miércoles, julio 10, 2024

La espada

 

Hay veces, días, momentos, épocas, lugares. Hay instantes en que todo da vueltas y marea, y hay instantes que se vuelven eternidades.

Hoy marea. Hay veces en que la vida marea y no sabes cómo bajar del barco. Quizás porque muy en el fondo no quieres bajar, y no por quedarte con esa sensación de náusea y hueco en el pecho si no porque tal vez y sólo tal vez bajarte sería aún más terrible. Es importante saber y entender que esto sólo pasa a veces, en esos momentos imprecisos del tiempo y de la emoción, en esos instantes incontrolables donde el demonio interno que siempre vive en ti decide salir a divertirse a costa de tu sano juicio.

¿Qué hacer? Bajar del barco implica muchas cosas. Es entrar a territorio inexplorado, es no saber si cuando vuelvas de tierra el barco seguirá ahí o será otro que aún se sienta peor, o mejor. Es enfrentar civilizaciones nuevas, entidades desconocidas, emociones imprevistas y ¡ay! no estamos para descubrir nuevas emociones en este momento, aún si fueran buenas. Bajar del barco es un riesgo. No queremos riesgos.

¿Qué queda? Dominar al demonio. ¿Será en efecto un demonio? ¿Será ese lado obscuro que juega con nosotros para divertirse él? ¿o será un lado luminoso que sólo da miedo porque deslumbra? De cualquier modo, al igual que el barco, lo que se presenta aquí es el miedo a lo desconocido. El miedo… quizás todo esto no es ni barco, ni tierra, ni demonio, ni ser de luz; quizás todo esto es miedo. ¿Y qué hacer con el miedo? El miedo es terrible. El miedo te salva de morirte tal vez, aventando adrenalina a todo tu cuerpo y haciéndote correr a una velocidad que normalmente no alcanzarías. El miedo puede hacer que levantes un auto, corras más rápido que un león o hasta vueles por unos instantes. Que bueno es el miedo. Pero ¿qué pasa cuando el miedo es esa sombra de risa macabra? ¿Qué pasa cuando el miedo paraliza, hunde, ciega, ensordece, nubla, detiene? El miedo también mata. El miedo es tan brutal como la vida.

A veces, sólo queda preguntar qué hacer, conocer otra opinión, otro punto de vista. El problema es la respuesta. Casi siempre recibirás respuestas que no son lo que esperas ¿o es que más bien no preguntamos bien?

Hay un acertijo medieval en el que se plantea quién tiene el poder. 3 hombres, un rey, un sacerdote y un rico, más un mercenario con una espada. El Rey pide al mercenario que mate a los otros 2 porque le debe lealtad, el sacerdote pide que los mate porque le debe lealtad a su dios y el rico pide que los mate a cambio de 100 monedas de oro. ¿Qué hará el mercenario? No importa. Lo que importa es que el poder no reside en el rey, ni en el sacerdote, ni en el rico, el poder reside en el mercenario quien es el único que puede matar, a uno, a los 3 o a él mismo.

Quién fuera el mercenario para tener el poder. Qué fácil sería todo si cargando una espada pudiéramos ir sorteando las desavenencias de la vida, sin que nadie nos diga algo, ni nos juzgue, sin deberle lealtad a nadie más que a uno mismo y sobre todo disfrutando de la libertad de decidir. Hoy día, ni siquiera podemos decidir cuándo dormir.

Qué genial sería dormir, dormir mucho tiempo y soñar que camino cargando mi espada y nada más.

jueves, noviembre 16, 2023

La mala suerte

Hace mucho que no me pasaba por aquí. Bueno, miento, me pasaba pero no escribía, y es que si se fijan el último post es del 2021, desde entonces solamente tengo un tema del que escribir en la cabeza, y cada vez que lo intento, no lo logro, no me es posible avanzar, entonces leo los posts pasados, escribo algunos borradores, los desecho y sigo de largo. Dicen que cuando uno escribe de algo es porque ya lo superó, así que debo suponer que no lo he superado.

Hoy sí tengo que pararme por aquí para desahogarme. No soy una persona especial, a todos nos va mal alguna vez o tenemos uno de esos días que sentimos que no acaba. Ayer fue ese día para mí. Empezó con una explosión de deposiciones caninas. Sí, mi perro no es un perro normal, así que la cachorra cagó una 4 veces en diferentes puntos de la casa y además tuvo a bien esparcirla por doquier entre sus patas y su hocico, porque como ya mencioné que no es un perro normal, se la come. Después de limpiar media casa tratando de evitar a toda costa que me ganara el asco, me puse a trabajar. Juntas, juntas y más juntas, hasta ahí no iba mal la cosa, un día normal (después de la santa cagada). Salimos a pasear a los perros, fuimos por un café. Caminando de regreso a casa pensé que tenía una vida afortunada, pensé que no todos podían salir a media mañana a pasear a su perro, comprarse un café y regresar a trabajar a la comodidad de su casa en la comodidad de unos viejos pants. Ahí supongo que empujé la suerte agradeciendo por un futuro que evidentemente no había llegado. No sé si valga la pena mencionar que el perro me mordió. Y dolía.

Trabajé más y luego pensé que deberíamos tener una noche de carnes frías, tapas y vino enmarcada por alguna película de cine de arte. Acaba de ver un post sobre películas basadas en pintores. Así que pusimos manos a la obra. Fuimos al súper, elegimos los productos y llegamos a caja. Pues resulta que mi tarjeta nueva, no pasaba. Así que después de hacer tremendo ridículo tuve que sacar el celular, hacer unos movimientos (bendita tecnología) y sacar otra tarjeta. Pasó. Una cosa menos. Quien me conozca sabrá que soy todo lo contrario a una persona alerta. Suelo llegar tarde a todos lados porque me quedo viendo una mancha en la pared que creo tiene forma de Elvis Presley. Así que en esta situación, entre la cartera, el cambio de tarjetas y el celular mi cabeza ya no podía almacenar más eventos que atender. Dejé el celular en el carrito, cambié las tarjetas, pagué y me fui. Sí, me fui dejando el celular en el carrito. Tardé unos 5min en llegar a casa, darme cuenta del faltante y volver al súper en los siguientes 5min. Nadie sabía nada. Rastreé el celular e iba en un Metrobús rumbo a Insurgentes Norte, se lo habían robado.

Y aquí viene la diatriba de: no te lo robaron, tú estás bien wey. Y sí, uno tiene que estar a las vivas con sus pertenencias, pero yo me he encontrado cerca de 5 celulares en la vida, en el parque, en el súper, en la iglesia, en el baño de un restaurante, y siempre lo he devuelto. Porque soy una persona decente. Es entonces cuando esta situación me repanpinfla. Por eso no somos decentes, por eso nos volvemos hoscos y mierdas, porque este universo no premia la amabilidad con amabilidad, ni la buena suerte con buena suerte, mientras yo devuelvo celulares, me roban el mío, y mientras esta persona roba celulares, el universo lo pone uno más en bandeja de plata, no señor, no es correcto, no es justo, no tiene madre. Es como salir de casa y persinarte para que no te pase nada, mientras el ratero se persina para poder salirse con la suya, y que gane el ratero. ¿Qué pensarías? que la persinada ayudó al ratero, y eso, no es justo. Pero como sabemos que en este mundo no hay justicia, lo que viene es la venganza, entonces la gente empieza a volverse mierda, o bueno, la verdad es que es mierda por naturaleza, como el tipo que se robó mi celular.

Entre a mi Samsung account y no pude borrar los datos del teléfono, porque pide una verificación en 2 pasos y ¿adivinen a donde mandan el código? al celular que no tengo, es que esos de Samsung, desde que le pagaron a Apple en centavos no dan una. Reporté el celular, bloquearon el IMEI, ya saben, nada que no impida que lo reseteen y lo vendan en 200 pesos, pero en teoría te protege de que hagan mal uso de él y de tus datos. La noche, las tapas, el vino, la película, todo se echó a perder. No tenía ganas de dormir y cuando finalmente lo hice me fui a dormir de malas. No dormí bien, me despertó un fuerte dolor de estómago que ataño al estrés.

Hoy mientras iba a trabajar me peleé con un motociclista. Nunca peleo con otros conductores, tengo el lema de que no sabes con qué loco te puedes topar así que yo dejo pasar, freno y me hago la tonta en vez de pelear, pero hoy estaba hasta el copete de ser decente y que no por ello las cosas me fueran bien.

Al ratero, ojalá lo atropelle un microbús mientras mira la pantalla rota de mi celular. A la mala suerte, vaya a la mierda y a la decencia... muy a mi pesar seré de las que regresa los celulares, las carteras y hasta la pluma, pero voy a estar más alerta, no me voy a persinar y haré las cosas porque me da la gana y nada más, puesto que el karma, y bien lo sabe Salinas, no existe.

viernes, diciembre 24, 2021

Feliz navidad. Menos a ti.

