar, porque la nueva vida no les permite seguir el contacto o por cualquier otra razón terrenal. En el peor de los casos la gente se nos empieza a morir.

Nunca había tenido que decirle adiós a nadie. Mi abuelo materno falleció cuando tenía 3 años. No podía entender eso y ni le dije adiós no me dolió lo suficiente. 5 o 6 años después hice un drama porque mi abuelo no estaba pero nunca entenderemos porqué pasó eso. Además, antes de hacer mi drama, yo veía a mi abuelo, sí, lo veía y a mi mamá y mi abuela se les crispaban los pelos, pero yo lo veía y no podía extrañarlo tanto. Mi abuela paterna falleció cuando tenía 11 años, además que no nos llevábamos muy bien, la relación no era cercana y yo seguía sin entender bien las cosas. Se me encogía el corazón un poco cuando veía un pollo de espuma que me había regalado, entonces platicaba con ella donde estuviera y se acababa el sentimiento. Las últimas veces que me sentí trapo fue cuando mi hermano se fue y cuando terminé una relación en la que había basado mis planes de los futuros 50 años, entonces lloré todo lo que no le había llorado al Abi, la abuela y los seres queridos de todo el mundo. Pero seguimos en el entendido que esas personas seguían por acá, y yo seguía sin despedirme –realmente- de nadie.

Cuando era un poco más joven, digamos unos 8 años atrás, mi mamá un día me dijo –porque yo siempre me quejo de las cosas malas que pasan- que Dios no te mandaba más allá de lo que pudieras soportar. Entonces yo muy inteligente, le decía: “Dios, no me quites a ninguno de mis seres queridos, porque ahora no lo puedo soportar.” Y la verdad es que no lo hizo.
Ha llegado la hora de despedirme de la Yaya, la cosa está mal a tal punto que prefiero que se “vaya” y “descanse” a que siga en ese constante dolor y hartazgo que tiene. Es difícil, te remuerde la conciencia las veces que dijiste “no puedo ir a comer” y sí podías pero tenías flojera. O las veces que dijiste: “ahora le llamo” pero se te pasó. Son tonterías, pero al final –final- son detalles que se te atoran. Cuando tienes tiempo como yo, aprovechas para decirle las cosas que nunca has dicho. “Eres la mejor Yaya del mundo”, “Te quiero mucho”, “Siempre estuviste ahí para mi” y mientras más tiempo pasa más te haces a la idea y como que lo digieres mejor. Aunque a la mera hora te ataque el espíritu de Libertad Lamarque y termines como Magdalena. Es lógico.

Todo esto me llevó a pensar las cosas malas que a partir de ahora tendré que enfrentar. O mejor dicho las cosas tristes. Me puse a pensar que si mi mamá vive lo mismo que la Yaya, sólo me quedan 20 años con ella, y se me hizo muy poco, demasiado poco. Y ahora siento constantemente el acecho del último día y quiero hacer todo a la vez. Está mal, pero esa es la sensación que se me quedó. Empecé a pensar que mi papá ya una vez nos dio un susto, que no se cuida y que tal vez no tenga con él los 20 años que con mi mamá, y tuve que hablar de cosas incomodas, de testamentos, de pensiones, tuve que tomar el control de las cosas para cuando ya no estén, porque me di cuenta, después de 28 años, que un día no van a estar.

También me di cuenta que entre la nueva etapa de divorcios y pensione alimenticias, entré a la etapa de cuidar a los grandes. Ahora mis papás, mis tíos y la Yaya no son los que me cuidan, ahora yo hago cosas por ellos, ahora yo presto el coche, ahora yo pago esto o el otro, ahora yo voy de visita y hablo con el médico y arreglo papeles y explico cosas. Esa es la nueva etapa, nos volvemos grandes, a cargo de nuestros grandes y en algún momento a cargo de nuestros chicos.  Así es la vida, pero en el momento de transición cae un poco pesado.

