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jueves, mayo 10, 2018

Mamiiiiiiiiii


Una de las cosas más interesantes de tener hijos es aprender a despegarte de todo, a decirle adiós a todo en todo momento. De pronto se piensa que es totalmente lo contrario, ellos llegan, te giran el mundo, lo voltean, lo ponen de cabeza y lo vuelven a poner en su lugar sin que todavía te adaptes siquiera a su llegada. Apenas estás entendiendo que están ahí, fuera de una panza, actuando, moviéndose, viéndote cuando ellos ya han hecho una y mil cosas que tienes que digerir. Llega un momento en el que efectivamente no sabes como era tu vida antes ni como pudiste haber vivido sin ellos todos estos años, al mismo tiempo que recuerdas vagamente cosas como meter un libro al baño o dormir hasta babear la almohada. Todo cambia, y mientras ellos aprenden como alienígenas a vivir en este mundo, a caminar, a comunicarse, a verte, a llamarte y a soltarte, tú aprendes cómo es vivir con ellos. A andar agachada, de la mano, con una mezcla de miedo y tranquilidad que ni el mejor Martini con éxtasis podría provocarte. Hay un momento en que no sabes si podrías vivir sin ellos, pero la realidad es que todos los días te despides.

Cada vez que sonríes, que aplaudes, que te enorgulleces de sus actos, cuando dan su primer paso, cuando te agarran el dedo, cuando reconoces que te reconocen, cuando aprenden a gritarte en la noche, cuando te enseñan su primer arte abstracto, te sientes feliz, plena, orgullosa, triunfadora. Estás logrando que dos papas al horno sean 2 personas hechas y derechas. Inteligentes, audaces, misteriosos, astutos, juguetones y hasta analíticos. Pero cada logro es un adiós, cada logro significa despedirte de la parte de antes, porque esa parte ya pasó y ellos están orgullosos de haberla dejado atrás. Cada logro es despedirte poco a poco de tus bebés, de tus papas horneadas que sólo permanecían mirándote y haciendo burbujas de moco, que se convirtieron en bebés divertidos que escalaban sillones y lloraban porque el helado estaba frío, que ahora se están convirtiendo en niños y aún no entienden por qué demonios el helado está tan frío, pero te dicen claramente: no quiero, porque está frío y me duele. Y luego como los monstruos bipolares en que se están convirtiendo, te piden helado una vez más. Y papas de las que pican porque vomitar no les da nada de asco.

Son niños, y en un momento te das cuenta de que, entre los gritos, las desveladas, las medicinas, la fiebre, las mantitas, el frío, el calor, el primer paso, la primera palabra y el mameluco de dinosaurios que ya no se quieren poner, se quedaron los bebés que habías traído al mundo y sólo en ese momento te da un poquito de pena habértelo perdido. Y no es que te lo hayas perdido realmente, sólo estabas muy ocupada en que se convirtieran en niños grandes y cuando lo logras entra el ¡fuck! Para esto necesitaba que ya no fueran bebés, eso sí que no lo tomé en cuenta.

Hay gente que dice que tener hijos es lo más egoísta del mundo, yo creo que es lo más desinteresado que puedes hacer. Es crear algo de la nada, quererlo con todas tus fuerzas y saber que lo estas criando para que cada día se vaya un poco de ti. “Los hijos son de prestado” ¿no dicen? Los crías, los creas -al menos en mi mundo- para que sean la mejor versión de sí mismos y entonces no se sometan a las barbaridades y dramas del mundo actual, sino que sean el agente de cambio que hagan de esta tierra un lugar mejor, un lugar feliz. Vaya que es complicado. Tanto esmerarte en encontrar la clave para ser feliz una misma y de pronto todo tu tiempo, dinero y esfuerzo están encaminados en que unas personitas no muy emocionalmente estables sean completamente felices a tu costa y propósito.

Este es mi 3er año de súper mamá. Cada vez me siento menos súper y más madre, pero, aunque definitivamente no es para todos, lo recomiendo ampliamente. Si tu idea de vida es dejar un foot print, que tus ideas locas, revolucionarias e innovadoras se queden más tiempo en el mundo que tu cuerpo y que, así como plantar árboles ayuda a oxigenar el planeta, plantar buenos niños ayude a mejorar el futuro entonces dale. Eso sí, “las bendiciones” son como el gimnasio, duro y doloroso, pero con resultados increíbles si lo haces bien. Son mi mejor proyecto, son como regar el pasto; una chinga diaria que al final reconforta en un verde deslumbrante. Feliz día madres, no se les olvide que ellos nos  eligen y no al revés, así que honremos su elección, ya tendremos tiempo de arreglar muchas otras malas decisiones que tomarán en la vida. Y aprovechen cada logro de sus pequeño y grandes enanos en su favor. Yo, por ejemplo, disfruto mucho poderlos mandar ya a que me traigan cosas, como el control remoto. Cuando tengan la fuerza suficiente para abrir el refri, esto va a ser una fiesta.

lunes, enero 15, 2018

Decisiones, decisiones

No siempre tomo las mejores decisiones. Sin embargo, me esfuerzo en tomarlas pensadas, estudiadas, meditadas y sopesadas. Es importante hacerlo porque sostengo el principio de que somos producto de nuestras decisiones, así que tomarlas así al azar haría un producto, bruto. O sea que las decisiones a lo pendejo no son precisamente lo mío, que cabe decir, no es lo mismo que las decisiones pendejas, esas siempre están por más que uno les quiera dar la vuelta.
Hace un par de meses más o menos tome una decisión, pensada, estudiada, meditada y sopesada. La tomé incluso en conjunto, no la tomé yo sola y mi perro y yo coincidimos en que era una gran idea, sólo que tendría un costo alto, costo que sin embargo estábamos dispuestas a pagar.
Ahora no lo sé. Mientras más pasa el tiempo más me cuesta trabajo estar lejos. En vez de acostumbrarme el síndrome de abstinencia familiar crece y se vuelve más y más complicado estar lejos. También pienso en cómo es que llegué aquí si creo fervientemente que quien se aleja de la familia es un miserable que no merece vivir. Oportunidades hay muchas pero tomar la decisión de alejarte y vivir lejos de tu familia es como… como renegar de todo lo que eres. Si tienes una familia, de sangre, de opción, de gusto o yo que sé, es una bendición y no hay nadie mejor para estar contigo y para entenderte sin explicaciones, irte es medio ruin. Pero aquí estamos, en ese inter de ser medio ruin a 4 horas de distancia de mi familia y pensando que quizás cometí tremenda estupidez.
Puedo estar en las emergencias, en los cumpleaños, en los días importantes y hasta en la celebración de la nada y de la buena voluntad, pero no tengo ese ímpetu de salir de la oficina para ir a mi casa. Ni puedo pensar en echarme unas chelitas con mi hermano ahorita que llegue, o en pasar a ver a mi mamá e igual zamparnos una pizza de Julius. Y eso me jode. No sé como no le jode a otra gente, como los que están a horas en avión, no podría vivir esperando que me llamen con alguna mala noticia y no saber si tendré tiempo de llegar o no. Sí, se siente uno miserable.
Me casé porque quiero a mi Castor, porque me encanta pasar tiempo con ella y planear noches de cita que terminan en palomitas en el sillón de la casa porque los niños se comieron todo nuestro tiempo. Y de pronto estoy en esta situación de divorcio voluntariamente a fuerza en el que nos vemos los fines de semana y no es suficiente. A veces vernos todos los días no es suficiente, nos faltan abrazos, risas, besos, apapachos, plásticas, dilemas, polémica, intercambio de datos útiles e inútiles y de pronto nuestra vida de casadas se reduce a un 20%. Es muy difícil y obviamente me lleva a pensar si de verdad lo hablamos lo suficiente, si lo pensamos lo suficiente, si esto es para nosotros o realmente somos una familia que no puede estar separada porque físicamente se empieza a descomponer, como las cosas fuera del refri.
Me da gusto pensar que somos una familia unida y que nuestros objetivos y metas son estar juntos y superar todo juntos aunque a veces no se pueda. Pensaré que es como una época de crisis en la que te cuesta trabajo pagar las cosas, pero quizás después todo se acomode para que no cueste tanto trabajo cubrir las cuotas, y de no ser así, de empezar a embargarnos los sentimientos, a tener que hipotecar las sensaciones y a vender los restos de nuestro espíritu para cubrir los costos de este proyecto, entonces sabremos que no era el proyecto indicado. Hay días buenos y malos, hoy no fue el mejor, esperemos que mañana todo mejore y que cada cosa que pase sea para bien de todos, para bien del Cas, para bien de los monstruos, para bien de nuestros adorables vecinos, para bien de nuestro equipo incondicional y para mi bien. Y en el momento en que no se cumpla el bien de todo ese grupo la decisión sea una de las más fáciles de tomar, recular y como diría timbiriche, volver a comenzar.



