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martes, agosto 05, 2014
El hilo rojo del destino
"Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejarán de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando.
Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más…
Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz (le sustituirán por la calma), pero les aseguro que no pasará un día en que no deseen que estuviera aquí para perturbarlos.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”
http://doritocoreano.tumblr.com/post/53560178418/la-leyenda-del-hilo-rojo-del-destino-especial-japon
"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo rojo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper.”
Será destino, será hilo rojo, será la vieja del otro día.
jueves, febrero 27, 2014
¡Ay! amores
Hay amores como las mañanas apuradas, que te dejan todo el día con la pansa de farol. Tenías todas las ganas de comértelo entero pero no te dio tiempo. Y sales a la vida así, a empezar el día así, con la sensación de vacío, de que te hizo falta algo, de que tuviste la idea, pero simplemente no tuviste tiempo. Y te lo ha dicho tu madre, tu madre y hasta el perro, que nunca hay que salir con la pansa de farol, pero no haces caso, porque nunca se hace caso en el amor.
Hay amores como los filetes. Desde que lo ves sabes que lo vas a pagar caro pero es imposible resistirse. La inversión es alta, te lo comes a mordidas y mientras más comes más te emocionas, más enloqueces, más pierdes la cabeza. Sientes casi de inmediato que no te está cayendo bien, que es demasiado, pero es imposible parar. Y se acaba, porque es otra consecuencia inevitable. Se acaba poco a poco, consumiéndose el jugo, haciéndote pensar si tendrás fuerza para pedir más porque no puedes dejar de comer, pero no hay más, y después de una larga agonía haciéndote a la idea de que efectivamente se terminó, lo único que te queda de ese amor, es la cara de perro hambriento frente a otros comensales que pidieron lo mismo, siempre pensando: delicioso, me duró tan poquito, y me quedé con las ganas de más.
Hay amores como los juegos mecánicos. Los ves y desde ese momento sientes un hoyo en la pansa (porque la pansa es como el sensor biológico del enamoramiento). Esperas mucho para probarlo y durante esa espera piensas que tal vez no haya sido una de tus mejores ideas, pero ya estás ahí. Te subes en él y con más preocupación de verdad crees que tal vez no fue una buena idea. Respiras hondo y dejas que te absorba la adrenalina, si no fue buena idea al menos disfrutarás lo que dure. Pasa, las emociones son raras y mezcladas, pierdes cosas en el camino, se te revuelve el cerebro, se te caen algunas cosas personales y las miras con cierta melancolía sabiendo que no las recuperarás. A veces no estás segura de si reir o llorar, a veces gritas de emoción y otras te dan ganas de saludar al Dios de porcelana. Ni siquiera te das cuenta cuando acabó, pero el fin siempre trae consigo una sensación de alivio. Hay que hacer el recuento de los daños. Invertiste mucho tiempo, nunca sabrás si fue realmente una buena idea pero lo único que vale la pena es recordar que fue emocionante y especial, mientras duró.
Hay amores como correr. Nunca vas a correr pero el aburrimiento te está matando y empiezas a pensar que sería buena idea cambiar, hacer algo sano, dejar los vicios, cambiar de giro... salir a correr. Y claro, sales y a dos calles suspiras y vuelves, definitivamente NO te gusta correr, por muy bueno que sea. Al diablo con los pants y los tennis, lo tuyo lo tuyo es el sofá y la cerveza. "Sí mamá, salí a correr, no mamá, no voy a volver."
Hay amores como las piñas de árbol. Pisas una sin querer, te ruedas y caes haciendo un papelón. Te levantas y sólo piensas que eso es tener mala suerte, pero al menos duró poco, y probablemente nadie se haya dado cuenta.
Y hay amores como el tuyo y como el mío; exclusivos y sin mucho ton ni son, pero imparables y sin proporción.
Hay amores como los filetes. Desde que lo ves sabes que lo vas a pagar caro pero es imposible resistirse. La inversión es alta, te lo comes a mordidas y mientras más comes más te emocionas, más enloqueces, más pierdes la cabeza. Sientes casi de inmediato que no te está cayendo bien, que es demasiado, pero es imposible parar. Y se acaba, porque es otra consecuencia inevitable. Se acaba poco a poco, consumiéndose el jugo, haciéndote pensar si tendrás fuerza para pedir más porque no puedes dejar de comer, pero no hay más, y después de una larga agonía haciéndote a la idea de que efectivamente se terminó, lo único que te queda de ese amor, es la cara de perro hambriento frente a otros comensales que pidieron lo mismo, siempre pensando: delicioso, me duró tan poquito, y me quedé con las ganas de más.
Hay amores como los juegos mecánicos. Los ves y desde ese momento sientes un hoyo en la pansa (porque la pansa es como el sensor biológico del enamoramiento). Esperas mucho para probarlo y durante esa espera piensas que tal vez no haya sido una de tus mejores ideas, pero ya estás ahí. Te subes en él y con más preocupación de verdad crees que tal vez no fue una buena idea. Respiras hondo y dejas que te absorba la adrenalina, si no fue buena idea al menos disfrutarás lo que dure. Pasa, las emociones son raras y mezcladas, pierdes cosas en el camino, se te revuelve el cerebro, se te caen algunas cosas personales y las miras con cierta melancolía sabiendo que no las recuperarás. A veces no estás segura de si reir o llorar, a veces gritas de emoción y otras te dan ganas de saludar al Dios de porcelana. Ni siquiera te das cuenta cuando acabó, pero el fin siempre trae consigo una sensación de alivio. Hay que hacer el recuento de los daños. Invertiste mucho tiempo, nunca sabrás si fue realmente una buena idea pero lo único que vale la pena es recordar que fue emocionante y especial, mientras duró.
Hay amores como correr. Nunca vas a correr pero el aburrimiento te está matando y empiezas a pensar que sería buena idea cambiar, hacer algo sano, dejar los vicios, cambiar de giro... salir a correr. Y claro, sales y a dos calles suspiras y vuelves, definitivamente NO te gusta correr, por muy bueno que sea. Al diablo con los pants y los tennis, lo tuyo lo tuyo es el sofá y la cerveza. "Sí mamá, salí a correr, no mamá, no voy a volver."
Hay amores como las piñas de árbol. Pisas una sin querer, te ruedas y caes haciendo un papelón. Te levantas y sólo piensas que eso es tener mala suerte, pero al menos duró poco, y probablemente nadie se haya dado cuenta.
Y hay amores como el tuyo y como el mío; exclusivos y sin mucho ton ni son, pero imparables y sin proporción.
viernes, octubre 04, 2013
Karma Darma Tú
Le he estado dando vueltas, vueltas, y más vueltas a esto de ponerme a escribir. Es que hacerlo me hace sentir que vuelvo en unos pasos que no quisiera volver a pisar y todo de pronto se vuelve muy confuso y complicado.
A veces me pregunto que tan liberador y cierto es "desahogarse". Como esa manía que tengo de escribir cosas para quien no las lee o escribir cartas, quejas, declaraciones de amor, reclamaciones para luego quemarlas y dejar que tanto el fuego como el viento se lleven lo malo y dejen lo bueno. Lo hago para -desahogarme- para decir todo lo que no puedo decir, o no quiero. O no me atrevo.
Hay algo extraño en este blog. Además de que es leído por mucha más gente de la que yo pensaba creo que tiene el don de atraer las cosas, para bien o para mal. Por eso me cuido de lo que escribo, por eso últimamente escribo menos.
Lo que me trae hecha un lío en estos días es esta sensación renovada de octubre. Comienzo a descubir que en octubre siempre me siento bien, mejor de lo que en otros meses, es como si este mes -o época- trajera consigo ferómonas de la felicidad que me afectan sólo a mí. Pero octubre trae consigo también una necesidad imparable de reflexión y nostalgia. Freudianamente podría ser porque es época de halloween y solía pasármelo bomba en mi infancia, realmente, no sé qué pueda ser.
Octubre como toda la vida, la trae a Ella. ¿Qué tiene que ver? Absolutamente nada. No hay santos, ni cumpleaños ni aniversarios muertos que hayan sucedido en tales fechas. No hay eventos especiales, ni peleas ni reconciliaciones, de verdad no hay nada, pero haciendo el recuento de los daños, en octubre siempre la pienso, siempre me acuerdo, y me acecha todo el tiempo y poéticamente en cada rincón.
Ahora que navego en mis recuerdos, recuerdo la persona que era, recuerdo sus 20 años y los ojos de animé con esa enorme chispa que me miraban como si yo fuera Jennifer Aniston. También recuerdo lo ridículo que me parecía y lo mucho que me avergonzaba. Sí, ahora que recuerdo Ella era una gran persona, y yo no era precisamente simpática. Sobra decir las razones por las que nos comportábamos tan diferente, sólo sé que en un momento esa combinación funcionó y 5min después esa combinación nos llevo a la ruina. La verdad la extraño. No extraño a la persona que es hoy, no me refiero a que voy a ir a buscarla en este instante con amigos y mariachis, no nos confundamos. Extraño a esa mujer. Extraño a la que me miraba como si si todo el mundo estuviera en blur menos yo, que me hacía reir y me daba regalos cursis, que inventaba cualquier pretexto para irme a ver, que quería decirle a todo el mundo que me quería sin importar lo que pasara, que me dedicaba canciones y me cantaba How I wish you were here. Extraño querer a alguien de esa manera. La congruencia no era uno de mis fuertes y el hecho de que la quisiera tanto no implicaba que lo demostrara y mucho menos que actuara en consecuencia. Tal parece que mi misión en la vida era demostrarle que el amor no importaba y podía quererla mucho pero también podía ser una persona muy miserable y así tendría que aceptarlo.