Esta navidad es por mucho diferente. Apenas la segunda vez en 39 años que la paso fuera de la ciudad, o lejos de la familia – de una parte, al menos. Primera en la playa, primera con calor, en shorts, con cerveza… Será la primera de muchas sin ellos. Sí, el 2021 se cagó en cada una de mis ilusiones, la hizo y la hizo bien, si no tuviera trabajo probablemente me habría aventado del periférico. Lo único bueno que ha traído (no me quiero adelantar con el trajo) este año de mierda fue el trabajo de mis sueños, porque de no ser por eso, podría tomarlo, hacerlo rollo e introducírselo al universo por donde mejor le cupiera. Sí, yo voy por la vida normal, porque nunca he sido de las que va como Magdalena por la ahí, pero eso no quiere decir que no me moleste, que me enerve, que me haga crispar los pelos, que me duela. Este año, mientras todos estábamos esperando que las cosas fueran mejorando, después de la pandemia, de la economía, de la crisis, del peje, este año me vio muy sentada en el sofá, muy feliz con mis hijos y mi cervecita y dijo: ¿por? Al carajo la felicidad, y me quitó a una de las personas más importantes de mi vida. Me cagué bien cagada, por un par de días pensé que no la libraba, y como todo en la vida fue pasando el tiempo, me fui auto “terapeando” y la libré -hasta hoy- y en esas andaba cuando el universo dijo: me parece que se está acomodando otra vez, mejor que le quite otro flotador en su vida. Y así se sintió, imaginen que estaban nadando con, supongamos, 4 flotadores, uno en cada extremidad, entonces vino este hijo de puta y me quitó el del brazo derecho. En principio me fui del lado, me hundí, me asusté, tragué agua, menté madres y con el tiempo, aprendí a nadar con los tres flotadores que me quedaban y el brazo pelón. Ahí estaba feliz, me atrevo a decir orgullosa porque había aprendido a nadar sin un flotador, cuando no sólo estaba acostumbrada, lo necesitaba, lo quería, no esperaba que me lo reventaran. Estaba acostumbrándome a estar renga en el agua y seguir nadando cuando el muy cabrón del titiritero jaló una de sus cuerdas en su eterno y pastoso aburrimiento y me reventó otro flotador. Acto seguido me hundí, menos porque ya le sabía a eso de que te quiten tus soportes, volví a tragar agua y mentar madres, mi cuerpo antes que mi mente empezó a nadar sin el flotador que faltaba, ya se la sabía, mi cabeza por otro lado sólo actuaba por inercia.

Me pregunté y me sigo preguntando la misma pendejada “¿por qué?”. Hombre… porque sí, porque no somos más que el producto del sueño de un genio maligno. Y siguiendo un poco a Galileo: “y sin embargo se mueve.” Yo me muevo, the show must go on. ¿Yo detenerme? Habiendo tantas cosas buenas en esta maldita vida. El universo se empeña en hacerme sentir mal, pero se le fue que se llevó grandes personas, personas que sabían lo que hacían y sabían disfrutar de lo bueno, personas que saldrían del fondo de la tierra y me darían dos ostias si me detuviera, personas que agradecen y aplauden que siga adelante, que sigamos, y no sólo adelante como autómatas, adelante felices.

Estoy en la playa el 24 de diciembre tomando mi cerveza favorita, a punto de comer como los reyes y con personas que hacen cada uno de mis días más afable, más divertido, más llevadero, más respirable.

Faltan… faltan y faltarán personas, pero estoy bien sólo por esta razón; a ese universo hijo de perra que le pareció fantástico bajarme los brazos mientras estaba recargada en ellos, a ese le digo: te lo dije una vez y te lo repito, si tu malnacida mala vibra y tus ganas de joder vinieron para quedarse voy a hacer que paguen renta. Y cágate porque este año subió.

¡Feliz Navidad! A ti no cabrón. Tú come mierda.

viernes, octubre 01, 2021

¿Con qué derecho?

¿Y tú con qué derecho vienes a cambiarme los planes? A romper mi calma y a alborotar las olas de mi ya tormentosa existencia. Con qué derecho entras sin avisar y por la puerta trasera para que no me de cuenta cuando ya estás ahí. Tú con qué derecho balanceas mi equilibrio y me lanzas por la cuesta a toda velocidad, cuando apenas estaba recuperándome de la última caída. Con qué derecho te metes en mi vida y me llenas los ojos de luces y la boca de risas, porqué crees que puedes, sin permiso, llenarme las piernas de pasos y el estómago de ti, porqué me avientas de la cornisa sabiendo que la única red de protección que tengo son tus brazos. Con qué derecho me miras así, de reojo, mientras duermo y no dices nada sabiendo que con esa mirada me estás diciendo todo, con qué derecho me robas un beso sólo para engancharme a la droga de tu boca, porqué me hablas de esa forma, y sigues cada palabra con una caricia que me desmorona, con qué derecho me tocas como si fuera una obra de arte para que yo me lo crea y no quiera que me toque nadie más. Con qué derecho llegas, y te enganchas de mi hígado sólo para que me pueda doler cuando te vas, y te necesite cuando no estás. Con qué derecho causas esta explosión que me zumba los oídos, me nubla la vista, me revuelve la mente y me impide la respiración, sólo para terminar siendo este ser que no sabe lo que es, ni donde está, ni sabe a dónde ir, con qué derecho me hundes en esta confusión de quererte sin tocarte y de necesitarte sin quererte, ¿quién te dio permiso de meterte en mis entrañas? ¿quién te dijo que podías venir e invocar en mi casa al demonio del cariño? No tenías derecho, no tenías derecho a deslumbrarme con ese fuego interno que me estalla las vísceras, no tenías derecho a despertar lo que yo había creído asesinado. ¿Por qué yo?  ¿Por qué carajos yo? porqué me escogiste a mí para llevar un plan tan macabro como enamorarme de ti. Con qué derecho apareciste, de la nada, a demostrarme que la cordura no puede ser para siempre. Para mí ya es muy tarde, pero para ti tengo una sola advertencia; no te enamores de mí, porque no voy a tenerte compasión.

domingo, septiembre 19, 2021

Dating en el 2021

 Yo hubiera querido conocer a alguien en un bar, ir con amigos, entrar sin esperar nada más que una noche de diversión y mucho alcohol, chocara con alguien camino al baño, disculparme, sonreír, descubrir al volver a mi mesa que ella está a sólo 2 mesas de nosotros y en mi campo visual, empezar a actuar como si fuera una de Las Muchachitas, que uno de mis amigos me preguntara ¿qué haces loca? y yo decirle: A tus 3:00, seguido de su reacción cómplice, arqueando las cejas y haciéndose un poco más a un lado para dejarme ver mejor, asentir con la cabeza agradeciendo, voltear a ver y descubirr que me está viendo, ruborizarme y reir, tomarle a mi drink de lo más coqueta, sin atinarle y echándome todo encima como la buen polivoz que soy, morir de verguenza y empezar a secarme acompañada de las carcajadas de mis amigos, azusadas por la explicación del amigo que ya sabe que estoy tratando de hacer, suspirar y levantarme al baño, con la sensación de haber perdido la final del campeonato para terminar de secarme. 

Entonces mientras me seco con mi cara mezclada entre enojo y decepción, ver que se abre la puerta y es ella, sonriendo, negando con la cabeza y riendo más, haciéndome reír a mí, y cuando creo que ya todo está perdido, ver que se acerca más y escuchar: no sabía que era un bar de playeras mojadas. Carcajear tan alto que ocasiona ese ruido como de trailer en subida que sólo me lleva a pensar que es el último clavo del ataúd, para finalmente escuchar el título del primer capítulo de nuestro libro: ¿cómo te llamas?

Pero mi realidad es muy distinta. No puedo hacer eso. Yo no nací con ese radar que dicen que "tenemos" yo nunca sé quién es qué y si le hago ojitos a alguien que me gusta y me equivoco, me arriesgo a uno de esos puntapies laxantes, ya sea de ella, de sus amigos o de todos.  Así que me fui al mundo digital, pensando que igual y podría ser buena idea pues la aprte polivoz saldría después, con más confianza. Pero (otro pero) me enfrenté a la hipocresía de los filtros, a las fotos semi nude, a las bocas de pato, a las descripciones de una sola palabra o un emoji, al sin fin de invitaciones a tríos, a los perfiles falsos, al no necesario cómo te llamas, al ya olvidado "te invito una chela" porque siempre es muy pronto, porque siempre es peligroso, porque ahora hay que mandarse mensajes de lo más estúpido por semanas para conseguir el whatsapp, y después de otro sin fin de mensajes salir por fin a tomar algo, sólo para descubrir que en realdiad, no somos compatibles. Me encontré con un perder el tiempo de lo lindo.

Pero entonces ¿qué hacer? ¿dónde conocer a alguien? ¿cómo conocer a alguien? ¿con un letrero de arcoiris en la frente? ¿yendo exclusivamente a la zona rosa? ¿Aguantando en las apps hasta que "pesque" algo que valga la pena por fin? ¿Sentándome en el sillón y esperar que sólo suceda? Igual y eso es, no más apps, no más salidas esperando ese día, esa noche conocer a alguien, sólo andar por ahí sin esperar nada para un día terminar chocando con alguien en la calle, en el bar, en el restaurante o hasta en la oficina, disculparme, sonreir y esperar al momento en que empiece la historia.


martes, julio 27, 2021

Generación de cristal. Y uno como rinoceronte en cristalería.

 Qué complicado se ha vuelto esto de salir con alguien, o más bien, intentar salir con alguien. Las apps de citas llegaron para hacer la vida más "fácil" y abrir un poco el mercado. Ya no había necesidad de que alguien te presentara otro alguien o que tuvieras suerte en una fiesta y conocieras a tu alma gemela, en principio era una buena idea, pero no vimos venir a la generación de cristal, que más que generación ya le llamaría grupo, porque hay de todas las edades. Ese grupo de débiles cobardes que en vez de afrontar la vida a pelo decidieron que cualquier "defecto" que tuvieran sería culpa de alguien más, menos de ellos. Que si mal carácter culpa de mi papá, que si manipulador culpa de mi mamá, que si rencoroso culpa de mi profesora de 5to. Gente que decidió que ser diferente no sería una característica más en su persona, si no un pretexto para pasar por encima de los demás, de aquellos que no "cuenten" con esas diferencias, porque algo que ha caracterizado a este grupo de personajes, es que nadie para ellos, es lo suficientemente inteligente o empático para entenderlos, no, si no cuentas con alguna de sus características, es imposible que los entiendas y encima, esto te hace un agresor a la causa. De modo que, de alguna manera, por ejemplo (y aquí empiezan los tomatazos) ser un hombre blanco, heterosexual y con cierto poder económico, te convierte en un enemigo natural de la causa. No importa cómo pienses ni lo que pienses, cuentas con demasiados derechos por sobre otros y eso te hace menos, menos afable pues, o sea, nadie te quiere porque tienes demasiados privilegios mal otorgados que no deberían corresponderte sólo porque así naciste, es tu culpa, mejor no haber nacido. 