lunes, julio 18, 2016

Yo quería perro

Siempre quise tener una mascota, pero sobre todo un perro. Long story short, mis padres no son amantes de los animales, raro, porque ambos tuvieron perro, pero ninguno estaba dispuesto a tener mascota alguna en casa.
Mi hermano y yo sugerimos tortugas o peces, por aquello del espacio, la higiene, etc. pero resultó que eran de "mal suerte" así que nada de animales acuáticos. Los gatos no les gustaban y los perros menos, por el desorden. Recuerdo que siempre decíamos que podía vivir en el balcón, que podíamos cerrar las orillas para que el perro no se cayera, pero siempre tenían un pretexto, que el perro saltaría, que dónde iban a colgar la ropa, etc. Cuando tenía alrededor de 10 años desistí.
Solía atrapar catarinas en las excursiones de la escuela y las metía a los bolsillos de mi chamarra, llegaba a casa de la Yaya y le decía ¡mira! traje catarinas, son de buena suerte, pero siempre llegaban sin vida. Así que las dejé de atrapar. Era fan de las tiras cómicas de Garfield, y él tenía una mascota llamada Lile, una hormiga. Así que cuando una hormiga se metía a la casa yo la atrapaba en una caja transparente de cartas, que había tomado de mi papá. Le daba de comer, le construía muebles con plastilina, la cuidaba, pero siempre se moría. Después se metió un día una cochinilla, la atrapé igualmente y esa sí que duró mucho tiempo, se llamaba Bug. No sé en que consistiría su metabolismo pero este insecto sí comía el jamón y pan que le dejaba y parecía disfrutar de sus muebles de plastilina. Un día la pendejada esa abrió su caparazón y le salieron unas alas. Yo grité del pánico, cerré la caja y la aventé por el balcón. Estúpido Bug, tan buena relación que teníamos. ¿Porqué tenía que tener alas? Iagh... Durante algunos años me mantuve alejada de la entomología. Pero seguía queriendo tener una mascota a como diera lugar.

Cuidaba peluches de perro, los vestía, los mandaba a la luna, mil cosas. AL que mejor le fue, fue a Flupy, aunque ese perro era de mi hermano. Lo amaba con toda mi alma y le ponía su traje de tarzán.
A los 11 tal vez, descubrí que vendían unos animales a pilas que se movían y hacían los ruidos originales del animal, así que pedí uno de cumpleaños, me trajeron un elefante. Ese pequeño me duró hasta que me fui de casa a los 25, era un elefante genial. También tuve un pequeño perro de plástico que se llamaba Fóforo, como la caricatura. Como el Fóforo original era azul, pinté al perro de azul, era un perro de los pini pon. Le puse una moneda debajo y una correa hechiza para poder pasearlo por ahí. Luego descubrí que los perros paseaban delante de sus dueños, así que cambié la correa por un palito para poder hacerlo lo más real posible. Esa fue mi última mascota artificial. Después de Fóforo simplemente me olvidé de los animales.

Cuando crecí y empezó el discurso de "me iré de mi casa y tendré tal o cual" siempre dije que tendría una casa con jardín y un perro San Bernardo llamado Pericles. Que le pondría su barril de whiskey y lo entrenaría para que me arrastrara a mi cuarto cuando fuera necesario. Cuando me fui a vivir con Jess seguí con el discurso del perro, incluso acepté que no fuera un perro Pericles pero un perro. Un schnawzer, un shiatzu, un perro ferriony, un beagle, un caniche, lo que fuera, pero un perro. Tampoco sucedió. Igual que mis padres, siempre tenía una razón. Que no íbamos a estar en casa, que estaría sólo todo el tiempo, que sufriría mucho en un depto. y finalmente que se comería mi piano. El último statement siempre hacía que me echara para atrás y dejara de presionar. Luego llegaron los niños, y resultó que les encantan los perros, así que volví a empujar la iniciativa alegando que era por el bien de los niños. Casi 1 año después llegó el perro.

Finalmente en mi cumpleaños no. 34 Sasy, una perra cuya cruza la hace parecer un doberman miniatura, llegó a casa. Jess se apiadó de mí (y de los niños) y decidió que sí podíamos hacer frente a tener un perro. Yo fui inmensamente feliz.

Todo empezó muy bien. Una perra pequeña, tranquila, que no babea ni tira pelo, que aguanta las maldades de mis hijos y que obedece. Hasta que agarró confianza.

Ahora la perra, se ha comido 3 chupones, rompió la lámpara de los niños, arruinó 2 pares de chanclas de baño y desprendió absolutamente todo el silicón del cancel del baño. Mientras antes podía quedarse libremente en el departamento, ahora hay que dejarla afuera porque no respeta nada. Sasy puede estar 2 horas en el parque y hacer tanto popó como quiera y pueda, pero la pipí, la guarda para la casa. No importa si son 2 minutos o 2 horas, no importa si son 2ml o 2lts de agua, la pipí para ella va en casa. Ante tal actitud, le pongo periódico, jerga, revista y hasta pañal en el lugar donde escoge para descargar la vejiga, y sí, va directo al lugar designado y hace justo a un ladito del dispositivo que yo haya puesto. No encima, al lado. Pero siempre donde pongo lo que ponga. Y si "le gana" su lugar favorito para descargar el vientre es bajo el columpio de los niños. Eso sí, siempre que el foamy de los niños esté alzado, porque si está en el piso, los materiales de desecho no le funcionarán, hará en el gateadero de los niños sí o sí.

Le compré galletas para entrenarla como Pavlov dándole premios vs. castigos. Y el sábado descubrí que va y las bota debajo de la cama. Sí, a la perra no le gustan las galletas. No fuera una chancla...
Le compré una cama, tan suave que hasta yo me quería dormir ahí. Y sí le gustó. Excepto cuando es hora de dormir. Si es hora de dormir entonces la perra va en la cama, específicamente entre Jess y yo. Pueden darte las 4:00 de la mañana y sigues despertando para decirle que se baje. La puedes empujar, cargar, mantear o patear pero la perra vuelve a subirse. Hoy incluso paso encima de JC y como gorda de pesero fue a arrellanarse entre JC y Jess, ya que entre JC y yo simplemente no había espacio.

En mi desesperación la encerré en su jaula de viaje, con su cama, comida y agua. Entró sin que la obligara y se acostó plácidamente. Pero luego debió darse cuenta que ya no podía subir a la cama cuando yo cerraba los ojos, así que hizo su berrinche y destruyó su cama. Quiero pensar que la destruyó ella, porque si no fue ella entonces en las croquetas venía una alta carga de C4, y tan alta, que rompió hasta el seguro de la jaula. Quiero aclarar que Sasy mide aproximadamente 30cm de alto por 50cm de largo y pesa unos 5kg, si acaso.