Me he quejado mucho para mis adentros desde que me enteré que se comprometió. No me interesa si es para casarse, para tener una manada de infantes, para vivir juntos o para quitarse de la presión social. Mi primera reacción fue enojarme de una manera estúpida. No me gusta la persona que es hoy y sentí que no se lo merecía. Me enojé porque pensé que después de todo lo que me hizo, después de tantas jaladas, mentiras y fregaderas el karma iba a cobrar y lo haría de la manera más sutil; quitándole lo que siempre soñó, quitándole el pretexto por el que según ella no se quedaría conmigo y "noblemente" me dejaría ir. Pensé que la justicia haría que se quedara sola. Sin su príncipe azul, sin su historia de Disney, sin sus millones de hijos y su vida de familia telerín. Sin sus padres adorando al marido, sin su familia política adorándola a ella, sin esa vida que según ella tenía que encontrar sin mí, que se fue a buscar sin mí, que no podía realizar conmigo y que si Dios era justo resultaría que no la lograría con nadie. Con nadie, porque esa vida de fantasía, la dejo ir cuando me dejo ir a mí. Me dio coraje pensar que finalmente sería feliz porque no se lo merece, porque es una persona horrible, egoísta e irrespetuosa, porque todo se paga en esta vida, porque somos producto de nuestras decisiones y Ella siempre toma las peores, pero no, parecía que al karma le valía madre y no conseguía taxi para llegar. Finalmente llegó octubre y con él el momento de reflexión. La había soñado una y mil veces. Una y mil veces le había dicho que no interrumpiera mi boda, que era muy tarde y yo escogía al Castor, una y mil veces me pregunté qué pasaría si eso sucedía realmente. Al punto que teníamos un plan de contingencia en caso necesario. De pronto me acordé que yo tampoco fui una perita en dulce. Me acordé que la primera en hacer fregaderas fui yo. La primera en negarlo todo, renunciar a una vida juntas, darle en la madre, el padre y la abuela, burlarme de su amor, fui yo. Yo fui la primera en tirar la toalla, la primera en cagarme en todo lo que le importaba sólo para demostrar que era yo, que Verónica López Fernández podía hacer lo que le diera su gana, cagarse en todos sus muertos y encima, lograr que me siguiera adorando. Si como no.
Efectivamente llegó el día en que Santa Verónica se dio cuenta de que había batido todo el tepache y aún bien puesta en su pedestal dijo: Verito, va de retro. Y pues no, como la lógica indica aquella ya se había chutado a Sanz con "Al olvido invito yo" y lo había hecho re-bien. Entonces se volteó la tortilla y empezó la historia de ella la bruja y yo la víctima. Porque caray, yo si que fui necia, necia pero necia. Yo pensaba que el amor no se podía acabar tan rápido y como cada re-encuentro parecía que el tiempo no había pasado me confié, pero como bien dice el espartano, cuando te das en la madre, aprendes a meter las manos. Ella nunca volvió a arriesgarse y cada nuevo regreso estuvo zanjado por un buen par de manos en el medio que evitaban tanto que se cayera como que nos pudiéramos acercar. Eso no evitó que hubiera un sin fin de intentos en el medio. A pesar de que ahora es una historia como la Biblia del Diablo y su venta y distribución están prohibidas, es una historia que duró entre idas y venidas unos 10 años, y eso, por algo ha de ser.
Si el karma funcionara como yo digo, no me habría podido casar. Ella podría haber estado en su casa pensando: ahora te chingas, ahora lo vas a perder todo por haber sido una hija de tu repinchísima madre cuando te dio la gana y encima querer verme la cara de idiota. Si funcionara así, tampoco Ella podría casarse porque sea por vicio o por revancha de que también fue una hijita de su madre lo fue, es más lo ha sido, porque no para de cagarse en el castor cada vez que la ve, pero eso sí, a mi me felicita mucho mucho. O sea que si el karma funcionara como yo creía, las 2 estaríamos jodidas. ¿Y porqué? por no haber seguido a nuestro corazón. Si al chile, así de ridículo como se oye, por darle más valor a las sonrisas de los demás que a las nuestras.
Ahora ya no pienso qué se merece y qué no, no le deseo que vuele una vaca con diarrea por sobre su cabeza pero, sin hacernos tarugos tampoco le deseo que sea feliz. Vaya es que me importa un pito que haga de su vida, hace años que ni la veo. Igual siempre voy a pensar que sin importar quien sea, todo aquel que este con ella es un imbécil y merece morir. En octubre y con todo lo que trae consigo sólo quisiera regresar en el tiempo, no para cambiar las cosas o tener otro destino, me gusta mi vida como es, me gustaría regresar en el tiempo para disfrutar ese momento, para disfrutar la única vez en que realmente éramos nosotros, donde no hubo mentiras, ni apariencias, ni burradas. Cuando creíamos que el universo nos había creado para estar juntas y que seríamos las que romperíamos el paradigma de que nunca te quedas con el amor de tu vida. Me gustaría volver ahí y en vez de tener miedo y recelo, disfrutarlo, disfrutar de una relación padre, de un amor loco, de una pasión desenfrenada como era en ese entonces. Siento como si hubiera tenido el mejor juego de video de la historia y sólo hubiera jugado 5 minutos. Me gustaría no hacer ninguna cochinada, decirle que también la quería pero me daba muchísimo miedo demostrárselo y así permitir que algún día me lastimara, aunque eso sucedió de igual manera.
Nada de eso existe ni podrá existir. Y sólo me da mucha risa, no termino de comprender cómo pueden existir tantas personas en el tiempo, cómo puedo seguir tan enamorada de alguien que sólo existió en 1999, cómo puedo extrañar a alguien con quien sólo platicaba virtualmente en 2004, cómo puedo casi odiar a alguien que existe sólo ahora, y que todas ellas sean la misma persona. Como diría la Pausini, son amores extraños.
Tal vez lo que hizo el karma fue eliminar los factores en común como en la ecuaciones, ella pagó por adelantado y yo pagué con ella. O la venganza es el arma del karma. Que sé yo. Ya se irá octubre y con él estas sensaciones raras. de verdad que no sé porque en este mes siempre la extraño tanto. De cualquier modo paren su carro, no voy a ir corriendo tras Ella. No sé cómo llegar a 1999.
Creo que mi moraleja es que no debo juzgar a la gente y mucho menos decidir qué se merece y qué no. Somos producto de nuestras decisiones y eso es lo único de lo que somos responsables, también somos producto de nuestro pasado así que para qué renegar de él. Ahora toca ir a dormir con mi presente, al final es lo que importa, y la verdad ese castor no pinta menos que un futuro realmente prometedor. ¡Al abordaje!
A veces me pregunto que tan liberador y cierto es "desahogarse". Como esa manía que tengo de escribir cosas para quien no las lee o escribir cartas, quejas, declaraciones de amor, reclamaciones para luego quemarlas y dejar que tanto el fuego como el viento se lleven lo malo y dejen lo bueno. Lo hago para -desahogarme- para decir todo lo que no puedo decir, o no quiero. O no me atrevo.
Hay algo extraño en este blog. Además de que es leído por mucha más gente de la que yo pensaba creo que tiene el don de atraer las cosas, para bien o para mal. Por eso me cuido de lo que escribo, por eso últimamente escribo menos.
Lo que me trae hecha un lío en estos días es esta sensación renovada de octubre. Comienzo a descubir que en octubre siempre me siento bien, mejor de lo que en otros meses, es como si este mes -o época- trajera consigo ferómonas de la felicidad que me afectan sólo a mí. Pero octubre trae consigo también una necesidad imparable de reflexión y nostalgia. Freudianamente podría ser porque es época de halloween y solía pasármelo bomba en mi infancia, realmente, no sé qué pueda ser.
Octubre como toda la vida, la trae a Ella. ¿Qué tiene que ver? Absolutamente nada. No hay santos, ni cumpleaños ni aniversarios muertos que hayan sucedido en tales fechas. No hay eventos especiales, ni peleas ni reconciliaciones, de verdad no hay nada, pero haciendo el recuento de los daños, en octubre siempre la pienso, siempre me acuerdo, y me acecha todo el tiempo y poéticamente en cada rincón.
