Y mejoramos, aunque mi cuerpo se niegue a creerlo y aún me torturé con vacíos inevitables vamos mejorando.
El fin de semana me fui a Oaxtepec con el enano, allí platicamos de tantas cosas, todos, y era inevitable que saliera la pregunta de: ¿y que onda con eso? o ¿cómo vas?.
Por primera vez sonreí, les dije que estaba mejorando, no sé si me duele o no, sólo sé que ya no me molesta tanto. Les dije que mi primer logro era que antes, a pesar de todo lo que ha pasado entre nosotros, a pesar de todo lo que ha hecho hubiera regresado sin pensarlo, sin preguntar, sin analisar si tendría futuro o no, sólo tendría que haber dicho "mi alma" y yo hubiera dicho "sí, acepto". Pero ahora no, ¡ahora no!, como que lo entendí, lo asimilé y sí, la verdad es que derrapo y muero por dicha persona, y sí la adoro y la quiero con toda el alma pero no, no regresaría, ya no, ahora necesito tiempo, y no para pensar las cosas, sino para olvidar, para que se vaya poco a poco de mi sistema.
Ese mismo fin, ya en la madrugada y con mucho pero mucho alcohol encima hice un berrinche. Al salir a recoger a un amigo e ir por más alcohol escuché "mi disco" en su auto, (no fue, pero su hermana llevaba su auto), y de regreso en la jarra grité como 100 veces que era "mi disco", una mezcla que yo le grabé, y por alguna razón hice el berrinche como si no tuviera derecho a llevar ese disco en su auto, como si por haberme dejado tuviera que desaparecer todo lo mío, no sé, fue muy extraño, quizás sólo hice el pancho para hacer notar que llevaba mi disco en su coche, que tal vez era un indicio de que aún piensa en mi y eso me alegraba, pero no quería que nadie me molestara por ello. Jajaja, fue como un orgullo escondido, como siempre los secretos. De hecho Mariné fue la que me hizo entrar en razón.
La noche pasó sin pena ni gloria, me tiré en la cancha de tennis a ver las estrellas y en menos de 3 segundos ya estaba rodeada de todos los borrachos que andábamos ahí... cortando rábanos, jeje.
Y ahí la mejora, sé que todavía permanece muy, pero muy, demasiado enganchado a mi corazón, sé que a pesar de todo sigue siendo el amor de mi vida, sé que todavía falta bastante tiempo para superarlo pero ya me atrevo a decir que no y me atrevo no por valiente sino porque sé que al fin tiene sentido rechazar la oferta y estoy segura por primera vez de que no me arrepentiría si se presentara la situación. Que de todos modos es totalmente improbable.
Y lo haría por mi, diría que no sonriendo y sabiendo que es lo mejor para mi, no por orgullo ni por venganza, ni por aplicar la de: "esta vez soy yo la que no quiere", para nada, de verdad que me negaría porque comprendí que es lo óptimo, lo correcto, lo que está bien. Para mi.
Y ahora deseo con toda el alma que sea feliz, para que no regrese, para que no me busque, para que nunca se pregunte que hubiera sido si se quedaba conmigo. Por todo lo que no le di, espero que lo consiga afuera, con otro alguien, con el alguien con quien está o con quien venga. Que sea feliz, completamente, como si no supiera lo que es vivir hasta que conozca a "X" o "Y", que sea tan feliz como yo lo fui mientras duró. Porque además eso es justo lo que yo voy a hacer, en unos años, cuando el hechizo de sus ojos por fin pierda su efecto.
martes, octubre 31, 2006
lunes, octubre 23, 2006
Las frases del día
"Nunca pongas un signo de interrogación donde Dios ha puesto un punto final"
"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante"
"¿Qué haces si la persona que te hace llorar es la única capaz de consolarte?"
"La sonrisa es una curva que lo endereza todo"
"Los silencios más intensos son los que están repletos de todo lo que ya se ha dicho"
"Las coincidencias no existen
"Quien hace lo que ama está benditamente condenado al éxito"
"Un suspiro es el aire que nos sobra por alguien que nos falta"
"Como los elefantes de circo; vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad."