Ante los chillidos de la perra (yo creo que por la explosión terrible que hubo dentro de su casa) Jess me dijo entre sueños que hiciera el favor de sacarla. Así que la saqué, previo aviso de que se subiría a la cama y yo no tenía fuerzas para increparala. Una vez afuera, entre 5AM y 7:00AM tuvo perfecto tiempo para ir a orinar al lado de la jerga que dejé donde había orinado previamente, mordisquear mis crocs y comerse el chupón de Juan Carlos. Lo último que le dije, mientras ella bajaba con toda la intención de acompañarme al trabajo fue "tienes 3 para entrar a la casa". Entró al #3 muy molesta. Después de haberle comprado una casa, un pasto, una cama, 2 platos, croquetas nice, galletas para perro, montón de carnazas de diferente sabor, 2 collares, 1 correa, 1 pechera, tocino para perro, 2 juguetes, shampoo Animal Planet, spray anti-pulgas, spray del perro consentido, spray repelente para que no haga del 1 en donde lo pongas (¡ja!) y otras monerías, no sé cuál será de forma de agradecimiento cuando vuelva. Puede ser desde una gran popó hasta comerse algo de los niños o destruir unos zapatos nuevos. Ya veremos. Eso sí, hoy la voy a bañar, los dueños al menos tenemos esas ventajas de venganza "a la buena".

Hoy que llegue, después de limpiar la casa y sacarla a pasear, pondré la tina en el baño y con la esponja en la mano le diré, Saaasy, oh Saaaaaaaaasy, ven que te tengo una sorpresita.

p.d. No va a tener una nueva cama hasta que ahorre lo suficiente para comprarse otra. El que la hace la paga. Yo no me trago lo de la explosión.



martes, julio 14, 2015

Castorcitos loading...

Hoy pienso todo lo contrario a mi anterior blog. Definitivamente soy un héroe. No sé como hay tantas y tantas personas que tienen hijos. Supongo que un factor es que pueden no planearlo, es un asunto de "que pegue" y luego una resignación como de "esto es lo que nos mandó Dios". Aquí es un poco diferente. Creo que también nos lo mandó el universo, pero fue estratégicamente planeado, lo que hace que te sientas aún más responsable por lo que estás haciendo.

Quise darle vueltas, pensar que el trabajo, la ausencia o los viajes estaban haciendo que me preocupara de más. Pero no es así. La realidad es que tengo algo atorado en la garganta que es una mezcla de felicidad y terror atrapado en una bola de play-do atascada jsuto en la garganta.

Quiero que lleguen, quiero jugar con ellos, ver sus sonrisas y sus gestos parecidos a los míos, ver cómo empiezan a reconocerme y cómo enloquecen cuando toco el piano. Pero estoy aterrada. No hay más. De este lado tengo el terror de que le pase algo a su maravillosa madre y esposa mía. Es una cirugía y uno nunca sabe. Tengo terror de que se les ocurra adelantarse y me agarren como dicen por ahí "con los calzones abajo". Tengo terror de cargarlos y romperlos. Pánico.

Supongo que es normal. Pero eso no hace que esto se sienta mejor. Estoy feliz pero debo estar preparada para tantas cosas que no sé, no sé...

Espero que ellos salgan más inteligetnes y fuertes que yo. Eso ayudará muchísimo. Y guapos, porque no, también que salgan muy guapos.

jueves, octubre 09, 2014

La imbatibilidad del futuro

Todos sabemos que el futuro va a llegar. De alguna manera pudiera ser que "el futuro" nunca llega porque siempre es mañana, pero en términos más prácticos, el futuro es eso que llega cuando menos te lo esperas, aunque de alguna manera sabías que sucedería.

Así me pasa a mí. Después de mucho tiempo de planear mi futuro, y con base en mi presente deteminar cuales cosas haría y cuales no, resultó que me encontré con un futuro que no esperaba. El "señor" es sabio, o el universo, no sé. Alguien me ayuda a encontrar  siempre mi camino y ese ente me ayudó a encontrar la felicidad que tengo en este momento y que tendré en "el futuro".

Mi vida está por cambiar. Aún no existen esas criaturitas que lo harán volcar cuesta abajo y cuesta arriba pero ya los quiero con toda mi alma. Le hablo a la panza de Jess pensando que tarde o temprano estarán ahí, que será su casa. Me imagino a uno de ellos con mi cara, con mi sonrisa y mis ojos, tal vez sin mi carácter. Me los imagino parecidos a mi familia, reencarnados en el Abi o en la Yaya, con las manías de alguno de mis tíos o mis primas, no sé, me da tanta ilusión que es ridículo. Me imagino a Juan Carlos con su cabeza pelona y su sonrisa ingenua, a Mer con sus rizos rojos y sus ojos traviesos. Me imagino el día que me agarren un dedo y me miren como diciendo: ¡eres tú! y no te voy a dejar de agarrar nunca. Me imagino cuando ya más grandes decidan hacernos el desayuno y después de la gratificante sorpresa, descubramos una cocina hecha una ruina, que no va a importar.

Estoy dispuesta a todo. A dejar mi economía, mi estilo de vida, mis rutinas y mi descanso por ellos. No me pesa. Espero el día en que me digan: ¿no vienes? -No. ¿Te toca cuidar a tus hijos? -No, es que me quiero ir a jugar con ellos.

¿La carrera? ¿El trabajo? ¿El tiempo? Ya lo hablamos. No existe el momento perfecto. Ahora mismo lo estamos haciendo de manera que sea el momento perfecto. Buena economía, estabilidad, casa segura, trabajo seguro, salud... pero ¿quién dice que eso va a seguir existiendo mañana? Lo único que tenemos seguro son las ganas de hacerlo, estas ganas de que estén aquí y consentirlos y enseñarles que el mundo tiene muchos demonios pero es precioso y se puede ser infinitamente feliz. Sólo tenemos la seguridad de que los queremos, de que no pueden ser niños más deseados ni más amados que ninguno. Que los estamos queriendo antes de que existan. Que estamos haciendo lo que mucha gente no haría o no tiene que hacer, pero cada centavo, inyección, estudio o tratamiento vale la pena. Ellos nos van a escoger, son ellos los que dirán ¡venga! nos vamos con esas locas. Y son "ellos" porque serán 2, porque hay que decretar y tienen que venir los dos. Sí es una locura, y no nos importa, porque si se da por algo será.

No puedo esperar, simplemente no puedo esperar, si pudiéramos ser como cualquiera y tan sólo tener un accidente lo habríamos tenido ya hace años. Pero al menos nos han dado el chance de tener los medios y estar en una época donde la ciencia nos puede ayudar.

Quiero enseñarles a ser inocentes, comunes y corrientes, a disfrutar de las cosas pequeñas, a reirse de ellos mismos, igual que voy a enseñarles que pueden cambiar el mundo, ya que solos, van a cambiar el mío.

Simplemente no puedo esperar.


miércoles, agosto 20, 2014

Ice Bucket Challenge - Good job

Le han tirado hasta con la "cubeta" al Ice Bucket Challenge. He escuchado el famoso: "Just Donate", algunos más subidos de tono como: "no es necesario hacer esas pendejadas para ayudar". Muchos critican a las personas que lo han hecho porque son artistas, famosos, adinerados y en ese momento el cerebro reptil piensa que ellos al tener los medios tienen la obligación. Que no debería necesitarse un reto para ayudar.

Si nos salimos del cerebro primigenio, si somos más inconscientes -ya que siempre somos MUY conscientes- veríamos que sí es necesario.

Conocemos a varios famosos altruistas que manejan asociaciones no lucrativas de ayuda, que adoptan niños de países tercermundistas, que apoyan la investigación para cura de enfermedades terminales como el SIDA y el Cáncer. También existen millones de campañas para hacer conciencia sobre el cuidado del agua, el conocimiento de las consecuencias reales del calentamiento global, el freno a la violencia intra-familiar y de género, etc. ¿Cuántos de los que se han quejado del Ice Bucket Challenge han donado a alguna de estas causas? Dinero, tiempo, conocimiento, experiencia, materiales... ¿Cuántos?

Cientos, por no cagarla diciendo miles o millones, de gente "mamalona" como dijo uno de los críticos se han unido al reto por la razón que sea. Diversión, publicidad, competencia, alegría, altruismo, pero se han unido. En la primera descripción del reto comentan que se trata de aceptar y cumplir el reto o donar $100USD con la nota de que casi todos hacen ambas. A diferencia de Miguel Bosé, Shakira o Angelina Jolie, existen muchas personas que no hacen donaciones ni participan en acciones altruistas a pesar de tener los medios económicos. No importa. No es su obligación. Pero esas personas gracias al Ice Bucket Challenge están participando ahora. Personas como yo, que entre las enfermedades para las que podría donar algo jamás se me había ocurrido la de Lou Gehrig. Pero vino la campaña, el reto y me acordé de la enfermedad, la investigué, supe cómo donar, y me pareció divertidísimo el reto.