Ahora que navego en mis recuerdos, recuerdo la persona que era, recuerdo sus 20 años y los ojos de animé con esa enorme chispa que me miraban como si yo fuera Jennifer Aniston. También recuerdo lo ridículo que me parecía y lo mucho que me avergonzaba. Sí, ahora que recuerdo Ella era una gran persona, y yo no era precisamente simpática. Sobra decir las razones por las que nos comportábamos tan diferente, sólo sé que en un momento esa combinación funcionó y 5min después esa combinación nos llevo a la ruina. La verdad la extraño. No extraño a la persona que es hoy, no me refiero a que voy a ir a buscarla en este instante con amigos y mariachis, no nos confundamos. Extraño a esa mujer. Extraño a la que me miraba como si si todo el mundo estuviera en blur menos yo, que me hacía reir y me daba regalos cursis, que inventaba cualquier pretexto para irme a ver, que quería decirle a todo el mundo que me quería sin importar lo que pasara, que me dedicaba canciones y me cantaba How I wish you were here. Extraño querer a alguien de esa manera. La congruencia no era uno de mis fuertes y el hecho de que la quisiera tanto no implicaba que lo demostrara y mucho menos que actuara en consecuencia. Tal parece que mi misión en la vida era demostrarle que el amor no importaba y podía quererla mucho pero también podía ser una persona muy miserable y así tendría que aceptarlo.
Me he quejado mucho para mis adentros desde que me enteré que se comprometió. No me interesa si es para casarse, para tener una manada de infantes, para vivir juntos o para quitarse de la presión social. Mi primera reacción fue enojarme de una manera estúpida. No me gusta la persona que es hoy y sentí que no se lo merecía. Me enojé porque pensé que después de todo lo que me hizo, después de tantas jaladas, mentiras y fregaderas el karma iba a cobrar y lo haría de la manera más sutil; quitándole lo que siempre soñó, quitándole el pretexto por el que según ella no se quedaría conmigo y "noblemente" me dejaría ir. Pensé que la justicia haría que se quedara sola. Sin su príncipe azul, sin su historia de Disney, sin sus millones de hijos y su vida de familia telerín. Sin sus padres adorando al marido, sin su familia política adorándola a ella, sin esa vida que según ella tenía que encontrar sin mí, que se fue a buscar sin mí, que no podía realizar conmigo y que si Dios era justo resultaría que no la lograría con nadie. Con nadie, porque esa vida de fantasía, la dejo ir cuando me dejo ir a mí. Me dio coraje pensar que finalmente sería feliz porque no se lo merece, porque es una persona horrible, egoísta e irrespetuosa, porque todo se paga en esta vida, porque somos producto de nuestras decisiones y Ella siempre toma las peores, pero no, parecía que al karma le valía madre y no conseguía taxi para llegar. Finalmente llegó octubre y con él el momento de reflexión. La había soñado una y mil veces. Una y mil veces le había dicho que no interrumpiera mi boda, que era muy tarde y yo escogía al Castor, una y mil veces me pregunté qué pasaría si eso sucedía realmente. Al punto que teníamos un plan de contingencia en caso necesario. De pronto me acordé que yo tampoco fui una perita en dulce. Me acordé que la primera en hacer fregaderas fui yo. La primera en negarlo todo, renunciar a una vida juntas, darle en la madre, el padre y la abuela, burlarme de su amor, fui yo. Yo fui la primera en tirar la toalla, la primera en cagarme en todo lo que le importaba sólo para demostrar que era yo, que Verónica López Fernández podía hacer lo que le diera su gana, cagarse en todos sus muertos y encima, lograr que me siguiera adorando. Si como no.
Efectivamente llegó el día en que Santa Verónica se dio cuenta de que había batido todo el tepache y aún bien puesta en su pedestal dijo: Verito, va de retro. Y pues no, como la lógica indica aquella ya se había chutado a Sanz con "Al olvido invito yo" y lo había hecho re-bien. Entonces se volteó la tortilla y empezó la historia de ella la bruja y yo la víctima. Porque caray, yo si que fui necia, necia pero necia. Yo pensaba que el amor no se podía acabar tan rápido y como cada re-encuentro parecía que el tiempo no había pasado me confié, pero como bien dice el espartano, cuando te das en la madre, aprendes a meter las manos. Ella nunca volvió a arriesgarse y cada nuevo regreso estuvo zanjado por un buen par de manos en el medio que evitaban tanto que se cayera como que nos pudiéramos acercar. Eso no evitó que hubiera un sin fin de intentos en el medio. A pesar de que ahora es una historia como la Biblia del Diablo y su venta y distribución están prohibidas, es una historia que duró entre idas y venidas unos 10 años, y eso, por algo ha de ser.
Si el karma funcionara como yo digo, no me habría podido casar. Ella podría haber estado en su casa pensando: ahora te chingas, ahora lo vas a perder todo por haber sido una hija de tu repinchísima madre cuando te dio la gana y encima querer verme la cara de idiota. Si funcionara así, tampoco Ella podría casarse porque sea por vicio o por revancha de que también fue una hijita de su madre lo fue, es más lo ha sido, porque no para de cagarse en el castor cada vez que la ve, pero eso sí, a mi me felicita mucho mucho. O sea que si el karma funcionara como yo creía, las 2 estaríamos jodidas. ¿Y porqué? por no haber seguido a nuestro corazón. Si al chile, así de ridículo como se oye, por darle más valor a las sonrisas de los demás que a las nuestras.
Ahora ya no pienso qué se merece y qué no, no le deseo que vuele una vaca con diarrea por sobre su cabeza pero, sin hacernos tarugos tampoco le deseo que sea feliz. Vaya es que me importa un pito que haga de su vida, hace años que ni la veo. Igual siempre voy a pensar que sin importar quien sea, todo aquel que este con ella es un imbécil y merece morir. En octubre y con todo lo que trae consigo sólo quisiera regresar en el tiempo, no para cambiar las cosas o tener otro destino, me gusta mi vida como es, me gustaría regresar en el tiempo para disfrutar ese momento, para disfrutar la única vez en que realmente éramos nosotros, donde no hubo mentiras, ni apariencias, ni burradas. Cuando creíamos que el universo nos había creado para estar juntas y que seríamos las que romperíamos el paradigma de que nunca te quedas con el amor de tu vida. Me gustaría volver ahí y en vez de tener miedo y recelo, disfrutarlo, disfrutar de una relación padre, de un amor loco, de una pasión desenfrenada como era en ese entonces. Siento como si hubiera tenido el mejor juego de video de la historia y sólo hubiera jugado 5 minutos. Me gustaría no hacer ninguna cochinada, decirle que también la quería pero me daba muchísimo miedo demostrárselo y así permitir que algún día me lastimara, aunque eso sucedió de igual manera.
Nada de eso existe ni podrá existir. Y sólo me da mucha risa, no termino de comprender cómo pueden existir tantas personas en el tiempo, cómo puedo seguir tan enamorada de alguien que sólo existió en 1999, cómo puedo extrañar a alguien con quien sólo platicaba virtualmente en 2004, cómo puedo casi odiar a alguien que existe sólo ahora, y que todas ellas sean la misma persona. Como diría la Pausini, son amores extraños.
Tal vez lo que hizo el karma fue eliminar los factores en común como en la ecuaciones, ella pagó por adelantado y yo pagué con ella. O la venganza es el arma del karma. Que sé yo. Ya se irá octubre y con él estas sensaciones raras. de verdad que no sé porque en este mes siempre la extraño tanto. De cualquier modo paren su carro, no voy a ir corriendo tras Ella. No sé cómo llegar a 1999.
Creo que mi moraleja es que no debo juzgar a la gente y mucho menos decidir qué se merece y qué no. Somos producto de nuestras decisiones y eso es lo único de lo que somos responsables, también somos producto de nuestro pasado así que para qué renegar de él. Ahora toca ir a dormir con mi presente, al final es lo que importa, y la verdad ese castor no pinta menos que un futuro realmente prometedor. ¡Al abordaje!
martes, noviembre 13, 2012
Sra. Cara de Papa
“Ya sé, podría convertirme en una papa o hacer popo de unicornio por las orejas” decía la víctima de un defecto causante de aneurismas en Grey’s Anatomy. Me hizo reír toda la noche y me recordó aquella frase de Toy Story: “Soy una papa casada, soy una papa casada, soy una papa casada…” Me di cuenta que en algunos meses eso diré. Me imaginé diciéndolo, repitiéndolo, jugando con esa frase y me gustó. Pronto seré una papa casada y me gusta.
Es la primera vez que no me da miedo hablar del tema. Incluso hace unos 3 o 4 meses me daba terror escuchar la palabra boda y se lo dije a Jess. “Sabes qué, no me quiero casar. Vaya, no quiero el papel y todo eso, siento que es como una soga.” Pero después las cosas se fueron acomodando. Me imaginé en las diferentes formas en que podría darle su anillo deseado y me emocioné. Me imaginaba en diferentes escenarios, feliz. Imaginaba su expresión, su cara, su todo y me gustaba la idea. Después sucedió y vino la parte de empezar a planear la boda. La parte complicadísima de empezar a avisar a la gente cercana y esperar la reacción, porque no es lo mismo juntarte que casarte y aunque se acostumbren a verte con alguien, creo que cerrar el trato cambia la perspectiva de algunas personas. Y finalmente empezar con los preparativos. Todo se ha resultado tan bien desde aquella propuesta que no puedo tener duda de que estamos haciendo lo correcto, y no sólo eso, las circunstancias me han demostrado que We are meant to be. We are made for each other. Cuando Ana Torroja en el concierto dijo que esperaba que saliéramos un poco más felices de lo que ya éramos, nos miramos y dijimos: La tiene muy difícil. Es impresionante lo feliz que puede llegar a ser uno solamente por la presencia de una persona. Ya lo había mencionado antes, he llegado a ese punto en que un día sin Jess es un día perdido. O como citaba el buen Conejo “En tu ausencia de hoy perdía algún reino” 1. Yo con el Castor pierdo la cabeza y sin ella perdería hasta los calzones.