No sea que hayas nacido, vámonos despacio, sin un dedo, porque entonces sí, entonces pobre de ti, eres una minoría, eres parte del grupo de los 9 dedos y todos están en tu contra, por lo que necesitas apoyo del gobierno, subsidio para terapia, taller especial de habilidad motriz, beca para el 3er grado, sistema de calificación diferente al resto de tus compañeros y trato preferencial. Quiero decir, que si hay fila para los columpios, te la puedes brincar y ver a todos feo porque eres diferente y mereces más, esto claro, los demás lo tienen que ver normal y que tomar a bien, jamás sentirse inferiores o diferentes, porque acordémonos, nacieron con "demasiados" privilegios para merecerlos, y no nos importa si fue selección natural y no interfirieron en la decisión, lo que nos importa es que así es y no es justo. Allá en la selva los gorilas están haciendo una manifestación porque no es justo que el Lomo Plateado sea la cabeza de la manada, no, no es justo que no se haya hecho una votación, una encuesta, un concurso de participación, no es justo que en la selva exista tanto racismo y sólo los lomo plateado, de cierta estatura y peso sean los jefes, no es justo que el hijo de Rosita, una gorila que vive en el árbol más lejano, no haya sido tomado en cuenta por flaco, y además Rosita alega que no fue tomado en cuenta porque viven lejos, y ella no tiene la culpa de que le haya tocado ese árbol, y que en ese árbol haya menos comida y por eso el hijo esté flaco. Tampoco es justo que el hipopótamo que viajó hasta su hábitat pasando por mil penurias, que encontró el suficiente lodo para volverse negro y no gris, no haya sido aceptado en la manada como igual, por el simple hecho vaya usted a creer, de no ser un gorila. 

Lo que ellos no saben, es que este hipopótamo desde que nació ama a los gorilas, siempre se comportó como gorila y su sueño era convertirse en gorila, pero no sabía que los gorilas son tan intransigentes, arcaicos, tradicionalistas e hipomófobos, vayan a la mierda los gorilas y toda su prole, clama el hiporila, yéndose al pantano y creando la primera asociación de hipo-especies que acoge a todos los hipopótamos que sientan que son de otra especie y están atrapados en el cuerpo de un Hipo. Aquí sí son bienvenidos, aquí si somos empáticos, inclusivos y mente abierta, por eso, todo gorila que haya nacido gorila y se sienta gorila no será bienvenido, todo gorila lomo plateado tendrá prohibido el paso no sea que quiera pasarse de listo, en sí los gorilas no son bienvenidos, quizás el hijo de Rosita... porque recordemos que es una asociación empática, inclusiva y mente abierta, claro, "aquí dentro de esta lamparita". Y del elefante que cayó sobre 4 cachorros de gorila mientras intentaba acostarse en la copa de un árbol cual gorila, ya ni hablamos, pues estaba en todo su derecho de intentarlo. Y gorilas acuérdense CERO QUEJAS nacieron con privilegios y eso les quita el derecho a réplica.

Un día se peleaba por no tener etiquetas y al día siguiente había más etiquetas que en el supermercado. Lo que no tenía etiqueta antes ahora la tiene. ¿Te identificas con el género con el que naciste biológicamente? Eres cisgénero. ¿Eres heterosexual, pero te gusta vestirte de vez en cuando como tu género opuesto? Eres travesti (no gay). ¿Eres heterosexual y estás casad@ pero de vez en cuando te gusta meterte con gente del mismo género (habría que ver qué género) Pues eres por ejemplo, un hombre, que le gusta meterse con hombres peeeero, no eres gay. ¿Ya se puso difícil la cosa eh? Yo no lo entiendo, fácil sería cantar al ritmo de Mcartney, vivir y dejar... pero nos encanta entrar en camisa de once varas, o blusa de once varas, o de 12, o lo que sea políticamente correcto, correcte, no sé.

Entonces esto de "conocer" al alguien, uf... prefiero ser la loca de los gatos. Yo soy de esa generación -o grupo- en los que preguntabas: ¿cuál es tu color favorito? ¿qué te gusta comer? ¿qué te gusta hacer en tus ratos libres? ¿te late el cine? y me encontré con las siguientes preguntas, cuya respuesta dejo para mera diversión de mis amados lectores.

- Hola

V: Olo!

- Ah, que padre, usas lenguaje inclusive.

V: ¿por?

- por lo de "olo"

V: Ah, no, es de la película Megamente, el lenguaje inclusivo me parece una afrenta al idioma.

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- Hola,

V: Allo.

- Oye, ¿tú eres mujer-mujer?

V: (cara de WTF!) pues, sí, supongo que sí.

- o sea naciste mujer...

V: sí

- ¿y te sientes mujer?

V: sí

- ¿y actúas como mujer?

V: A menos que en la obra de teatro me asignen otro personaje como en la Sra. Presidenta.

- ¿cómo?

V: Era una broma.

- No entendí.

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- Hola

V: Hola.

- ¿Cómo estás?

V: Bien gracias.

- ¿Te puedo hacer una pregunta?

V: (Empiezo a sudar) Sí...

- ¿Eres heterosexual, bisexual, transexual, sapiosexual, etc.?

V: (abro ojos de sapo y me voy a google a preguntar qué demonios es sapiosexual) - lo de sapiosexual no lo entiendo.

- Ah, es que te enamoras de la mente de la persona, no de su físico.

V: Sí, sé lo que es, lo que pasa es que no lo entiendo. 

- ¿Que no entiendes?

V: Cómo separas la cabeza de todo lo demás, te enamoras de una persona como sea que sea y punto.

- ¡No! jajaja, estás con alguien por su intelecto, platicas de cosas profundas, comparten ideas, y no hay necesidad de contacto físico. 

V: Para eso tengo amigos afines, no citas.

- No entiendes.

V: ¡Te lo dije!

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- ¿Que onda, qué haciendo?

V: (suspiro, a ver en qué lío me meto ahora) Comiendo.

- ¡Qué rico! ¿Qué comes?

V: Un Rib eye

- ¿¡¿Qué?!? ¿Sabes cómo matan a las vacas? ¿Has ido a un rastro? No manches, ¿cómo puedes comer eso sabiendo lo que sufren los animales? Que asco.

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- hola!

- hola?

- hola? estás?

El usuario @veronika30 ha eliminado su cuenta permanentemente.

Después me llegó un mensaje del hijo de Rosita -la gorila- denunciándome por homofobia, racismo, clasismo, nepotismo, misoginia, transfobia y crueldad animal. Si supiera...

Que fácil se ha vuelto justificar la falta de ganas o de talento tras la cortina de "es culpa de los demás". No soy flojo, es que no soy tan activo como los demás, no es justo que se me tache de flojo. No soy mediocre, es que no es justo que yo no haya nacido con la misma actitud ambiciosa de los capitalistas. No tengo una personalidad horrible, es que los demás no me aceptan como soy, yo estoy en todo mi derecho de tratar a todos como inferiores. No soy ratero, es que no es justo que otros tengan cosas que yo quiero y como no nací con personalidad ambiciosa, no puedo trabajar por ellas. No me dieron el trabajo porque soy gay. No, te lo negaron por inútil, tu CV no tenía nada que ver con el puesto. No me dieron el puesto porque soy mujer. No, las habilidades del otro candidato eran mejores. No me dejaron entrar porque soy hombre, malditas feministas. No, es que desde la entrada estabas gritándole barbaridades a las chicas de adentro.

La culpa no es de los demás, es de uno, cada uno toma lo que tiene para salir adelante, para ser buena persona, o elocuente, o agradable. A mí me educaron con esa fracecilla de: "nadie te va a querer sólo por tu linda cara". Y es cierto, lo agradezco, que lástima que ahora haya tanta gente que piensa que lo deben querer, aceptar, admirar, consentir, sólo por su linda cara. ¡Trabaja mamón! Todo requiere un trabajo, un estudio, un cortejo, que fácil llegar y decir: Soy Verónica, de pequeña era muy chaparra y sufrí, ahora denme todo, merezco todo porque nunca superé el bullying, ámenme. 

Por algo surgió el término "generación de cristal". Ojalá nos pongamos las pilas; los de antes, los de ahora, los de mañana. Ojalá los gorilas vuelvan a ser libres.


lunes, octubre 12, 2020

Regreso a la oficina - no regreso a clases

Las empresas están regresando a los empleados al trabajo presencial. Supongo que no ha visto las noticias, que no tienen hijos, o viven en un universo paralelo donde aquí no ha pasado nada. Regresan a los empleados a la oficina, a su horario de 9-6 y los niños sin clases. Supongo que pensaron bien en la decisión, supongo que quitarle al empleado el home office y regresarlo a la oficina significa aumento en el ROI, aumento en las ventas, reducción de costos operativos, aumento en la productividad y otros tantos beneficios, si no, no veo porque se les ocurrió hacerlo. Supongo que cuidan el beneficio de su personal y les importan el capital humano, así que deben haber hecho un programa de apoyo, por ejemplo una subvención económica para aquellos padres que no tengan con quien dejar a sus hijos puedan contratar una niñera de tiempo completo. Supongo que en otro caso habrán hecho un espacio especial dentro de las oficinas, con personal capacitado para que los empleados puedan dejar a sus hijos allí mientras trabajan. Supongo que abrieron líneas de apoyo y programas especiales para que los empleados puedan dejar a sus hijos con alguien capacitado para atender las clases en línea y la elaboración de tareas mientras el trabajador está en juntas, supongo que planearon programas de flexibilidad para padres con variaciones según las edades, supongo que pusieron al depto. de recursos humanos a crear ideas para apoyar a los trabajadores que tengan hijos, incluyéndose. Supongo... porque de otro modo querría decir que estas empresas que decidieron regresar a sus empleados a la oficina, creen que vivimos en 1970 y las mamás están en casa, que el trabajador es mágico, que "lo resolverá", que siempre ha sido así, que los niños siempre han estado en casa 24hrs. al día y los empleados 8-9-10 o más horas en la oficina y jamás ha pasado nada porque el hada mágica de las relaciones laborales lo resuelve todo, y estos colaboradores va a estar felices, y van a ser ultra-productivos. Supongo...

miércoles, noviembre 27, 2019

Del suicidio y otros demonios


Este tema es dificilísimo. Es escabroso, dramático, escalofriante y hasta religioso. Una vez tuve una terapeuta, y dejé de ir con ella porque me dijo que no atendía a suicidas. Que le daban pereza, me dijo literalmente: “ay no, si te quieres suicidar suicídate y ya, que flojera.” Pensé que era la persona con menos ética que había conocido en mi vida. Pensé que era como si un cardiólogo te dijera “ay no, cirugías aórticas no, que flojera.” Pues chingada madre, ¿entonces para qué te dedicas a esto? ¿crees que los pacientes son frutas? ¿qué tienes chance de escoger? Mandé al diablo a la maldita y se ofendió muchísimo. Me dijo que no lo entendía y que no lo había dicho con esa intención. ¿Con qué intención me pregunto yo? Más bien se refería a que no pensaba que me fuera afectar tal argumento, nunca pensó que la persona a la que se lo estaba diciendo tenía unos meses de haber asistido a un funeral por suicidio. Su intención fue no cagarla, pero la había cagado en grande.