Mis amigos están en las mismas. Todo este delirio de escribir las etapas surgió porque no soy la única que se ha pasado los últimos meses en el hospital y sé que todos andamos en las mismas nos guste o no. Pero no estamos solos, y estas cosas sirven para darnos cuenta de ello y también para ponernos las pilas y no quedarnos con culpas y “hubieras” antes que esos grandes personajes se retiren de la pantalla. El ying yang siempre tiene razón, siempre puedes sacar algo bueno de lo malo.

Ayer me hizo el día el hecho que la persona menos esperada me ofreciera un oído y un hombro, así que en mi situación, con esta experiencia ofrezco lo mismo para quien lo necesite. A veces una chela y un silencio cómplice lo arreglan todo.


lunes, diciembre 20, 2010

2010 a la pared

Mi analogía de este año es que la vida es como una pared. Vas poniendo y quitando cuadros, la pintas, la tapizas, la despintas, y a veces cuando te subes a una escalera a colgar un nuevo diploma, te das cuenta de la sombra de algún marco o de un clavo camuflajeándose hace tiempo con la última capa de pintura que pusiste, y no recuerdas qué colgaba allí. Así creo que es la vida. Las personas, las fiestas, los éxitos y hasta los fracasos, a veces los pegas en un lugar para recordar lo que no debes hacer y estar orgulloso de lo que hiciste. A pesar de mi filosofía de no arrepentirse de nada, las personas y las acciones - como los cuadros- dejan sombras que ni tallando se borran y clavos que ni con herramientas se sacan, porque puedes arriesgarte incluso a provocar una grieta enorme en la pared. Y qué caso tiene si al final no te estorban.

Volviendo a ciertos pasajes, recuerdo lo mucho que me molesta la gente que borra su pasado. Somos producto de nuestro pasado, producto de nuestras decisiones, ¿Qué sería de nosotros si todo se borrara al caminar? Y cuidado, que no olvidar no significa cargar un peso extra. Es como confundir cambiar con evolucionar, la gente no cambia pero si evoluciona, perdonamos pero no olvidamos. Uno guarda lo que duele, para que no vuelva a doler, pero son esas cosas las que te hacen más fuerte y más sabio. Yo no borro pero tampoco me aferro. Algún día puedo regresar a esa página del libro y estoy segura me sacará una sonrisa, y si es un pasaje triste, recordaré lo que no debo hacer. Hay que tomar las cosas siempre con la mejor actitud y verlas desde la perspectiva más positiva. A veces pasas por ingenuo o por idiota, pero francamente te deja con una sensación mucho mejor.

Este año quiero hacer algo que nunca hago. En un sitio poco frecuente aprendí de una señora mayor la siguiente frase: “LA GENTE BIEN NACIDA ES AGRADECIDA” y es tiempo de que yo agradezca todas las cosas que hicieron fantástico este año y sobre todo mi vida.

Yo agradezco todos mis regalos del 2010:

La visita de Anna que me hizo más feliz de lo que ella imagina.
Las vacaciones de aventura a territorio Chiapaneco, sobre todo en la balsa de corcho, que además fueron las primeras vacaciones en forma con mi Castor.
La visita de mi hermano a la Yaya.
La recuperación de la Yaya después del susto.
Los buenos deseos de todos mis amigos.
La llegada de Carlos después de pensar que no vendría.
El éxito de la fiesta sorpresa del Cas.
El WII después de esperar 2 años.
Mi cumpleaños con todos sus festejos y regalos.
Un trabajo fantástico que no llegó cuando quería sino cuando más lo necesitaba.
Otro año más fuera del nido en un mejorado y confortable hogar.
Otro año más con una pareja IDEAL o IRREAL, no sé que se acerque más.
El éxito laboral y personal.
Los planes a futuro que ya no son solamente míos.
Mi brand-new ahijada y aprender a cargarla. Claro, mi nuevo enfoque hacia los bebetines.
Una boda que rompió paradigmas y me enseñó que más que fuerte hay que ser congruente con uno mismo.
La exotiquísima re-unión familiar que parece va tomando vuelo.
Mi bienvenida formal a principio de año y la fantástica relación con mi familia política. Sobre todo con el suegro.
Haber cumplido la mayoría de mis propósitos, el más importante, logré mejorar mi calidad de vida.
Agradezco sobre todo 2 cosas: tener la bendición de que mis sueños se hacen realidad y claro, todas las personas que están ahí para ayudarme a realizarlos.