En su conferencia con toques de pedida de mano, mi mamá le extendió a Jess cierto plano petitorio y me sorprendió que le haya dicho: “no te aproveches de lo que te quiere”. Creo que nadie nunca se da cuenta cuando quiero a alguien, porque soy poco efusiva, poco comunicativa y poco emocional, sin embargo, con Jess todo el mundo se da cuenta. Desde los primeros meses la gente me decía que me veía feliz, yo pensaba que estaba igual aunque en realidad, sí que me sentía diferente.
Después de escuchar la petición me puse a pensar porqué lo diría. ¿Sería que recordaba algún evento de mi vida donde alguien se aprovechó de mi nobleza? ¿Sería porque es algo que le hubiera dicho a cualquiera que pensara llevarme al matrimonio? ¿Sería porque era una preocupación fidedigna al saber que uno pierde la cabeza cuando se enamora y llegan a verle la cara de Peña Nieto? No lo sé pero me gustó. Mi mamá no sólo había entendido de qué se trataba todo esto, no sólo estaba de acuerdo y contenta, me estaba protegiendo como siempre ha hecho.
Poco a poco he ido dejando –o rompiendo- muchos paradigmas que tenía. Siempre pensé que no me casaría con un vestidazo de novia y de blanco, porque quería ir contra la norma y no darle gusto a nadie, pero ahora los veo y se me antoja, también se me antoja darle gusto a la familia y sí me veo en el vestido blanco con aplicaciones, con tiara, con ramo… Ahora hablo de casarme y mi subconsciente sonríe por mí, me emociona, me atrae, hay días que no puedo esperar. Pensamos en escapar al ayuntamiento y hacerlo al estilo Sex & The City pero ahora la fiesta cada vez es más grande y emperifollada. Pensé en engarzar las suelas de mis zapatos con la leyenda “Help Me” pero creo que ahora les voy a poner “Bless me”. Es impresionante, increíble, extraordinaria la forma que tiene el universo para decirte que vas por buen camino, sigo cantando la misma canción, la misma que le cantaba a la Yaya en los jardines del Español porque no hay nada más atinado: “No puede haber nadie en este mundo tan feliz, sólo pienso en ti”.
Y ahora, con la bendición de todos –o casi- me encamino hacia el altar pensando que no imaginaba tener una vida tan bonita, que aunque suene a telenovela de las 10 no pensé que lograra en algún momento llegar a ser de este modo feliz o en encontrar a mi media toronja. Pero lo hice y ahora no puedo esperar a decir: Acepto. No puedo esperar a responder: ¿Estado Civil? -Papa casada.
1 Carlos Pellicer
jueves, mayo 06, 2010
El apego, el amor y... otros demonios
Me gusta mucho una frase que dice el elefante en Tarzán: "Estoy harto de tu constipación emocional". Es gracioso pero sobre todo, muy cierto. Estoy segura que habemos miles de millones de personas con constipación emocional. Tal vez queremos respirar esa emoción pero tenemos tantas pendejadas ocultas, historias, experiencias, subconsciente, pasado, que somos incapaces de sentirla, expresarla y mucho menos demostrarla. Pero solamente hay algo peor que no poder hacer una cosa, y eso es, hacerlo mal.
Hoy esuché una teoría del amor y el apego, la diferencia que hace que te vuelvas loco de amor o estés tranquilamente enamorado. Creo que es muy parecido a esa diferencia entre estar enamorado y realmente amar a alguien, si es que de verdad estos estatutos pueden separarse.
El apego, es como esos enamoramientos locos e imparables. Esas relaciones genralmente desctructivas en las que pase lo que pase, sea malo o bueno, no quieres que se acabe. Por alguna razón, a veces una persona que en otras circunstancias ni siquiera te caería bien, se convierte en tu objeto de deseo. Te enamoras de manera totalmente pasional, quieres pasar cada minuto con ella y cuando no puedes sufres casi la misma ansiedad que en un síndrome de abstinencia. Así sean sólo unas horas. Con este tipo de "amor" surgen esas frases trilladísimas como: "no puedo vivir sin él", "sin ella me voy a morir", "no puedo dormir desde que se fue", etc. Con el apego, pensamos que nada ni nadie vale la pena si esa persona no está a nuestro lado. El problema es que creemos que ese amor es el único e irrepetible, creemos que no puede haber amor más grande, más entregado, más sacrificado y desinteresado que el nuestro, nadie puede estar más enamorado que nosotros y en realidad nada existe a nuestro alrededor más que esa persona. Es lo que yo llamaría una relación burbuja. Una relación Genio: "¡GRANDES PODERES Y MAGIA SOBRENATURAL! aquí dentro de esta lamparita."
Esa persona que se ama deja de ser una persona para convertirse en un objeto de deseo, una poseción que por nada del mundo, ni por ella misma, estamos dispuestos a perder. Podemos volcar nuestra ansiedad contra otras personas, a veces la gente cercana se vuelve el enemigo, se vuelven las personas que quieren arrebatarnos la felicidad -que gira solamente en torno a la pareja- y por lo tanto nos volvemos en su contra. Son enemigos y hay que declararles la guerra. Como el Sr. de los anillos: "nobody will get MYYY Precious." Se puede dejar familia, amigos, incluso trabajo y cosas importantes si se perciben como "el enemigo" aquel que quiere alejarnos de lo único que nos hace felices.
Lo peor de todo es que no hay nada más alejado del amor que esto. Ni siquiera se pierde todo por una buena causa. Es el apego, la necesidad creada de una persona en específico como trofeo de la felicidad. Y nadie, NADIE tiene el derecho de opinar, juzgar, ni mucho menos robar esa felicidad de nosotros. Se pierde el respeto, no se busca que la otra persona sea feliz, solamente que esté con nosotros, para así poder ser feliz yo. Aunque sea de manera subconsciente. Hacemos muchas cosas argumentando que es en pro de su felicidad, pero es solamente una estrategia para hacer que se quede. Si nosotros proporcionamos placer y felicidad, es muy improbable que esa persona quiera irse. Y lo hacemos aún a costa del propio sufrimiento. Muchas veces, después de tanto estirar se rompe la cuerda y es increiblemente común escuchar: "¿¡¿pero porqué chingados estaba con él si es un imbécil?!? Claro, pero decías que era la viva imagen de San Francisco de Asis versión Brad Pitt.
Todas las pendejadas que hacemos en ciertas relaciones como perdonar/aceptar infidelidades, malos tratos desde insultos hasta los famosos golpeadores, excusas, mentiras, a veces he conocido gente que dice expresamente: "sé que no me quiere, pero igual me quedo mientras dure". ¡Son pendejadas!
Entre las cosas más estúpidas que he escuchado en mi vida está la de: "Si amas algo dejalo libre" Uno se pregunta, bueno, si de verdad lo amo, ¿cómo para que carajo lo dejo ir? Pero es cierto. No se refiere al hecho de mandarlo al demonio, sino de darle libertad. El amor no es ese apego loquísimo y disfuncional en la que tus capacidades mentales se reducen y entras en un estado de estupidez y falta de razón absoluta. El amor es libertad. Es poder dejar ir a alguien, de vacaciones, de retiro espiritual, de lo que sea, con toda la confianza de que va a regresar, no por lo que le das, no porque te pertenece sino porque quiere. Es aceptar que se necesitan espacios y distancias, que un "quiero estar solo" o "quiero irme un par de días a pensar" no siginifica quiero dejarte y no volver. Significa eso: QUIERO PENSAR SOLITO. Quiero estar conmigo. Casi nadie entiende esa parte de estar con uno mismo y sus ideas.
En conclusión, ese amor que nos hace hacer pendejadas, no es amor, es la necesidad de alguien por la causa que sea, porque lo idealizamos como genial, porque nos da algo que necesitamos desde sexo hasta compañía, porque cumple con ciertos requisitos que siempre buscamos, por lo que sea. El amor no es necesidad, es libertad. Cuando de verdad amas a alguien te sientes a gusto, libre, confiado, tranquilo. No te da miedo perderlo de pronto, no te asalta la idea de irte y huir de esa ansiedad constante de hacer las cosas bien para que no se vaya, no te da miedo que te deje. Y cuando piensas que podría pasar, tampoco sufres, porque sabes que si ese día llega será por algo y podrás encontrar de nuevo el camino. Planeas un futuro en vez de vivir día a día con la satisfacción de que al menos, sobreviviste 1 más. No te quedas esperando a que llegue el día fatídico en que todo acaba. Cuando de verdad hay amor las cosas brillan y empiezan a resolverse por sí solas, cuando sólo hay apego todo parece un reto o una amenaza y estar en constante lucha es agotador.
Sí, el apego es más divertido, y es difícil salirse de él porque es excitante y da esa sensación de que es imposible querer a alguien de la misma manera, que no se puede ser feliz con la misma intensidad. Pero no se trata de intensidad, si no de calidad.