Y aquí es donde viene el argumento de este post. PIENSA ANTES DE HABLAR. Los suicidas son n grupo muy difícil de entender. Hay que tener mucho huevos para jalarle al gatillo o aventarte al metro, pero también hay que tenerlos bien puestos para afrontar la situación que estés viviendo y que te lleva a pensar en pegarte un tiro. El instinto de supervivencia es muy cabrón. No es fácil ponerte una pistola en la cabeza y que esa sea tu última decisión en la vida, seguramente ni siquiera lo piensas. Seguramente piensas “por el siguiente segundo todos mis problemas desaparecerán”, “a partir del siguiente segundo no me voy a sentir como la mierda”, “en el siguiente instante pasará cualquier cosa menos la porquería que estoy viviendo”, sea cual sea. Y no piensas que ese instante, ese momento, ese segundo, en realidad es el último. Hay gente que se arrepiente, pero es difícil arrepentirse si te volaste los sesos y si estas hecho cagada en dirección Tacubaya.

Los invito, de verdad los conmino a que sean conscientes de los signos de alarma. Que no digan pendejadas y sobre todo que no juzguen. Si alguien les dice derecho, “estoy pensando en suicidarme” no le digan a bocajarro “no digas pendejadas” o “pinche cobarde”, díganle lo que tiene que oír. Si se los está diciendo es porque busca alguien que se lo impida, porque busca un silver lining y decirle que es un imbécil no es un rayo de luz en ningún  universo.
La depresión, la ansiedad, los problemas mentales que nos aquejan hoy y que según las noticias “se han puesto de moda” son reales, lo que pasa que no se les da la importancia adecuada. Puedes pedir una incapacidad porque te esquinzaste el pie jugando football pero no puedes pedir una incapacidad porque tu depresión no te permite pararte de la cama, cuando en realidad puede ser mucho más difícil levantarte de la segunda que de la primera. Cuando hablen con alguien, que dice muchas locuras o incoherencias, deténganse, piensen y dejen ir, antes de decir la siguiente lista de estupideces que en vez de salvar conducirían a cualquiera al desastre.

Es que no tengo hambre. - ¡Pero tienes que comer!
¡Ah claro! ¡Seas mamón! Es que yo andaba ahí como borracha pensando que podía hacerle al faquir y volver a entrar en la talla 3, pero ya que viniste tú con tu sabiduría inefable y me dijiste que TENGO que comer, se me abrió el mundo y ¡pum we’! se hizo el hambre. Porque el apetito se me había ido por olvidadiza, por el Alzheimer, por pendeja pues, pero ya que me recordaste que TENGO que comer, pues asunto arreglado, un pozole grande, dos gorditas de chicharrón, 3 tacos de cochinita y 2 cocas. Gracias. Gracias por recordarme que TENGO que comer.

Es que no he podido dormir. – Tienes que hacer algo. No puedes estar sin dormir. Pues sí, casi como el hambre. La verdad que estaba yo la otra noche dando vueltas y vueltas sobre la cama, me pasaba de la cama al sillón, del sillón a la cocina y otra vez a la cama y lo único fijo en mi mente era: “Yo puedo estar así para siempre. No hay nada que deba hacer”. Pero afortunadamente llegó el hijo de Einstein encarnado en ti y me dijo TIENES que hacer algo. En ese instante, como si fueran palabras mágicas me llegaron las respuestas, me saqué la lotería, conocí al amor de mi vida y dormí como un bebé. Si tan sólo antes hubiera llegado alguien con esa sapiencia astronómica y me hubiera dicho TIENES que hacer algo. NO puedes estar sin dormir. Y no la punta de tarados que me decían que estaba perfecto tener insomnio y verse de cagada cada mañana. GRACIAS.

-¿Cómo estás? Podría estar mejor. – Si se nota, te ves del culo. Perfecto. No hay nada mejor a sentirte del culo y que cuando te preguntan cómo estás y contestas que no muy bien, te recalquen que ni siquiera les tendrías que decir, porque tu aspecto deplorable habla por ti. Es que está de más explicar esta. Esta gente debería estar en el 3er círculo del infierno.

Todo me sale mal, me acabo de pegar en el dedo chiquito y tengo unas ganas horribles de matar a alguien. – Dalay. Mueran. Mueran todos los que dicen Dalay. Es todavía peor que el “pero no te enojes”. Sí, claro. Tienes un día de cagada, o un mes y todo se arregla con un “pero no te enojes”. Es que mira, yo iba pensando, lo primero que me pase voy a enojarme, y voy a enojarme en serio, así de los que le pegan a la pared y se rompen los nudillos, pero llegaste tú con esas palabras más atinadas que García Márquez y todo el enojo se me fue. Porque en realidad todo lo malo que me pasó y que hizo que me enojara no existe, solamente necesitaba que alguien místico musical me recordara que no tengo por qué enojarme.

No tengo plan B. -¿Y qué piensas hacer? Porque debes tener un plan B. Claro, esta es una de las mejores porque además se sienten los más lógicos, los más poderosos, los ganadores del premio nobel de la paz. Y es que todos somos súper organizados, súper planeadores y vivimos en un país de oportunidades, entonces si no sale el plan A pues sale el plan B. Porque además quién en su sano juicio ni siquiera tendría un plan A. Debes tener un plan B. Por supuesto, ¿sabes por qué tomo clonazepam no recetado todas las noches? Porque tengo un plan B, porque lo tengo todo resuelto. Porque ante las contingencias de plan A (que ya tenía contemplado desde preescolar) pues obvio le di salida al plan B y entonces anticipé que la vida se me iba a hacer cagada a los 37 y mi plan consiste en una serie de iniciativas para ganarme la lotería. ¿Qué te parece eso como plan B hijo de tu puta madre?

Tienes que tranquilizarte. Esto… ni siquiera voy a entrar en este.
No estés triste. Uf, uf, y recontra uf. Paren la prensa. El mercado de antidepresivos cae abrumadoramente tras revelación de don vergas. “No estés triste”. La depresión a cesado en 72 países y se ha visto una cantidad inusual de arcoíris en los cielos del norte. ¿En serio tienen cara para decir algo así? ¿En serio podrían decirse eso en un espejo y no verse una gran, gran cara de pendejos?

Lo que necesitan decirle a alguien que llega con este tipo de respuestas o problemas en la vida es todo lo contrario. ¿Saben qué necesita uno escuchar?
  • Te invito a ver una peli.
  • ¿Quieres una chela?
  • Vamos a platicar. – ¿De qué? De lo que tú quieras.
  • No puedo dormir. – Tengo todas las películas de Star Wars, eso nos da para toda la noche.
  • Me está yendo de la chingada. - ¿qué necesitas?
  • No tengo hambre. – Así pasa. Te guardo un sope por si después quieres.
  • La neta hasta he pensado en lo peor. – Podrías quedarte en mi casa unos días, para cambiar de aire, despejarte. Mi teléfono está abierto las 24h.
  • No sé ya qué hacer en esta situación. – Nadie sabe qué hacer. Nadie lo tiene todo resuelto. Vamos a sentarnos y vemos opciones. ¿Va?
  • Son las 10 de la mañana y sólo pienso en desayunarme un whisky. – Entiendo. Te voy a hacer un café que te vas a ir para atrás y unos chilaquiles de muerte. A las 2:00 nos vamos a un lugar que conozco y yo te invito ese whisky.

La cantidad de desgracias que se evitarían si tan sólo escucháramos y fuéramos empáticos. Pero ahí van por la vida pensando que son las mentes del siglo XXI con sus frases trilladas y cansinas. “Todo va a estar bien” ¿Tú que carajos sabes si todo va a estar bien? Lo que puedes decir es que no lo sabes, pero si viene una inundación tienes un salvavidas de sobra. Eso reconforta mucho más.