No sé si alguien quisiera estar en mis zapatos, pero yo definitivamente no quisiera estar en los de alguien más. Aquí parada en ellos pienso que no podría ser más feliz, ni en otro lado, ni con otra gente, ni con otras cosas. Para el año que viene no pediré nada, haré nuevamente mis propósitos, trataré de cumplirlos todos y hasta el final, y como dicen por ahí, dejaré mis manos vacías para poder tomar todo lo que venga.

Las sombras, los clavos, los claroscuros de mi pared están ahí por algo y ahí se quedarán. Un día el clavo que nunca han podido sacar se caerá de golpe y no sabrán ni como fue, y tal vez no se caiga pero por fin pensarán en algo que colgar ahí, o regresarán un cuadro guardado a su sitio. Yo espero lo segundo, y aunque suene a ir para atrás en este caso no lo es. Por lo pronto ya mandé mi cajita de buenos deseos, eso al menos mantendrá el clavo en su lugar un rato más.

Un gran año, que bueno que se acaba porque el agua estancada se echa a perder. Ahora fuerza para lo que viene, inteligencia para hacerlo bien y tranquilidad para disfrutarlo. A todos agradezco su presencia en las buenas y en las malas, les agradezco más las risas y los abrazos, no les reprocho nada porque creo que todo tiene una razón de ser y en este 2011 juntos o separados que nos vaya poca madre.

Love you all. Cas, love you insane.

Adeu 2010, mis mejores vibras para lo que sigue.

lunes, junio 21, 2010

Rol Model

Hace días que he estado pensando en la teoría de que somos lo que vemos. No al 100% pero sí en gran parte. Por más que intentamos ser originales, por decirlo de alguna manera, imitamos en gran medida lo que hemos visto y aprendido por años. Imitamos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros maestros y a veces hasta a ciertas figuras públicas que ni conocemos. El dilema está en saber escoger el rol model a seguir. Es fácil imitar a alguien y así librarse del peso de ser uno mismo. Es fácil imitar a alguien que hace las cosas mal, porque la mayoría de las veces hacer las cosas bien cuesta mucho más trabajo. Lo que no es fácil es tratar de ser mejor tomando de base una persona que es increíble.


Recuerdo que una vez en un entrenamiento de Basketball nos pusieron un regaño de miedo. Todo se basaba en que éramos muy personalistas. Síndrome de estrellas. No sabíamos jugar en equipo y cuando alguien se equivocaba hacíamos notar el error y queríamos hacer el cambio enseguida. El entrenador interrumpió los gritos para decirnos que era mucho más efectivo imitar lo bueno de cada jugadora, en vez de hacer notar sus defectos y así brillar las demás. "Deberían decir: yo quisiera tirar como fulana", "yo quisiera botar el balón tan bien como mengana", "yo quisiera correr tanto como sutana" nos dijo. En definitiva tenía razón. Quejarnos de alguien no nos daba ningún beneficio. Imitar y tratar de emular las habilidades de alguien sí era productivo.

Es una pena que a veces se escojan modelos a seguir que no valen la pena. Siempre hay un momento en que tienes que decidir si izquierda o derecha, si quieres ser el mismo borracho que tu papá o no beber. Si quieres ser un hijo de puta o un santo. En todo caso lo que más vale es saber distinguir los matices. Aprender que no se necesita ser un cabrón para que te vaya bien, solo se necesita ser inteligente. Entonces es mejor seguir a alguien inteligente que a un cabrón.

