Hoy como siempre, tengo un sin fin de pretextos para no haber escrito en los últimos días. Tengo pendiente escribir del trabajo, de NY, de lo acontecido posteriormente al "Quiero volver a ser yo", de la familia, de mis proyectos y la afición de mi salud hacia las montañas rusas, sin embargo, considero más interesante y más ad hoc a mi ánimo de hoy, escribir de mi visita a "la bruja". Ya lo decía mi madre; sangre gallega, terra de meigas, bruxas y feticheiros. Algo en mi sangre siempre me va a llevar a ese terreno desconocido y enigmático del esoterismo y tal vez, termine definiendo mi vida como lo ha hecho antes, tantas veces.
Hace un par de meses visité a una "bruja". Me enteré de ella a través de Dul y dada mi afición a la lectura de cartas decidí que después de muchos años era hora de volver a hacerlo. Barajé, hice unas preguntas, escuché atentamente los argumentos de la bruja y pensé que para no haberle dicho ni mi nombre, realmente estaba siendo muy atinada. Me gustó. Lo interesante fue hacia el final de la sesión. Después de haberme dicho que dentro del paquete podía hacerme una limpia, a la cual accedí sin titubeos dados los fatídicos acontecimientos últimos en casa (robos, mentiras, engaños, tropiezos) resultó que el huevo mostraba un "amarre". - ¿Qué es un amarre? pregunté. - Es lo que una persona hace para atraerte a ella, para que te quedes con ella, sin que tu lo sepas o lo quieras.
Mi sorpresa no fue tan grande. Me sacó un poco de carril -y también lo he de aceptar me reí un poco- ante la idea de que alguien pudiera tomarse tantas y tan excéntricas molestias para estar conmigo. Al ego le cayó muy bien, pero enseguida se vino la irremediable pregunta de ¿quién?. ¿Quién podría hacer algo así? ¿Quién podría pensar que era la única opción para estar conmigo? ¿Quién tendría una necesidad tan grande de atraerme de esa manera? ¿Cómo se le ocurrió? ¿Quién pudo pensar que esa era la mejor o la única salida?
No lo sé. No pregunté nombres. Las preguntas de la bruja llevaron a la conclusión de que era Ella. la relación que describió, las personas involucradas, la dualidad y el combate de amor y odio constantes, el dominio, la competencia, el daño, la culpabilidad, el eterno sentimiento de mal necesario... El amor, presente de alguna manera en cada etapa como un monstruo de 2 cabezas, como Jaykille y Mr. Hyde como un ratón en la alacena que deja rastros y huellas pero nunca lo ves, nunca lo atrapas, sabes que está ahí pero también podría ser solamente un invento de tu imaginación. Así era ese amor, constante, latente, potente, pero invisible, sabías que estaba ahí pero no lo podías ver, no lo podías constatar, hasta que llegaba un punto en que era mejor pensar que no existía, que era otra cosa, que todo era una gran confusión, pero de ser así, ¿entonces que demonios era eso desgarrador que sentía? La historia y sus capítulos no podían llevar sino a Ella. Pero eso me parecía imposible.
- Te hizo mucho daño, se siente muy culpable por todo lo que pasó. - ¡Hombre...! Pensé. Es lo menos que podría sentir después de tanta porquería. Claro que para este punto, yo ya no estaba pensando en que pudiera ser alguien más. Pedí que me quitara el amarre e hiciera lo necesario para romper con eso y dejar fluir mi relación con Jessica, después de todo, con o sin amarre, mis objetivos no iban con nadie más. Y por algo hasta el día de hoy, la magia de todos modos no había funcionado.
Lo que pasó después es que desde que salí de allí hasta el día de hoy he estado dándole vueltas al asunto. Pensé que arreglar el sentimiento de culpa no tenía nada que ver con querer atraerme a su lado nuevamente. ¿Qué objetivo tendría? ¿Arreglar las cosas? ¿Hacerlo bien esta vez? Pensé que era imposible que fuera Ella, no recuerdo que esas cosas le llamaran o que creyera siquiera en ellas, y también pensé que si de verdad me quisiera de vuelta, habría intentado otra cosa, después de todo sabe donde encontrarme y estoy segura que su idea de mí es que no lo supero, por eso me evita a toda costa, no vaya a ser que me le eche encima un día de estos. Pensé que era ridículo y que o el diagnóstico del amarre estaba equivocado o simplemente lo había hecho algún otro loco [a] que tal vez ni siquiera sabía que existía. Pero mi espiral de pensamiento no me dejo parar ahí.
He estado pensando que esto de la brujería explicaría tantas cosas, que muchos de los acontecimientos en mi vida comenzarían a tener sentido. Explicaría porque la sueño tanto y en tan determinadas circunstancias, como hay ciertas épocas en que sin razón lógica la pienso y la extraño y como con la misma facilidad me dan ganas de tenerla enfrente y ahorcarla lenta y dolorosamente. Explicaría porque a veces escribo aquí y luego pienso que fue una pérdida de tiempo y no entiendo porqué lo hice. Explicaría porque a veces me siento tan bien de haber borrado sus datos y otras me arrepiento porque quisiera saber cómo está. Explicaría porque un par de veces he decidido hablarle y luego me he arrepentido de haberlo hecho, pensando que no tenía sentido, que me puedo buscar un problema barato y que en realidad no se lo merece. Explicaría porque a veces quisiera ayudarle cuando sé que está mal pero enseguida pienso que no es mi papel y que además, se merece todo lo que le pase. Explicaría esta dualidad entre querer verla bien y ser indiferente a su persona y su vida, y al mismo tiempo sentir que me hierve la sangre y querer verla sufrir como nada en el mundo, rechinar los dientes, pensar que no merece ni mi saludo y si el cielo es justo y el karma existe la podré ver arder en el infierno mientras suplica que la rescate. Explicaría porque a veces quiero ser su héroe y otras su más cruel verdugo. Pero lo más importante, es que explicaría porque pienso todas estas cosas y tengo todos estos sentimientos encontrados cuando la realidad es que desde hace muchos, pero muchos años, lo único que debería sentir es NADA.
Es probable que nunca sepa quién fue. Lo único que espero es que sea retirado y me dejen estar en paz con mi mujer, que es todo lo que me importa. Pero la verdad, si se puede, que también ese "desamarre" rompa con todo lo anterior y jamás, jamás, me vuelva a acordar de Ella, ni para bien ni para mal, porque mi lugar está aquí, y su lugar como las órdenes de restricción, debe estar en un planeta que ni siquiera exista para mí.
Es una lástima que no existan esas máquina de borrar la memoria. Yo me quedaría con el primer año de "nuestra" vida, pero borraría todo lo demás, porque creí que el odio no existía, que era demasiado para ser verdad, pero creo que toda la mezcla de emociones que tengo es porque dentro de mi ser, en el ala del corazón roto, la odio con todas mis fuerzas.
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viernes, febrero 14, 2014
viernes, octubre 04, 2013
Karma Darma Tú
Le he estado dando vueltas, vueltas, y más vueltas a esto de ponerme a escribir. Es que hacerlo me hace sentir que vuelvo en unos pasos que no quisiera volver a pisar y todo de pronto se vuelve muy confuso y complicado.
A veces me pregunto que tan liberador y cierto es "desahogarse". Como esa manía que tengo de escribir cosas para quien no las lee o escribir cartas, quejas, declaraciones de amor, reclamaciones para luego quemarlas y dejar que tanto el fuego como el viento se lleven lo malo y dejen lo bueno. Lo hago para -desahogarme- para decir todo lo que no puedo decir, o no quiero. O no me atrevo.
Hay algo extraño en este blog. Además de que es leído por mucha más gente de la que yo pensaba creo que tiene el don de atraer las cosas, para bien o para mal. Por eso me cuido de lo que escribo, por eso últimamente escribo menos.
Lo que me trae hecha un lío en estos días es esta sensación renovada de octubre. Comienzo a descubir que en octubre siempre me siento bien, mejor de lo que en otros meses, es como si este mes -o época- trajera consigo ferómonas de la felicidad que me afectan sólo a mí. Pero octubre trae consigo también una necesidad imparable de reflexión y nostalgia. Freudianamente podría ser porque es época de halloween y solía pasármelo bomba en mi infancia, realmente, no sé qué pueda ser.
Octubre como toda la vida, la trae a Ella. ¿Qué tiene que ver? Absolutamente nada. No hay santos, ni cumpleaños ni aniversarios muertos que hayan sucedido en tales fechas. No hay eventos especiales, ni peleas ni reconciliaciones, de verdad no hay nada, pero haciendo el recuento de los daños, en octubre siempre la pienso, siempre me acuerdo, y me acecha todo el tiempo y poéticamente en cada rincón.
Ahora que navego en mis recuerdos, recuerdo la persona que era, recuerdo sus 20 años y los ojos de animé con esa enorme chispa que me miraban como si yo fuera Jennifer Aniston. También recuerdo lo ridículo que me parecía y lo mucho que me avergonzaba. Sí, ahora que recuerdo Ella era una gran persona, y yo no era precisamente simpática. Sobra decir las razones por las que nos comportábamos tan diferente, sólo sé que en un momento esa combinación funcionó y 5min después esa combinación nos llevo a la ruina. La verdad la extraño. No extraño a la persona que es hoy, no me refiero a que voy a ir a buscarla en este instante con amigos y mariachis, no nos confundamos. Extraño a esa mujer. Extraño a la que me miraba como si si todo el mundo estuviera en blur menos yo, que me hacía reir y me daba regalos cursis, que inventaba cualquier pretexto para irme a ver, que quería decirle a todo el mundo que me quería sin importar lo que pasara, que me dedicaba canciones y me cantaba How I wish you were here. Extraño querer a alguien de esa manera. La congruencia no era uno de mis fuertes y el hecho de que la quisiera tanto no implicaba que lo demostrara y mucho menos que actuara en consecuencia. Tal parece que mi misión en la vida era demostrarle que el amor no importaba y podía quererla mucho pero también podía ser una persona muy miserable y así tendría que aceptarlo.