Y por último nunca interrumpan a alguien que está hablando de suicidio. No saben si lo hace porque leyó el periódico, está haciendo un estudio, alguien lo hizo hace poco, alguien le contó que quiere hacerlo, o precisamente está pensando en hacerlo. Así que antes de cerrarse, cambiar la conversación y sacar alguna frase tarada como “eso es de cobardes” piensen en porqué coño esa persona trajo eso a tema y luego, actúen como seres humanos. Nadie quiere sabelotodos, ni gente que no le pasa nada, ni positivos irrefrenables, sólo queremos seres humanos que hayan o no pasado por lo que uno, entienden que no siempre se puede estar bien, y en vez de sacar su diccionario de emociones para decir lo más atinado, sólo abren el refri y te dicen: las de atrás están más frías.

miércoles, septiembre 04, 2019

Los pequeños monstruos

Cuenta la leyenda -porque científicamente real no es- que los niños siendo aún almas etéreas estaban en el cielo haciendo nada, como siempre, o probablemente metiéndose en líos con otras almas infantiles. Lo que estoy segura que no estaban haciendo era pelearse entre sí, porque aún no sabían que iban a ser hermanos. En aquel lugar había una fila y un ente divertidísimo aventando a las almas de una nube al vacío. - Tú con los Pérez. Tú con los Ruíz. Ustedes con los Flores. Y así. Entonces llegó JC a formarse junto con Sofía y cuando aquel duendecillo jocoso estaba por lanzarlos a la tierra con nosotros, S salió corriendo y como gorda de pesero sacó a Sofi de la fila y dijo, yo voy para allá. Y fue tan rápido que ni Sofi, ni el Duende, ni su futuro hermano pudieron hacer nada. Así fue como Sofi se convirtió en niño hasta el 7mo mes de embarazo, para nuestra sorpresa, la de la familia y la del closet que ya contaba con prendas de pequeñita. Y al día de hoy San ha demostrado tener justo esa personalidad de "quítate que ahí te voy" que me hace pensar que la leyenda es cierta. No sé porque Sofi no estaba hecha para nosotros pero agradezco mucho tener a San en las filas.

Así empezó todo. Primero eran entes que en teoría decidieron que querían venir para acá, a esta familia atípica formada por dos mamás, una loca y otra un poco más, muchos tíos, muchos "tíos postizos", una infinidad de gente que los veía como ángeles en la tierra y un mundo que si bien no estaba preparado, pintaba mucho mejor.

Así eran, pequeñitos. Uno regordete con cara de sol y ojos que sospechaban todo, otro como fiel copia de Yoda con la cara afilada y una sonrisa permanente. Uno con cabello y otro pelón. Uno inquieto y el otro también. Uno comelón y el otro más o menos. Ellos no sabían que pasaba. Habían hecho el camino de la nube a la tierra en el que se olvida todo y llegas a que te ayuden a recordar a qué veniste. Ahí estuvieron en sus primeros meses, escalando cojines, descubriendo sus manos, cagando hasta el techo, comiendo cosas que no le daría ni al perro y riendo y llorando sin saber muy bien porqué, junto con nosotros.

Y crecieron, y aprendimos a vivir juntos, a reírnos juntos y a enfurecernos juntos. Empezaron a hablar y a entender cosas. Empezaron a ir a la escuela y salir de casa. Empezaron a tener opinión y a expresarla de una manera demasiado razonable para su edad. Se volvieron niños grandes, con imagen de bebé, como los verás siempre que seas su madre.

Y a veces tú los queires ver como niños grandes para hacerte la vida más fácil pero la realidad es que son toddlers, son bebés adolescentes que ni niños ni chiquitos sino todo lo contrario y entienden todo pero a su manera y a veces esa manera es muy difícil de bajarla a la realidad.

A ellos les hicimos pasar por algo duro por nosotros. Porque nosotros quisimos, porque nosotros elegimos. No son los primeros ni los últimos, sin embargo es duro ver cómo tratan de entender lo que pasa a su manera, de adaptarse para que luego ellos mismos se den cuenta que hay algo que no cuadra, que hay algo o que no entendieron o que no supimos explicar, porque en su cabeza las piezas del rompecabezas van de otra forma. A veces se levantan en una casa y preguntan por la otra, porque tener dos casas está cool pero la pieza que les faltó es que en cada casa sólo va a existir una de nosotras, y ahí van como rodando un triciclo con ruedas cuadradas, pero van. Y otras veces preguntan a qué hora llega mamá o a qué hora nos vamos a la otra casa, y ahí vas conteniendo el nudo en el estómago a decir que no va a llegar y que no vamos a ningún lado o en todo caso pueden ir ellos, pero ellos no quieren eso, esa es la otra pieza que les falta. Que pueden ir y venir, que pueden decidir, pero que los 4 juntos se ha terminado.

Dentro de las muchas cosas que lamento de esta situación, la que más lamento es la de ellos. Son niños y se adaptan, pero cuando eran chiquitos, cuando dormían junto al otro y se comían la cabeza, no pensaban que esto iba a pasar y que 4 años después tendrían que decidir cosas que no terminan de entender y tomar decisiones que les hubiera gustado no tomar. Realmente lamento hacerlos pasar por algo tan difícil, por montarles una carga más en su evolución. Por coartarles la ilusión de la familia que ellos imaginaron y que yo imaginé.

Sin embargo, estoy contenta de verlos tan enteros, tan estoicos. Me impresiona lo maduros que pueden llegar a ser y lo empáticos. Porque detrás de cada berrinche hay una frustración y en el momento en que el berrinche te sobrepasa ellos son los que te consuelan a ti. Son héroes para mí. Estoy contenta porque cada golpe que te da la vida te hace más fuerte y esto a ellos los hará más de lo que ya han demostrado ser. Estoy contenta porque ellos deben conocer y vivir el amor bonito, ver lo que es una pareja que se quiere, experimentar emociones verdaderas y coexistir en el respeto. Ellos deben aprender las cosas bonitas y las feas, pero en casa deben ver siempre las bonitas para que crezcan sabiendo cómo debe ser. Está bien que aunque no estemos juntos ellos vean que el amor es hablar, abrazarse, reírse, ver una peli, apoyarse, jugar, extrañarse, mirarse, quererse. Y cuando ellos dejaron de ver eso, porque nosotros decidimos dejar de hacerlo, lo mejor que pudimos hacer fue excluirlos de esa mala película. Para que busquen en su momento todo lo maravilloso de sus 3 años previos y sepan identificar y evitar lo que le siguió.

Lamento hacerlos pasar por esto pero como el ying y el yang, todo tiene su lado bueno y malo y en esta historia, al menos hay un silver lining.


jueves, noviembre 29, 2018

Y sigue la yunta andando

Las cosas no siempre salen como esperas. Si así fuera ¡qué miedo! tendrías que ir por ahí cuidando cada cosa que piensas porque según la película que te armes así saldrá, y aunque en principio puede parecer perfecto la verdad es que quién no se ha imaginado abatiendo a golpes a un conductor dominguero en pleno martes hora CDMX (porque la hora pico ya no existe). Sería genial que todo aquello que imaginamos se cumpliera, pero sería desastroso que aquello que imaginamos en momentos de ira o tristeza se cumpliera también. Por eso no es así, por eso el titiritero no deja que todo salga según imaginamos, máxime aún, según queremos.

Así yo imaginé hace dos días pero de 2017 que tendría una historia muy diferente a la que estoy escribiendo ahora. Pero c'est la vie. No importan las razones, no importa si fue parte del destino, decisión propia o ajena, no importa si fue circunstancial o a posta, lo que importa es que así es y hay que empezar a imaginar una nueva historia.

Es como cuando dibujas. Si alguna vez han dibujado desde cero, en una hoja en blanco, lo primero que hacen es pensar en lo que van a dibujar, luego empiezan con el lápiz y esperan que se vea como su cabeza indicó, pero no siempre es así. A mí me pasa con los dibujos de los niños. Me piden figuras geométricas o letras y salen un 99% como quería, los triángulos no son equiláteros y las E tienen los palos un poco raros, pero cuando me dicen: dibuja al pato Donald, mi cabeza imagina al pato con su ropa de marinerito, su gorro, lo imagina a colores, en un barco con oleaje de mediodía y una sonrisa perfecta, lo que sale en el papel es una caricatura digna de American Horror Story. Yo creo que si a un psiquiatra le digo que eso es un pato creería que tengo un problema de distorsión de la realidad.

Pues así es la vida, ni más ni menos. Te imaginas muchas cosas, a veces son círculos triángulos o las vocales y todo sale conforme lo planeabas, pero a veces es Iron Man o Goofy y por más que lo intentas tu vida queda como el apocalipsis zombie.

Si me preguntaran que quiero en la vida sería tranquilidad. Por ejemplo, si el pato no va a salir correctamente lo menos que pido es que no les asuste, y en el mejor de los casos les guste el condenado pato, pido que si es una tarea sencilla como dibujar un círculo me salga lo más redondo posible, bien cerrado y sin pelos. A veces logro dibujar un árbol más realista y feliz que Bob Ross, pero la cago con el círculo, a veces es lo contrario, supongo que también depende cómo estés en el día. Mi mamá por ejemplo sabe dibujar leones y elefantes. Los primeros a garabatazos porque el león no es como lo pintan y los segundos de espaldas. Ella arregla la realidad a conveniencia, muy inteligente. Mi hermano les diría, ¿quieres a Donald? ¿De los 80 o de los 90? ¿No prefieres un Water Duck Canadiense? Mi papá haría un pato lo más apegado a la realidad y le quedaría bien, les diría, no es Donald, pero miren que bonito pato. Yo, creo que lo hago según cae el día, pero normalmente trato de acordarme como se dibuja a la caricatura fielmente y lo logro a un 80%. Todos somos diferentes, gracias a Dios, y la vida, cada día de ella, lo es también. Quiero tranquilidad porque desde hace 5 años siento que vivo en el ojo del huracán. Todo calmado aquí adentro, pero tienes que tener cuidado al salir porque en cualquier momento termina de pasar el desastre y arrasará con todo.

Quiero ser el vendedor de jitomates que no tenía email. Vivir en la playa, del negocio que conozco, y saber que no me tengo que preocupar por nada porque aquello que imaginé para mí está ahí. Hoy mucho de lo que imaginé está ahí, algunas partes cubistas y otras realistas, pero sigo sin poder sentarme en una hamaca y decir, ahora sí, tranquilidad absoluta. Será que no se trata de eso, será que la vida se trata precisamente de preocuparse y tener que reinventarse día a día, será que somos la película de seres extraterrestres y que si viviera yo tranquila se caería el rating, será que hay que ponerle sabor al sueño del genio antes que despierte, será que si supiera de qué se trata no sería yo.