Criticar el reto no ha ayudado a nadie, no te ha dado publicidad ni te ha hecho mejor persona. Pero la campaña en realidad sí ha recaudado una cantidad abismal de fondos. ¿Entonces no lo hicieron bien?

Bien por Charlie Sheen. Muy bien por donar y ya, pero ¡el reto lo dice! No te avientes el agua y dona. En realidad las personas lo hacen por divertirse y luego donan. Sheen no había pensado en donar al ALS pero gracias al reto y sus ganas de de hacerlo a lo Sheen, donó $10,000USD ¿Funcionó o no funcionó?

Hay que pensar antes de hablar. Todo el mundo está hablando del reto, criticando en particular, pero los que no están criticando se están tirando el agua en la cabeza y están donando.

¿Quién está ayudando realmente?

Cuando señalas a alguien 4 dedos te señalan a ti. Sería mejor replicar este reto, inventar uno nuevo, modificarlo, que sé yo, para otras enfermedades, para combatir la trata de blancas, el puto narco que nos tiene jodidos, el cuidado del agua, etc. como todo lo que han dicho los informados "críticos" de FB.

Aguas, el mensaje no es "tírate un balde de agua helada y ayuda a la causa" el mesaje es: "Ayuda a la causa y concientiza a todo el que puedas a través de una acción divertida por un medio viral." Detrás de cada cubetazo hay al menos $100USD de apoyo, ¿cuánto aporta cada crítica?

El mensaje está bien, los resultados están siendo excelentes, pero muchos receptores la están cagando durísimo. Quizás es una campaña que no está hecha para todo el mundo. Como siempre, hay gente que se enfoca en cómo ayudar, y gente que se enfoca en cómo joder al que al menos lo está intentando. Y por no decir más, logrando. El movimiento al día de hoy ha recaudado más de 15 millones de dólares.

"No te tires un balde de agua, sólo dona."

No critiques, sólo dona.

martes, abril 01, 2014

en Prozac

Prozac, Zoloft, Cymbalta, Praxil, Effexor son muchos de los nombres que podemos encontrar entre los medicamentos con fines antidepresivos. Pensar en una persona depresiva, en depresión o que necesita de antidepresivos para estar bien es pensar en un loco. Es alguien que está malito de la cabeza, no tiene sentido común para ver las cosas padres de la vida y no es lo suficientemente fuerte para afrontar sus problemas. Cuando escuchamos que alguien está deprimido o que los adolescentes suelen deprimirse y hacer cosas muy estúpidas, nunca pensamos en si se le murió alguien, si pasó algo traumático, si tuvo una pérdida fuerte, un accidente. La verdad lo primero que viene a la mente es que es uno de esos otros emos cochinos sin nada mejor que hacer y por supuesto queriendo llamar la atención, pero hay un mundo muy diferente allá afuera.

La depresión es una enfermedad. Punto. Es una enfermedad que se manifiesta por medio de cosas horribles e indeseables como ataques de pánico, crisis de ansiedad, crisis nerviosas y ataques depresivos. Estas reacciones, provocadas por un dolor interno mayormente desconocido provocan cosas aún peores como intentar hacerse daño a uno mismo, hacerle daño a los demás o suicidarse. Eso nos lleva a pensar en otro cliché: "quien quiere suicidarse es un pendejo". Yo no apoyo el suicidio pero entiendo lo que puede llevar a una persona a pensarlo. Incluso el famosos Prozac y sus compañeros indican siempre en la caja que puede provocar tendencias suicidas, vaya porquería digo, que al final se supone es una medicina para evitar justo ese comportamiento.

Imaginemos un soldado en una guerra, pisa una mina que le vuela las dos piernas, y cae sobre una barra de metal que le atraviesa el cuerpo sin matarle, el dolor es insoportable y cuando uno de sus compañeros acude al rescate lo primero que le dice es: "Mátame". ¿Tiene o no tiene razón? La vida es un regalo pero es difícil de usar. Este hombre lo único que siente es un dolor insoportable, lo más probable es que tampoco sobreviva pero tiene la opción de permanecer ahí en un grito por unas horas más, o quitarse la vida. ¿Cuál sería la mejor opción?

Recordemos las torturas medievales, gracias a Dios ya no nos tocaron a nosotros, pero estaban diseñadas para hacerte sufrir durante días enteros (no horas ni minutos) hasta fallecer. Cualquiera en un potro, una sierra, o la gota, pensó 100 veces en poderse morir de una vez que seguir en ese infierno.

Eso es la depresión, es una tortura medieval. No lo puedes controlar, sientes un dolor que no le puedes explicar a nadie, y mientras más intentas describirlo más ridículo suenas. No sabes porqué está pasando eso, no estás muy seguro, pero hay una alta probabilidad de que un balazo en la rodilla fuera más manejable que esa sensación de ansiedad, ese miedo súbito e indescriptible de que todo va a colapsar en cualquier momento y lo peor, no sabes porqué. Ese luchar entre la depresión, la ansiedad, la angustia y el enojo y coraje que te provoca hablar contigo mismo y decir: ¿Qué coño me pasa? ¿Porqué me siento basura en un día que no tiene nada de interesante? ¿Porque tengo miedo de que algo me pase si nunca me pasa nada? Y de pronto lo que nunca pensaste se te ocurre. No, no quiero acabar con mi vida, es muy drástico, pero que tal si voy y me estrello fuertemente contra ese poste de allí, o le reviento la cara al taxista de al lado, o me corto un pedazo de algo... algo que sea más fuerte, que cause un dolor más tolerable, que ya no sea una tortura.

No es lo mismo querer suicidarse que tener pensamientos suicidas, pensar en hacerlo es mucho más común de lo que creemos y el problema, es cuando aquellas personas que no consiguen ayuda de verdad caen en "la tentación" ¿Cuál es la única manera de acabar con este dolor inexplicable e insoportable? Bueno, pues acabar con uno.

Estar deprimido no es estar triste, es estar enfermo. Se está enfermo de la cabeza literalmente. Algo falla y los niveles de las mierdas de sustancias en el cerebro que deben hacerte sentir bien y feliz bajan hasta el punto que no le encuentras gusto a nada. Es una especie de síndrome de encerramiento porque además nadie te entiende. Sólo eres un loco, un paria, un enfermo mental desagradecido de todo lo que tienes. ¿Y que es lo que tienes? Según tu cerebro disfuncional no tienes nada, tienes miedo de nada pero miedo, angustia de nada pero angustia, tristeza de nada pero tristeza, dolor de nada pero dolor, uno insoportable y que encima, nadie entiende.

La depresión es para los tontos, los ataques de ansiedad, de pánico son para los locos, la enfermedad mental no tiene cabida en esta sociedad. Pero los síntomas persisten y hay que hacer algo. Yo imagino que tengo una espada y la blando a diestra y siniestra hacia todos lados despedazando así mis temores, atacando mis "problemas" esperando siempre que no se me ocurra blandirla hacia a mí. Mi espada está hecha de Prozac, Tafil, Simplex y relajantes musculares. Mi espada funciona y yo me quedo siempre esperando.


lunes, enero 13, 2014

Quiero volver a ser yo

Hace unos ayeres escribía que quería volver a ser yo, finalmente tuve la suerte y la oportunidad de lograrlo y expresaba mi felicidad diciendo que volvía a ser yo. Creo que me equivoqué. O faltaba algo todavía, o en realidad llevaba mucho tiempo pensando que era otra persona.