Me he quejado mucho para mis adentros desde que me enteré que se comprometió. No me interesa si es para casarse, para tener una manada de infantes, para vivir juntos o para quitarse de la presión social. Mi primera reacción fue enojarme de una manera estúpida. No me gusta la persona que es hoy y sentí que no se lo merecía. Me enojé porque pensé que después de todo lo que me hizo, después de tantas jaladas, mentiras y fregaderas el karma iba a cobrar y lo haría de la manera más sutil; quitándole lo que siempre soñó, quitándole el pretexto por el que según ella no se quedaría conmigo y "noblemente" me dejaría ir. Pensé que la justicia haría que se quedara sola. Sin su príncipe azul, sin su historia de Disney, sin sus millones de hijos y su vida de familia telerín. Sin sus padres adorando al marido, sin su familia política adorándola a ella, sin esa vida que según ella tenía que encontrar sin mí, que se fue a buscar sin mí, que no podía realizar conmigo y que si Dios era justo resultaría que no la lograría con nadie. Con nadie, porque esa vida de fantasía, la dejo ir cuando me dejo ir a mí. Me dio coraje pensar que finalmente sería feliz porque no se lo merece, porque es una persona horrible, egoísta e irrespetuosa, porque todo se paga en esta vida, porque somos producto de nuestras decisiones y Ella siempre toma las peores, pero no, parecía que al karma le valía madre y no conseguía taxi para llegar. Finalmente llegó octubre y con él el momento de reflexión. La había soñado una y mil veces. Una y mil veces le había dicho que no interrumpiera mi boda, que era muy tarde y yo escogía al Castor, una y mil veces me pregunté qué pasaría si eso sucedía realmente. Al punto que teníamos un plan de contingencia en caso necesario. De pronto me acordé que yo tampoco fui una perita en dulce. Me acordé que la primera en hacer fregaderas fui yo. La primera en negarlo todo, renunciar a una vida juntas, darle en la madre, el padre y la abuela, burlarme de su amor, fui yo. Yo fui la primera en tirar la toalla, la primera en cagarme en todo lo que le importaba sólo para demostrar que era yo, que Verónica López Fernández podía hacer lo que le diera su gana, cagarse en todos sus muertos y encima, lograr que me siguiera adorando. Si como no.
Efectivamente llegó el día en que Santa Verónica se dio cuenta de que había batido todo el tepache y aún bien puesta en su pedestal dijo: Verito, va de retro. Y pues no, como la lógica indica aquella ya se había chutado a Sanz con "Al olvido invito yo" y lo había hecho re-bien. Entonces se volteó la tortilla y empezó la historia de ella la bruja y yo la víctima. Porque caray, yo si que fui necia, necia pero necia. Yo pensaba que el amor no se podía acabar tan rápido y como cada re-encuentro parecía que el tiempo no había pasado me confié, pero como bien dice el espartano, cuando te das en la madre, aprendes a meter las manos. Ella nunca volvió a arriesgarse y cada nuevo regreso estuvo zanjado por un buen par de manos en el medio que evitaban tanto que se cayera como que nos pudiéramos acercar. Eso no evitó que hubiera un sin fin de intentos en el medio. A pesar de que ahora es una historia como la Biblia del Diablo y su venta y distribución están prohibidas, es una historia que duró entre idas y venidas unos 10 años, y eso, por algo ha de ser.
Si el karma funcionara como yo digo, no me habría podido casar. Ella podría haber estado en su casa pensando: ahora te chingas, ahora lo vas a perder todo por haber sido una hija de tu repinchísima madre cuando te dio la gana y encima querer verme la cara de idiota. Si funcionara así, tampoco Ella podría casarse porque sea por vicio o por revancha de que también fue una hijita de su madre lo fue, es más lo ha sido, porque no para de cagarse en el castor cada vez que la ve, pero eso sí, a mi me felicita mucho mucho. O sea que si el karma funcionara como yo creía, las 2 estaríamos jodidas. ¿Y porqué? por no haber seguido a nuestro corazón. Si al chile, así de ridículo como se oye, por darle más valor a las sonrisas de los demás que a las nuestras.
Ahora ya no pienso qué se merece y qué no, no le deseo que vuele una vaca con diarrea por sobre su cabeza pero, sin hacernos tarugos tampoco le deseo que sea feliz. Vaya es que me importa un pito que haga de su vida, hace años que ni la veo. Igual siempre voy a pensar que sin importar quien sea, todo aquel que este con ella es un imbécil y merece morir. En octubre y con todo lo que trae consigo sólo quisiera regresar en el tiempo, no para cambiar las cosas o tener otro destino, me gusta mi vida como es, me gustaría regresar en el tiempo para disfrutar ese momento, para disfrutar la única vez en que realmente éramos nosotros, donde no hubo mentiras, ni apariencias, ni burradas. Cuando creíamos que el universo nos había creado para estar juntas y que seríamos las que romperíamos el paradigma de que nunca te quedas con el amor de tu vida. Me gustaría volver ahí y en vez de tener miedo y recelo, disfrutarlo, disfrutar de una relación padre, de un amor loco, de una pasión desenfrenada como era en ese entonces. Siento como si hubiera tenido el mejor juego de video de la historia y sólo hubiera jugado 5 minutos. Me gustaría no hacer ninguna cochinada, decirle que también la quería pero me daba muchísimo miedo demostrárselo y así permitir que algún día me lastimara, aunque eso sucedió de igual manera.
Nada de eso existe ni podrá existir. Y sólo me da mucha risa, no termino de comprender cómo pueden existir tantas personas en el tiempo, cómo puedo seguir tan enamorada de alguien que sólo existió en 1999, cómo puedo extrañar a alguien con quien sólo platicaba virtualmente en 2004, cómo puedo casi odiar a alguien que existe sólo ahora, y que todas ellas sean la misma persona. Como diría la Pausini, son amores extraños.
Tal vez lo que hizo el karma fue eliminar los factores en común como en la ecuaciones, ella pagó por adelantado y yo pagué con ella. O la venganza es el arma del karma. Que sé yo. Ya se irá octubre y con él estas sensaciones raras. de verdad que no sé porque en este mes siempre la extraño tanto. De cualquier modo paren su carro, no voy a ir corriendo tras Ella. No sé cómo llegar a 1999.
Creo que mi moraleja es que no debo juzgar a la gente y mucho menos decidir qué se merece y qué no. Somos producto de nuestras decisiones y eso es lo único de lo que somos responsables, también somos producto de nuestro pasado así que para qué renegar de él. Ahora toca ir a dormir con mi presente, al final es lo que importa, y la verdad ese castor no pinta menos que un futuro realmente prometedor. ¡Al abordaje!
A veces me pregunto que tan liberador y cierto es "desahogarse". Como esa manía que tengo de escribir cosas para quien no las lee o escribir cartas, quejas, declaraciones de amor, reclamaciones para luego quemarlas y dejar que tanto el fuego como el viento se lleven lo malo y dejen lo bueno. Lo hago para -desahogarme- para decir todo lo que no puedo decir, o no quiero. O no me atrevo.
Hay algo extraño en este blog. Además de que es leído por mucha más gente de la que yo pensaba creo que tiene el don de atraer las cosas, para bien o para mal. Por eso me cuido de lo que escribo, por eso últimamente escribo menos.
Lo que me trae hecha un lío en estos días es esta sensación renovada de octubre. Comienzo a descubir que en octubre siempre me siento bien, mejor de lo que en otros meses, es como si este mes -o época- trajera consigo ferómonas de la felicidad que me afectan sólo a mí. Pero octubre trae consigo también una necesidad imparable de reflexión y nostalgia. Freudianamente podría ser porque es época de halloween y solía pasármelo bomba en mi infancia, realmente, no sé qué pueda ser.
Octubre como toda la vida, la trae a Ella. ¿Qué tiene que ver? Absolutamente nada. No hay santos, ni cumpleaños ni aniversarios muertos que hayan sucedido en tales fechas. No hay eventos especiales, ni peleas ni reconciliaciones, de verdad no hay nada, pero haciendo el recuento de los daños, en octubre siempre la pienso, siempre me acuerdo, y me acecha todo el tiempo y poéticamente en cada rincón.
Ahora que navego en mis recuerdos, recuerdo la persona que era, recuerdo sus 20 años y los ojos de animé con esa enorme chispa que me miraban como si yo fuera Jennifer Aniston. También recuerdo lo ridículo que me parecía y lo mucho que me avergonzaba. Sí, ahora que recuerdo Ella era una gran persona, y yo no era precisamente simpática. Sobra decir las razones por las que nos comportábamos tan diferente, sólo sé que en un momento esa combinación funcionó y 5min después esa combinación nos llevo a la ruina. La verdad la extraño. No extraño a la persona que es hoy, no me refiero a que voy a ir a buscarla en este instante con amigos y mariachis, no nos confundamos. Extraño a esa mujer. Extraño a la que me miraba como si si todo el mundo estuviera en blur menos yo, que me hacía reir y me daba regalos cursis, que inventaba cualquier pretexto para irme a ver, que quería decirle a todo el mundo que me quería sin importar lo que pasara, que me dedicaba canciones y me cantaba How I wish you were here. Extraño querer a alguien de esa manera. La congruencia no era uno de mis fuertes y el hecho de que la quisiera tanto no implicaba que lo demostrara y mucho menos que actuara en consecuencia. Tal parece que mi misión en la vida era demostrarle que el amor no importaba y podía quererla mucho pero también podía ser una persona muy miserable y así tendría que aceptarlo.
Me he quejado mucho para mis adentros desde que me enteré que se comprometió. No me interesa si es para casarse, para tener una manada de infantes, para vivir juntos o para quitarse de la presión social. Mi primera reacción fue enojarme de una manera estúpida. No me gusta la persona que es hoy y sentí que no se lo merecía. Me enojé porque pensé que después de todo lo que me hizo, después de tantas jaladas, mentiras y fregaderas el karma iba a cobrar y lo haría de la manera más sutil; quitándole lo que siempre soñó, quitándole el pretexto por el que según ella no se quedaría conmigo y "noblemente" me dejaría ir. Pensé que la justicia haría que se quedara sola. Sin su príncipe azul, sin su historia de Disney, sin sus millones de hijos y su vida de familia telerín. Sin sus padres adorando al marido, sin su familia política adorándola a ella, sin esa vida que según ella tenía que encontrar sin mí, que se fue a buscar sin mí, que no podía realizar conmigo y que si Dios era justo resultaría que no la lograría con nadie. Con nadie, porque esa vida de fantasía, la dejo ir cuando me dejo ir a mí. Me dio coraje pensar que finalmente sería feliz porque no se lo merece, porque es una persona horrible, egoísta e irrespetuosa, porque todo se paga en esta vida, porque somos producto de nuestras decisiones y Ella siempre toma las peores, pero no, parecía que al karma le valía madre y no conseguía taxi para llegar. Finalmente llegó octubre y con él el momento de reflexión. La había soñado una y mil veces. Una y mil veces le había dicho que no interrumpiera mi boda, que era muy tarde y yo escogía al Castor, una y mil veces me pregunté qué pasaría si eso sucedía realmente. Al punto que teníamos un plan de contingencia en caso necesario. De pronto me acordé que yo tampoco fui una perita en dulce. Me acordé que la primera en hacer fregaderas fui yo. La primera en negarlo todo, renunciar a una vida juntas, darle en la madre, el padre y la abuela, burlarme de su amor, fui yo. Yo fui la primera en tirar la toalla, la primera en cagarme en todo lo que le importaba sólo para demostrar que era yo, que Verónica López Fernández podía hacer lo que le diera su gana, cagarse en todos sus muertos y encima, lograr que me siguiera adorando. Si como no.