La capacidad de discernir, el sentido común y la empatía son cualidades humanas difíciles de encontrar en el... humano. Sin embargo el mundo está lleno de rol models que valen la pena.

Yo por ejemplo, cada vez que escribo me detengo a pensar en mis maestros de español, en mis amigos que leen, en mi papá. Siento una vergüenza tremenda al ver que se me fue un "gentes" pensando que ellos, me darían un puntapié. Cada vez que me siento a escribir me esfuerzo por hacerlo mejor y ser de alguna manera como ellos. Cultos, educados, intelectuales, inteligentes.

Cuando juego algo me acuerdo de mi hermano que siempre me decía: "En el momento en que pisas la cancha lo demás deja de existir. No hay problemas de la escuela o el trabajo, no te dejaron, no reprobaste, no estás enojada ni triste. Estás jugando y es en todo lo que tienes que concentrarte. Pisas la cancha y adiós" Y cada vez que piso una cancha doy todo hasta quedarme sin aliento.

Y así en muchas cosas de mi vida tomo lo mejor de la gente que me rodea, que ha estado en algún momento y trato de hacer lo mejor, de dar lo mejor y de ser mejor en lo posible. Insisto, el punto clave es saber escoger ese rol model. Creo que no se vale decir: "si hubiera tenido un buen maestro de matemáticas, no las odiaría". Yo tuve excelentes maestros y las odio. Pero aprendí que efectivamente son importantes. No se vale decir: "si mi papá me hubiera exigido más yo no trabajaría de mesero" Eso es solamente falta de ambición, es escoger el modelo más fácil. Siempre es mucho más difícil pagarse la universidad, trabajar y estudiar, que esperar a que papá la pague y mamá nos levanté para que no se nos haga tarde.

Somos muchas cosas, y entre ellas lo que vemos. Yo escojo lo que a mi juicio es lo mejor y lo más prudente. Siempre dicen que es difícil encontrar a alguien a quien querer, enamorarse, encontrar una pareja ideal. Yo creo que es mucho más difícil encontrar alguien a quien admirar. Alguien que te provoque ser como él, como ella. Encontrar un héroe. Y a veces se da ese remoto caso como el mío, que tengo varias figuras importantes y además, esa pareja ideal que ya encontré, tiene toda mi admiración. Ahora espero que algún día, en unos años, pueda convertirme en alguien a quien admirar también. Aunque sólo sea por echar tanto choro.

jueves, marzo 25, 2010

Love & Friendship

En un podcast que escuché en W Radio dijeron esto. Me pareció oportuno, lindo y sobretodo verdadero. Creo que las personas que te topas en la vida están ahí por una razón, alguna vez hablé de aquellas personas que estás destinado a conocer pase lo que pase. Hay personas que no entiendes porque se van, sin embargo suelen ser personajes que te dejan lecciones muy importantes de vida. Y hay personas que se quedan para toda la vida, aunque no lo esperes, y te convierten en esa persona que siempre has debido ser.

Practiquen su inglés y despéjense un poco.

God doesn't give you the people you want. He gives you the people you need. To help you, to hurt you, to leave you, to love you and to make you into the person you are meant to be. People come into your life for a reason, a season or a life time. When you figure out which it is you know exactly what to do.

When someone is in your life for a reason, it is usually to meet a need you have expressed outwardly or inwardly. They have come to assist you through a difficulty. To provide you with guidance and support. To aid you phisically, emotionally or spiritually. They may seem like a Godsend and they are. They are for the reason you need them to be. Then, without any wrongdoing on your part or at an inconvenient time, this person will say or do something to bring the relationship to an end. Sometimes they die. Sometimes they walk away. Sometimes they act up and force you to take a stand. What we must realize is that our need has been met, our desire fulfilled, their work is done. The prayer you sent up has been answered and now it is time to move on.