"Si no prestas atención a lo inesperado cuando suceda no lo percibirás"
"Llorar puede resultar imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior"
"Los futuros tienen una forma de caerse a la mitad"
"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante"
"¿Qué haces si la persona que te hace llorar es la única capaz de consolarte?"
"La sonrisa es una curva que lo endereza todo"
"Los silencios más intensos son los que están repletos de todo lo que ya se ha dicho"
"Las coincidencias no existen
"Quien hace lo que ama está benditamente condenado al éxito"
"Un suspiro es el aire que nos sobra por alguien que nos falta"
"Como los elefantes de circo; vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad."
"Si no prestas atención a lo inesperado cuando suceda no lo percibirás"
"Llorar puede resultar imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior"
"Los futuros tienen una forma de caerse a la mitad"
viernes, octubre 20, 2006
Momentos
Es interesante ver como la vida te confronta, a ti, entre ti, por ti, solo.
Me sorprende encontrarme de repente en un día como hoy recordando a alguien con quien pasé 4 días, imaginándolo, atrapándolo en mi mente, extrañándolo, tratando de retener ese momento fugaz en el que se me perdió todo menos él. Y lo intento día a día, no sea que un día despierte y se me haya olvidado.
En cambio, en el mismo día de hoy desperté con ese malestar ridículo, intenso, de tratar de olvidar a alguien y no conseguirlo, alguien con quien pasé 8 años, sin embargo a pesar del tiempo, todo se concentra en el mismo momento fugaz.
Siento que en 4 días viví una vida, una historia, un amor, un adiós y en 8 años sólo un momento fugaz.
Todos los días, no solo desde hace unos meses sino desde hace años, lucho como puedo por olvidar, por olvidar años de risas, miradas, secretos, abrazos, palabras, besos, deseos, planes. Todos los días busco la manera de borrar el futuro que cree en mi cabeza en tantos años, esa vida perfecta que imaginé, que decoré, que construí sin darme cuenta que solo yo la construía, sin nadie más. Lucho por borrar esa alacena donde solamente hace falta una cosa... ese ingrediente que solíamos mencionar.
Todos los días deseo no soñar, que no se me aparezca, que no vuelva a estar conmigo ni en la imaginación, porque cuando pasa, despierto mal, extrañando su cuerpo como loca desquiciada, me duele, me pongo mal, me deprimo, me hace mal, se me baja hasta el azúcar, es un mal.
Todos los días compongo una canción que habla de lo mismo, su nombre me hace llorar, sus fotos, su recuerdo, sus cosas, esas que todavía no me atrevo a tirar, me ponen mal. Mi guitarra, que no tiene nada que ver, me recuerda que le gustaba que le cantara.
Todos los días hablo con algún amigo, buscando el remedio, buscando la cura, leo, subrayo, miro, escucho, nada, no hay respuesta, no hay remedio para mi mal.
Todos los días trato de olvidar un amor, una historia, de borrar mi memoria y hacerlo desaparecer, trato de desvanecer ese momento fugaz que me llevó hasta la locura, que me trajo a este momento en el que ya no entiendo nada, ni espero nada, ni quiero nada.
Y entre todo esto llega él, su sonrisa, sus tennis rojos, su playera de turquía, el almohadaso de aquella mañana, sus comentarios, su manera de entenderme, de excavarme, de hablarme. Lo sentí, fue en ese momento cuando salí de bañarme y no estaba, ahí sentí que me hacía falta, ahí supe que era él.
Cada día trato de que no se me olviden 4 días y de olvidar 8 años, despierto intentando no haberlo olvidado y no recordar, supongo que es mucho para una sola persona, para este cuerpo maltrecho cuyo corazón ya no da.
Y el tercero, el que comenzaba, ya me dijeron que tiene novia, que regresaron, sí, después de todo se iban a casar, él no, no me dijo nada, no me ha dicho nada, y yo, no diré nada, quizás, si quiero, adiós y nada más.