Efectivamente llegó el día en que Santa Verónica se dio cuenta de que había batido todo el tepache y aún bien puesta en su pedestal dijo: Verito, va de retro. Y pues no, como la lógica indica aquella ya se había chutado a Sanz con "Al olvido invito yo" y lo había hecho re-bien. Entonces se volteó la tortilla y empezó la historia de ella la bruja y yo la víctima. Porque caray, yo si que fui necia, necia pero necia. Yo pensaba que el amor no se podía acabar tan rápido y como cada re-encuentro parecía que el tiempo no había pasado me confié, pero como bien dice el espartano, cuando te das en la madre, aprendes a meter las manos. Ella nunca volvió a arriesgarse y cada nuevo regreso estuvo zanjado por un buen par de manos en el medio que evitaban tanto que se cayera como que nos pudiéramos acercar. Eso no evitó que hubiera un sin fin de intentos en el medio. A pesar de que ahora es una historia como la Biblia del Diablo y su venta y distribución están prohibidas, es una historia que duró entre idas y venidas unos 10 años, y eso, por algo ha de ser.
Si el karma funcionara como yo digo, no me habría podido casar. Ella podría haber estado en su casa pensando: ahora te chingas, ahora lo vas a perder todo por haber sido una hija de tu repinchísima madre cuando te dio la gana y encima querer verme la cara de idiota. Si funcionara así, tampoco Ella podría casarse porque sea por vicio o por revancha de que también fue una hijita de su madre lo fue, es más lo ha sido, porque no para de cagarse en el castor cada vez que la ve, pero eso sí, a mi me felicita mucho mucho. O sea que si el karma funcionara como yo creía, las 2 estaríamos jodidas. ¿Y porqué? por no haber seguido a nuestro corazón. Si al chile, así de ridículo como se oye, por darle más valor a las sonrisas de los demás que a las nuestras.
Ahora ya no pienso qué se merece y qué no, no le deseo que vuele una vaca con diarrea por sobre su cabeza pero, sin hacernos tarugos tampoco le deseo que sea feliz. Vaya es que me importa un pito que haga de su vida, hace años que ni la veo. Igual siempre voy a pensar que sin importar quien sea, todo aquel que este con ella es un imbécil y merece morir. En octubre y con todo lo que trae consigo sólo quisiera regresar en el tiempo, no para cambiar las cosas o tener otro destino, me gusta mi vida como es, me gustaría regresar en el tiempo para disfrutar ese momento, para disfrutar la única vez en que realmente éramos nosotros, donde no hubo mentiras, ni apariencias, ni burradas. Cuando creíamos que el universo nos había creado para estar juntas y que seríamos las que romperíamos el paradigma de que nunca te quedas con el amor de tu vida. Me gustaría volver ahí y en vez de tener miedo y recelo, disfrutarlo, disfrutar de una relación padre, de un amor loco, de una pasión desenfrenada como era en ese entonces. Siento como si hubiera tenido el mejor juego de video de la historia y sólo hubiera jugado 5 minutos. Me gustaría no hacer ninguna cochinada, decirle que también la quería pero me daba muchísimo miedo demostrárselo y así permitir que algún día me lastimara, aunque eso sucedió de igual manera.
Nada de eso existe ni podrá existir. Y sólo me da mucha risa, no termino de comprender cómo pueden existir tantas personas en el tiempo, cómo puedo seguir tan enamorada de alguien que sólo existió en 1999, cómo puedo extrañar a alguien con quien sólo platicaba virtualmente en 2004, cómo puedo casi odiar a alguien que existe sólo ahora, y que todas ellas sean la misma persona. Como diría la Pausini, son amores extraños.
Tal vez lo que hizo el karma fue eliminar los factores en común como en la ecuaciones, ella pagó por adelantado y yo pagué con ella. O la venganza es el arma del karma. Que sé yo. Ya se irá octubre y con él estas sensaciones raras. de verdad que no sé porque en este mes siempre la extraño tanto. De cualquier modo paren su carro, no voy a ir corriendo tras Ella. No sé cómo llegar a 1999.
Creo que mi moraleja es que no debo juzgar a la gente y mucho menos decidir qué se merece y qué no. Somos producto de nuestras decisiones y eso es lo único de lo que somos responsables, también somos producto de nuestro pasado así que para qué renegar de él. Ahora toca ir a dormir con mi presente, al final es lo que importa, y la verdad ese castor no pinta menos que un futuro realmente prometedor. ¡Al abordaje!
jueves, febrero 14, 2013
My life is brilliant
Hoy he estado leyendo muchas cosas. Ahora que lo pienso, es probable que el título de esta entrada ya lo haya escrito antes, de ser así, me alegro, porque quiere decir que más de una vez he pensado que mi vida es maravillosa. Esperaría seguir repitiendo este título como disco rayado. Hoy me voy a centrar en él. Ya sé por dónde van. Si habla de un “él” habla de una pareja, si habla de una pareja va a hablar de amor. Pero no será así precisamente.
Él durante unos 16 años de mi vida, se peleó el lugar de “mi héroe” junto con otras 2 personas. Al final ganó y era un hombre por el que yo hubiera dado las manos. También los ojos y la risa. Después como los enamorados, de alguna manera empecé a ver que no era tan perfecto, pero logré descubrir el espartano que vivía en su interior y el que no fuera perfecto y aun así fuera el dueño y señor de mis emociones lo hacía aún más admirable. Y digo emociones porque no todo era miel sobre hojuelas, era también dueño de mis disgustos y berrinches, pero por cada uno había otro o más gestos increíbles. Nadie te dice ni te prepara para lo que pueda venir, alguna vez me ha pasado guardar algo en la alacena y después no poder alcanzarlo. Me pregunto ¿Cómo pude subirlo ahí y no ser capaz de alcanzarlo? A menos que me haya encogido, suena ridículo. Pero pasa. Y con él pasó. De pronto lo había puesto en un lugar que ya no podía alcanzar y lo peor es que en el afán de llegar a él, se me pasó la mano, y cuando la altura no fue más un problema, habíamos perdido el camino y no nos podíamos encontrar.
Siempre habrá responsabilidades, actitudes, errores y aciertos en el camino. Siempre habrá una razón, buena o mala, para explicar lo que pasó. ¿Pero a quién le importa? ¿A quién le sirve saber qué pasó? ¿Cómo pasó o por qué? ¿Arregla algo? ¿Devuelve el tiempo? ¿Cura heridas o borra cicatrices? No. Lo más difícil de hacer para conseguir algo nuevo, es deshacerte de lo viejo. Caben más cosas en un vacío que algo pleno, pero es muy difícil quedarse vacío. Yo vacié. Y ante eso mucha gente me ha dicho que tal vez, ese lugar aunque vacío no se llene y habré perdido lo que tenía ahí. Yo pienso que si no me arriesgo tampoco sabré si había suficiente espacio para llenarlo con él. Mucha analogía sí, pero no es algo de lo que necesite hablar con pelos y señales.
Él es él, yo soy yo, y cada uno hicimos en su momento lo que teníamos que hacer. Si fue bueno o malo ya pasó, se quedó en ese basurero del olvido y a mí no me gusta ir a la basura. Los recuerdos… eso es otra cosa, pero igual que el vacío, procuro borrar la papelera y sólo quedarme con lo bueno. Recuerdo lo bueno y me llena, no puedo recordar lo malo porque ya lo eliminé. Y si hicimos daño en estos 8 años, so be it. Ni hablar, no se puede deshacer el pasado, pero se puede construir el futuro como a un le venga en gana.
Hoy, agradezco que esté, agradezco olisquearlo como cachorro y empezarlo a reconocer. Agradezco quienes somos y admiro lo que somos. Podemos tomar diferentes caminos, esto puede ser sólo un oasis en el desierto o incluso un espejismo, pero lo que dure lo pasaré bien. Y no tengo que planear una defensa. Si me quedo a la intemperie y traspasa un flecha que me hiere, así tendrá que ser. Pero el mismo hueco por donde pasan las armas es el hueco por donde podrán pasar las risas, los momentos, los abrazos, ¿y cómo saber si eso llegará si le pongo una trinchera? No. Siempre he sido de jugarme las canicas, y aquí también las jugaré. No hay nada por la que valga más la pena hacerlo.
Él, aún no lo conozco bien, pero lo veo y algo me dice que es increíble. Provoca que elija el atuendo antes de salir, que me bombee el corazón más rápido, que espere como tonta su llegada. Y digo como tonta porque él no sabe que lo espero. Tal vez sí es una pareja, tal vez sí hablo de amor. Pero en definitiva, no es lo que están pensado.
Todo lo que deseo en la vida llega tarde o temprano. Ahora veo que debo tener mucho cuidado con lo que deseo, pero que también tengo la oportunidad de hacerlo a manos llenas. Los genios, los dioses, los duendes, las brujas… ninguno se compromete a revivir un muerto y en cambio nosotros, acabamos de resurgir de las cenizas. Tal vez, sólo tal vez es cierto, juntos nos comemos al mundo, y somos más poderosos que los genios, los dioses, los duendes y las brujas. Y por eso, jamás debemos volver a usar nuestro poder contra nosotros.
Mi vida era bella, pero hay que reconocerlo, apenas 3 vistas y con él, es un mundo de destellos.
martes, julio 03, 2012
El recuento de los 30
1982 – Nací
1983 – Aprendí a caminar
1984 – Conocí a la Miss Susana y tuve mi primer novio Yoshi. Jugábamos en una especie de canoa de metal que había en el kinder y la volteamos. Así nos fue. También me acuerdo del perro de la Miss Susana que mi hermano logró horrorizar.
1985 – Viví el temblor de la Cd. de México, bajo el marco del baño del depto. y bajo el brazo de mi padre que nos protegía a todos con su cara de horror. Un día, nos llamaron, en el kinder de la Miss Susana y nos dijeron que mi mamá vendría por nosotros. Esperamos sentados en una banquita tomando una agua de jamaica sin saber que pasaba hasta que llegó. Se había muerto mi abuelo. Yo lo entendí 4 años después.
1986 – Me culparon de un acto vandálico con unos colores en el kinder y tuve que pagar la condena lavando los baños de niñas.
1987 – Fui capturada haciendo un acto vandálico en el kinder y tuve que pagar la condena lavando las bancas del salón. Es muy probable que en este año haya recibido mi primer triciclo apache.