Some people come into your life for a season, because your turn has come to share, grow or learn. They may bring you an experience of peace or make you laugh. They may teach you something you have never done. They usually give you an unbelievable amount of joy. Believe it, it is real. But only for a season.

Lifetime relationships teach you lifetime lessons, things you must build upon in order to have a solid emotional foundation. Your job is to accept the lesson, love the person and put what you have learned to use in all other relationships and areas of your life. It is said that love is blind but friendship is clairvoyant.

jueves, febrero 25, 2010

Energía para mejorar

Después de mucho meditar y desear que me cayera un millón de dólares en billetes pequeños, gracias a la posibilidad de pedir mil deseos -concretos- a la energía que nos invadiría ayer en la noche por la alineación de no sé yo qué astros, pensé que sólo necesitaba una cosa: Mejorar mi calidad de vida.

Podría pedir mil deseos metódicamente redactados que me dieran "aquello que quiero" pero al final lo único que quiero de verdad, es tener una excelente calidad de vida. Y además, tener todas esas "cosas" que deseo no necesariamente implicarían que viva mejor, y entonces ¿para que las quiero?.

De nada me sirve tener un mejor trabajo si significa que voy a vivir pegada a un blackberry o me van a mandar a trabajar a Tanzania y no me puedo llevar a mi familia. Si no puedo planear unas vacaciones y si siempre tengo que cancelar compromisos porque "el trabajo me absorbe". De nada me serviría tener un mejor puesto, un mejor sueldo, si odio cada uno de los días en que tengo que ir a trabajar porque odio mi trabajo. Así que decidí no pedir nada de esto.

Salud. Todo mundo cuando tiene oportunidad pide salud para sí mismo y sus familiares. Pues decidí tampoco pedirlo. Yo quiero seguir comiendo las cosas que me gustan, seguir echándome unos drinks, hacer deporte de contacto y de vez en cuando una locura para distraerme, no quiero gozar de perfecta salud encerrada en mi casa, bajo una mantita para no enfermarme, tomando té y comiendo brocoli. Aunque me va a doler indescriptiblemente el día en que se vaya, no quiero que la Yaya viva eternamente con perfecta salud, dedicándose a ver la tele en su casa. Nada de hospitales ni achaques, pero al final pegada en un sillón. No señor. Quiero que disfrute esa salud que ahora tiene, que salga, que cante, que nos acompañe al teatro, que quiera conocer tal o cual lugar, que se anime a viajar. Eso quiero, ¿Salud? me encantaría que estuviera perfecta, pero prefiero que pase un año bomba, satisfecha de todo lo que ha hecho, a que se pase 10 preguntándose cuando será que pueda irse.

Dinero. Definitivamente hace la vida más fácil, pero arriesgándome a perderlo, por aquel dicho de: "cuidado con tus deseos porque se te cumplen", no lo quiero. Quiero mejorar mi calidad de vida, si para mejorarla necesito más dinero, entonces ya llegará, pero si tener más dinero siginifica que pierda amigos, familia, tiempo, seguridad o cualquier otra cosa, insisto, ¿para que lo quiero?

Mejorar mi calidad de vida significa ser realista y congruente con las cosas que puedo controlar y a la vez ser feliz con ellas. Mejorar no significa pasar más tiempo con la gente que quiero, con mi pareja, significa pasarlo mejor; reirme, disfrutar, ser más paciente. Mejorar significa ir al trabajo con ganas porque al final la verdad es que me va bien y me gusta, pero claro no es perfecto. Disfrutar todos esos días en que no tengo que ir a la oficina y aprovechar el tiempo para arreglar mi casa, socializar, hacer ejercicio, trabajar en proyectos personales.

Mejorar mi calidad de vida significa aprovechar el tiempo, invertirlo en cosas que de verdad me importen, si trabajar fuera lo único que se puede hacer en la vida estaríamos jodidos. Quiero entender que si no tengo las cosas materiales que me gustarían es por algo, que definitivamente me va muchísimo mejor que al promedio, que tengo un departamento increible y que en si, mi vida no es para quejarse. Como antes decía: "si tiene remedio, arreglalo, si no, deja de quejarte".