Oportunidades que se van, ilusiones que se rompen, cada día siento que me parezco más al elefante que a mi, o al menos a quien yo solía ser.
1.- Donde quiera que estés, espero volverte a ver y hacer eso con lo que me quede con las ganas.
2.- Donde quiera que estés, espero que seas feliz, alguien tiene que serlo.
3.- Donde quiera que estés, que poca madre.
Me sorprende encontrarme de repente en un día como hoy recordando a alguien con quien pasé 4 días, imaginándolo, atrapándolo en mi mente, extrañándolo, tratando de retener ese momento fugaz en el que se me perdió todo menos él. Y lo intento día a día, no sea que un día despierte y se me haya olvidado.
En cambio, en el mismo día de hoy desperté con ese malestar ridículo, intenso, de tratar de olvidar a alguien y no conseguirlo, alguien con quien pasé 8 años, sin embargo a pesar del tiempo, todo se concentra en el mismo momento fugaz.
Siento que en 4 días viví una vida, una historia, un amor, un adiós y en 8 años sólo un momento fugaz.
Todos los días, no solo desde hace unos meses sino desde hace años, lucho como puedo por olvidar, por olvidar años de risas, miradas, secretos, abrazos, palabras, besos, deseos, planes. Todos los días busco la manera de borrar el futuro que cree en mi cabeza en tantos años, esa vida perfecta que imaginé, que decoré, que construí sin darme cuenta que solo yo la construía, sin nadie más. Lucho por borrar esa alacena donde solamente hace falta una cosa... ese ingrediente que solíamos mencionar.
Todos los días deseo no soñar, que no se me aparezca, que no vuelva a estar conmigo ni en la imaginación, porque cuando pasa, despierto mal, extrañando su cuerpo como loca desquiciada, me duele, me pongo mal, me deprimo, me hace mal, se me baja hasta el azúcar, es un mal.
Todos los días compongo una canción que habla de lo mismo, su nombre me hace llorar, sus fotos, su recuerdo, sus cosas, esas que todavía no me atrevo a tirar, me ponen mal. Mi guitarra, que no tiene nada que ver, me recuerda que le gustaba que le cantara.
Todos los días hablo con algún amigo, buscando el remedio, buscando la cura, leo, subrayo, miro, escucho, nada, no hay respuesta, no hay remedio para mi mal.
Todos los días trato de olvidar un amor, una historia, de borrar mi memoria y hacerlo desaparecer, trato de desvanecer ese momento fugaz que me llevó hasta la locura, que me trajo a este momento en el que ya no entiendo nada, ni espero nada, ni quiero nada.
Y entre todo esto llega él, su sonrisa, sus tennis rojos, su playera de turquía, el almohadaso de aquella mañana, sus comentarios, su manera de entenderme, de excavarme, de hablarme. Lo sentí, fue en ese momento cuando salí de bañarme y no estaba, ahí sentí que me hacía falta, ahí supe que era él.
Cada día trato de que no se me olviden 4 días y de olvidar 8 años, despierto intentando no haberlo olvidado y no recordar, supongo que es mucho para una sola persona, para este cuerpo maltrecho cuyo corazón ya no da.
Y el tercero, el que comenzaba, ya me dijeron que tiene novia, que regresaron, sí, después de todo se iban a casar, él no, no me dijo nada, no me ha dicho nada, y yo, no diré nada, quizás, si quiero, adiós y nada más.
Oportunidades que se van, ilusiones que se rompen, cada día siento que me parezco más al elefante que a mi, o al menos a quien yo solía ser.
1.- Donde quiera que estés, espero volverte a ver y hacer eso con lo que me quede con las ganas.
2.- Donde quiera que estés, espero que seas feliz, alguien tiene que serlo.
3.- Donde quiera que estés, que poca madre.
El "porque no" de Santander
Jamás he estado tan a disgusto con una institución bancaria, es la tarjeta que más me ha fallado en el tiempo que llevo con el banco.