1988 – Inventé la historia de la mano peluda en el sótano de la cooperativa del kinder haciendo correr a todos los niños y dejando libre la fila. También me colgué de una rama del árbol de margaritas y aterricé sobre algún cristiano que me costó una semana sin recreo.
1989 – Entré a la primaria y conocí a mi primer maestra Hitleriana, la Miss Mary, que me aventó unas cajetillas de cigarros a la cabeza por haberlas llevado vacías, cuando nunca especificó que había que llevarlas llenas, y mi madre, en toda su buena voluntad, las vació pensando que una niña de 6 años nada tenía que hacer con cigarrillos. En ese año un niño gordito llamado Jorge me acusó de algún acto vandálico y le rompí todos sus colores uno a uno, no recuerdo que condena pagué, pero recuerdo que no me importó. El gordo se lo merecía. ¡Ah! Y fue el año memorable en que le pegué al director de la escuela, el señor Cecilio Salmerón porque el muy listo me dijo: “te crees muy importante pegándole a los demás niños ¿no? A ver, pégame a mí” y entonces yo le pegué muy obediente. La cara que puso no tuvo precio. Mi madre aún se pregunta como es que logró que no me expulsaran.
1990 – Cerraron mi escuela el Colegio Champaignat y fui a dar al Magallanes, aún instalado en Mier y Pesado, 7 años, 2° de primaria. El día que me inscribí conocí a Don Polo y Esperanzita su esposa, los encargados de la cooperativa, y mi mamá me compró mis primeros Nerds. El hecho más memorable fue mi primer recreo, me senté en un árbol que ya no existe, sola, abrí mi sándwich y antes de la primer mordida se acercaron Liliana y Jessica; “Hola”. Hola. “¿No tienes amigos verdad?”. No. “Si quieres nosotras podemos ser tus amigas”. Jessica fue la del monólogo, Lili la de la sonrisa cómplice, y Dios sabe lo que pasó después.
1991 – Me arrojé por una ventana durante la clase del profesor de inglés, Raúl. Sólo porque alguien me dijo que no podría hacerlo. Luego aparecí en el salón y terminé la semana en la dirección. Ese año inventé mi versión de calabozos y dragones en una hoja de block con un dado hecho de goma cortado finamente con un cutter que me valió una felicitación del maestro por mi imaginación y un reporte por jugar y distraer en clase. También me gané el premio a bufón por contar los mejores chistes en clase de la Miss Alicia. Ese año tocó el Memory de When I’m 64, último en que mi grupo se coronaría ganador de tal festival antes que los padres de los perdedores lograran quitar la premiación para proteger los sentimientos de los palurdos que no ganaban.
1992 – Tuve mi primer novio, Julio, era el niño nuevo y también se convirtió en mi niño nuevo. Rompí el récord de meses continuos con conducta reprobada y mandaron llamar a mis padres, pero no hubo mucho que hacer, ya que mi historial académico era impecable y el subdirector tuvo la mala suerte de argumentar una cosa por demás estúpida: “es que su hija me ve con unos ojos horribles” y entonces mis padres le perdieron todo el respeto. Me lo pase muy bien ese año, con los talleres y con el Memory de La Sirenita. Un Día en clase de inglés me tropecé con las tablas del piso y se me salió un zapato, dado mi historial delictivo se tomó como una gracia premeditada y fui expulsada de la clase con castigo de planas, pero encontré a mi hermano deambulando por el patio y dada nuestra compatibilidad de letra compartimos el castigo, el tiempo y la conversación, fue algo muy divertido de lo que nadie jamás se enteró.
1993 – El año fatídico de la primaria. Fue el primer año que decidí qué pasaría si dejaba de hacer la tarea y lo hice. No pasó nada. Cuando preguntaban los cuestionarios en orden yo preguntaba la respuesta que me tocaba al de enfrente y al de atrás de modo que tenía colchón de 3 preguntas, nunca se daban cuenta que tenía los cuestionarios en blanco y mi memoria privilegiada me permitía aprender las respuesta suficientes para los exámenes, aunque en los semestrales sí sufrí un poco. La maestra titular era otra vez Hitleriana y no lo pasaba muy bien, mi hermano también había dejado ciertas secuelas y querían ver en mí su versión mejorada pero… yo no era igual, él era Lisa, yo Bart. Después de aquel ligazo que lancé y fue a darle justo en el ojo a Diana García cuando le había apuntado a la boca bostezante, estuve en libertad condicional el resto del año. No lo pasé bien. Tanto estrés me dio ansiedad y estuve algunas semanas enloquecida queriendo correr a mi casa y huir de la escuela, a veces me escondía en el baño para tranquilizarme o hacía que mi mamá se quedara afuera de la escuela en la puerta, pero después de algún tiempo lo superé. Como dice Carlos, a esa edad se supera todo.
1994 – La primaria se acabó. Era el último año. Lo pasé fantástico. Seguía siendo el azote de los ñoños, la capitana de los equipos de deportes, parte de los equipos ganadores de todo, de los torneos de palmadas, kickball, las mini-olimpiadas, no gané nunca el concurso de declamación pero llegué a las finales. Lo pasé bomba en el desayuno de graduación… fue un buen año. Aparecieron los nuevos pesos y empecé a coleccionar las monedas antiguas. También vino la crisis del pelón desgraviado y creo que fue cuando mi papá dejó de viajar.
1995 – Cambio de escuela. Entré a la secundaria en el Colegio de Montaignac. Nuevo lugar, nuevos compañeros, nuevo todo, fue mi último drama infantil producto de una nueva maestra Hitleriana, la Miss Lupita de Historia, conocida por su rudeza, mi primera impresión, malísima, pero después todo fue para bien. En la secundaria se me quitó el espíritu Bart/Nelson, me dediqué a los deportes y empecé con la música. Mi primer año de piano.
1996 – Hice un cohete con papel aluminio y cerillos, otro con botes de jumex y pelotas de tennis, estaba muy orgullosa de mí. Empecé a ser buena en el Basquetball y a participar en varias actividades extracurriculares. Fuera de eso, fue un año flojo. Me dieron mi primer credencial para poder irme sola a la casa, a veces la olvidaba y tenía que esperar a que mi mamá se diera cuenta que no llegaba y fuera por mí, pues no me dejaban salir de la escuela, y claro, en ese entonces no había celulares, ni tenía dinero para una tarjeta telefónica, así que terminé por sacar un duplicado apócrifo que nunca salía de mi mochila, para evitar esas largas y aburridas esperas.
1997 – Cambiaron el plantel enfrente de mi casa. La cosa cambio mucho, la escuela creció y empezamos a tener grados de 3 o 4 grupos, éramos muchísimos y conocí mucha gente. Entré a la estudiantina y me hice amiga de gente con la que nunca me hubiera imaginado llevarme bien como con Montse. Mi vida estaba enfocada a la música y el deporte. Ganamos el primer torneo Wilson de Basquetball, me convertí en capitana del equipo y salimos en el periódico con el trofeo. Mis tardes estaban destinadas a entrenamientos y prácticas de piano en casa de la Yaya, y las novelas en su sillón. Los fines de carne asada y NFL con los muchachos de la casa. El 3°C pasó a la historia como el grupo rebelde, formado por todos los voluntarios que quisimos cambiarnos ahí para poder desahogar el A y el B de tanta gente, éramos un gran grupo, de relegados, rebeldes, liberales y bohemios que ante la negativa de ir a Six Flags el último día de clases escapó a tal parque de diversiones haciendo frente a la autoridad, que siendo fin de curso, no pudo tomar ninguna represalia.
1998 – Se acabó la secundaria e inició la prepa. Fue un año bastante flojo excepto por Samantha, me divertí mucho con la niña nueva. Una de las cosas más memorables fue cuando la Miss Letty me retó a organizar la muestra cultural ya que no paraba de quejarme que era una perdida de tiempo y organicé la puesta en escena del Diario de Ana Frank, fue un éxito, y humildemente, la Miss Letty no tuvo más que felicitarme. Salió muy bien y aprendí que si quieres hacer algo bien tienes que hacerlo tú mismo. Empezaron los talleres de preparatoria y no tuve más remedio que enfrentarme a la maestra que me odiaba y hacer audición para teatro, la hice igual, la pasé y dediqué mis tardes a los ensayos. Fui un gran Diablo naco en la pastorela, lástima que la obra de “Los árboles mueren de pie”, nunca vio la luz debido a la desorganización del equipo. De lo más importante, el primer viaje a Acapulco, y aquella visión que le dijeron a mi hermano y me dediqué a hacer realidad. Ya era una mujer. Una mujer que dedicaba lo poco que le quedaba de tiempo libre al Whata burger, al hockey y a los patines diariamente, con tal de no ir a casa.
1999 – Un gran año. Lleno de cambios y novedades. Se acabó el teatro y no tuve más remedio que entrar a coro así que me pasaba las tardes cantando y acompañando a los compañeros en el piano, platicando con la Miss Carmelita lo mucho que me gustaba y lo poco que quería dedicarme a eso el resto de mi vida. Que mala decisión había tomado. Reprobé matemáticas 3 veces y no pude reinscribirme a la prepa en la mañana así que tuve que irme a la tarde, estaba un poco apanicada. Pero no nos hagamos tontos, lo importante de verdad, aquel 13 de Mayo de 1999 fue ella. Mi primer beso de verdad.
2000 – Terminaba la prepa, yo me sentía superman, y lo tenía todo. La banda caliente, el coche, a ella y… a él. Y destrocé el coche. Mi mamá me dijo que me habían dado una segunda oportunidad, desde entonces a veces pienso si no morí y todo esto sólo me lo estoy imaginando. Empezó la universidad. Aún sin convencerme de estudiar administración me fui a La Salle y pasaba mis días refunfuñando y haciendo pesas en el gimnasio. A pesar que dejé todo en la duela no logré entrar a la selección de basketball. Entrenaba diario, pero a la hora de los partidos tenía que estar en la banca y no lo soporté. Para el segundo semestre ya escapaba de algunas clases y me la pasaba escribiendo en el parque cerca de mi casa, en el gimnasio o en casa de ella. Al término del año con ayuda de mi hermano me cambié de carrera y universidad. La noticia no fue tan mala para mis padres, sorpresiva tal vez. “Nos hubiera gustado que nos comentaras que no te sentáis a gusto” dijeron. Y fue todo. Ese año terminamos. Yo enloquecí, no sé qué pasó, creo que era demasiado para mí. Ella, lloró por 8 horas según dice, hasta que me olvidó para siempre. Ese año dejé de tocar el piano.
2001 – Por fin una carrera que me gusta. Regresé con él. Me lo pasé fantástico, creo que fue un año como estar dentro de una luna loca fumando mota. Viajé, hice nuevos amigos, me reí, me emborraché. Me lo pasé muy bien. Estaba donde quería estar como debía estar, no sé si con quien quería estar. Y descubrí que el sexo y yo no nos llevamos bien.