Quiero hacer el maratón Guadalupe-Reyes, o dada la temporada, el maratón vale-madres. Quiero llenar mi refri de chelas importadas y atrapar las ofertas que salen en los cartones de noche buena. Quiero tomarme la foto tipo Capitán Morgan mientras lo comparto con mis compas. Quiero tener, fiestas, viajes, cenas, reuniones y de cara al fin de semana pensar: "uf, ¡no paro!" y que eso me llene de alegría. Quiero desvelarme entre semana por estar platicando con un amigo y decir: "no importa, total, sólo se es joven una vez y el boost es fácil de conseguir". Quiero reventarme un dineral en carnes frías y vinos guapones sólo para mí. Quiero una semana de tranquilidad, así, 7 días con sus 24 horas de completa paz, sin sobresaltos, enfermedades, tristezas ni fregaderas. Quiero hacer un viaje inesperado, espontáneo y loco. Quiero agarrar el coche con un destino pero terminar en otro. Quiero no preocuparme por el caos que se llega a dar en mi casa hasta que me moleste y lo termine levantando. No por Lucy, no por obligación, no por miedo a represalias. Quiero levantarme y pensar: pinche frío, pero es un día maravilloso, sin pensar que algo malo sucederá o sucedió y ni me enterado. Quiero ver a mis amigos y que resulte que no tengo tiempo para limpiar, trabajar o hasta comer, pero nos hemos reventado todo el demás tiempo. Quiero conocer gente y lugares nuevos, Quiero trabajar y a la hora del shopping caro decir: chingao, para eso trabajo. Quiero dejar de preocuparme por el futuro y las decisiones que tengo que tomar para que sea bueno. Quiero dejar de comportarme como una señora de Polanco, aburrida, mandilona y amargada. Quiero salir en las fotos con mi sonrisa torcida de "sé que me amarás" porque en ese momento pienso que soy Dios, y se siente bien. Quiero arreglarme por la noche, y al oler el perfume que me ponga tener esa sensación de: prepárate mundo, ¡porque allá voy!, quiero ir al cine con amigos. Quiero ver Game of Thrones y compartir un barril de chelas con mi hermano, Bichi y los muchachos. Quiero jugar mis videojuegos aún si no queda un sólo traste limpio, tarde o temprano vendrá la señora ¿no? Quiero tener un fin de semana sólo para parrandear; comer con los padres, pégarmela en la noche, bailar, cantar a grito pelado, despertarme tarde, curarme la cruda, ver las fotos de la fiesta, comer pizza... hasta que sea domingo en la noche y piense: que buen fin de semana carajo. Quiero que tener un auto siempre mejor vuelva a ser una prioridad. Quiero ir a conciertos de mis bandas y artistas favoritos. Quiero que no se me pasen los estrenos de mis películas predilectas. Quiero manejar como loca para llegar al final de temporada de mi serie favorita. Quiero decir "nosotros - refiriéndome a mi pareja- no somos de esos" De esos que se casan y se vuelven papas horneadas, hongos silvestres dedicados al que hacer, la familia y el hogar. Quiero tener mil planes y acomodarlos para ir a todo, no tener que decir que no a todo, para poder asistir a uno y eel resto del tiempo descansar. Quiero decir: a mi pareja le vale madre todo lo que a mi me vale madre, por eso nos queremos. Quiero dejar de tener miedo a que "me regañen" como si viviera con mis papás, quiero volver a disfrutar mi casa porque y como es MÍA, no como la tendría mi mamá o como si siempre fuera a recibir visitas. Quiero esforzarme en el GYM, el cuerpo, y la imagen personal, sólo porque soy yo carajo, no porque tenga una vida sentimental asegurada -que ni eso.

Quiero volver a ser yo, la yo que nunca debí haber dejado de ser, no esa que creí que debía ser.

lunes, marzo 11, 2013

Finde

Este finde fue uno de los más divertidos e interesantes que tuve. En realidad nada fuera de lo común. ¿O sí?

Empezó el viernes por la noche cuando la Tía arribó de Tijuana y decidimos acabar con la reserva de cervezas artesanales –y no- del Soriana y Superama. A nuestra llegada a la presa, ya nos esperaba el nuevo vecino con la propia aportación cervecera. Como toda noche de copa normal, se nos fue uniendo gente en respuesta a las publicaciones en redes sociales que denotaban nuestro buen ambiente. Finalmente llegó la razón de la reunión, la pequeña Dulcinea con los tan esperados tabacos para el único fumador del evento.

La noche pasó sin pena y con mucha gloria. A pesar de que bebí como si tuviera la intención de caer en coma –y caí pero no en etílico- me acuerdo de todo. Bailamos, bebimos, platicamos, bebimos, reimos, bebimos, reimos, volvimos a beber. Conocí unas rolas que serán parte fundamental de los próximos playlists. Lo que no supimos al día siguiente fue cómo, quién y porqué movió la mesa del comedor hacia la pared. Será la eterna incógnita de esa noche.

Al día siguiente después de morir y resucitar a las 3 horas, volver a morir y volver a resucitar a las 6 horas logramos desplazar nuestros restos destruidos al pozole, que hizo las veces de hierba mágica y boost regresando a 2 momias de ultratumba a la realidad. Hace mucho que no estaba en estado creda. Muy desagradable, pero peor cuando por fin te alcanza la cruda pura y dura. A pesar de todos los pronósticos logramos llegar al evento de Pichelina, donde pensé en hacer un poco el tonto y salir sin nada, pero en realidad terminé encontrando el vestido. EL VESTIDO. Después de una llamada solicitando la presencia urgente de mi madre, sin cuya aprobación no podría cerrar el trato, me enfundé en un atuendo de princesa y me di cuenta que es cierto, me voy a casar. Es anoche por fortuna no hicimos más nada y logramos reparar los daños con 12 horas de sueño ininterrumpido.

El domingo, el evento suigeneris de una comida familiar de 5 me sacó unas cuantas sonrisas. En algunos momentos me pareció estar por ahí de los 90s sólo que con ciertos agradables cambios. Una carne excelente y una gran sobremesa coronaron el último día de este interesante finde. Y con toda la flojera del mundo logramos ir a la aventura del supermercado, porque cuando se acaba el papel de baño, se acaba el mundo.

Que decir, este fin además de divertirme como enana, me enseñó cosas, cosas que aprecio, que extrañaba que necesitaré de hoy en adelante para sonreir:

1.- Como los rompecabezas, como las cosas que suben, como la gente en el metro, todo se acomoda.
2.- El timing es un concepto que debemos entender y seguir. Las cosas buenas le pasan a quien sabe esperar.
3.- “Back to the basic” no significa volver a lo mismo, significa volver a la base, a tus cimientos a tus orígenes, y es de las mejores sensaciones que puedes tener.
4.- Para lograr algo sólo tienes que quererlo. Quererlo realmente. No si hace, deshace, olvida o cambia. Sólo quererlo con y a pesar de todo.
5.- Si quieres que algo te salga bien hazlo sin miedo. Puedes tener miedo, pero igual ve por ello, supéralo.
6.- Para ser feliz, sólo se necesitan unos segundos, pero tienen que suceder en el lugar, tiempo y con la gente correcta.
7.- Sólo hay una cosa mejor que ser feliz y es poder hacer feliz a alguien más.
8.- Contra todo pronóstico, soy una princesa, lo soy y me gusta.
9.- Me voy a casar, no estoy planeando un fiestón loco, realmente soy una novia que se casa pronto.
10.- Aunque suene egoísta, si estás feliz con lo que tienes, lo demás –y los demás- no tienen por qué importar. (Siempre que no vayas en contra de sus derechos activamente)
11.- Sólo hay una manera de vivir una vida simple, sencilla y agradable. Ser congruente contigo.
12.- Los caldos y las garnachas son el único remedio efectivo para cualquier tipo de cruda.
13.- Los 30 no son los nuevos 20. Si tu cerebro lo piensa, tu cuerpo te recordará lo equivocada que estás. J
14.- Lo último no quiere decir que no te diviertas tanto, sólo que hay que físicamente vale la pena cuidarse un poco más.
15.- La familia no es lo más importante, es lo único. Y en ella entran los amigos, esa familia que uno elige a lo largo de su existencia.
16.- Aguas con el pasado, hay uno que debes dejar atrás, pero hay otro que debes tomar en cuenta, porque es la base de tu futuro y lo que te empujará a seguir adelante.

Toma antidepresivos decían, cuando la cura era mucho más sencilla.