A muchas personas mi vida les parece aburrida y monótona, pero no saben que hay detrás. Y además de todo, a veces lo que parece una vida aburrida y monótona, es en realidad la vida perfecta. Hay que tener pasión en la vida, yo no digo que no, pero pasión por lo que se hace, pasión por gusto, pasión por realizar algo, un sueño, una idea. No necesitamos un "mal necesario" mejor tener un bien innecesario que nunca sobra.
La vida es un eterno dejar ir, es imposible recibir algo si no se tienen las manos vacías. Hay que soltar la rama aunque no se tenga otra a la mano. A lo mejor se caen a un hoyo, pero Dios sabe qué podrían encontrar en el hoyo, que no quisieran salirse de él.
Hoy esuché una teoría del amor y el apego, la diferencia que hace que te vuelvas loco de amor o estés tranquilamente enamorado. Creo que es muy parecido a esa diferencia entre estar enamorado y realmente amar a alguien, si es que de verdad estos estatutos pueden separarse.
El apego, es como esos enamoramientos locos e imparables. Esas relaciones genralmente desctructivas en las que pase lo que pase, sea malo o bueno, no quieres que se acabe. Por alguna razón, a veces una persona que en otras circunstancias ni siquiera te caería bien, se convierte en tu objeto de deseo. Te enamoras de manera totalmente pasional, quieres pasar cada minuto con ella y cuando no puedes sufres casi la misma ansiedad que en un síndrome de abstinencia. Así sean sólo unas horas. Con este tipo de "amor" surgen esas frases trilladísimas como: "no puedo vivir sin él", "sin ella me voy a morir", "no puedo dormir desde que se fue", etc. Con el apego, pensamos que nada ni nadie vale la pena si esa persona no está a nuestro lado. El problema es que creemos que ese amor es el único e irrepetible, creemos que no puede haber amor más grande, más entregado, más sacrificado y desinteresado que el nuestro, nadie puede estar más enamorado que nosotros y en realidad nada existe a nuestro alrededor más que esa persona. Es lo que yo llamaría una relación burbuja. Una relación Genio: "¡GRANDES PODERES Y MAGIA SOBRENATURAL! aquí dentro de esta lamparita."
Esa persona que se ama deja de ser una persona para convertirse en un objeto de deseo, una poseción que por nada del mundo, ni por ella misma, estamos dispuestos a perder. Podemos volcar nuestra ansiedad contra otras personas, a veces la gente cercana se vuelve el enemigo, se vuelven las personas que quieren arrebatarnos la felicidad -que gira solamente en torno a la pareja- y por lo tanto nos volvemos en su contra. Son enemigos y hay que declararles la guerra. Como el Sr. de los anillos: "nobody will get MYYY Precious." Se puede dejar familia, amigos, incluso trabajo y cosas importantes si se perciben como "el enemigo" aquel que quiere alejarnos de lo único que nos hace felices.
Lo peor de todo es que no hay nada más alejado del amor que esto. Ni siquiera se pierde todo por una buena causa. Es el apego, la necesidad creada de una persona en específico como trofeo de la felicidad. Y nadie, NADIE tiene el derecho de opinar, juzgar, ni mucho menos robar esa felicidad de nosotros. Se pierde el respeto, no se busca que la otra persona sea feliz, solamente que esté con nosotros, para así poder ser feliz yo. Aunque sea de manera subconsciente. Hacemos muchas cosas argumentando que es en pro de su felicidad, pero es solamente una estrategia para hacer que se quede. Si nosotros proporcionamos placer y felicidad, es muy improbable que esa persona quiera irse. Y lo hacemos aún a costa del propio sufrimiento. Muchas veces, después de tanto estirar se rompe la cuerda y es increiblemente común escuchar: "¿¡¿pero porqué chingados estaba con él si es un imbécil?!? Claro, pero decías que era la viva imagen de San Francisco de Asis versión Brad Pitt.
Todas las pendejadas que hacemos en ciertas relaciones como perdonar/aceptar infidelidades, malos tratos desde insultos hasta los famosos golpeadores, excusas, mentiras, a veces he conocido gente que dice expresamente: "sé que no me quiere, pero igual me quedo mientras dure". ¡Son pendejadas!
Entre las cosas más estúpidas que he escuchado en mi vida está la de: "Si amas algo dejalo libre" Uno se pregunta, bueno, si de verdad lo amo, ¿cómo para que carajo lo dejo ir? Pero es cierto. No se refiere al hecho de mandarlo al demonio, sino de darle libertad. El amor no es ese apego loquísimo y disfuncional en la que tus capacidades mentales se reducen y entras en un estado de estupidez y falta de razón absoluta. El amor es libertad. Es poder dejar ir a alguien, de vacaciones, de retiro espiritual, de lo que sea, con toda la confianza de que va a regresar, no por lo que le das, no porque te pertenece sino porque quiere. Es aceptar que se necesitan espacios y distancias, que un "quiero estar solo" o "quiero irme un par de días a pensar" no siginifica quiero dejarte y no volver. Significa eso: QUIERO PENSAR SOLITO. Quiero estar conmigo. Casi nadie entiende esa parte de estar con uno mismo y sus ideas.
En conclusión, ese amor que nos hace hacer pendejadas, no es amor, es la necesidad de alguien por la causa que sea, porque lo idealizamos como genial, porque nos da algo que necesitamos desde sexo hasta compañía, porque cumple con ciertos requisitos que siempre buscamos, por lo que sea. El amor no es necesidad, es libertad. Cuando de verdad amas a alguien te sientes a gusto, libre, confiado, tranquilo. No te da miedo perderlo de pronto, no te asalta la idea de irte y huir de esa ansiedad constante de hacer las cosas bien para que no se vaya, no te da miedo que te deje. Y cuando piensas que podría pasar, tampoco sufres, porque sabes que si ese día llega será por algo y podrás encontrar de nuevo el camino. Planeas un futuro en vez de vivir día a día con la satisfacción de que al menos, sobreviviste 1 más. No te quedas esperando a que llegue el día fatídico en que todo acaba. Cuando de verdad hay amor las cosas brillan y empiezan a resolverse por sí solas, cuando sólo hay apego todo parece un reto o una amenaza y estar en constante lucha es agotador.
Sí, el apego es más divertido, y es difícil salirse de él porque es excitante y da esa sensación de que es imposible querer a alguien de la misma manera, que no se puede ser feliz con la misma intensidad. Pero no se trata de intensidad, si no de calidad.
A muchas personas mi vida les parece aburrida y monótona, pero no saben que hay detrás. Y además de todo, a veces lo que parece una vida aburrida y monótona, es en realidad la vida perfecta. Hay que tener pasión en la vida, yo no digo que no, pero pasión por lo que se hace, pasión por gusto, pasión por realizar algo, un sueño, una idea. No necesitamos un "mal necesario" mejor tener un bien innecesario que nunca sobra.
La vida es un eterno dejar ir, es imposible recibir algo si no se tienen las manos vacías. Hay que soltar la rama aunque no se tenga otra a la mano. A lo mejor se caen a un hoyo, pero Dios sabe qué podrían encontrar en el hoyo, que no quisieran salirse de él.
miércoles, diciembre 02, 2009
Parejas
Hay un problema realmente serio en una pareja, y es que al obtener el título de "novia" adquieres derechos y responsabilidades como en cualquier contrato, pero sobretodo, adquieres ese... prefijo de ser digamos incondicional.
Me voy a explicar mejor. Cuando eres la pareja de alguien siempre vas a ser la única persona que no debe lastimarlo, defradudarlo, quedar mal, hacerle daño, etc. aunque por lo mismo, siempre es uno como pareja el primero que la caga en grande con su otra mitad. Es demasiada responsabilidad. Uno no debe convertirse en el punching bag de nadie solamente porque ostenta un título y lugar más importante en su vida.
Por ejemplo; todo mundo puede llegar tarde a su cumpleaños menos tú, todo mundo puede olvidarlo menos tú, cualquiera puede cancelar una cita menos tú, todos pueden decirle que ese sweater no le queda menos tú, cualquiera puede decirle que la regó como nunca en su vida menos tú, and so on. Debería sonar lógico, caray, si eres su pareja tienes que ser la primera que esté al pie del cañón con fechas, horarios pero ser la apreja de alguien, andar con alguien, ser novia de alguien, esposa, amante o lo que sea, no te hace ni santa, ni perfecta, ni muchos menos infalible. También se te puede hacer tarde, también puede tu jefe reternerte por más tiempo, también puedes tomar de más, también puede salir algo de última hora que no puedes evitar, and so on. Entonces, mis llamadas "parejas" no deberían ser tan exigentes en este sentido, creo que por ejemplo, olvidar su cumpleaños sí sería muy estúpido, pero regalarle algo menos fantástico que un amigo o familiar, o bien, ser la única persona que llega tarde a los compromisos, es prefectamente factible. No debería ser un acto sacrílego, despiadado y sobre todo injustificable.
Es difícil tener una relación, lo es más vivir con alguien porque compartir el espacio y las cosas no es fácil, siempre llega un momento que quieres estar tú para ti contigo, jajaja, y es indescriptiblemente difícil explicarle porque prefieres, en determinado momento pasar unas horas en el otro cuarto, o caminando por la ciudad o por supuesto, con TUS amigos que jamás le caen bien.