2002 – Mi primer viaje al extranjero. Por fin salí, me fui a estudiar inglés a Canadá. La experiencia de vivir sola. Bueno, en la comodidad de mi cuarto, mi privacidad, lejos de todo y de todos fue fantástico. Empecé a hablar de nuevo con él, intenté hablar de nuevo con ella. Él me hacía reír, ella me hacía llorar, y sin embargo, yo quería estar con ella.
2003 – Regresé y empecé a idear cómo volver a irme. Regresé con él por 3era ocasión aunque no igual, ya no llevábamos el título, sólo compartíamos el tiempo, era mucho mejor. Pero empecé a hablar de irme y él no quería, hasta que lo dejamos por la paz porque aunque queríamos, no íbamos para el mismo lado. Conseguí mi primer trabajo gracias a Carlos, era aburridísimo pero era algo, y me daba poder porque me daba dinero. Mi primer año de traje sastre y oficina. Tuve algunas relaciones buenas y algunas confesiones, fue un año bueno para el hockey. Mi hermano la conoció. Yo había dejado de pensar en ella, hace tiempo.
2004 – Lo logré. Logré irme de nuevo y a donde siempre había querido, la madre patria, la península Ibérica, España. No sin antes tener algo con ella. Me había llamado. Sonó el teléfono y sabía que era ella, y lo era. Y algo sucedió y creo que lo intentamos, lo intenté, pero por primera vez decidí bien, y aunque le ofrecí irse conmigo jamás ofrecí quedarme y me fui. También lo logré con él, el otro él, el que siempre había querido, y de no ser por él no habría logrado irme a España. Le tengo mucho cariño, pero nunca fue mi novio, siempre será mi mejor amigo. Y me pasé un año memorable. Hundida en el alcohol y la Macroeconomía. Re-conocí a Mariné y me hice de la mejor amiga que uno puede tener, tuve mi primer departamento, me hice responsable de llevar una casa, de vivir sola, y además de hacerlo a miles de kilómetros de casa. Fui muy muy feliz. Pero mis deseos se cumplen y a pesar de la distancia la traje a mí, y volvió y estuvo conmigo en España y volvimos y yo me regresé, pero me regresé por ella, no con ella. Lo feo, mi hermano. Ese año, antes de irme fue cuando él se fue. Un día llegué de la escuela y su cuarto estaba vacío, llamé a mi papá y le dije que se había ido. Esa noche, por primera vez hablé con mi papá sinceramente, borrachos los dos, y le dije: “devuélveme a mi hermano”. Creo que si hoy repitiéramos la escena le diría lo mismo. Alguien quien sea, devuélvame a mi hermano.
2005 – Lo empecé fatal. El aeropuerto me ponía de los pelos extrañando todo el tiempo Madrid, era todo lo que sabía decir, los pocos días que duramos juntas era todo que atinaba a decir: “regrésame a Madrid”. No era su culpa, ni podía regresarme ella. Luego todo terminó como lo había pronosticado, predestinado. Me dediqué a comer panditas debajo de una manta por algunos días y luego me fui levantando. Él obviamente también había desaparecido, y el original, estaba más lejos que el sol. Así que decidí estar yo sola, y por fin, me lo empecé a pasar bien.
2006 – Había terminado la universidad por fin. Busqué trabajo, lo encontré y seguí en mi premisa de seguir sola. Lo cumplí a medias, pues ya no me enfrasqué en ninguna relación pero conocí a mis chicos superpoderosos y no los solté en varios años, sobre todo a Cris. Teníamos una relación como extramarital. Como amigos sin derechos. Para mi funcionaba muy bien, supongo que para él no. Con George era al revés, y para los dos funcionaba bien, pues ninguno buscaba nada más. Fue un año de perderme y encontrarme varias veces. De volver al mundo laboral, de dejar la vida de estudiante y empezar a pensar, ahora sí qué voy a hacer.
2007 – Me había enfrascado ya en el mundo corporativo y me creía importante aunque en un estanque pequeño. La casa empezaba a ahogarme un poco y no hallaba la forma de salirme de ahí, busqué miles de opciones para poder mudarme y vivir sola, era lo que más quería pero no lo lograba financieramente. Conocí a Toño y establecimos una relación bastante disfuncional pero muy divertida, en un momento de locura me habría mudado con él. También regresé a las ligas femeniles y me lancé a Guadalajara a conocer a esa chica que ni idea de qué iba a pasar, fue divertido mientras duró, aunque estaba bien pinche loca. Ese año compré mi primer guitarra.
2008 – Reencontré al Castor. Allá por la era del hi5 un mensaje sin apuro alguno me llevó a la mejor relación de mi vida y además, a conseguir eso que tanto quería: salir de casa. Me mudé con Jessica 3 meses después de empezar a salir y me despedí de mi casa para siempre. La Yaya dijo: “ya volverá diciendo: ¿me admiten?” pero no volví. Mi vida con Jessica ha sido una aventura increíble que no pensé tener nunca. Me establecí, cree un hogar y una familia, cambié. Fue un gran año.
2009 – La empresa ya no me gustaba, el trabajo sí. Me había acostumbrado a trabajar desde casa y era difícil renunciar a esa comodidad pero tenía que hacerlo, tenía que buscar algo mejor. Ser una papa casada tiene sus cosas, ahora había que buscar estabilidad, compartir recursos, planear el futuro. La comodidad tenía que pasar a segundo plano para que nuestros recién nacidos planes pudieran llevarse a cabo. Pasamos por un momento difícil, Jess había renunciado al trabajo que tampoco le gustaba y conseguir otro tardó más de lo esperado. Pudimos salir adelante, aún no sabemos cómo, pero con menos tiempo juntas y una cuarta parte de lo que ganamos ahora, mantuvimos nuestra casa y nuestra vida siempre a flote. Aprendí mucho de esa situación. Aprendí a cuidar de alguien, a hacerme responsable, a sacrificar cosas por otras más importantes y a ver la vida de diferente manera. A veces ser feliz consiste en la capacidad de hacer a otra persona feliz.
2010 – Al diablo con el trabajo. Había decidido renunciar así tuviera que dedicarme a limpiar casas ajenas, pero como el burro que tocó la flauta, abrí mi correo y una entrevista de trabajo que no había solicitado se presentó, y además se presentó en la forma del trabajo de mi sueños, con todas las especificaciones y caprichos que había pedido, así que no tuve más que aceptarlo y al fin conseguí –laboralmente- lo que tanto quería. Ahora, con ambas en un buen trabajo, con una vida cómoda y sencilla la vida parecía un bonito cuadro de Miró, inexplicable, tranquila y llena de color.
2011 – Había empezado mal. En la recta final del 2010 la Yaya había tropezado con un obstáculo así que empecé el año en el hospital. La negligencia de los médicos del Hospital Español nos trajo de regalo de año nuevo a la Yaya con 2 infartos cerebrales. El 2011 le había llevado el habla, el movimiento y parte de la lucidez. Para mí, me había llevado el alma. Después de 6 espantosos meses de ir y venir del hospital queriendo ayudar y sin saber que hacer finalmente nos dejó. Me sentía miserable. Por no haber hecho más –si es que se podía-, por no pasar más tiempo, por no haberla entendido, pero haber deseado que se fuera de una vez para que dejara de sufrir y por haber deseado que se quedara para siempre aunque fuera en esas circunstancias. El 2011 había tenido mi primer encuentro con la muerte y con el duelo, parecía que lo estaba manejando mejor de lo que esperaba, pero lo que me esperaba no era nada bueno. Terminé este año muy enojada, muy triste y muy asustada en el hospital con mi primer ataque de pánico que confundí con un ataque de asma. Odié este año.
2012 – Preparada para el fin del mundo salí el 1 de enero del hospital sin entender bien qué había pasado. Mi salud estuvo del demonio los siguientes meses con una gripa interminable e incapacitante que mantenía mi humor a muy bajo nivel. Regresando de nuestras primeras vacaciones en la playa me dio mi primer ataque de pánico. Creía que me iba a morir. Las noches que pasé en casa de mis papás rezando porque no se me cayera el cielo sobre la cabeza recuerdo que sólo pensaba: sólo tengo que sobrevivir 2 días más, 1 día más, esta noche… hasta que llegara la cita con el Psych y me dopara. “Sobrevivir” porque creía que me moría. Desde entonces se acabó el alcohol y empezó el Prozac. Las primeras noches de Tafil eran como un viaje de hongos en los que no distinguía lo que había soñado de la realidad y por fin entendí lo que le pasaba a la Yaya con esas pastillas. Después de un montón de terapias, hipnoterapias, talleres y cursos mi vida se fue por el rumbo ZEN –no quedaba de otra- y aprendí a meditar para poder calmar todos los demonios que empezaba a descubrir. Sigo en ese proceso. Una teoría muy posible es que me dio la crisis de los 30, claro que de manera inconsciente. No sé si así fue pero sigo trabajando en la crisis sea cual fuere la causa de ella y acerca de los 30, no tengo más que decir que: Bienvenida realidad.
martes, junio 05, 2012
1 año sin la Yaya
El año pasado, en este mismo día, a esta hora estaba durmiendo. Era domingo. La tarde del sábado la había pasado con la familia, reunidos todos en el hospital, habiéndole dado un break a la enfermera, nos encontrábamos como pocas veces todos juntos en el cuarto de la Yaya. Nunca estábamos todos porque el cuarto era pequeño y hacía mucho calor, así que tomábamos turnos, para estar, para descansar, para despejarnos y para quedarnos. Ese día por alguna razón, estábamos todos juntos. Debió hacer menos calor… logramos encontrar todos, un hueco donde sentarnos. Carlos estaba en México hace más de una semana y planeaba su regreso en 1 o 2 días. Por primera vez no teníamos un semblante parco ni melancólico. Ahora lo recuerdo, empezamos a hablar de ella. Yo comencé a preguntarles en qué creerían que reencarnaría -en caso que creyeran en eso- y fueron diciendo su parecer, coincidiendo todos en un ave. Un águila, un colibrí dije yo, otros que no recuerdo. Nos reímos y eso dio paso a comenzar a contar anécdotas familiares, de ella, con ella, por ella. Parecía una tarde de domingo familiar, sólo faltaba la carne asada. Alguien decía: “te acuerdas las pantuflas que nos regalaba en navidad” y la miraba y sonreía. Nos turnábamos la silla al lado de su cama para sostener su mano, para estar más cerca por un rato. Esa tarde nos fuimos temprano. Estábamos agotados de la semana. Había sido la peor para ella, no podía respirar, no se despertaba casi y parecía tener dolor. La boca se le había secado y alcanzábamos a ver una lengua llagada por el aire, esa semana nos había partido el espíritu y compartíamos un sentimiento complicado. No queríamos que se fuera, pero queríamos que dejara de sufrir, y en nuestras miradas se veía lo miserable que nos hacía sentir eso. La verdad, habíamos llegado al punto que no sabíamos hacer otra cosa que esperar, y esperar era agotador.