Ayer que le conté esto al Castor, se puso feliz. Me dijo que le sorprendía que pensara así y pensaba que estaba creciendo como persona. No hay nada mejor que alguien te considere y sobre todo te haga ser una mejor persona. Creo que por el simple hecho de decretarlo ya empiezo a mejorar mi calidad de vida.

Y eso les deseo a los demás, más allá de ganarse el melate, de tener una salud impecable, de ascender a director de la empresa, deseo con todas mis fuerzas que mejore su calidad de vida. Y no lo digo porque la actual sea mala, sino porque siempre se puede mejorar.

miércoles, febrero 10, 2010

¿Y si esta vez te quedaras?

Es una de las frases más interesantes de la pelicula Olvidate de mi. “Vuelve e inventa una despedida”. Tal vez así se solucionaría todo.
“Tú vuelve del pasado” me dijo el Castor después de contarle lo extraño que había sido mi día. Pero no pude volver. Me quedé navegando en antiguos correos que me hacían abrir cajones muy polvorientos de mi memoria. Empecé a llamar gente con la mente y eso me hundió mucho más en “el pasado”. Por extraño que parezca, me sentía rara pero tranquila, como si en determinado momento pudiera volver y vivir el “antes”, como si en este momento lo que necesitara fuera justo “volver”.

He estado pensando tantas cosas que ni siquiera me ha dado hambre, aunque mi estómago piense lo contrario. Y al navegar en tantas cosas, terminé encontrado esa interrogante: ¿Y si esta vez te quedaras?

¿Y si yo me quedara? Si no me hubiera ido de cierto lugar o de ciertas personas, si él se hubiera quedado, si ella se hubiera quedado. Si todo hubiera sido “normal” ¿Qué pensaría ahora? ¿Estaría pensando tanto en el pasado?

He perdido demasiadas cosas en el camino. A demasiada gente y lo peor es que hay cosas que no me acuerdo de haber tenido, y de ninguna persona me he podido despedir. ¿Por qué serán tan importantes las despedidas? ¿Por qué llega el momento en que sientes la necesidad imperante de decir “adiós” y cerrar el libro? ¿Por qué pensar que una despedida es precisamente lo que permite cerrar un capítulo?

jueves, enero 14, 2010

Que pasaría si...

Yo sigo haciendo todo preguntándome qué pensará la otra persona. Cómo reaccionará. Qué pasará por su mente. Qué me dirá en determinado momento.


Llevo años diciendo y tratando de hacer las cosas por mí misma, de hacerlas y punto. Porque tengo ganas, porque me nace, porque se me ocurrió. Pero sigo en lo mismo y antes de hacer una llamada, una visita o simplemente mandar un mail, me detengo a pensar qué pasará del otro lado.

Así, a lo largo de mucho tiempo he quedado en muchas citas que no se cumplen, me sigo preguntando qué pasaría si… y hay mucha gente a la que simplemente no veo, aunque quisiera hacerlo.

¿Qué hacer? ¿Cómo quitarme esa necesidad de seguridad? Esa ansiedad de saber que si llamas van a saludarte efusivamente, que si te ven pondrán cara de sorpresa y finalmente una sonrisa, que si mandas una carta o un mail, finalmente contestarán y te darás cuenta que fue una de tus mejores ideas. ¿Cómo?

Siempre he vivido esta vida a tientas y sin tener la menor idea de lo que estoy haciendo. Sin embargo, lo disfruto. Disfruto esa manera que tengo de sorprenderme, de sorprender a la gente cuando hago cosas que salen de lo más bizarro de mi subconsciente. Y odio, por sobre todas las cosas, cuando tomo una decisión basada en un plan de lo más macabro, y contra toda lógica, sale mal. A veces pienso que actuar impulsivamente es mucho mejor. Pero sigo planeándolo todo, pensando: ¿Qué pasaría si…?

jueves, agosto 27, 2009

Horóscopo

El miércoles estaba leyendo mi horóscopo y decía entre otras cosas: "con los amigos, regresaran personas que te llena demasiado". Pensé como todo que era un tontería y no hallé quien pudiera regresar de mi pasado que "me llenara demasiado", pero pasó.