Tiene sus cosas buenas, muchas en realidad, y también debo aceptar que vivir con alguien tiene más cosas buenas que malas. Pero tengo que decir, que si a la pareja le quitaran ese peso de que debe ser la única persona infalible para con la otra, la relación, el día a día, la vida en pareja en sí, sería mucho más fácil.
Me voy a explicar mejor. Cuando eres la pareja de alguien siempre vas a ser la única persona que no debe lastimarlo, defradudarlo, quedar mal, hacerle daño, etc. aunque por lo mismo, siempre es uno como pareja el primero que la caga en grande con su otra mitad. Es demasiada responsabilidad. Uno no debe convertirse en el punching bag de nadie solamente porque ostenta un título y lugar más importante en su vida.
Por ejemplo; todo mundo puede llegar tarde a su cumpleaños menos tú, todo mundo puede olvidarlo menos tú, cualquiera puede cancelar una cita menos tú, todos pueden decirle que ese sweater no le queda menos tú, cualquiera puede decirle que la regó como nunca en su vida menos tú, and so on. Debería sonar lógico, caray, si eres su pareja tienes que ser la primera que esté al pie del cañón con fechas, horarios pero ser la apreja de alguien, andar con alguien, ser novia de alguien, esposa, amante o lo que sea, no te hace ni santa, ni perfecta, ni muchos menos infalible. También se te puede hacer tarde, también puede tu jefe reternerte por más tiempo, también puedes tomar de más, también puede salir algo de última hora que no puedes evitar, and so on. Entonces, mis llamadas "parejas" no deberían ser tan exigentes en este sentido, creo que por ejemplo, olvidar su cumpleaños sí sería muy estúpido, pero regalarle algo menos fantástico que un amigo o familiar, o bien, ser la única persona que llega tarde a los compromisos, es prefectamente factible. No debería ser un acto sacrílego, despiadado y sobre todo injustificable.
Es difícil tener una relación, lo es más vivir con alguien porque compartir el espacio y las cosas no es fácil, siempre llega un momento que quieres estar tú para ti contigo, jajaja, y es indescriptiblemente difícil explicarle porque prefieres, en determinado momento pasar unas horas en el otro cuarto, o caminando por la ciudad o por supuesto, con TUS amigos que jamás le caen bien.
Tiene sus cosas buenas, muchas en realidad, y también debo aceptar que vivir con alguien tiene más cosas buenas que malas. Pero tengo que decir, que si a la pareja le quitaran ese peso de que debe ser la única persona infalible para con la otra, la relación, el día a día, la vida en pareja en sí, sería mucho más fácil.
miércoles, septiembre 02, 2009
Ves
Ves que lo nuestro es eterno... No hace mucho que conocí esta canción, y ni siquera la escuché con Sin Bandera sino con el compadre, que honestamente, y no sé si porque soy fan, hasta me gustó más. Es la primera vez que una canción, después de "Me cuesta tanto olvidarte" me pone literalmente la piel chinita cuando la escucho. Para mí tiene un arreglo musical increíble, como todas las canciones que aprecio en un sentido artístico es sencilla, se puede tocar con un solo instrumento y la letra, aunque rosa, también me parece increíble. Al menos, de esas rolas que no sé como, dicen cosas tan atinadas.
Me puse a pensar en esas veces que viendo el techo, me preguntaba: el amor sigue aqui... tú me miras asi como ayer, tiene tanto poder lo que siento, ves que lo nuestro es eterno... y analizaba una y otra vez si el dilema era que "tenía tanto poder lo que siento" o es que "lo nuestro es eterno". Nunca podía concluir nada.
Las cosas "eternas" -por decirlo de alguna manera, me parece que no están mal. Puede ser una situación como cuando alguien se va, como mi hermano, que nadie puede reemplazar, y no es que vaya a torturarme toda la vida porque mi brother no está, en realidad, "es más fuerte la costumbre" pero ese sitio de "hermano" nadie más. Eso es algo que eternamente permanecerá. Hay sitios, hay sentimientos que no se van.
Y esa canción, no sé si en alguna vida pasada marcó algo, o me la dedicaron o yo dejé a alguien con ella, el caso es que de verdad, me pone la piel chinita y en algunas frases me hace bajar la mirada y pensar.
Y en realidad la única frase que podría decirle, de repente, es que... ves que me acuerdo de cada detalle de ti.
Me puse a pensar en esas veces que viendo el techo, me preguntaba: el amor sigue aqui... tú me miras asi como ayer, tiene tanto poder lo que siento, ves que lo nuestro es eterno... y analizaba una y otra vez si el dilema era que "tenía tanto poder lo que siento" o es que "lo nuestro es eterno". Nunca podía concluir nada.
Las cosas "eternas" -por decirlo de alguna manera, me parece que no están mal. Puede ser una situación como cuando alguien se va, como mi hermano, que nadie puede reemplazar, y no es que vaya a torturarme toda la vida porque mi brother no está, en realidad, "es más fuerte la costumbre" pero ese sitio de "hermano" nadie más. Eso es algo que eternamente permanecerá. Hay sitios, hay sentimientos que no se van.
Y esa canción, no sé si en alguna vida pasada marcó algo, o me la dedicaron o yo dejé a alguien con ella, el caso es que de verdad, me pone la piel chinita y en algunas frases me hace bajar la mirada y pensar.
Y en realidad la única frase que podría decirle, de repente, es que... ves que me acuerdo de cada detalle de ti.
jueves, noviembre 27, 2008
Love
I don't know why but is easier for me to write in english. I mean, somethings like feelings. Again, I don't know why.
This evening I was writing something about love. Something about believing, staying or leaving. It's ironic but all three things leads to the same goal and I bet, in the same way.
I think love is want to stay even if nobody ask you to. I believe in all things that I don't know why I do them. Things that I process... not so much. I believe in love.
Love trasform himself, yourself, everything around for good or for bad. Love doesn't stay still. Love grows or stop. Love feeds you or drains you. Love is love.
I realised that I'm a different person when I'm in love than when I'm not. I'm always happy but in love I'm cheerful. I do crazy things. I'm braver. I'm smarter. I glow.
Life's perspective changes when you're with someone you love. Past lovers fall down a hill and remembers got erased like magic. Nothing hurts unless you're far away from your soulmate. You got something to think in. Something to believe in. Something to thank. Something to dream. You become a composer and sings all day long.
Love... makes me smile. Makes me breath weaker. Love is this stupid-dreaming-cow face I have. I like my stupid face. I like cows. I like love.
This evening I was writing something about love. Something about believing, staying or leaving. It's ironic but all three things leads to the same goal and I bet, in the same way.
I think love is want to stay even if nobody ask you to. I believe in all things that I don't know why I do them. Things that I process... not so much. I believe in love.
Love trasform himself, yourself, everything around for good or for bad. Love doesn't stay still. Love grows or stop. Love feeds you or drains you. Love is love.
I realised that I'm a different person when I'm in love than when I'm not. I'm always happy but in love I'm cheerful. I do crazy things. I'm braver. I'm smarter. I glow.
Life's perspective changes when you're with someone you love. Past lovers fall down a hill and remembers got erased like magic. Nothing hurts unless you're far away from your soulmate. You got something to think in. Something to believe in. Something to thank. Something to dream. You become a composer and sings all day long.
Love... makes me smile. Makes me breath weaker. Love is this stupid-dreaming-cow face I have. I like my stupid face. I like cows. I like love.
I love you.
miércoles, octubre 29, 2008
Esta vida loca, loca, loca, con su loca realidad
Olvidarte será fácil te lo digo, es cuestión de no escuchar a mis latidos.
Me gustó la frase. Claro que… ¿Qué podíamos esperar de Céspedes? Me encanta también. Ese no se desgarra la voz cantando, se desgarra el alma.
Creo que eso es olvidar. Una negación del sentimiento. Creo que las cosas se te quedan en el cerebro y las archivas, pero siempre hay un momento de descuido en el que una canción o una palabra en el momento justo traen al sentimiento de vuelta, o es que el sentimiento reprimido escapa y va a ese cajón a sacar lo que quisiera. De cualquier modo, después de la opresión en el estómago, del nudo en la garganta, no olvidamos, no es que hayamos recordado un poco. En realidad tomamos el sentimiento y lo domamos, nos peleamos con él, volvemos a reprimirlo de modo que vuelva a su lugar, a su cajón, a su celda. Que no salga, que no presione, que no altere el sistema que ya sabe correr sin esos programas, sin esos códigos, sin esos mecanismos que respondían nada más y nada menos que a su voz.
No olvidamos, reprimimos. Frenamos sentimientos que si fueran libres nos llevarían directo a la locura. A ESA locura. Por eso cuando estamos borrachos y perdemos el control hacemos tanta estupidez. Por eso llamamos a altas horas de la noche sin fijarnos, por eso mandamos mails o mensajes que al día siguiente van seguidos de disculpas y aclaraciones. “No era cierto eso de que todavía te amo, estaba borracho”. “Lo mandó un amigo por fastidiar no yo”, “Me equivoqué de dirección electrónica”. Y así.