Nos fuimos tranquilos, no nos pusimos de acuerdo en ver quien iría el domingo por la mañana, sabíamos que todos estaríamos ahí, y dormimos bien, planeando encontrarnos al día siguiente, encontrarla a ella y seguir contando historias familiares desde 1937 hasta el 2011. Pero eso ya no sucedió.
Me despertó el celular a las 9:30, supuse que era mi mamá y que necesitaría algo de la farmacia o me preguntaría a qué hora llegaría al hospital. Sí era mi mamá, me dijo: “Verito, ¿vas a venir al hospital” – Sí. “Pues vente en cuanto puedas, porque la abuela ya se fue”. En ese momento esbocé una sonrisa imperceptible, volteé a ver a Jessica y le hice una señal de “dislike” con la mano mientras movía la cabeza diciendo que no. En seguida supo qué pasaba. Colgué. Jessica tenía esa cara de horror esperando que yo cayera en un colapso nervioso pero no lo hice, le dije: “por fin está descansando” hay que apurarnos para irnos y me fui a bañar. Jess se quedó muda y decidió simplemente seguir mis instrucciones sin preguntar nada más.
El coche se había descompuesto el día anterior justo afuera del hospital. Tomamos un taxi y todo el camino fui mirando por la ventana, recordando los últimos 6 meses y los últimos 28 años que estuve con ella, pero sin llorar, sólo con esa sonrisa imperceptible, culpable, de saber que por fin estaba en paz. Pensé que se había ido por eso, porque el sábado nos vio juntos, nos escuchó contentos, tranquilos, sabía que podríamos superarlo y que permaneceríamos juntos aunque no estuviera, cuando supo que todo estaría bien, creo que decidió partir. Eso creo.
Lo que siguió no es para contarse. Los trámites, el velorio, etc. nada de eso fue agradable y el alivio de saber que ya estaba en paz empezaba a sustituirse por la tristeza de entender que ya no estaría jamás. El domingo algunos no dormimos, otros durmieron una noche entera por primera vez, a algunos se nos partió el alma y a otros les descansó por fin.
Así fue como se fue, pero como decían los samurais, no importa cómo murió, sino cómo vivió. Fue feliz, tuvo una vida plena, rodeada de su familia y amigos, tuvo una vida dura de joven, pero siempre fue muy fuerte y supo salir adelante, era muy sabia, sabía dar siempre un consejo útil, y si no tenía cómo ayudarte sabía como hacerte sentir mejor. No conozco una sola persona a quien le cayera mal, así como cuentan del Abi, ella es la mejor persona que he conocido y espero que haya sido tan feliz conmigo como yo lo fui con ella. El doctor dice que es en la única persona en quien confiaba, es probable que tenga razón. Siempre fue franca y me habló de frente, me consintió y me ayudó cuando lo necesité, me abrió las puertas de su casa y de su vida y siempre tuvo una sonrisa para mí y para todos. Algún día entenderé por qué tuvo que pasar por esa etapa tan difícil en el último momento, pero me quedo tranquila de saber que antes de eso estaba perfecta y estaba contenta. Que durante ese tiempo tuvo oportunidad de ver a toda su familia, hasta los más lejanos. Que su último cumpleaños lo pasamos fenomenal con una parte de España que hacía falta, que nunca estuvo sola, ni le faltó una llamada o una visita que la hiciera sonreír, que tampoco le faltó nada después del ’45, que siempre pudimos apoyarla, ayudarla y ver por ella cuando no pudo. En fin, fue una gran persona y tuvo una vida feliz, no creo que se pueda pedir nada más. Y ahora donde está, está aún más contenta, bailando Fascinación con el amor de su vida, jugando cartas con sus hermanos y viéndonos claro, porque nunca nos dejará de cuidar y siempre habrá un sueño donde aparezca y nos de un abrazo, nada más para que nos acordemos que ahí está, ahí sigue, sólo que ahora está bien y en un lugar mejor.
martes, marzo 29, 2011
Sólo pienso en ti
Ya me había tardado en subir esto. Hace tiempo que una canción no me cambiaba tanto el humor. Casi siempre asociamos las canciones con la vida amorosa, al menos yo lo hago. Dedico, incluso compongo canciones siempre para la pareja, las mejores son las de break up, pueden pasar años y el oldies but goodies te indica enseguida el soundtrack de un rompimiento y casi, hasta cómo sucedió. Como por ejemplo; Una Confusión de LU, Hasta que me olvides de Luis Miguel, la infalible Me cuesta tanto olvidarte de Mecano y a veces una tipo Por tu maldito amor con el Chente. La diferencia es que ahora te causa gracia.
También están las canciones de comoamomifelicidad, nadieesmejorquemibombón y todo eso. Son más frescas, provocan una sonrisa y lo que llamo ahora un síndrome de extrañamiento. Como Sólo pienso en ti de Bosé, Lo mejor de mi vida eres tú de Ricky Martin, Nadie como tú de Presuntos… y alguna otra melosidad como Te amaré o la clásica Te quiero de los Hombres G. Incluso unas raras como para decir, “hey, te quiero tanto que duele” como Lucha de Gigantes. Que buena… y en mis tonterías para hacer tu risa estallar. Que también aplica para uno mismo.
En fin, que hay de todo y para todos, pero las canciones no siempre se tratan de amor, ni de una pareja. Como en la prepa que nuestro soundtrack era Viviendo de noche y Forever young; rolas que hacen que me acuerde irremediablemente de mis amigos y de nadie más. O los Timbiriche con No sé si es amor, que me recuerda a mi hermano, y no por alguna razón incestuosa u otra tontería de esas, sino porque la escuchábamos mucho en el coche y de pronto se quedó como una especie de himno secreto después de que yo grité como poseída “¡que padre es ser joven!” y aquel se hizo pipí de la risa. O la famosa Procura que antes bailábamos en cualquier fiesta desde que nos encantó en ese viaje a Cuautla por el cumpleaños de Rebeca. O Partisano que me recuerda a Carlos porque siempre la ponía en los viajes y creo que el es un claro ejemplo de un partisano.
Y ahora sí vamos al punto. Creo que cuando escuchamos una canción de amor, o mejor aún, una canción que relata una historia de amor jamás se nos ocurriría pensar en alguien que no sea la pareja, pero a veces el trasfondo puede ser tan profundo que esa canción en particular te haga pensar en la persona más rara, como alguien de la familia, como tu mamá o tu abuela.
Esta canción me hace pensar en la Yaya. ¿Qué tiene que ver? Nada. La canción fue compuesta por Victor Manuel, un artista de protesta que surgió por ahí de la guerra civil española, situación que me hace pensar claramente en la Yaya. La historia de la canción no podría tener menos que ver con la Yaya y conmigo, pero esa parte de: Mmm… sólo pienso en ti… me hace recordarla. La canción la descubrí no hace mucho tiempo, justo cuando nos dieron un susto de muerte (literal) y pensé que me tenía que despedir de ella. Así que manejé tranquilamente en el coche pensando lo de siempre, que tenía que estar tranquila porque ella estaría mejor, porque no le gustaría verme mal, y mientras manejaba y usaba un kleenex, otro kleenex y pensaba todo eso, sólo iba repitiendo esa canción. Mmm… solo pienso en ti, juntos de la mano se les ve por el jardín… no puede haber nadie en este mundo tan feliz, hey sólo pienso en ti.
Creo que me la recuerda porque pienso en eso, en que siempre puedo pensar en ella, acordarme con un artista de su tierra que los momentos más felices y mágicos de mi vida -sobre todo en la infancia, me los ha dado ella y después que todo pase, podré pensar y cantar: sólo pienso en ti. Y cuando se presente ese día triste, trataré de estar tranquila y tal vez ese día cambie la canción por Un charquito de estrellas, hablaré con ella y le diré que no tiene nada de qué preocuparse, porque esta noche hay miles de estrellas y una mágica y radiante luna llena.
martes, marzo 08, 2011
...
La palabra “imposible” es fuerte y a mi manera de ver retadora. Imposible significa que las circunstancias no pueden acomodarse para que algo suceda y a la vez, creo que te reta a que las acomodes. Cada vez que yo escucho “imposible” lo primero que pienso es: “¿cómo chingaos no?” aunque no tenga idea de cómo lograr aquella cosa tan increíblemente difícil, que resulta “imposible”.
Sin embargo nuestro extenso vocabulario nos arroja un sinónimo que no provoca un reto, que no saca lo mejor de ti, que es más bien triste, que es “irremediable”. Irremediable me lleva a imaginar a una persona de pie, escuchando tal palabra y sentándose pesadamente mientras piensa: “no puede ser”. Irremediable no significa que hay que hacer algo extraordinario para lograr el objetivo, significa que no hay solución. Irremediable es como el final del último esfuerzo. Irremediable suena a que sin importar cuanto empeño le pongas ya no se puede hacer más. Es triste y decepcionante.
Mi mamá suele decir: “enero y febrero desviejadero” cuya explicación radica en que al ser meses de mucho frío suelen llevarse consigo a la gente mayor. Ahora mismo estamos en ese enclave de tiempo y yo pienso: “¿tendrá razón mi mamá?” Me gustaría que no. También pienso que sería lo mejor para la Yaya, y aunque en su momento me odiaré por ello, creo que el final de aquel refrán es lo que más desea y lo que deberíamos desear. Tiene todo el derecho.
No es justo que alguien viva una vida plena, en pleno uso de sus facultades, en plena independencia de sí, y de un día para otro lo pierdas todo. No es justo que pudiendo irte de pie te apagues como una velita y en la recta final en vez de pasarlo increíble, en vez de aprovechar lo que queda e irte con una sonrisa, con el buen sabor, te vayas sufriendo y seguramente preguntándote “¿porqué a mí?” En mi nula vida religiosa sólo me queda pensar como piensa ella, que los torcidos caminos del señor son tan torcidos como sabios. Pensar que es decisión de ese ser superior y no mía ni de nadie. Pensar que de alguna manera todo esto es para mejorar.