Tenía 2 cuentas que utilizaba en el extranjero para que me depositaran desde México, más de 1 vez tuve que suspender mis vacaciones antes de tiempo porque el sistema estaba mal y mi tarjeta no servía. Estando en París me quedé sin dinero 5 días porque hubo un problema del que nunca supieron darme cuenta. Nunca me explicaron y no pude sacar dinero en casi una semana, es impresionante la ineptitud y falta de calidad en el servicio que manejan.
Ayer desgraciadamente me robaron mi tarjeta Banamex (institución más respetable que nunca) y teniendo cuenta en Santader pensé que lo más fácil sería trasnferir mi dinero de Banamex a Santander para no quedarme sin efectivo pero es lo más tonto que pude hacer. Hecho el depósito fui con mi tarjeta al cajero para que finalmente este se quedara con la tarjeta aludiendo que estaba expirada, cuando la fecha de expiración era del 12/06, (fecha que a mi lógica no ha caducado) no obstante al hablar a la Superlínea Santander, y pedir la reposición me dijeron: "pero si su tarjeta nos aparece como vigente", ¡OBVIO! estaba vigente, pero el cajero no lo considero así.
Tuve que cancelar -innecesariamente- esa tarjeta y pedir la reposición. Al preguntar la manera de sacar el dinero de esa cuenta sin tener tarjeta me proporcionaron un número de folio y me dijeron que con ese número y mi identificación podría sacar el dinero, pero no, otra vez el "no" famoso de Santander. En ventanilla me dijeron que ese trámite me lo tenían que autorizar en escritorio y ahí me dijeron que sólo podría sacar dinero de ese modo en mi sucursal, así que fui de Plaza las Rosas hasta mi sucursal de Insurgentes (galerías) para que me dijeran que "no" otra vez, que es im-po-si-ble sacar dinero sin la tarjeta, esas son las reglas de Santander, así trabajan, esas fueron las palabras textuales de quien me atendió. Uno tiene que fastidiarse y esperar los 5 o 7 días que tarde en llegar la tarjeta para poder hacer uso de su propio efectivo. ¿Porqué? y ¿porque no? es la cordial iniciativa de santander, ¿porque no me dejan sacar mi dinero? ¡PORQUE NO!. Excelente publicidad.
Afortunadamente hay instituciones bancarias de mejor calidad y con un sentido de la lógica y la emergencia más cercano a sus clientes, así que de mi trabajo me depositaron en Banamex y con mi contrato y mi identificación pude sacar dinero en ventanilla (a pesar de no tener tarjeta), en una sucursal que ni siquiera es la mía, y ahora estoy mucho más tranquila.
Mientras me envían mi nueva tarjeta Banamex A DOMICILIO (cosa que Santander tampoco hace), yo puedo hacer uso de mi efectivo sin problemas. Ahora sólo espero cancelar las dos cuentas que manejaba con este banco, aparte de haber cancelado la cuenta de España, para sacar el dinero que ahí -erroneamente- deposité, y dejar de ser cliente de una institución tan ineficiente lo más pronto posible.
Cabe mencionar que para cobrar si que son buenos, han llegado a llamar a las 7:00am a mi casa para recordarle a mi padre el pago de la tarjeta de crédito, nada más para recordarle, a las 7 de la mañana, no sea que se le olvide.
Además de la ineficiencia en los servicios bancarios, su página de internet es una porquería, donde la mayoría de los lynks no sirven, están incompletos o te direccionan mal. Por supuesto, tampoco tienen un buzón de quejas y sugerencias, tienes que dirigirte a los campos de información de productos, escoger alguno (no importa cual) y entonces mandar tu queja, esperando que sea leída y contestada. Nada más, porque resuelta lo dudo mucho.
¿Santander se acerca a sus clientes?, claro que sí, para decirte NO, el famoso "porque no" de Santander. (Son las reglas, así trabajan).
Cuando los demás bancos dijeron: "no a la inficiencia e ineptitud para con nuestros clientes" Santander dijo: "¿y porque no?.