Estamos llenos de excusas, y como siempre digo, de pendejadas. Sigo pensando qué fácil sería hablar cuando te da la gana sin tener que disculparte. Ir a visitar a alguien de sorpresa. Llevar un regalo. Llevar la guitarra y tratar de cantar lo que no eres capaz de decir. Decirlo aunque no seas capaz.
Y hoy, por alguna extraña razón, por los cambios, por Cespedes; sólo pienso en la cantidad de cosas que serían diferentes si supiéramos decir adiós a tiempo, aunque signifique arrancarse la piel. Si tuviéramos los pantalones de decir “ya no es lo mismo”. Pienso en la infinidad de veces que todo se arreglaría con la determinación de: “a donde sea si es contigo” sin escuchar a nada ni a nadie. Y sobre todo, la cantidad de mundos que podríamos descubrir, si fuéramos capaces de decir: Quédate. Con el orgullo destrozado y el corazón en la mano, que tanto valdría la pena si efectivamente, se quedara.
Thinking
Pocas cosas me encogen el corazón como una canción. Y pocas canciones me hacen el alma como bolita de papel, a pesar de escucharlas una y otra vez como "Me cuesta tanto olvidarte". Antes sabía por qué. Antes esa canción la dirigía a algo, a alguien, la llevaba al pasado y me reconciliaba con el título pensando que efectivamente era muy difícil olvidar, que no podía, que no lo haría. Y hoy a tantos años, sigo sin saber si lo he olvidado o persiste pero de otra manera, de esa que sale solamente con los primeros acordes, de esa que no sale si no la provocan pero cuando la provocan...
Supongo que nunca olvidaré. Deseé muchas veces que se me quitara o que llegara alguien más y hoy, con mi vida perfecta me doy cuenta que las cosas no cambian, ni pasan en balde, ni se van como llegaron, siempre dejan marca y así como el mango me hace vomitar desde que una vez a los 8 años me hizo daño, hay otras cuestiones que siempre me harán revolver el estómago, o el espíritu.
Y después de escuchar a Mecano por 1000ésima ocasión no pude -como siempre- evitar el retortijón. Y después de todo lo que he dicho y proclamado, lo único que puedo recordar son esas tardes afuera de la escuela, en casa viendo friends, los partidos de basketball, los miércoles de cine y... no puedo creer que con mi nueva casa, mi nueva persona y mi nueva vida, la única idea fija que hay en mi cabeza ahora sea buscar un pretexto para verte.
Con tus palabras, creo que nunca será prueba superada. Que chasco la verdad, es como ser un profesional del basketball pero dedicarse al americano. Si hay cosas que nunca entenderé. Y ahora a vivir con la gripa, que significa confusión, y yo, tengo mucha pero mucha gripa.
Si al final sólo soy ese cuadro de bifrontismo, o como decía Oliverio Girondo, un corcho.
lunes, agosto 25, 2008
Somewhere out there
En estos últimos días le ha dado a la gente por aparecerse derepente. Sigo esperando que a mi hermano le toque en algún momento pero no sucede. La gente que aparece es de lo más inesperado y hasta cierto punto me hace preguntar: ¿Qué haces aquí en mi vida? Pero con esta actitud renovada -y hasta cierto punto valiente- de aceptar las cosas como vienen y sin replicar no me causa tanto conflicto.
Cierto día de la semana pasada me hicieron mención de una carta que en algún tiempo muy antiguo escribí. Me intrigó bastante y quise buscarla entre todas mis cosas pero, al parecer en algún punto de mi vida tuve un momento de sensatez y dejé de guardar esas cosas, que al menos hasta seguramente ese momento no hacían más que daño, porque no la encontré por ningún lado. Hasta que la fui a encontrar ayer, creo yo justo cuando debía, porque no tenía nada que hacer donde estaba, ni yo ni la carta, y así en medio de todo apagué la T.V. y me puse a leer.
4 páginas la fregadera. Eso hacía antes. Escribía 4 páginas describiendo todo lo que pasaba por mi cabeza esperando obtener alguna respuesta positiva por parte del lector, o al menos simplemente una respuesta. Ahora recuerdo que nunca pasaba. 4 páginas y he de aceptar que por más vanidosa que soy y que me gusta leerme y releerme, esta vez me dio flojera, y me fui saltándo varias partes hasta que llegué a la parte mencionada en aquella conversación. Y terminando de leer me quedé viendo al techo y pensé que estaba igual que el día que hablamos. Que colgar y guardar esa carta me causaba exactamente el mismo feeling. Nada. Alivio por saber que uno puede colgar y no volver más.
No puedo negar que me dio cierta melancolía ponerme a pensar cómo es posible que sucedan ese tipo de cosas tan estúpidas. Es estúpido dejar a alguien porque te dijeron allá afuera que no está bien, que no es correcto. Es estúpido pensar que hay alguien perfecto para ti y no atreverte a buscarlo, por miedo, por desidia, por conformismo, por cobarde. Es increíblemente estúpido tratar de encontrar algo allá afuera, cuando lo tienes aquí adentro. Bien adentro. Y me dio podría decir hasta tristeza, ver cómo producto de nuestras decisiones, de nuestros límites sociales y del jodido protocolo alguien importantísimo en tu vida puede quedar relegado a los calabozos de tu mente. A esas puertas que no vuelves a abrir por miedo a meterte y encontrar todo horriblemente cambiado. Sí da un poco de tristeza pensar en alguien que tal vez era tu detonante de sonrisas, con quien podías hablar y compartir, en quien podías refugiarte y confiar sabiendo que si estaba cerca todo estaría bien. Y de pronto estás del otro lado del mundo "out of reach" y esa persona se convierte en nadie, en absolutamente nadie. Sí es un poco pinche pensar que si no tuvieran lazos externos e impersonales que los unen, no se verían jamás, ni se hablarían jamás, porque nadie se atreve a levantar el teléfono. No vaya a ser que se enoje, no vaya a ser que malinterprete, no vaya a hacer que crea que no lo he superado, no vaya a ser el carajo.
Y al mismo tiempo que me sentí muy estúpida por aceptar ese tipo de términos y límites no hablados de un break up, me sentí bien, porque yo no soy así. Porque yo sí me juego todas las canícas.
Porque no sé si mañana me atropella un autobus o a alguien más y ya no hay oportunidad ni de arrepentirse. Me puse a pensar cosas locas, y en cierto punto me entró una euforia malsana por darle una lección de manera desesperada. Y pensé que si efectivamente me atropellara un autobus, le darían ganas de pegarse un tiro. Y no, no porque me adore ni mucho menos, pero estoy segura que sería horrible porque yo en su lugar, me pondría a pensar en todo el tiempo que perdí. Me pondría a pensar en los pretextos que tenía para no quedarme. ¿El futuro? Pues ya no hay futuro, me atropelló un autobus y me morí, podrías haber pasado 10 años de tu vida FELIZMENTE conmigo y luego olvidarte y hacer tu "futuro" correctamente como querías. ¿El protocolo? Tampoco, podías haber mandado el mundo al demonio, finalmetne yo iba a desaparecer, tal como lo hice, y te iban a dejar en paz. ¿Planes, objetivos?, ¿Cuales? el autobus habría llegado en el momento oportuno para alcanzar esos objetivos que según tú no podías alcanzar conmigo, o no podíamos, porque dice la getne que no se puede. Y me dio risa, como de Guasón, me imagine con mis pequeños demonios en los hombros, como fantasma chocante diciendo: "Ya ves wey" y tu perdiendo el tiempo con pendejadas tratando de encontrar alguien ideal cuando lo tenías al lado. Y aún peor, preguntándote y reprochándote porqué demonios era imposible encontrarlo. Insisto, no puedes buscar el salero en la mesa de al lado, si está en tu mesa. No mames.
Y bueno, volvió a mí la poca cordura que tengo, dejé de divagar y de reirme de mis idioteces y pensé que es triste su caso. Porque no es lo mismo jugarse todas las canicas y perder, como yo, que no jugarse ni madres y preguntarse todo el tiempo si habrías ganado. Espero en Dios y todos los santos que le vaya bien, porque debe ser horrible darse cuenta en algún punto que efectivamente habrías ganado, pero ya no te puedes jugar las canicas.
Porque así es, porque cada línea me hizo ver que no la quería, la adoraba, aún en ese momento que no estaba ya conmigo, cada palabra parecía salírseme del pecho como si quisiera escribirle un pedazo de mí. Y cada línea me di cuenta que ya no era lo mismo. Que no quería escribir otra cosa así nunca, que no tenía más canicas, y que tampoco tenía nada de que preocuparme porque siguiendo la analogía, quizás ya no podía buscar el salero que tenía enfrente, puesto que ahí estaba, pero había dejado la sal por la paz y más bien, quería buscar otro tipo de condimento.
Lo mismo que al colgar aquel día, y como lo conté al siguiente. Hay personas que en algún momento de tu vida son todo para ti y luego no sólo dejan de serlo, sino que dejan de ser esas personas. Quiero decir, que te enamoras de cómo habla, cómo piensa, cómo camina, cómo te ve, y de pronto ya no piensa, ni habla, ni camina como antes, y ya no es la persona de quien te enamoraste ni tampoco alguien con quien puedas estar. O con quien quieras estar. Y se siente bien. Sobre todo si llevas un rato dándote en la madre pensando que no hay naaadie mejor para ti, ni maaas perfecto, ni mejoooor parecido, etc. y caes en esa ridícula conclución de que estás maldito y nunca vas a a poder estar bien con alguien porque perdiste a tu Dios. Nel. Nop. Eso no pasa.