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jueves, febrero 14, 2013

My life is brilliant

Hoy he estado leyendo muchas cosas. Ahora que lo pienso, es probable que el título de esta entrada ya lo haya escrito antes, de ser así, me alegro, porque quiere decir que más de una vez he pensado que mi vida es maravillosa. Esperaría seguir repitiendo este título como disco rayado. Hoy me voy a centrar en él. Ya sé por dónde van. Si habla de un “él” habla de una pareja, si habla de una pareja va a hablar de amor. Pero no será así precisamente.

Él durante unos 16 años de mi vida, se peleó el lugar de “mi héroe” junto con otras 2 personas. Al final ganó y era un hombre por el que yo hubiera dado las manos. También los ojos y la risa. Después como los enamorados, de alguna manera empecé a ver que no era tan perfecto, pero logré descubrir el espartano que vivía en su interior y el que no fuera perfecto y aun así fuera el dueño y señor de mis emociones lo hacía aún más admirable. Y digo emociones porque no todo era miel sobre hojuelas, era también dueño de mis disgustos y berrinches, pero por cada uno había otro o más gestos increíbles. Nadie te dice ni te prepara para lo que pueda venir, alguna vez me ha pasado guardar algo en la alacena y después no poder alcanzarlo. Me pregunto ¿Cómo pude subirlo ahí y no ser capaz de alcanzarlo? A menos que me haya encogido, suena ridículo. Pero pasa. Y con él pasó. De pronto lo había puesto en un lugar que ya no podía alcanzar y lo peor es que en el afán de llegar a él, se me pasó la mano, y cuando la altura no fue más un problema, habíamos perdido el camino y no nos podíamos encontrar.

Siempre habrá responsabilidades, actitudes, errores y aciertos en el camino. Siempre habrá una razón, buena o mala, para explicar lo que pasó. ¿Pero a quién le importa? ¿A quién le sirve saber qué pasó? ¿Cómo pasó o por qué? ¿Arregla algo? ¿Devuelve el tiempo? ¿Cura heridas o borra cicatrices? No. Lo más difícil de hacer para conseguir algo nuevo, es deshacerte de lo viejo. Caben más cosas en un vacío que algo pleno, pero es muy difícil quedarse vacío. Yo vacié. Y ante eso mucha gente me ha dicho que tal vez, ese lugar aunque vacío no se llene y habré perdido lo que tenía ahí. Yo pienso que si no me arriesgo tampoco sabré si había suficiente espacio para llenarlo con él. Mucha analogía sí, pero no es algo de lo que necesite hablar con pelos y señales.

Él es él, yo soy yo, y cada uno hicimos en su momento lo que teníamos que hacer. Si fue bueno o malo ya pasó, se quedó en ese basurero del olvido y a mí no me gusta ir a la basura. Los recuerdos… eso es otra cosa, pero igual que el vacío, procuro borrar la papelera y sólo quedarme con lo bueno. Recuerdo lo bueno y me llena, no puedo recordar lo malo porque ya lo eliminé. Y si hicimos daño en estos 8 años, so be it. Ni hablar, no se puede deshacer el pasado, pero se puede construir el futuro como a un le venga en gana.

Hoy, agradezco que esté, agradezco olisquearlo como cachorro y empezarlo a reconocer. Agradezco quienes somos y admiro lo que somos. Podemos tomar diferentes caminos, esto puede ser sólo un oasis en el desierto o incluso un espejismo, pero lo que dure lo pasaré bien. Y no tengo que planear una defensa. Si me quedo a la intemperie y traspasa un flecha que me hiere, así tendrá que ser. Pero el mismo hueco por donde pasan las armas es el hueco por donde podrán pasar las risas, los momentos, los abrazos, ¿y cómo saber si eso llegará si le pongo una trinchera? No. Siempre he sido de jugarme las canicas, y aquí también las jugaré. No hay nada por la que valga más la pena hacerlo.

Él, aún no lo conozco bien, pero lo veo y algo me dice que es increíble. Provoca que elija el atuendo antes de salir, que me bombee el corazón más rápido, que espere como tonta su llegada. Y digo como tonta porque él no sabe que lo espero. Tal vez sí es una pareja, tal vez sí hablo de amor. Pero en definitiva, no es lo que están pensado.

Todo lo que deseo en la vida llega tarde o temprano. Ahora veo que debo tener mucho cuidado con lo que deseo, pero que también tengo la oportunidad de hacerlo a manos llenas. Los genios, los dioses, los duendes, las brujas… ninguno se compromete a revivir un muerto y en cambio nosotros, acabamos de resurgir de las cenizas. Tal vez, sólo tal vez es cierto, juntos nos comemos al mundo, y somos más poderosos que los genios, los dioses, los duendes y las brujas. Y por eso, jamás debemos volver a usar nuestro poder contra nosotros.

Mi vida era bella, pero hay que reconocerlo, apenas 3 vistas y con él, es un mundo de destellos.

viernes, diciembre 21, 2012

El fin del mundo

Dicen que todo final es un nuevo comienzo. Yo creo fervientemente en eso. No todo final es agradable o esperado, pero siempre trae consigo la oportunidad de volver a empezar, de retomar algo olvidado, de cambiar las cosas. Con la leyenda del fin del mundo la gente tuvo pretexto para hacer mil cosas. Algunas se prepararon para el Apocalipsis tal como se prepararían todos para un desastre: comida, agua, lámparas, bunkers, cobijas, medicinas, etc. y estuvieron con el corazón en la garganta los últimos 6 meses. Otras hicieron broma mientras se debatían entre tener miedo al fin de la tierra o no creer en las leyendas. Otras trataron de demostrar que tal cataclismo no pasaría y como no había nada de qué preocuparse siguiéramos como siempre y donde siempre, y otras más, por si sí o por si no, sólo se resignaron a esperar que pasaría y tomaron ciertas precauciones como despedidas, felicitaciones y agradecimientos. Al final, a todos no nos quedó más que esperar, independientemente de nuestra postura, ya que el tiempo no se detiene.

Creo que todo esto tiene un lado muy positivo. No se acabó el mundo. No nos cargó el pintor. Pero, ¿Y si sí? Que tal que pensamos que sí se acabó. Creo que las cosas no tienen que desaparecer para poder cambiar, o dar lugar a algo mejor y algo nuevo. A veces un edificio tiene que derrumbarse para hacer otro en su lugar, tal vez porque sus cimientos ya no aguantaban, tal vez porque el material no duraría mucho tiempo más, pero a veces basta con levantarse y decidir. Yo les llamó epifanías. Son esas revelaciones que uno tiene de vez en cuando y te llevan a hacer alguna locura que resulta en algo muy productivo. Hace dos años tuve una, renuncié al trabajo ese mismo día y en una semana tenía otro, con todos los requisitos que había puesto en mi wishlist. Hace muchos años no era precisamente feliz, tuve una epifanía y decidí que mi felicidad estaba en otro lado que de donde miraba, así que tomé mis maletas y me fui para el lado opuesto. Así, el 8 del 8 del 8, encontré al amor de mi vida. Creo por supuesto, en las revelaciones personales.

Esto del fin del mundo es una oportunidad. ¿Quién dice que esto que vivimos día a día no lo creamos nosotros mismos? La ropa, la gente con la que tratamos, lo que hacemos aún cuando a veces no nso guste. ¿Quién dice que no somos dueños de nuestro propio destino? Que decidimos el camino y el fin, que creamos todo a nuestro alrededor como si dibujáramos caricaturas, borrando y pintando según nos acomode. ¿Quién dice que no es así?

Hace no mucho tuve que lidiar por primera vez con la muerte. Me afectó tanto que literalmente enloquecí. Ahora después de casi 1 año, un libro llegó a mis manos con las respuestas que estaba esperando para por fin entender porque pasan todas las cosas que no entiendo. Jess me leyó la parte importante, decía que somos mente, cuerpo y alma, las dos primeras están en el plano consciente, la última en el inconsciente, vaya, no tenemos la capacidad de manejarla a nuestro antojo, pero ella sí a nosotros. Decía que cuando uno se muere es porque el alama decide que fue suficiente, se deshace del estorboso cuerpo y continua con su misión, sus deseos, en otro plano que no conocemos. Entendí que la gente no se muere, sólo cambia de plano existencial. Ellos, continúan su misión, en un mundo que no se acaba según los mayas y que mientras estemos conscientes nunca entenderemos, pero ahí están, libres, felices, etéreos.