Ayer saliendo del cine me lo encontré. La verdad es que vi a alguien sentado ahí de reojo y no lo reconocí enseguida, iba a pasarme de largo, pero él también volteó y se me quedo mirando, así que tuve que detener un poco el paso y entonces supe que era él. Para mí, su cara no fue una sorpresa usual, más bien esa cara como si estuvieras viendo un fantasma, pero te das cuenta que es una persona y te alivias. Yo no sé qué cara habré puesto, pero estoy segura que no una muy normal.
Francamente no me acuerdo cuanto tiempo tenía sin verlo, como mínimo 2 años, aunque yo pensaría que hace unos 4 que ni sus luces. Y bueno, aunque no esté muy de acuerdo, uno tiene que hacer lo que uno tiene que hacer para estar bien, y para que él estuviera tranquilo, tenía que cortar relaciones.

Estamos muy diferentes, y no. Él tenía más barba y yo lentes, él con uniforme y yo con traje, él con filipina y yo con gafete, él con unos amigos y yo con Castor. No sé, fue raro. Lo fue después al menos. Cuando me di cuenta que estaba nerviosa, como la primera vez que sales con alguien que te gusta mucho. No podía hablar bien y me movía demasiado, quería decir alguna cosa, una frase, un chiste, pero no lo lograba hacer bien y me reia tonta y descontroladamente. Lo veía, analizándolo al tiempo que pensaba: "que gusto ver a este wey". Al tiempo que me acordaba de muchas cosas y de nada al mismo tiempo. De verdad me dio gusto verlo.

Fue muy exótico que coincidiera con el horóscopo. Hace años que no sabía nada de él y apenas hace unos días encontraba sus comentarios acerca de una foto de la prepa, y de pronto ¡zaz! face 2 face. Creo que no esperaba encontrármelo nunca, y me movió muchas cosas. Todo el camino de regreso y un poco más, me pasé contándole al Castor mil y una de nuestras aventuras.

Al final como era de esperarse, hice el comentario típico, y no lo niego, con esperanza de que pasara: "a ver si nos tomamos unas chelas un día de estos". Un día de estos... sé que ese día no llegará, estoy segura que no tiene mi phone y yo menos el suyo. Sé que esas chelas no llegaran, pero me hubiera dado muco coraje irme de ahí sin siquiera hacer el intento.

No sé si en otros 4 años me lo vuelva a encontrar, o nunca más, pero ayer me di cuenta que es una persona muy, muy importante para mí y que áunque lo había olvidado, lo quiero muchísimo. Ya veremos qué nos depara el destino, o mi horóscopo, al cual de ahora en adelante le haré mucho, pero mucho caso.

lunes, agosto 17, 2009

Regresiones

Siempre he estado mu orgullosa de mi pasado. Siempre he pensado que tuve una infancia increíble, mucho mejor que cualquier otra etapa de mi vida, aún cuando antes de los "teen" no era conciente de muchas cosas ni tenpia otras tantas.

Me gustaba ir a la escuela, no la ñoñés de ir a estudiar, ni mucho menos levantarme temprano, pero me gustaba ir a ver a mis amigos, varios maestros me caían bien, me encantaban los torneos del recreo, los dulces cuando había campaña electoral de planilla, los jueguitos clásicos mientras esperaba que vineran por mí. ¡Elefante! ¡Un dos, tres por mí! !No quiero ser policía! ¡Yo pateo primero! y así...