Una vez más el amor me salva de una lloradera atroz. Sé que quiero que esté bien y en este mundo terrenal no lo está. Sin saber qué hay del “otro lado” me atrevo a pensar que tiene que ser mejor que el lado que está viviendo ahora. Y volviendo al amor, finalmente regresará con mi abuelo. Con aquel hombre amado por todos pero más por ella, con aquel a quien le plantó una rosa después de 10 años de muerto, con aquel a quien le es imposible recordar sin que se le haga un nudo en la garganta, con aquel que junto con ella me hicieron conocer la mejor historia de amor real y de carne y hueso que me gustaría vivir. Será que mi abuelo se cansó de esperar, será que también ya la extraña demasiado, será que es hora de que estén juntos de nuevo, no para bien, sino para mejor.
lunes, diciembre 20, 2010
2010 a la pared
Mi analogía de este año es que la vida es como una pared. Vas poniendo y quitando cuadros, la pintas, la tapizas, la despintas, y a veces cuando te subes a una escalera a colgar un nuevo diploma, te das cuenta de la sombra de algún marco o de un clavo camuflajeándose hace tiempo con la última capa de pintura que pusiste, y no recuerdas qué colgaba allí. Así creo que es la vida. Las personas, las fiestas, los éxitos y hasta los fracasos, a veces los pegas en un lugar para recordar lo que no debes hacer y estar orgulloso de lo que hiciste. A pesar de mi filosofía de no arrepentirse de nada, las personas y las acciones - como los cuadros- dejan sombras que ni tallando se borran y clavos que ni con herramientas se sacan, porque puedes arriesgarte incluso a provocar una grieta enorme en la pared. Y qué caso tiene si al final no te estorban.
Volviendo a ciertos pasajes, recuerdo lo mucho que me molesta la gente que borra su pasado. Somos producto de nuestro pasado, producto de nuestras decisiones, ¿Qué sería de nosotros si todo se borrara al caminar? Y cuidado, que no olvidar no significa cargar un peso extra. Es como confundir cambiar con evolucionar, la gente no cambia pero si evoluciona, perdonamos pero no olvidamos. Uno guarda lo que duele, para que no vuelva a doler, pero son esas cosas las que te hacen más fuerte y más sabio. Yo no borro pero tampoco me aferro. Algún día puedo regresar a esa página del libro y estoy segura me sacará una sonrisa, y si es un pasaje triste, recordaré lo que no debo hacer. Hay que tomar las cosas siempre con la mejor actitud y verlas desde la perspectiva más positiva. A veces pasas por ingenuo o por idiota, pero francamente te deja con una sensación mucho mejor.
Este año quiero hacer algo que nunca hago. En un sitio poco frecuente aprendí de una señora mayor la siguiente frase: “LA GENTE BIEN NACIDA ES AGRADECIDA” y es tiempo de que yo agradezca todas las cosas que hicieron fantástico este año y sobre todo mi vida.
Yo agradezco todos mis regalos del 2010:
La visita de Anna que me hizo más feliz de lo que ella imagina.
Las vacaciones de aventura a territorio Chiapaneco, sobre todo en la balsa de corcho, que además fueron las primeras vacaciones en forma con mi Castor.
La visita de mi hermano a la Yaya.
La recuperación de la Yaya después del susto.
Los buenos deseos de todos mis amigos.
La llegada de Carlos después de pensar que no vendría.
El éxito de la fiesta sorpresa del Cas.
El WII después de esperar 2 años.
Mi cumpleaños con todos sus festejos y regalos.
Un trabajo fantástico que no llegó cuando quería sino cuando más lo necesitaba.
Otro año más fuera del nido en un mejorado y confortable hogar.
Otro año más con una pareja IDEAL o IRREAL, no sé que se acerque más.
El éxito laboral y personal.
Los planes a futuro que ya no son solamente míos.
Mi brand-new ahijada y aprender a cargarla. Claro, mi nuevo enfoque hacia los bebetines.
Una boda que rompió paradigmas y me enseñó que más que fuerte hay que ser congruente con uno mismo.
La exotiquísima re-unión familiar que parece va tomando vuelo.
Mi bienvenida formal a principio de año y la fantástica relación con mi familia política. Sobre todo con el suegro.
Haber cumplido la mayoría de mis propósitos, el más importante, logré mejorar mi calidad de vida.
Agradezco sobre todo 2 cosas: tener la bendición de que mis sueños se hacen realidad y claro, todas las personas que están ahí para ayudarme a realizarlos.
No sé si alguien quisiera estar en mis zapatos, pero yo definitivamente no quisiera estar en los de alguien más. Aquí parada en ellos pienso que no podría ser más feliz, ni en otro lado, ni con otra gente, ni con otras cosas. Para el año que viene no pediré nada, haré nuevamente mis propósitos, trataré de cumplirlos todos y hasta el final, y como dicen por ahí, dejaré mis manos vacías para poder tomar todo lo que venga.
Las sombras, los clavos, los claroscuros de mi pared están ahí por algo y ahí se quedarán. Un día el clavo que nunca han podido sacar se caerá de golpe y no sabrán ni como fue, y tal vez no se caiga pero por fin pensarán en algo que colgar ahí, o regresarán un cuadro guardado a su sitio. Yo espero lo segundo, y aunque suene a ir para atrás en este caso no lo es. Por lo pronto ya mandé mi cajita de buenos deseos, eso al menos mantendrá el clavo en su lugar un rato más.
Un gran año, que bueno que se acaba porque el agua estancada se echa a perder. Ahora fuerza para lo que viene, inteligencia para hacerlo bien y tranquilidad para disfrutarlo. A todos agradezco su presencia en las buenas y en las malas, les agradezco más las risas y los abrazos, no les reprocho nada porque creo que todo tiene una razón de ser y en este 2011 juntos o separados que nos vaya poca madre.
Love you all. Cas, love you insane.
Adeu 2010, mis mejores vibras para lo que sigue.
Volviendo a ciertos pasajes, recuerdo lo mucho que me molesta la gente que borra su pasado. Somos producto de nuestro pasado, producto de nuestras decisiones, ¿Qué sería de nosotros si todo se borrara al caminar? Y cuidado, que no olvidar no significa cargar un peso extra. Es como confundir cambiar con evolucionar, la gente no cambia pero si evoluciona, perdonamos pero no olvidamos. Uno guarda lo que duele, para que no vuelva a doler, pero son esas cosas las que te hacen más fuerte y más sabio. Yo no borro pero tampoco me aferro. Algún día puedo regresar a esa página del libro y estoy segura me sacará una sonrisa, y si es un pasaje triste, recordaré lo que no debo hacer. Hay que tomar las cosas siempre con la mejor actitud y verlas desde la perspectiva más positiva. A veces pasas por ingenuo o por idiota, pero francamente te deja con una sensación mucho mejor.
Este año quiero hacer algo que nunca hago. En un sitio poco frecuente aprendí de una señora mayor la siguiente frase: “LA GENTE BIEN NACIDA ES AGRADECIDA” y es tiempo de que yo agradezca todas las cosas que hicieron fantástico este año y sobre todo mi vida.
Yo agradezco todos mis regalos del 2010:
La visita de Anna que me hizo más feliz de lo que ella imagina.
Las vacaciones de aventura a territorio Chiapaneco, sobre todo en la balsa de corcho, que además fueron las primeras vacaciones en forma con mi Castor.
La visita de mi hermano a la Yaya.
La recuperación de la Yaya después del susto.
Los buenos deseos de todos mis amigos.
La llegada de Carlos después de pensar que no vendría.
El éxito de la fiesta sorpresa del Cas.
El WII después de esperar 2 años.
Mi cumpleaños con todos sus festejos y regalos.
Un trabajo fantástico que no llegó cuando quería sino cuando más lo necesitaba.
Otro año más fuera del nido en un mejorado y confortable hogar.
Otro año más con una pareja IDEAL o IRREAL, no sé que se acerque más.
El éxito laboral y personal.
Los planes a futuro que ya no son solamente míos.
Mi brand-new ahijada y aprender a cargarla. Claro, mi nuevo enfoque hacia los bebetines.
Una boda que rompió paradigmas y me enseñó que más que fuerte hay que ser congruente con uno mismo.
La exotiquísima re-unión familiar que parece va tomando vuelo.
Mi bienvenida formal a principio de año y la fantástica relación con mi familia política. Sobre todo con el suegro.
Haber cumplido la mayoría de mis propósitos, el más importante, logré mejorar mi calidad de vida.
Agradezco sobre todo 2 cosas: tener la bendición de que mis sueños se hacen realidad y claro, todas las personas que están ahí para ayudarme a realizarlos.
No sé si alguien quisiera estar en mis zapatos, pero yo definitivamente no quisiera estar en los de alguien más. Aquí parada en ellos pienso que no podría ser más feliz, ni en otro lado, ni con otra gente, ni con otras cosas. Para el año que viene no pediré nada, haré nuevamente mis propósitos, trataré de cumplirlos todos y hasta el final, y como dicen por ahí, dejaré mis manos vacías para poder tomar todo lo que venga.
Las sombras, los clavos, los claroscuros de mi pared están ahí por algo y ahí se quedarán. Un día el clavo que nunca han podido sacar se caerá de golpe y no sabrán ni como fue, y tal vez no se caiga pero por fin pensarán en algo que colgar ahí, o regresarán un cuadro guardado a su sitio. Yo espero lo segundo, y aunque suene a ir para atrás en este caso no lo es. Por lo pronto ya mandé mi cajita de buenos deseos, eso al menos mantendrá el clavo en su lugar un rato más.
Un gran año, que bueno que se acaba porque el agua estancada se echa a perder. Ahora fuerza para lo que viene, inteligencia para hacerlo bien y tranquilidad para disfrutarlo. A todos agradezco su presencia en las buenas y en las malas, les agradezco más las risas y los abrazos, no les reprocho nada porque creo que todo tiene una razón de ser y en este 2011 juntos o separados que nos vaya poca madre.
Love you all. Cas, love you insane.
Adeu 2010, mis mejores vibras para lo que sigue.
martes, octubre 19, 2010
Pero me acuerdo de ti
Yo me acuerdo de ti. A veces mucho, a veces nada, a veces te sueño y a veces hay algo que simplemente me manda un flash. Hoy fue uno de esos días.
Estaba a punto de cambiarle a la canción cuando alzé la vista y en la pantalla apareció una foto. Sentí esa clásica pelota en el pecho que me hizo dejar la canción y pensar como habías llegado hasta esa pantalla, como una vez más todo se había conjuntado para acordarme de ti, y me rpegunto si también te acuerdas de mi. Si a veces te preguntas qué hago, o si también piensas en mi cuando escuchas alguna canción o vas a algún lugar, o vez algo que me gustaba. Me pregunto si será cierto eso de que cuando te acuerdas de alguien es porqué se está acordando de ti. Y sí, a veces me pregunto qué haces.
No entiendo porqué cuando quitamos algo de su lugar, no queremos volverlo a poner. Por qué si no se puede poner exactamente donde estaba, mejor preferimos guardarlo por ahí. Y yo teniendo tanto lugar no tengo donde ponerte, porque si lo intento, te caes.