Igualmente quisiera acostarme en una hamaca, si no por días por horas, y sólo por esas horas preocuparme por ab-so-lu-ta-men-te nada. ¿Cuántas cartas de adultos a Santa Claus traerían esa cláusula? A darle. Al final hay que alimentar la curiosidad de aquello que un día decidió ponernos aquí.

jueves, septiembre 20, 2018

La familia es primero

El tiempo debe ser la cosa más dura de la vida. El tiempo trae cosas y también se las lleva, es difícil de manejar, es incontrolable y totalmente frustrante porque no vuelve. Sin embargo, existe una cosa que te da el tiempo: experiencia.

Con experiencia puedes sobrellevar cosas en la vida que en otro momento no habrías podido. La experiencia no solamente es un bien laboral, es un bien de vida que te salva muchas veces hasta de las peores caídas. Y en mi experiencia, sin ello no habría podido sobrevivir.

Cuando ves las cosas en perspectiva, quiero decir, cuando tienes la oportunidad de ver por el retrovisor y mirar qué has hecho, normalmente todo se acomoda. Lo jodido es el tiempo presente, el ínterin cuando no sabes qué demonios va a pasar si decides esto u otro, pero si te ayuda un poco la experiencia, entre otras cosas invaluables como la sapiencia, el sentido común y las personas cercanas, decides bien, y al mirar atrás te das cuenta de que no debías preocuparte tanto y que has tomado la decisión correcta.

Estoy viendo una serie buenísima de Netflix donde uno de sus personajes dice: el amor de una madre no tiene límites. Y visto en perspectiva, no los tiene.

Re fraseando un poco, el amor de una madre no debería tener límites, porque a veces cuando no piensas bien las cosas, cuando no tienes la experiencia suficiente, se los pones y no debería de ser así.

Hace ya casi 1 año que me mudé de casa. Me mudé a lo loco, casi de un día para otro y sola. Sí, casada con hijos me mudé a una casa yo sola a una 5hrs. de distancia de mi familia. ¿Por qué? Por babosa, ¿por qué más? en un principio era por un bien común, una buena oportunidad, irrepetible, una mejor calidad de vida para todos, casi que mejor aire, pero la idea era para todos. Esta idea se fue diluyendo poco a poco hasta que resultó en nada. Me había quedado con todas esas ideas y esos planes nada más que en mi cabeza, y me había quedado sola. Bueno, con el perro, en eso no hubo discusión.

Durante varios meses seguí pensando que lo estaba haciendo bien y que era por un bien común, pero a medida que paso el tiempo me fui dando cuenta que no. Estar lejos de mi familia había sido la decisión más estúpida que hubiera tomado en mi vida, sin importar la razón o el peso de esta.

Ahora visto en perspectiva todo se va acomodando y obviamente no sé qué diablos pasará. Al parecer la incertidumbre es una de mis más leales amigas, o debe ser mi Luci. Y allá vamos, con la incertidumbre de sombrero y el Dios proveerá de bufanda, como las únicas cosas que me protejan del invierno. Pero es por un bien común, y por el bien más preciado: mi familia. Porque en ningún planeta, universo o cabeza existe razón suficiente para estar lejos de tus hijos. Porque a la primera señal de que una de tus decisiones les está haciendo daño, deberías recular en tu decisión, porque no hay ni habrá razón suficiente, ni explicación justa para decirles que tu deber es estar lejos y que encima es por su bien. Resultó imposible explicarle a S porqué tenía que trabajar lejos y porqué tenía que tener 2 casas. Digo, loca estoy, pero no lo suficiente para que deba permanecer lejos de los niños. De los adultos quizá sí.

A veces las lealtades se me confunden, a veces mis principios están sobre arraigados y pierdo la noción de la realidad, tomando así decisiones muy pero muy taradas. Que bueno, en mi defensa, esto lo había elegido bien y con fundamentos, pero al momento en que dejó de funcionar, como un radio viejo, debí tirarlo a la basura y no seguir tratando de justificar mis actos de la manera que fuera.

Me afecta, me da miedo, no me siento del todo bien. Pero la realidad es que soy la madre con más clichés de este país, y que se levanten buscándome, que se me duerman encima, que quieran que los lleve al baño yo y solo yo, que me griten mami desesperadamente cuando me pierden de vista un segundo, que juguemos a los fantasmas y que simplemente sonrían son las únicas cosas que necesito en la vida para estar bien, y ahora lo veo, para ser feliz.

Así que haya vamos, con el perro de regreso, a amalgamar nuestra familia que decidí hace muchos meses torcer. A que el Cas se acostumbre a que existo y jalo las cobijas, a que no me gusta levantarme temprano y que me baño con el agua fría. Pero también puedo llevarlos a la escuela, preparar deliciosas cenas, hacer noche de cine en casa, contar cuentos para dormir y dar los mejores abrazos de cabeza.

Allá vamos, nuevamente y como cada año a la aventura. Porque nunca, nunca se me debe olvidar que lo más importante es la familia, y quizás no lo sea para todos (hay varios en la mía que piensan lo opuesto) pero para mí lo es y de ahora en adelante mi prioridad será jamás olvidarlo.

miércoles, junio 20, 2018

No dear Mr. Trump

I am no more than a desktop virtual revolutionary. I do not take a back pack and go away to combat crime or activities I am not agree with. Neither I complain about it on social networks since I have always thought that if your problem has a solution you go for it, but if not, grow a pair and don’t complain. With that said, I am here, writing behind my screen with zero risk of damage or harm only thinking this time I HAVE TO.

When you became president of USA I thought it was a joke, but then I realized it wasn’t funny at all. Then I thought you were a clown, but again they are funny, and you are far away from being so. If I think in IT maybe my thoughts could be closer to be right. After some time, I thought you were an animal, but you have proved that wildlife has more sensitivity than you have, so I was wrong again. Then I stated that you were a mistake, but mistakes are human, and you just proved you are not even that minimum. So, I realized you are the most you hate: You are an alien. You are an outsider. You are not an American citizen, nor human, nor a man. An American citizen has brains, heart and patriotic rights and thoughts. You have none of this. Someone with brains doesn’t put everyone around him against him, someone with heart doesn’t use civil and human rights as toilet paper, someone patriotic doesn’t run his country direct to a precipice and someone with patriotic thoughts couldn’t transform his country in a joke exposing their citizens to xenophobia. You are out of this world. Nothing in this world is likely, exists or lives like you do. You are the prove that God exists, but he hates us. And he hates us bad.

Since your “work” consist in twittering and land the most terrible initiatives, I wrote here thinking you will read this in all your spare time and will get some fun replying in your favorite social network. It most likely not gets to you nor anyone that could do something productive, but God I had to say it. Well, not God, I am pissed off with it right now. Letting you born and live… what was it thinking?

Separating families and forcing toddlers to live and grow far from his parents because of your ridiculous control freak illness is the top of your stupidity -if in your world exists that term. It only brings me back to older times such as Cold War, Spanish civil war, World War II, even secession war. It scares the crap out of me because my family was early broken in middle 1900s because of war and I remember how hard it was for my grandparents to get through this. Even though they are the most amazing nicest person I have ever met their story was so heart breaking that tons of books have been written about it and it chases me through today. After 3 generations, I still think what I would do if something likely happens to me. If I could give up my children to save them. They cry every time I have to travel for work. Imagine if they must be forced to separate from us because an alien thinks it is the best for HIM.

You, stupid hypocrite alien. Build your damn wall with your bad earned money and close the fucking chapter for good. Build a wall all around USA (America is a continent you asshole). Close the country to Canada, to Mexico to the sea and make an isle of USA. Withdraw your participation from any organization. Sweep off the country with you inside and stop fucking with everybody. It will be sad to let go such great people there, but they will be wise and run away before your lack of vision, brain and mental stability blows up the territory. Please do so and do it quickly. There is enough suffering in the world to be adding more because of “someone” who is not even from this planet! Do it as always for yourself, if you don’t I am pretty sure someone will blow your brains out. You have no idea how many people you are pissing off with all your insanity. As you are sadly idiot, you must not know the say: never leave someone without an exit or he will grow claws. May the claws chase you. May the universe conspire to return you to your planet of the tr’apes.

jueves, mayo 10, 2018

Mamiiiiiiiiii


Una de las cosas más interesantes de tener hijos es aprender a despegarte de todo, a decirle adiós a todo en todo momento. De pronto se piensa que es totalmente lo contrario, ellos llegan, te giran el mundo, lo voltean, lo ponen de cabeza y lo vuelven a poner en su lugar sin que todavía te adaptes siquiera a su llegada. Apenas estás entendiendo que están ahí, fuera de una panza, actuando, moviéndose, viéndote cuando ellos ya han hecho una y mil cosas que tienes que digerir. Llega un momento en el que efectivamente no sabes como era tu vida antes ni como pudiste haber vivido sin ellos todos estos años, al mismo tiempo que recuerdas vagamente cosas como meter un libro al baño o dormir hasta babear la almohada. Todo cambia, y mientras ellos aprenden como alienígenas a vivir en este mundo, a caminar, a comunicarse, a verte, a llamarte y a soltarte, tú aprendes cómo es vivir con ellos. A andar agachada, de la mano, con una mezcla de miedo y tranquilidad que ni el mejor Martini con éxtasis podría provocarte. Hay un momento en que no sabes si podrías vivir sin ellos, pero la realidad es que todos los días te despides.