Para mí, hoy se acabó el mundo, de modo que construiré mi realidad como mejor me plazca. Aquellos amigos que no he visto y quiero ver aparecerán, porque mi alma inconscientemente los atraerá a mí. Cada vez que necesite tranquilidad la encontraré, cada vez que necesite respuestas me las darán, cada vez que necesite sonrisas las crearé. Es mi oportunidad de un nuevo comienzo, no porque lo que hay este mala, sólo porque todo cambio es movimiento y el movimiento es para mejorar. Hoy si quiero un Puf encontraré casualmente una tienda, si quiero un regalo no encontraré gente. En esta vida, es muy fácil ser feliz, sólo tienes que ser consciente de que todo lo que pasa lo creas tu mismo, de que este mundo se trata de decretar y mientras decretes lo que quieres y sea para bien, se te concederá, y de todo lo demás se puede encargar el inconsciente.

Así que como le dije a Moncho, es tu oportunidad, llámales, siéntate en un lugar lindo y disfruta de la realidad que tú creas. Esto como todo, es sólo la oportunidad de hacer las cosas diferente. Dicen que la felicidad no es un destino, es un camino, yo creo que es una decisión. Yo decidí que el mundo se acabó, y me emociona muchísimo empezar a construir uno nuevo a mi medida. Bienvenidos sean todos los que quieran pegar un ladrillo. Mientras me voy a poner mi tapetito de Welcome Home.

viernes, septiembre 07, 2012

I'm back baby!

Bueno, bueno, bueno. Ya que mi antiguo post ha causado furor y preocupancia extrema (sí, “preocupancia”), creo que es hora de contarles los últimos acontecimientos de mi intensa y extraordinaria vida.

Después de encontrarme como Roderick Usher tras la muerte de su hermana, me encontré con el mejor Doctor que pueda habitar este planeta, o sea con el Castor. Después de aquella bajada de montaña rusa en la que pensé si no sería buena idea aventarme del periférico, decidí por su consejo hacer trampa. Tal vez suene loco, pero caray, ¿porqué no confiar en la persona con la que planeas pasar el resto de tus días? Y que además, te conoce más que tu madre. Entonces me tomé una pastilla mágica. No. No era éxtasis, ni una tacha, ni un papelito sumergido en tiner, me tomé nada más y nada menos que un antidepresivo. Pues sí,  no es que una se enorgullezca de entrar en el azote de la depre, ni es algo que alguna vez me hubiera imaginado onda: “sí, muy bien, estoy tomando antidepresivos”. Me suena como discurso después del divorcio o del funeral. Aunque claro, igual que a Roderick, lo que me pasó es que lo de la Yaya no fue un ladrillo bajando por el esófago, fue como un gato hidráulico. Y además, había algunas otras piedritas que me estaba tragando y no me dejaban ser. Por lo que se me ocurre, con mi malísima pero muy educativa experiencia, darles unos consejos.

  1. Las cosas duelen. Decirle a la gente a ti mismo que todo está bien, no hace que dejen de doler. No finjas. Si duele, extérnalo como cuando te pegas en el dedo chiquito del pie o en el nervio del codo con un gran y sonoro: ¡CARAAAAAAAAAAJOOOOOOOOO!
  2. Llora. Viendo Titanic, en el funeral de tu perro o al ver un bebé. Si tienes ganas llora. De coraje, llora. De alegría, llora. Jamás lo retengas. ¡LLORA!
  3. Habla. Cuéntale a la gente qué te pasa, a tus amigos, a tu familia. No como diario matinal, simplemente para buscar consejo, ayuda. A veces te ayuda la persona más lejana y menos esperada, la Sra. de la limpieza. Hay cosas que no podemos hacer solos.
  4. Olvida las máscaras. Es fácil crece ry adoptar una personalidad camaleón, de modo que en la oficina seas el serio, en la fiesta el pedo y en la familia el responsable. No se trata de llegar a una boda en pants y decir: ¡así me visto y qué! Pero sí de decir así soy yo y qué. Yo juego, yo canto en el baño, yo bailo en el elevador, yo decoro mi lugar con plantas artificiales, yo no uso tacones… sólo ser auténtico te mantendrá en paz.
  5. No ocultes. Casi igual que las máscaras. No ocultes al familiar loco, al amigo imprudente o al novio posesivo. Todos tenemos defectos, nadie puede juzgarte por tus gustos o relaciones, por algo los escogiste a ellos o ellos te escogieron a ti. Di, orgullosamente, es mi amigo, está completamente loco y lo amo.
  6. Siempre mantén a la familia cerca. Los amigos, los compañeros de trabajo, la familia de la pareja siempre te pueden ayudar y hacer sentir bien si se lo proponen, pero hay momentos en la vida en que necesitas tocar base, volver a aquello seguro, y no hay más que la familia para sentirse a salvo.
  7. Ten miedo. Y extérnalo. Aguantarse el miedo, la angustia, la preocupación, por no afectar a los demás, por mantener la imagen de fuerte, por quedar bien; sólo hará que aquello que te asustaba, te de más miedo.
  8. Olvida el ego y se egoísta. Sí, al diablo los demás y su problemas porque yo tengo los míos. Los demás, llámense papás, pareja, hijos, perro, jefes… no se van a morir sin ti, sin tu oportuna intervención o sin tus sabias palabras. Ayuda cuando puedas, pero cuando la ayuda te rebase y empieces a decaer por ella, haz a un lado todo. Es ponerse la máscara de oxígeno uno, antes que al niño, para no ser inservible al quedar inconsciente.
  9. La vida es un malabar de pelotas: la familia, la pareja, los amigos, la salud, el dinero, el trabajo. Sólo el trabajo rebota, así que déjalo caer cuantas veces sea necesario, pero jamás dejes caer otra pelota por conservar el trabajo girando, porque esa pelota se romperá irremediablemente.
  10. Haz tiempo para ti. Millones de cosas y de gente demandarán tu tiempo y esfuerzo. Haz siempre un hueco para ti. Para tus hobbies, un libro, un video juego, una cerveza SOLO o un café con tu sombra, una película, escribir… cada vez que pienses en qué le hace falta a las demás personas piensa: ¿y a mí?
  11. Y finalmente, como han dicho por ahí: bebe, come, duerme, coge, ríe, baila, canta, sé feliz, haz todo aquello que te haga feliz como si la vida siempre pasar dentro del cuarto de baño que te da tanta confianza para ser libre. Es cierto que las cosas no salen siempre bien, pero eso no es razón para no divertirse y ser feliz.

La vida es corta aún cuando puedas vivir 80 años, hay que disfrutarla y cuando no se pueda por cualquier razón como me pasó a mí, hay que alzar la mano y decir: ¡hey! A mí ya no me parece tan fantástica y pedir ayuda. Nunca hay que pensar que las cosas son así de horribles y no queda de otra, que el trabajo apesta, que viajar es caro, que el tiempo no alcanza. No. Sólo hay que pedir ayuda cuando se necesita y siempre tirar cosas para aligerar la carga. Porque como decía en mis instrucciones […] el viaje es largo, cargar no te deja mirar hacia delante y además jode la espalda.