Pero me acuerdo de ti, supongo que ese es tu lugar ahora, la memoria. Y me imagino encontrándote un día, del otro lado de la calle, deteniéndome para poder acercarme, y tú, con esa clásica mirada indiferente, me mirarías de reojo, para cambiar rápidamente la vista hacia el suelo y luego hacia quien acaba de alcanzarte. Y sin volver a voltear te irías, pensando que no te importa y esperando que a pesar de todo cruce para alcanzarte, y podamos al menos, saludarnos otra vez. Pero "a pesar de todo" no es algo que yo vaya a hacer.
A veces la necesidad es tan poca que las ganas no pueden ser suficientes.
Estaba a punto de cambiarle a la canción cuando alzé la vista y en la pantalla apareció una foto. Sentí esa clásica pelota en el pecho que me hizo dejar la canción y pensar como habías llegado hasta esa pantalla, como una vez más todo se había conjuntado para acordarme de ti, y me rpegunto si también te acuerdas de mi. Si a veces te preguntas qué hago, o si también piensas en mi cuando escuchas alguna canción o vas a algún lugar, o vez algo que me gustaba. Me pregunto si será cierto eso de que cuando te acuerdas de alguien es porqué se está acordando de ti. Y sí, a veces me pregunto qué haces.
No entiendo porqué cuando quitamos algo de su lugar, no queremos volverlo a poner. Por qué si no se puede poner exactamente donde estaba, mejor preferimos guardarlo por ahí. Y yo teniendo tanto lugar no tengo donde ponerte, porque si lo intento, te caes.
Pero me acuerdo de ti, supongo que ese es tu lugar ahora, la memoria. Y me imagino encontrándote un día, del otro lado de la calle, deteniéndome para poder acercarme, y tú, con esa clásica mirada indiferente, me mirarías de reojo, para cambiar rápidamente la vista hacia el suelo y luego hacia quien acaba de alcanzarte. Y sin volver a voltear te irías, pensando que no te importa y esperando que a pesar de todo cruce para alcanzarte, y podamos al menos, saludarnos otra vez. Pero "a pesar de todo" no es algo que yo vaya a hacer.
A veces la necesidad es tan poca que las ganas no pueden ser suficientes.
jueves, marzo 25, 2010
Love & Friendship
En un podcast que escuché en W Radio dijeron esto. Me pareció oportuno, lindo y sobretodo verdadero. Creo que las personas que te topas en la vida están ahí por una razón, alguna vez hablé de aquellas personas que estás destinado a conocer pase lo que pase. Hay personas que no entiendes porque se van, sin embargo suelen ser personajes que te dejan lecciones muy importantes de vida. Y hay personas que se quedan para toda la vida, aunque no lo esperes, y te convierten en esa persona que siempre has debido ser.
Practiquen su inglés y despéjense un poco.
God doesn't give you the people you want. He gives you the people you need. To help you, to hurt you, to leave you, to love you and to make you into the person you are meant to be. People come into your life for a reason, a season or a life time. When you figure out which it is you know exactly what to do.
When someone is in your life for a reason, it is usually to meet a need you have expressed outwardly or inwardly. They have come to assist you through a difficulty. To provide you with guidance and support. To aid you phisically, emotionally or spiritually. They may seem like a Godsend and they are. They are for the reason you need them to be. Then, without any wrongdoing on your part or at an inconvenient time, this person will say or do something to bring the relationship to an end. Sometimes they die. Sometimes they walk away. Sometimes they act up and force you to take a stand. What we must realize is that our need has been met, our desire fulfilled, their work is done. The prayer you sent up has been answered and now it is time to move on.
Some people come into your life for a season, because your turn has come to share, grow or learn. They may bring you an experience of peace or make you laugh. They may teach you something you have never done. They usually give you an unbelievable amount of joy. Believe it, it is real. But only for a season.
Lifetime relationships teach you lifetime lessons, things you must build upon in order to have a solid emotional foundation. Your job is to accept the lesson, love the person and put what you have learned to use in all other relationships and areas of your life. It is said that love is blind but friendship is clairvoyant.
Practiquen su inglés y despéjense un poco.
God doesn't give you the people you want. He gives you the people you need. To help you, to hurt you, to leave you, to love you and to make you into the person you are meant to be. People come into your life for a reason, a season or a life time. When you figure out which it is you know exactly what to do.
When someone is in your life for a reason, it is usually to meet a need you have expressed outwardly or inwardly. They have come to assist you through a difficulty. To provide you with guidance and support. To aid you phisically, emotionally or spiritually. They may seem like a Godsend and they are. They are for the reason you need them to be. Then, without any wrongdoing on your part or at an inconvenient time, this person will say or do something to bring the relationship to an end. Sometimes they die. Sometimes they walk away. Sometimes they act up and force you to take a stand. What we must realize is that our need has been met, our desire fulfilled, their work is done. The prayer you sent up has been answered and now it is time to move on.
Some people come into your life for a season, because your turn has come to share, grow or learn. They may bring you an experience of peace or make you laugh. They may teach you something you have never done. They usually give you an unbelievable amount of joy. Believe it, it is real. But only for a season.
Lifetime relationships teach you lifetime lessons, things you must build upon in order to have a solid emotional foundation. Your job is to accept the lesson, love the person and put what you have learned to use in all other relationships and areas of your life. It is said that love is blind but friendship is clairvoyant.
miércoles, febrero 10, 2010
José
Ayer soñé con mi hermano como cada noche. Me lo hizo notar el Castor; "siempre sueñas con tu hermano". Ayer no estuvo padre. Ayer soñé que estábamos en la casa de siempre, con mi papás y que él entraba a algún tipo de curso. Todo se desarrollaba como cuando los gringos se van a la universidad y se mudan para no volver. Mis padres le habían comprado ropa, libros, carpetas y un estuche para las uñas. Sí. Era un sueño. Ese día, que sería el último estuvimos platicando, jugando, viendo sus cosas nuevas y deliberando cuando nos volveríamos a ver, sin respuesta. Al día siguiente -en el mismo sueño- despertaba y salía directamente a su cuarto. No estaba ahí, había algo de ropa suelta, el estuche de las uñas a medio abrir y algunas cosas a medio usar. No estaba la mayoría de sus cosas. Ya se había ido. Pensaba que era normal, que tenía que irse a estudiar y que algún día lo podría visitar. Pero me levanté y me instalé frente a la computadora para abrir el chat, y lo único que hice fue buscar si estaba conectado. No estaba. De pronto sentí que más que irse a estudiar se lo había tragado la tierra, que no lo volvería a ver. Sentí un vacío indescriptible. Sentí que a mí me tragaba la tierra. Se suponía el primer día que no estaba y a mi me parecía no sólo que no iba a estar más, si no que nunca había estado. Lo extrañé como los niños que se quedan encargados en casa de la vecina, extrañan a su madre. Así los acabe de regañar, en ese momento es la viva imagen de un salvavidas en meido del mar.
Se me está olvidando como es. A veces lo extraño, a veces no. A veces más, a veces menos. A veces me cae gordo, a veces muy bien. A veces me acuerdo de las cosas malas y a veces de las buenas. A veces me río con él, a veces me enojo. A veces está conmigo, a veces no lo siento.
Hoy lo extraño de veras. Quizás es el miedo a olvidar un día cómo es, quién es. A perderlo de verdad porque ni siquiera lo pueda retener en la memoria.
Se me está olvidando como es. A veces lo extraño, a veces no. A veces más, a veces menos. A veces me cae gordo, a veces muy bien. A veces me acuerdo de las cosas malas y a veces de las buenas. A veces me río con él, a veces me enojo. A veces está conmigo, a veces no lo siento.
Hoy lo extraño de veras. Quizás es el miedo a olvidar un día cómo es, quién es. A perderlo de verdad porque ni siquiera lo pueda retener en la memoria.
miércoles, septiembre 02, 2009
Ves
Ves que lo nuestro es eterno... No hace mucho que conocí esta canción, y ni siquera la escuché con Sin Bandera sino con el compadre, que honestamente, y no sé si porque soy fan, hasta me gustó más. Es la primera vez que una canción, después de "Me cuesta tanto olvidarte" me pone literalmente la piel chinita cuando la escucho. Para mí tiene un arreglo musical increíble, como todas las canciones que aprecio en un sentido artístico es sencilla, se puede tocar con un solo instrumento y la letra, aunque rosa, también me parece increíble. Al menos, de esas rolas que no sé como, dicen cosas tan atinadas.
Me puse a pensar en esas veces que viendo el techo, me preguntaba: el amor sigue aqui... tú me miras asi como ayer, tiene tanto poder lo que siento, ves que lo nuestro es eterno... y analizaba una y otra vez si el dilema era que "tenía tanto poder lo que siento" o es que "lo nuestro es eterno". Nunca podía concluir nada.
Las cosas "eternas" -por decirlo de alguna manera, me parece que no están mal. Puede ser una situación como cuando alguien se va, como mi hermano, que nadie puede reemplazar, y no es que vaya a torturarme toda la vida porque mi brother no está, en realidad, "es más fuerte la costumbre" pero ese sitio de "hermano" nadie más. Eso es algo que eternamente permanecerá. Hay sitios, hay sentimientos que no se van.
Y esa canción, no sé si en alguna vida pasada marcó algo, o me la dedicaron o yo dejé a alguien con ella, el caso es que de verdad, me pone la piel chinita y en algunas frases me hace bajar la mirada y pensar.
Y en realidad la única frase que podría decirle, de repente, es que... ves que me acuerdo de cada detalle de ti.
Me puse a pensar en esas veces que viendo el techo, me preguntaba: el amor sigue aqui... tú me miras asi como ayer, tiene tanto poder lo que siento, ves que lo nuestro es eterno... y analizaba una y otra vez si el dilema era que "tenía tanto poder lo que siento" o es que "lo nuestro es eterno". Nunca podía concluir nada.
Las cosas "eternas" -por decirlo de alguna manera, me parece que no están mal. Puede ser una situación como cuando alguien se va, como mi hermano, que nadie puede reemplazar, y no es que vaya a torturarme toda la vida porque mi brother no está, en realidad, "es más fuerte la costumbre" pero ese sitio de "hermano" nadie más. Eso es algo que eternamente permanecerá. Hay sitios, hay sentimientos que no se van.
Y esa canción, no sé si en alguna vida pasada marcó algo, o me la dedicaron o yo dejé a alguien con ella, el caso es que de verdad, me pone la piel chinita y en algunas frases me hace bajar la mirada y pensar.
Y en realidad la única frase que podría decirle, de repente, es que... ves que me acuerdo de cada detalle de ti.
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