Lo que pasa es que es cuestión de actitud. Es como cambiarte de trabajo y después de la primer reunión fatídica, pedir la vuelta al antiguo, y así llevarte la vida. Aseguro que así siempre estarás en el mismo trabajo. Que hueva.
Todos tendemos a acordarnos de lo anterior cuando lo actual sale mal o se complica. Pero es cuestión de tomar buenas decisiones. De ser mejores, no peores, de escoger cosas mejores, no peores, de subir y no bajar. Mundanamente, si andabas con alguien inteligente, búscate a alguien inteligente no un pendejo. Si terminaste con alguien porque no compartía tus objetivos, búscate alguien que los comparta, no que tenga una vida radicalmente diferente a la tuya. Si siempre quisiste estar con alguien que te hiciera mejor persona, buscate alguien que te impulse, no alguien que te critique. Creo yo. Si no, lógicamente, siempre volverás a la zona de confort, donde ni para bien ni para mal, simplemente no pasa nada. Y la vida, se pasa.
Sigo pensando que en este mundo es cuestión de aventarse. De coger el teléfono y decir: le hablo proque le hablo y no me importa qué le parezca, de presentarse ante un jefe y decir la neta: quiero un aumento, por esto, por esto y por esto, de no quedarse callado ni con las ganas. Pero sigue siendo mi muy humilde opinión.
Y finalmente me preguntó el partner: ¿Puedes volver a encontrar al amor de tu vida?. Al amor de tu vida no, porque creo fervientemente que sólo hay uno, pero si no está contigo, no era el amor de tu vida. Así que tienes que seguir buscando, hasta encontrarlo, quizás del otro lado del mundo, en la esquina o saliendo de la oficina.
Eso creo. Eso pienso. Ese es uno de mis principios que no romperé. Todos tenemos un pasado y hay gente que ocupa un lugar y nadie ocupará ese espacio ni ese feeling nunca. Pero buscar otra cosa no significa peor, significa diferente y con un poco de buena actitud, sentido común y cero presión, mejor.
Cuando dejas de buscar las cosas aparecen. Los destinos tienen una tendencia a darte un madrazo para que voltees la vista cuando debes. El chiste es hacer caso a la señal.
Y sí, quizás me equivoque. Pero yo vivo feliz pensando que, con determinación y un poco de suerte, todo se puede. Y que nada es una maldición, solamente el resultado de nuestras buenas o idiotas, decisiones.
Dios bendiga que me haya jugado todas las canicas. Juéguenselas, y si siempre pierden, vayan a otra feria, y si siguen perdiendo cambien las cánicas por dardos, y así... siempre habrá una opción y una salida. Dicen que nadie puede predecir el futuro porque este es producto de las decisiones que vas tomando en el camino. Pudiera ser que para ser feliz tuvieras que escoger 3 cosas correctamente, y si no lo hiciste, ya no puedes ser feliz, hay que fijarse. Pero la única manera que yo conozco para estar seguro de decidir correctamente, es hacerlo con el corazón. El desgraciado no miente. Pero uno, muchas veces se empeña en obligarlo.
Last time I talked to you
You were lonely and out of place
You were looking down on me
Lost out in space...
You're falling out of reach...
lunes, agosto 11, 2008
No sé...
Argh... estoy como molesta, no debería, casi no tendría porqué pero lo estoy. Y es que estas cosas no me pasan a mí, no a mí, no a esta cabrona, egocéntrica puedolo todo y el mundo me ama, no.
Es un desmadre, por un lado estoy molesta porque las cosas no están saliendo como suelen salir, baste mi linda sonrisa para que el celular se me atasque de mensajes y no es posible que eso no suceda después de haber invertido mucho más que la sonrisa. Por otro lado estoy contenta porque es muy difícil que encuentre alguien por quien tenga que esforzarme, que idear algo, que lucubrar digamos estrategias porque no, no va a bastar mi linda cara. Pero... no puedes hacerle eso a alguien tan vanidosa como yo, tienes que darle por su lado, tienes que decir "sí, sí eres genial" cuando lo digo yo primero, aunque no lo creas, nada más para satisfacer el defecto Freudiano de ser una pinche narcisista, y si esto no pasa, nos atraen, y piensas "uhm, esta es más cabrona que bonita" y ahí va, te interesa, te intriga, te causa curiosidad, pero a la vez, ¡soy yo! soy yo y mi ego gigantesco que me dice, ¿para que te esfuerzas? ¿te tienes que esforzar? ¿porque? si allá afuera hay una fila de gente por la que no tienes que hacer absolutamente nada más que decir "buenas tardes". Buenas tardes...
¿Y que hago? el tonto, me siento aquí en mi oficina a hacer como que trabajo porque no me puedo concentrar, no me dejan concentrar, y pienso que no voy a hacer absolutamente nada, que ya hice suficiente, que otro movimiento quitaría la pelota de mi cancha, y si no está en mi cancha al menos sé que no está en la suya, y no le voy a mover. Porque no, eso si no, sería un pecado capital para mi orgullo -y ego- demostrar que me interesa, que de verdad me interesa, prefiero pensar que ya se me pasará, que cuando te llevas bien es clásico que los primeros días estés como en crush, no sería la primera vez, idealizas, endiosas y luego se te quita la cruda y resulta que ya no te gusta nada, es más, piensas el clásico: "¿cómo pude...?" esperaré a que pase eso, porque como muchas de mis decisiones, puede no ser la más inteligente, pero es la que me va a mantener tranquila.
O... tiro una moneda y si pierdo, llamo.
Que porquería, sería tan fácil ser una persona decente y común, pero no, realmente me pesa, realmente me causa conflicto hacer a un lado la idea de que soy un catch y llamar. Los catch no llaman. Y claro, empiezo a pensar que soy YO, y puedo conseguir lo que quiera, entonces ok, haré lo que tenga que hacer, y resultará como yo quiero, porque así es, porque así pasa, porque esta vez no tendría que ser diferente.
Y al final sólo soy esta persona odiosa, sentada en su escritorio, debatiéndose entre llamar y no llamar, cuando lo único que le quitaría lo gruñón, es llamar. Vanidad, el pecado favorito... ya sabía yo que algo raro tenía.
Es un desmadre, por un lado estoy molesta porque las cosas no están saliendo como suelen salir, baste mi linda sonrisa para que el celular se me atasque de mensajes y no es posible que eso no suceda después de haber invertido mucho más que la sonrisa. Por otro lado estoy contenta porque es muy difícil que encuentre alguien por quien tenga que esforzarme, que idear algo, que lucubrar digamos estrategias porque no, no va a bastar mi linda cara. Pero... no puedes hacerle eso a alguien tan vanidosa como yo, tienes que darle por su lado, tienes que decir "sí, sí eres genial" cuando lo digo yo primero, aunque no lo creas, nada más para satisfacer el defecto Freudiano de ser una pinche narcisista, y si esto no pasa, nos atraen, y piensas "uhm, esta es más cabrona que bonita" y ahí va, te interesa, te intriga, te causa curiosidad, pero a la vez, ¡soy yo! soy yo y mi ego gigantesco que me dice, ¿para que te esfuerzas? ¿te tienes que esforzar? ¿porque? si allá afuera hay una fila de gente por la que no tienes que hacer absolutamente nada más que decir "buenas tardes". Buenas tardes...
¿Y que hago? el tonto, me siento aquí en mi oficina a hacer como que trabajo porque no me puedo concentrar, no me dejan concentrar, y pienso que no voy a hacer absolutamente nada, que ya hice suficiente, que otro movimiento quitaría la pelota de mi cancha, y si no está en mi cancha al menos sé que no está en la suya, y no le voy a mover. Porque no, eso si no, sería un pecado capital para mi orgullo -y ego- demostrar que me interesa, que de verdad me interesa, prefiero pensar que ya se me pasará, que cuando te llevas bien es clásico que los primeros días estés como en crush, no sería la primera vez, idealizas, endiosas y luego se te quita la cruda y resulta que ya no te gusta nada, es más, piensas el clásico: "¿cómo pude...?" esperaré a que pase eso, porque como muchas de mis decisiones, puede no ser la más inteligente, pero es la que me va a mantener tranquila.
O... tiro una moneda y si pierdo, llamo.
Que porquería, sería tan fácil ser una persona decente y común, pero no, realmente me pesa, realmente me causa conflicto hacer a un lado la idea de que soy un catch y llamar. Los catch no llaman. Y claro, empiezo a pensar que soy YO, y puedo conseguir lo que quiera, entonces ok, haré lo que tenga que hacer, y resultará como yo quiero, porque así es, porque así pasa, porque esta vez no tendría que ser diferente.
Y al final sólo soy esta persona odiosa, sentada en su escritorio, debatiéndose entre llamar y no llamar, cuando lo único que le quitaría lo gruñón, es llamar. Vanidad, el pecado favorito... ya sabía yo que algo raro tenía.
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