Cada vez que sonríes, que aplaudes, que te enorgulleces de sus actos, cuando dan su primer paso, cuando te agarran el dedo, cuando reconoces que te reconocen, cuando aprenden a gritarte en la noche, cuando te enseñan su primer arte abstracto, te sientes feliz, plena, orgullosa, triunfadora. Estás logrando que dos papas al horno sean 2 personas hechas y derechas. Inteligentes, audaces, misteriosos, astutos, juguetones y hasta analíticos. Pero cada logro es un adiós, cada logro significa despedirte de la parte de antes, porque esa parte ya pasó y ellos están orgullosos de haberla dejado atrás. Cada logro es despedirte poco a poco de tus bebés, de tus papas horneadas que sólo permanecían mirándote y haciendo burbujas de moco, que se convirtieron en bebés divertidos que escalaban sillones y lloraban porque el helado estaba frío, que ahora se están convirtiendo en niños y aún no entienden por qué demonios el helado está tan frío, pero te dicen claramente: no quiero, porque está frío y me duele. Y luego como los monstruos bipolares en que se están convirtiendo, te piden helado una vez más. Y papas de las que pican porque vomitar no les da nada de asco.

Son niños, y en un momento te das cuenta de que, entre los gritos, las desveladas, las medicinas, la fiebre, las mantitas, el frío, el calor, el primer paso, la primera palabra y el mameluco de dinosaurios que ya no se quieren poner, se quedaron los bebés que habías traído al mundo y sólo en ese momento te da un poquito de pena habértelo perdido. Y no es que te lo hayas perdido realmente, sólo estabas muy ocupada en que se convirtieran en niños grandes y cuando lo logras entra el ¡fuck! Para esto necesitaba que ya no fueran bebés, eso sí que no lo tomé en cuenta.

Hay gente que dice que tener hijos es lo más egoísta del mundo, yo creo que es lo más desinteresado que puedes hacer. Es crear algo de la nada, quererlo con todas tus fuerzas y saber que lo estas criando para que cada día se vaya un poco de ti. “Los hijos son de prestado” ¿no dicen? Los crías, los creas -al menos en mi mundo- para que sean la mejor versión de sí mismos y entonces no se sometan a las barbaridades y dramas del mundo actual, sino que sean el agente de cambio que hagan de esta tierra un lugar mejor, un lugar feliz. Vaya que es complicado. Tanto esmerarte en encontrar la clave para ser feliz una misma y de pronto todo tu tiempo, dinero y esfuerzo están encaminados en que unas personitas no muy emocionalmente estables sean completamente felices a tu costa y propósito.

Este es mi 3er año de súper mamá. Cada vez me siento menos súper y más madre, pero, aunque definitivamente no es para todos, lo recomiendo ampliamente. Si tu idea de vida es dejar un foot print, que tus ideas locas, revolucionarias e innovadoras se queden más tiempo en el mundo que tu cuerpo y que, así como plantar árboles ayuda a oxigenar el planeta, plantar buenos niños ayude a mejorar el futuro entonces dale. Eso sí, “las bendiciones” son como el gimnasio, duro y doloroso, pero con resultados increíbles si lo haces bien. Son mi mejor proyecto, son como regar el pasto; una chinga diaria que al final reconforta en un verde deslumbrante. Feliz día madres, no se les olvide que ellos nos  eligen y no al revés, así que honremos su elección, ya tendremos tiempo de arreglar muchas otras malas decisiones que tomarán en la vida. Y aprovechen cada logro de sus pequeño y grandes enanos en su favor. Yo, por ejemplo, disfruto mucho poderlos mandar ya a que me traigan cosas, como el control remoto. Cuando tengan la fuerza suficiente para abrir el refri, esto va a ser una fiesta.

martes, marzo 06, 2018

Hidrocalilandia


Hay diferentes niveles de dificultad para acomodar las cosas, pero hay que recordar que siempre se acomodan. Siguiendo un poco la frase en Hotel Budapest, si no se acomodan es que por ahí no va.
Mi aventura hidrocálida empezó un 27 de noviembre de 2017, por aquello que luego quiera leer esto y no sepa cual era “el año pasado”. Empezó muy bien, era como abrir una bolsa de legos con indicaciones de 1 a 3 años. Fácil, colorido, atractivo y con cero niveles de dificultad. Luego se transformó en un rompecabezas de 1000 piezas en el que, a pesar de tener la imagen, conocer las reglas básicas de armar primero las esquinas y el contorno, a medida que se forma más la imagen era más difícil terminar el rompecabezas. Luego fue simplemente un Mecano, piezas chiquitas por todos lados, tornillos, motores, herramientas necesarias que no tenía y si bien debía armar un barco parecía que estaba armando una figura del jorobado de Notredame, sin joroba. Un completo desastre, caos muerte y destrucción.

Con un panorama así lo lógico es actuar como mi hermano y lanzar todo por la ventana. La frustración hace que tomes decisiones equivocadas e impulsivas. Estuve a punto.
Sin embargo, las cosas se acomodan. Esto no volvió a ser un lego de entre 1 y 3 años, quizás siga siendo el mecano en el que se necesita mucha cabeza y mucha paciencia para armar, pero poco a poco vamos (y digo vamos porque no estoy sola en esta aventura) encontrando y definiendo las herramientas para armar cada cosa, el sentido de cada pieza y formando una imagen mental que cada vez tiene más nitidez.

Sin duda no ha sido fácil, y no lo será durante un tiempo, pero es que no tenemos entre 1 y 3 años, nuestros retos deben y van a ser cada día más complicados y está en nosotros aceptarlos y como dicen por ahí, agarrar al toro por los cuernos.

Siempre hay días como hoy, en los que amanezco contenta y constato que “todo le sale bien a Vero” y hay días como el 15 de enero en que si ves la salida es porque es un desfiladero. Sin embargo, no todo es permanente, así como nadie vive en una felicidad eterna, nadie vive en una inconstancia, negatividad o tristeza eterna (que si sucede hay prozac y eso) y eso ayuda a levantarse de nuevo.
Sin duda hacer unos cambios en el camino, platicar, preguntar y externar las complicaciones con una retahíla de palabras altisonantes con tono de asesino psicópata ayuda muchísimo. Poco a poco, mi mamá siempre dice “poco a poco” y dicen que las madres siempre tienen la razón.

lunes, enero 15, 2018

Decisiones, decisiones

No siempre tomo las mejores decisiones. Sin embargo, me esfuerzo en tomarlas pensadas, estudiadas, meditadas y sopesadas. Es importante hacerlo porque sostengo el principio de que somos producto de nuestras decisiones, así que tomarlas así al azar haría un producto, bruto. O sea que las decisiones a lo pendejo no son precisamente lo mío, que cabe decir, no es lo mismo que las decisiones pendejas, esas siempre están por más que uno les quiera dar la vuelta.
Hace un par de meses más o menos tome una decisión, pensada, estudiada, meditada y sopesada. La tomé incluso en conjunto, no la tomé yo sola y mi perro y yo coincidimos en que era una gran idea, sólo que tendría un costo alto, costo que sin embargo estábamos dispuestas a pagar.
Ahora no lo sé. Mientras más pasa el tiempo más me cuesta trabajo estar lejos. En vez de acostumbrarme el síndrome de abstinencia familiar crece y se vuelve más y más complicado estar lejos. También pienso en cómo es que llegué aquí si creo fervientemente que quien se aleja de la familia es un miserable que no merece vivir. Oportunidades hay muchas pero tomar la decisión de alejarte y vivir lejos de tu familia es como… como renegar de todo lo que eres. Si tienes una familia, de sangre, de opción, de gusto o yo que sé, es una bendición y no hay nadie mejor para estar contigo y para entenderte sin explicaciones, irte es medio ruin. Pero aquí estamos, en ese inter de ser medio ruin a 4 horas de distancia de mi familia y pensando que quizás cometí tremenda estupidez.
Puedo estar en las emergencias, en los cumpleaños, en los días importantes y hasta en la celebración de la nada y de la buena voluntad, pero no tengo ese ímpetu de salir de la oficina para ir a mi casa. Ni puedo pensar en echarme unas chelitas con mi hermano ahorita que llegue, o en pasar a ver a mi mamá e igual zamparnos una pizza de Julius. Y eso me jode. No sé como no le jode a otra gente, como los que están a horas en avión, no podría vivir esperando que me llamen con alguna mala noticia y no saber si tendré tiempo de llegar o no. Sí, se siente uno miserable.
Me casé porque quiero a mi Castor, porque me encanta pasar tiempo con ella y planear noches de cita que terminan en palomitas en el sillón de la casa porque los niños se comieron todo nuestro tiempo. Y de pronto estoy en esta situación de divorcio voluntariamente a fuerza en el que nos vemos los fines de semana y no es suficiente. A veces vernos todos los días no es suficiente, nos faltan abrazos, risas, besos, apapachos, plásticas, dilemas, polémica, intercambio de datos útiles e inútiles y de pronto nuestra vida de casadas se reduce a un 20%. Es muy difícil y obviamente me lleva a pensar si de verdad lo hablamos lo suficiente, si lo pensamos lo suficiente, si esto es para nosotros o realmente somos una familia que no puede estar separada porque físicamente se empieza a descomponer, como las cosas fuera del refri.
Me da gusto pensar que somos una familia unida y que nuestros objetivos y metas son estar juntos y superar todo juntos aunque a veces no se pueda. Pensaré que es como una época de crisis en la que te cuesta trabajo pagar las cosas, pero quizás después todo se acomode para que no cueste tanto trabajo cubrir las cuotas, y de no ser así, de empezar a embargarnos los sentimientos, a tener que hipotecar las sensaciones y a vender los restos de nuestro espíritu para cubrir los costos de este proyecto, entonces sabremos que no era el proyecto indicado. Hay días buenos y malos, hoy no fue el mejor, esperemos que mañana todo mejore y que cada cosa que pase sea para bien de todos, para bien del Cas, para bien de los monstruos, para bien de nuestros adorables vecinos, para bien de nuestro equipo incondicional y para mi bien. Y en el momento en que no se cumpla el bien de todo ese grupo la decisión sea una de las más fáciles de tomar, recular y como diría timbiriche, volver a comenzar.



martes, noviembre 15, 2016

Harry Potter y el marketing filosofal

Mucha gente aún hoy en el 2016 cree que el marketing está de sobra. Primero, no entendían para qué servía. Los comerciales eran una cosa molesta que había entre los programas y que te cortaban la película, pero hasta ahí no había más información. 