Tenía 2 cuentas que utilizaba en el extranjero para que me depositaran desde México, más de 1 vez tuve que suspender mis vacaciones antes de tiempo porque el sistema estaba mal y mi tarjeta no servía. Estando en París me quedé sin dinero 5 días porque hubo un problema del que nunca supieron darme cuenta. Nunca me explicaron y no pude sacar dinero en casi una semana, es impresionante la ineptitud y falta de calidad en el servicio que manejan.
Ayer desgraciadamente me robaron mi tarjeta Banamex (institución más respetable que nunca) y teniendo cuenta en Santader pensé que lo más fácil sería trasnferir mi dinero de Banamex a Santander para no quedarme sin efectivo pero es lo más tonto que pude hacer. Hecho el depósito fui con mi tarjeta al cajero para que finalmente este se quedara con la tarjeta aludiendo que estaba expirada, cuando la fecha de expiración era del 12/06, (fecha que a mi lógica no ha caducado) no obstante al hablar a la Superlínea Santander, y pedir la reposición me dijeron: "pero si su tarjeta nos aparece como vigente", ¡OBVIO! estaba vigente, pero el cajero no lo considero así.
Tuve que cancelar -innecesariamente- esa tarjeta y pedir la reposición. Al preguntar la manera de sacar el dinero de esa cuenta sin tener tarjeta me proporcionaron un número de folio y me dijeron que con ese número y mi identificación podría sacar el dinero, pero no, otra vez el "no" famoso de Santander. En ventanilla me dijeron que ese trámite me lo tenían que autorizar en escritorio y ahí me dijeron que sólo podría sacar dinero de ese modo en mi sucursal, así que fui de Plaza las Rosas hasta mi sucursal de Insurgentes (galerías) para que me dijeran que "no" otra vez, que es im-po-si-ble sacar dinero sin la tarjeta, esas son las reglas de Santander, así trabajan, esas fueron las palabras textuales de quien me atendió. Uno tiene que fastidiarse y esperar los 5 o 7 días que tarde en llegar la tarjeta para poder hacer uso de su propio efectivo. ¿Porqué? y ¿porque no? es la cordial iniciativa de santander, ¿porque no me dejan sacar mi dinero? ¡PORQUE NO!. Excelente publicidad.
Afortunadamente hay instituciones bancarias de mejor calidad y con un sentido de la lógica y la emergencia más cercano a sus clientes, así que de mi trabajo me depositaron en Banamex y con mi contrato y mi identificación pude sacar dinero en ventanilla (a pesar de no tener tarjeta), en una sucursal que ni siquiera es la mía, y ahora estoy mucho más tranquila.
Mientras me envían mi nueva tarjeta Banamex A DOMICILIO (cosa que Santander tampoco hace), yo puedo hacer uso de mi efectivo sin problemas. Ahora sólo espero cancelar las dos cuentas que manejaba con este banco, aparte de haber cancelado la cuenta de España, para sacar el dinero que ahí -erroneamente- deposité, y dejar de ser cliente de una institución tan ineficiente lo más pronto posible.
Cabe mencionar que para cobrar si que son buenos, han llegado a llamar a las 7:00am a mi casa para recordarle a mi padre el pago de la tarjeta de crédito, nada más para recordarle, a las 7 de la mañana, no sea que se le olvide.
Además de la ineficiencia en los servicios bancarios, su página de internet es una porquería, donde la mayoría de los lynks no sirven, están incompletos o te direccionan mal. Por supuesto, tampoco tienen un buzón de quejas y sugerencias, tienes que dirigirte a los campos de información de productos, escoger alguno (no importa cual) y entonces mandar tu queja, esperando que sea leída y contestada. Nada más, porque resuelta lo dudo mucho.
¿Santander se acerca a sus clientes?, claro que sí, para decirte NO, el famoso "porque no" de Santander. (Son las reglas, así trabajan).
Cuando los demás bancos dijeron: "no a la inficiencia e ineptitud para con nuestros clientes" Santander dijo: "¿y porque no?.
jueves, octubre 19, 2006
Mecano y yo
Leí esto en un blog que me encanta http://www.cronicasdeaparador.blogspot.com, y decidí fusilármelo. Está muy padre.