Y así, me despido con mi nueva y mejorada realidad, declarándome muy muy feliz y declarándome otra vez, Yo.

lunes, junio 25, 2012

Instrucciones para cumplir 30

Creo que esta semana no podré trabajar. Se acercan los 30 y no dejo de pensar en la gran crisis que han traído consigo. Todo me ha llevado a rebobinar y ver el recuento de mi existencia. No. No estoy vieja ni asustada por estarlo, pero cumplir treinta es un cambio grande no importa lo que digan.  He hecho tantas cosas y me han faltado tantas otras. He conocido a tanta gente y se han ido tantos otros. A veces quiero dar un giro y volver a vivir los 23 o 24, a veces quiero los 17, a veces los 9, a veces todos al mismo tiempo y a veces también me quiero quedar con el ahora. No sé porque es tan complicado cumplir 30 para mí, no sé porqué pienso tantas cosas, no sé si son las elecciones o los astros pero sí me tiene pensando. En casa veo el techo, en la oficina la pared y no consigo concentrarme en nada. Voy a cumplir 30. Tal vez haya pasado la 3era parte de mi vida en un futuro muy alentador, o la mitad ya, no lo sé. Lo que sea lo he vivido bien, estoy donde quiero estar, no importa si es como lo planeé o no, estoy a gusto. También estoy a tiempo de recuperar cosas que he perdido, las “cosas” no por pasar el tiempo desaparecen, desaparecen cuando no las quieres de vuelta, para tenerlas sólo hay que hacer un esfuerzo. Así volvió esa pulsera de la Yaya que creí perdida, y volvió a mí ahora que tanto me hacía falta, así volverá mi bolsa de fotos o mi esclava, de alguna manera, no sé con que pretexto. Así volverá él, lo sé. Así volveré yo también, para estar más a gusto conmigo y con lo que me he convertido que no es tan malo como empezaba a creer, sólo es distinto.

Tengo tan buenos recuerdos de las pasadas 3 décadas y la ventaja de una memoria extraordinaria que me puede pasar filmes desde los 2 o 3 años hasta lo que me comí el fin de semana, a veces recuerdo momentos y sé qué llevaba puesto o qué canción estaba de fondo, y eso me encanta de mí, porque somos producto de nuestro pasado, porque sin él no seríamos lo que hoy somos. ¿Qué tiene uno sino recuerdos?, ¿Qué sería de nuestro pasado sin los recuerdos? Los recuerdos son lo único que da constancia de por dónde estuvimos, dónde pisamos, a quién le cambiamos la vida o cómo nos la cambió a nosotros. Pueden ser buenos, malos y regulares pero todos son los que dan cuenta en realidad de nuestra vida, perderlos sería trágico, por eso le tengo tanto miedo al Alzheimer. Porque también claro, los recuerdos te salvan de no volver a equivocarte o te recuerdan cómo hacías para ser feliz.

Mi vida ha sido feliz durante 30 años, mi vida es feliz ahora. Aún me da miedo que dije tantas veces que moriría a los 30 como los rockstars que tengo estrés de que ocurra, porque he tenido mucha suerte en la vida, y mis deseos se cumplen. Yo espero que esto no, sobre todo porque no es algo que haya deseado nunca, es sólo una frase que durante los 20s sonaba bien y me hacía sentir “forever young”. Me acuerdo de ese comercial que termina en: “a los 20 creía que la vida se acababa a los 30… ¿qué estupido no?” –que de hecho no es muy bueno porque no me acuerdo qué producto anuncia- y me río porque yo pensaba igual, y recuerdo que no me importaba mucho, pensaba que faltaba mucho tiempo y ese lapso era suficiente para vivir bien.

Me alegra que en este mundo el libre albedrío no signifique hacer nuestra voluntad y si es cuestión de desear pues yo deseo envejecer con el Cas, tener hijos, formar una familia, hacer crecer la que hay, establecer relaciones más fuertes, seguir con los amigos, seguir creciendo con todo lo que eso conlleve. Y si algún día “añoro” algo como diría la prima, para eso tendré mi memoria privilegiada, mis recuerdos que me sacarán una sonrisa. Tal vez a los 20 había más energía, pero a los 30 hay más poder adquisitivo y más libertad, eso balancea las cosas bastante bien. Me gusta platicar con alguien mucho más chico que yo y decirle. “ah, yo ya pasé por eso, déjame te explico…” me gusta acordarme cómo superé el obstáculo o cómo disfrute esa etapa y poderla compartir con alguien que apenas está en eso. Las crudas, los amores de prepa, la pasión por las prohibiciones, la carrera, el primer trabajo, los viajes… los madrazos, los grandes madrazos, los enormes madrazos y las levantadas. Qué tiempos aquellos ¡y qué tiempos estos! Antes vivía muy deprisa, y ahora creo que es momento de tomarlo con calma y en vez de correr como loca, empezar a disfrutar el camino, porque hay un montón de cosas que quiero detenerme a ver.

INSTRUCCIONES PARA CUMPLIR TREINTA

En el fondo, no hay nada que hacer. Siempre tendrás dieciocho, porque eres joven solo una vez, pero inmaduro para siempre.

No hay instrucciones para cumplir treinta. Pero si las hubiera, serían estas:

- Haz una lista de todo lo que no te gusta de ti y luego tírala. Eres el que eres. Y después de todo, no es tan malo como te imaginas un domingo de cruda.

- Tira el equipaje de sobra. El viaje es largo, cargar no te deja mirar hacia delante. Y además jode la espalda.

- No sigas modas. En diez anos te vas a morir de vergüenza por haberte puesto eso, de todas maneras.

- Besa a tantos como puedas. Deja que te rompan el corazón. Enamórate, date en la madre, y vuelve a levantarte. Quizás hay un amor verdadero. Quizás no. Pero mientras lo encuentras, lo bailado ni quien te lo quita.

- Come frutas y verduras. Neta, vete acostumbrando a que no vas a poder tragar garnachas toda la vida.

- Equivócate. Cambia. Intenta. Falla. Reinvéntate. Manda todo al carajo y empieza de nuevo cada vez que sea necesario. De veras, no pasa nada. Sobre todo si no haces nada.

- Prueba otros sabores de helado. Otras cervezas, otras pastas de dientes.

- Arranca el coche un día, y no pares hasta que se acabe la gasolina. (¡Cómo quiero hacer esto!)

- Empieza un grupo de rock. Toma clases de baile. Aprende italiano. Invéntate otro nombre. Usa una bicicleta.

- Perdona. Olvida. Deja ir.

- Decide quién es imprescindible. Mientras más grande eres más difícil es hacer amigos de verdad, y más necesitas quien sepa quién eres realmente sin que tengas que explicárselo. Esos son los amigos. Cuídalos y mantenlos cerca.

- Aprende que no vas a aprender nada. Pero no hay examen final en esta escuela. Ni calificaciones, ni graduación, ni reunión de exalumnos, gracias a Dios.

Felices treinta, viejo. Bienvenido al resto de tu vida.

miércoles, julio 28, 2010

Logros

Ayer fue un gran día. Rompiendo la maldición de los martes -que siempre son horribles- recibí una gran noticia. Me dio esa clase de felicidad que te shockea. No esa emoción de saltar, gritar y sonreir como loco, no esa sensación de aventar lo que hay en el escritorio y contarle a todo mundo. No. Fue una sensación de tranquilidad absoluta. La noticia en realidad si me puso feliz, contenta pero sobre todo me dio tranquilidad. En ese momento dejé de preocuparme, de enojarme de sentirme sin rumbo. En ese momento respiré. Pensé que después iría a festejar y seguramente ya saldría esa emción infantil e inquieta pero no salió, mi estado de tranquilidad permance hasta ahora.

Me doy cuenta de lo importante que es tomar una buena desición y tomarla en el momento adecuado. No sé si hubiera logrado permanecer donde y como estaba mucho tiempo más. Con este cambio voy a lograr tantas cosas que juraría me esperan varios años de buena suerte. Mis propósitos y deseos del año se redujeron a "mejorar mi calidad de vida". Mi mantra, objetivo y decreto, ha sido ese desde que empezó el 2010 y aunque ya vamos a la mitad, creo que lo he logrado por fin.

Aún no puedo creer que por fin voy a poder hacer planes a futuro, quizás logré el objetivo de comprar un depto. y finalmente sí podré dar esa sorpresa y al final del año firmar ese papel. No más deudas y ahora podré yo ayudar a mis papás, a mis amigos y no al revés. Ahora la tortilla está del otro lado y me gusta.

Ante todo pienso compartir todo lo que obtenga de este nuevo logro con toda la gente que estuvo ahí para que lo lograra y finalmente, tengo que agradecer a ese poder sobrenatural que hace salir el sol todos los días por darme simplemente la oportunidad.

Gracias Dios! Gracias Castor! Gracias totales!