¿Técnicas de marketing? Por favor… no se necesitan técnicas para vender. Ventas, eso sí que es una profesión respetable. Entonces el marketing se volvió ventas. Si estudiabas marketing terminabas como vendedor de puerta en puerta o lo que nosotros los profesionales llamamos cambaceo. Mucha gente renunció a la mercadotecnia porque no le gustaban las ventas y en ese entonces estudiar mercadotecnia era estudiar para vendedor. Después descubrieron la peor herramienta del universo (aún usada hoy en día y que incluso puede ser sujeta de demanda) el telemarketing. Entonces estudiabas mercadotecnia para hacer anuncios, billboards, empaques, slogans y terminabas detrás de un teléfono tratando de vender gas butano. También los estudiantes teníamos un miss-conception de lo que era el marketing, que si bien quieres hacer anuncios estudias publicidad no marketing, pero al menos en México no hubo carrera de publicidad hasta pasado el 2000.

El marketing es súper interesante. Fue tomando forma e importancia a medida que creció la oferta de productos y la creación de necesidades. Antes comprabas lo que te hacía falta y ahora compras lo que quieres tener, aunque puedas vivir sin ello. El posicionamiento de las marcas sobre la funcionalidad del producto, los representantes de las mismas como deportistas y artistas famosos llevaron el marketing a otro nivel. Ahora vendes un producto si haces buen marketing, si no, puede ser la panacea pero NADIE lo comprará. ¿Cuál es el bottom line? Creamos estrategias para explicarles de manera “linda” porque deben comprar lo que estamos ofreciendo, porque si lo escuchan a boca jarro, no lo compran. ¿Quieren ver?

Si usted tiene pedorrera compre Melox. 
Si siempre se roza el culo cambie a Pétalo Prime. Si cree que no funciona vea nuestros cachorros labrador y nuestros suaves bebés.
Si su bebé es feo como una blasfemia dele Gerber y al menos tendrá ojos azules.
Si su casa apesta todo el tiempo tenemos el nuevo Glade absorbe olores.
Si cuando caga el baño se vuelve una puerta al infierno compre Glade eléctrico para mayor intensidad.
Si usted es un huevón de mierda ya contamos con servicio a Domicilio.
Nuestra calidad apesta, pero somos los más baratos.
Tenemos la tecnología de 1960 pero la disfrazamos de siglo XXI.
Si no le gusta ser prieta use concha nácar.
Si quiere olvidar sus problemas e imaginar que es un hombre exitoso antes de volver a su triste realidad tome XX lagger.
Si usted quiere imaginar que México aún tiene algo de autonomía y quiere farolear tome Victoria.
Lleve vitacilina hasta en el bolsillo para remediar todo lo que su torpeza perenne causa.
Si come como un animal ya tenemos el lápiz instant clean del Dr. Beckman.
Si usted es un eterno wannabe hemos renombrado todos nuestros productos anteponiendo una “i”.
Si no importa lo que haga suda como un marrano inventamos una chorrada que le desodoriza las alas con el movimiento.
Si su pareja se cansó de salir con un chimpancé manejamos toda clase de quita-vello.
Si aparte de miope es buey hoy 2x1 en lentes por si los pierde.
Si es un capullo crédulo vendemos anillos, pulseras y collares que lo adelgazan en 15 días. Si no nos cree, aquí está Shakira después de usarlo en tan solo una semana.
Si además de flojo es tonto construya sus abs en la comodidad de su sofá. Así lo hizo Van Dam y mire…
Si quiere andar con una más joven creamos una pastilla azul fantástica.
No existe el viagra femenino pero les vendemos paracetamol en un empaque sexual para que no se sientan discriminadas.
Si no quieres embarazarte y además eres malo en la cama ahora tenemos condones texturizados.
Si no sabes cómo decirle que se mueve mejor tu profesor octogenario, compra un anillo vibrador.
Te vendo unos lentes de plástico pasados de moda en 1000 pesos. - Ni madre. Te vendo unos lentes vintage de pasta iguales a los que usa Bruno Mars en 200 dólares. - ¡Que ganga!

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Así que cada vez que piensen que los mercadólogos no hacemos nada o nos reclamen porque un anuncio televisivo apesta, acuérdense que somos mucho más que eso. Hacemos inteligencia de negocios, investigación de mercados, proyecciones, administración de proyectos, finanzas, estrategias digitales, publicidad masiva, impresa y hasta olfativa, diseñamos, dibujamos, creamos, inventamos. Sabemos de todo un poco. Somos mejor que el prozac, el detrás de cámaras del "shopping" que los saca de su depresión. ¿O sólo es lo que queremos que crean?

Cada que usted compre un artículo uno de nosotros estará detrás de ello. Estamos en todo el camino que sigue el producto para estar en sus manos y aún mejor, cuando saque algo del baño, de la alacena o el escritorio y diga: ¿y yo para que chingados compré esto? piense en la mercadotecnia que vive todos los días, estamos con usted sin que se dé cuenta, hacemos que tenga hambre cuando acaba de comer solo con ponerle humo a unas enchiladas verdes o limón a un taco al pastor. O provocamos que tenga sed solamente diciendo “ahora más refrescante ¡pssst! Aaaaaahhhh…”

Vaya, vaya a comprar eso que pensó. Se ve mal que esté salibando como un subnormal.

miércoles, noviembre 09, 2016

Norteamérica pierde el norte

Se acabaron las compras en Miami, las visitas a la Gran Manzana y las escapadas a Las Vegas. No es porque no podamos ir más, no es porque nuestras visas vayan a ser revocadas, es porque simplemente ni siquiera va a tener sentido.

No sé ya si el mundo está loco o harto. Quizás es el hartazgo, los pocos resultados positivos que han dado los cambios radicales lo que lleva a un grupo a decidir dar marcha atrás, a volver a “lo malo conocido”. Y claro, me dirán que un hombre sin carrera política ni experiencia militar no es “malo conocido” sin embargo sus ideas sí que son malas conocidas. Racismo, misoginia, capitalismo y nacionalismo radical son principios básicos de aquella América de 1950. Y no solamente de América, también de Europa donde cada día nos duele más y nos importa menos que el gobierno en España se empeñe en rescatar el fascismo disfrazado de nacionalismo puro. Y volviendo a América, a Norte América específicamente, hablemos de México. Sí mi querido lector, México se encuentra en Norteamérica. No es parte de Centro América ni del cono sur, mucho menos está al lado de España o de Brasil, México está en Norte América y por eso tiene tratados de libre comercio en esa región. O tenía. Y es este país el que en 2012 también decidió echarse atrás y volver a “lo malo conocido” pensando que al menos sabíamos dónde estábamos parados y sin pensar que nada de lo pasado puede ser igual aunque lo traigas de vuelta.
Se acabaron las compras dije. Porqué qué caso tiene invertir en el vuelo y el viaje si con la constante caída del peso parecería que estás de compras en Londres. Se acabaron las visitas a la gran manzana dije. Porque no tengo ganas de arriesgarme a pisar un suelo donde no soy bienvenida, o tal vez sí, porque soy blanca y han dejado claro que el poder es de los blancos. Pero soy mujer, y eso me pone en una situación muy diferente.

El 87% de los votos hasta esta mañana fueron de blancos, pero eso no es lo alarmante, esos votos, esos blancos, fueron en su mayoría personas sin estudios universitarios. Así que mientras Alemania saca un nuevo robot guía para museos y los ingenieros canadienses intentan crear el Antipode, los gringos eligen al primer Adolf Hitler rubio. ¿Demasiado? No. Lean, vean cómo empezó el señor del bigote Chaplin, quienes lo seguían y cómo acabó todo. Como quisiera que Jaque Fresco fuera mucho más joven y mejor conocido.

“Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos” nunca mejor dicho. Además de los problemas financieros y el ya tan masivo tema de la migración mexicana a suelo estrellado (también nunca mejor dicho) loa política mexicana toma un rumbo distinto al tener que olvidar a la candidata mexicana como posible portaestandarte de la nación. Pese al descontento del presidente electo Estados Unidos y México no pueden romper relaciones de tajo, sin embargo estas relaciones pueden ser moldeadas de acuerdo a las necesidades y requerimientos de los mandatarios y uno de ellos claramente, es no tratar con una presidente mujer.

El rompimiento del TLC si en verdad se lleva a cabo sería un homicidio a la historia financiera de la región, aunque una oportunidad para por fin empezar a deslindarnos de esa dependencia lastimera que México tiene con el vecino. Aquí lo malo es que no es decisión de los mexicanos, si no del mandatario que decida el tipo de alianza que hará con Ricky Ricón, o la separación definitiva para empezar con un nacionalismo autosustentable que no tenemos desde 1800.

Supongo que después de Reagan y Arnold Schwarzeneger no debería sorprendernos, pero a mí me sorprende. También me sorprende que la candidata respaldada por el presidente en turno haya tenido tan poco auge, como siempre en política algo me suena raro.
La última vez que opiné acerca de las elecciones fue cuando en 2004 re-eligieron a Bush a pesar del incidente de las Torres Gemelas, pensé que los dueños de Hollywood eran definitivamente absurdos y muy necios, pero ahora, sé que además no se trata de un estado, no es Arizona o Los Ángeles, es todo el país el que opina igual, es un país entero, uno de los más poderosos del mundo, el que está plagado de red necks.


“El presidente del mundo” como algunos lo llaman ahora, fue electo por iletrados y democráticamente. Siento que hubiéramos viajado en el tiempo, siento que hay algo que no sé y hay muchas cosas que no entiendo como a los latinos que votaron por él, ¿los latinos? ¿en serio?. Siento que el muro es como el chupacabras y es lo menos en lo que nos debemos preocupar. Y lo que más me preocupa es todo el detrás de cámaras que está escondido, las sorpresas que nos traerá esta elección y quien será el real presidente de la potencia del norte, porque seamos sinceros, él sólo será el que salga en la tele.