Cuestionario-chismógrafo en el que uno debe de contestar preguntas "trascendentes" con títulos de canciones de un solo grupo, yo me voy con Mecano.
¿Eres hombre o mujer?
Las curvas de esa chica
Descríbete:
Aire
¿Qué sienten las personas cerca de ti?
Un poco loco
¿Cómo te sientes?
Perdido en mi habitación
¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?:
50 palabras, 60 palabras o 100
Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente:
No tienes nada que perder
¿Dónde quisieras estar ahora?
Quédate en Madrid
¿Cómo eres respecto al amor?
La fuerza del destino
¿Cómo es tu vida?
Me colé en una fiesta
¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?
Tú
Escribe una cita o frase famosa:
Hoy no me puedo levantar
Ahora despídete:
Me cuesta tanto olvidarte
Cuestionario-chismógrafo en el que uno debe de contestar preguntas "trascendentes" con títulos de canciones de un solo grupo, yo me voy con Mecano.
¿Eres hombre o mujer?
Las curvas de esa chica
Descríbete:
Aire
¿Qué sienten las personas cerca de ti?
Un poco loco
¿Cómo te sientes?
Perdido en mi habitación
¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?:
50 palabras, 60 palabras o 100
Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente:
No tienes nada que perder
¿Dónde quisieras estar ahora?
Quédate en Madrid
¿Cómo eres respecto al amor?
La fuerza del destino
¿Cómo es tu vida?
Me colé en una fiesta
¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?
Tú
Escribe una cita o frase famosa:
Hoy no me puedo levantar
Ahora despídete:
Me cuesta tanto olvidarte
jueves, octubre 12, 2006
Carpintero 20030
Alguna vez, al menos una en la vida hemos pensado en nuestro futuro, ya sea individual o colectivo. Pensamos dónde estaremos, con quien, dónde viviremos, cómo y de que manera. A veces, si nos vamos más lejos, más a largo plazo pensamos en que haremos a la hora del retiro, qué nos gustaría hacer cuando se acabe esa etapa de trabajar en lo que estudiamos, o incluso, - no sé si los demás pero yo sí - hemos pensado alguna vez en qué haríamos si la vida fuera diferente, si en vez de universidades y oficinas hubiera oficios y todo mundo se dedicara al negocio de su oficio, o bien, que haríamos si olvidándonos del dinero y lo material pudiéramos hacer lo que nos de la gana, excepto tirar la flojera deliberadamente.
He aquí mi sueño:
Quisiera ser como una descendiente de Jesús, sí, me gustaría ser carpintero. ¿Vieron la peli "Diarios de una Pasión"?, eso me gustaría. Tener una casa en las afueras, con un gran jardín, me gustaría construirla yo, de madera, clavar tabla por tabla, hacer mueble por mueble, pintarla, decorarla, hacerla mía. Siempre he tenido ese sentido de la pertenencia, si tú lo haces o bien lo consigues por propia mano y cuenta, es tuyo, sino sólo una parte de ello te pertenece.
Yo quisiera tener mi taller de carpintería al lado de mi casa, despertarme temprano cada día, tomar mi café e instalerme en el taller. Con un lapiz en la oreja, una playera toda blanca y unos jeans poco ajustados, trabajar al ritmo de una buena cumbiacha. Hacer sillas, mesas, muebles para regalar, arreglar los muebles de mi casa, crear regalos para los amigos, la familia, hacer marcos para las fotos de pareja, de los hijos, de los nietos...
Hacer un librero para albergar una de mis pasiones e inculcársela a Dieguito, mi primogénito, que para entonces será Diegote pero da igual. Enseñarle a los escuincles de la familia el mismo oficio, descansar un rato con mi guitarra mientras mi esposo me llama para comer (pq el hace la comida). Tener mi libreta de notas, medidas, un metro colgado al cinturón, la escalera para reparar el techo en época de lluvia y una caja de herramientas para reparar las bicicletas de los niños vecinos y hacer (si es q siguen siendo inocentes) el famoso go-kart casero que compite en la feria del pueblo. No, no hablo de México.