Me gustaban las sorpresas, como cuando al salir de la escuela en vez de ir a mi casa, cambiaba el rumbo a casa de la Yaya, cuando mi papá pasaba por nosotros en vez de mi mamá, cuando algún viernes tocaba ir a casa de algún amigo o mis amigos iban a mi casa a comer macarroni & cheese. Pero de lo que más me acuerdo no es de eso, es de los días comunes y corrientes. Todavía hay veces que entro en alguna cocina, y digo: "aquí huele como mi cas en la primaria". Me gustaba esa sensación de libertad al llegar a mi casa, fuera el uniforme y los zapatos, todo el día descalza, con mis jeans y mi playera favorita, siempre prendía las caricaturas y esperaba que el olor a comida recién hecha y casera invadiera mi cuarto. Entonces, iba sigilosamente a la cocina y preguntaba: ¿ya está la comida? y ante un feliz "sí" me tocaba poner la mesa por metiche.

La hora de la comida en mi casa era y sigue siendo una tradición milenaria que implica no pelear, no hablar de cosas horribles como la política y el football, y no ir más allá de lo que alguien quiere decir u ocultar. Comíamos tarde, esperábamos a que llegara mi padre para comer todos juntos, mi hermano siempre se setnaba después y se levantaba antes, y estaba prohíbido levantare a lo que fuera, durante la comida. Me gustaba.

Hoy me dormí en el otro cuarto, donde tengo mis cosas del Barca, mi teclado, a Penélope y toda la decoración que indica que es mi antiguo cuarto. Me dormí casi 2 horas al regresar de dejar al Castor, aprovechando que estoy de vacaciones, y soñ+e cosas muy raras. Soñé que todavía tenía mi pointer, que me encontraba a un antiguo amor y nos íbamos a un bar de muy al sur, que iba a dejar al trabajo a mi mamá, que luego no la encontraba para decirle que me iba de jarra, que un tipo muy alto y muy mamey quiso quitarme la cartera y le ponía una santa madrina que cualquiera pensaría que yo soy Batman, y la recuperaba. Soñe raro, pero lo chistoso, es que en ese estrés de mi sueño, alcanzé a medio despertarme y lo primero que vi fue mi edredón, mis almohadas y creí que estaba en casa de mis papás, sentí una paz increíble, -uf, ya me desperté, ¡qué pesadilla! pero estoy aquí en mi casa, ¿qué hora será? voy a ver dónde anda mi mamá. Fui despertando hasta darme cuenta que obviamente no era casa de mis papás, pero aún tenía la sensación de tranquilidad, quise prender las caricaturas con la misma amsiedad de cuando se te antoja comer pozole, con la sensación de no haber ido a la escuela y amanecer al medio día con el sol en la cara siendo muy inusual en lunes, pensando qué tarea doméstica me pondrían a hacer, y hasta creí oler clado de pollo en la cocina porque como siempre en las vacaciones, tengo gripa.

Por fin salí a la sala que no tiene nada que ver con nada y todo volvió a la normalidad, sin sensaciones, sin regresiones, y lamentablemente sin clado de pollo.

Estoy contenta, hoy me di cuenta que siempre tendré un lugar seguro al que llegar, con mis papás y mi abuela, con mi hermano, con la comida casera, con mi cuarto antiguo llenos de recuerdos, ya sea que tenga que ir a ese hueco en mi memoria, o a 10min sin tráfico, siempre podré correr hacia un sitio de paz y tranquilidad donde era tan feliz y me iba tan bien. Soy muy feliz ahora, con la nueva vida y a pesar de eso, hoy soy muy feliz sabiendo que puedo correr con mi mamá si algún niño me pegó, solamente cerrando la puerta de mi cuarto y respirando bajo mi antiguo edredón.

jueves, noviembre 27, 2008

Así...

Hoy aprendí que no dejas ir las cosas, nunca, de pronto te volteas y resulta que ya se fueron, y dejó de doler quien sabe cómo. La consecuencia es un sonrisa que hay que cuidar. Porque la felicidad son 3 segundos de descuido. Asi que ha seguir haciendo las cosas como he dicho: sin pensar.