Si se puede, viviría cerca muy cerca de un lago, y haría mi barquito y mis remos a pesar del miedo que me da el agua, y otra vez, descansaría en la balsa con un periódico sobre la cara hasta que me llamen a comer, o a cenar. Entre las cosas que quiero, aprendería a pescar.
Ser carpintero, ese es el oficio de mis sueños, trabajar con madera, con componentes naturales, crear esas cosas que tengo guardadas en la imaginación, crear, no comprar.
Tener mi espacio libre, solo, auténtico. Mi música, el esfuerzo físico, los resultados a la vista, al tacto, mi desorden o mi orden según sea el día, la ropa llena de acerrín (como mi cabeza), las manos sucias de trabajar en la sierra, de lijar, de taladrar, los botes de chela olvidados bajo la mesa de trabajo...
Ser carpintero, realmente me haría muy feliz. Sencillo y bonito, un oficio que además es útil para los demás, a mi eso de la oficina, no se me da.
He aquí mi sueño:
Quisiera ser como una descendiente de Jesús, sí, me gustaría ser carpintero. ¿Vieron la peli "Diarios de una Pasión"?, eso me gustaría. Tener una casa en las afueras, con un gran jardín, me gustaría construirla yo, de madera, clavar tabla por tabla, hacer mueble por mueble, pintarla, decorarla, hacerla mía. Siempre he tenido ese sentido de la pertenencia, si tú lo haces o bien lo consigues por propia mano y cuenta, es tuyo, sino sólo una parte de ello te pertenece.
Yo quisiera tener mi taller de carpintería al lado de mi casa, despertarme temprano cada día, tomar mi café e instalerme en el taller. Con un lapiz en la oreja, una playera toda blanca y unos jeans poco ajustados, trabajar al ritmo de una buena cumbiacha. Hacer sillas, mesas, muebles para regalar, arreglar los muebles de mi casa, crear regalos para los amigos, la familia, hacer marcos para las fotos de pareja, de los hijos, de los nietos...
Hacer un librero para albergar una de mis pasiones e inculcársela a Dieguito, mi primogénito, que para entonces será Diegote pero da igual. Enseñarle a los escuincles de la familia el mismo oficio, descansar un rato con mi guitarra mientras mi esposo me llama para comer (pq el hace la comida). Tener mi libreta de notas, medidas, un metro colgado al cinturón, la escalera para reparar el techo en época de lluvia y una caja de herramientas para reparar las bicicletas de los niños vecinos y hacer (si es q siguen siendo inocentes) el famoso go-kart casero que compite en la feria del pueblo. No, no hablo de México.
Si se puede, viviría cerca muy cerca de un lago, y haría mi barquito y mis remos a pesar del miedo que me da el agua, y otra vez, descansaría en la balsa con un periódico sobre la cara hasta que me llamen a comer, o a cenar. Entre las cosas que quiero, aprendería a pescar.
Ser carpintero, ese es el oficio de mis sueños, trabajar con madera, con componentes naturales, crear esas cosas que tengo guardadas en la imaginación, crear, no comprar.
Tener mi espacio libre, solo, auténtico. Mi música, el esfuerzo físico, los resultados a la vista, al tacto, mi desorden o mi orden según sea el día, la ropa llena de acerrín (como mi cabeza), las manos sucias de trabajar en la sierra, de lijar, de taladrar, los botes de chela olvidados bajo la mesa de trabajo...
Ser carpintero, realmente me haría muy feliz. Sencillo y bonito, un oficio que además es útil para los demás, a mi eso de la oficina, no se me da.
lunes, octubre 09, 2006
Las Penas
Socializar, a veces es tan difícil. El camino al trabajo es largo y siempre voy con esas compañías que me gustan y tienen el don de no molestarme, quiero decir, mis pensamientos, mi música y mis libros.
Cuando estoy a punto de llegar me entra esa pesadez de cuando no quieres llegar a algún sitio o no quieres ver a alguna persona. Me entra la pesadez, el sentimiento de desgane porque sé que tengo que llegar a socializar, como hoy. Como es lunes empiezan las preguntas del fin de semana, que cómo te fue, que si fulano siempre si se lanzó con nosotros, que si a otro ya le dio gripa, que uno chocó, etc. Y tú estás en esa situación de mandar todo al olvido, quieres estar tú y tus penas, nada más, sin intrusos, ni siquiera un alivio frugal, no’mas tú y tus penas pero no. Tienes que entrar con cara de ánimo y permanecer así todo el día, porque sino, si empiezas con la cara larga, si se te achican los ojos, empiezan las preguntas, y en ese estado si no quieres platicar menos quieres andar contestando preguntas tontas, porque cabe decir que a un adolorido, siempre le hacen preguntas tontas.
Y en fin, así se pasa el día y el alivio llega solito, sin pedirlo, sin llamarlo, porque estás socializando, porque poco a poquito se te olvida hasta porque venías de cara larga, y platicas, y te acuerdas del fin de semana que de hecho te lo pasaste muy bien, y de repente el café y que vamos a la tienda, y que la de ventas trajo pastelitos, de pronto estás otra vez en el mundo y las penas por más que te buscan no te encuentran, y hasta te preguntas, estúpidamente: ¿y yo porque carajo estaba tan achicopalada?, pero ni sabes, en ese momento ni sabes.
Y si no te toca socializar, te toca trabajar, vienes con el ánimo apenas agarrado del dedo chiquito del pie, más bien vienes con el desánimo, pero empieza la voz de la consciencia, la responsabilidad que viene agarrada del otro dedo y te dice: ándale wey, si quieres luego llegas a tu casa y te matas el cerebro con unas chelas pero ahorita arréale o no te va alcanzar ni para las chelas, y también se te olvidan las penas.
Mantenerte ocupado es primordial, pero la verdad, uno es medio masoquista lo acepte o no, y esas veces, en que no’mas quieres estar tú y tus penas más valdría que te dejaran tranquila, que no te hablen, que no te interrumpan, a veces, no sé porqué, será por eso mismo del masoquismo, pero te da por encerrar dolores como si la vida se te fuera a ir en eso, y bueno, si ya le estás poniendo tanto empeño, ¿pa’ que interrumpirte?, la vida es tan extraña y tan bonita que hasta te deja disfrutar de cosas que no tienen sentido, así que, eso de las penas debería catalogarse como una enfermedad, que te incapaciten, no por no trabajar, no’mas pa’ que te dejen solo, solito, tu y tus penas, como yo.
Cuando estoy a punto de llegar me entra esa pesadez de cuando no quieres llegar a algún sitio o no quieres ver a alguna persona. Me entra la pesadez, el sentimiento de desgane porque sé que tengo que llegar a socializar, como hoy. Como es lunes empiezan las preguntas del fin de semana, que cómo te fue, que si fulano siempre si se lanzó con nosotros, que si a otro ya le dio gripa, que uno chocó, etc. Y tú estás en esa situación de mandar todo al olvido, quieres estar tú y tus penas, nada más, sin intrusos, ni siquiera un alivio frugal, no’mas tú y tus penas pero no. Tienes que entrar con cara de ánimo y permanecer así todo el día, porque sino, si empiezas con la cara larga, si se te achican los ojos, empiezan las preguntas, y en ese estado si no quieres platicar menos quieres andar contestando preguntas tontas, porque cabe decir que a un adolorido, siempre le hacen preguntas tontas.
Y en fin, así se pasa el día y el alivio llega solito, sin pedirlo, sin llamarlo, porque estás socializando, porque poco a poquito se te olvida hasta porque venías de cara larga, y platicas, y te acuerdas del fin de semana que de hecho te lo pasaste muy bien, y de repente el café y que vamos a la tienda, y que la de ventas trajo pastelitos, de pronto estás otra vez en el mundo y las penas por más que te buscan no te encuentran, y hasta te preguntas, estúpidamente: ¿y yo porque carajo estaba tan achicopalada?, pero ni sabes, en ese momento ni sabes.
Y si no te toca socializar, te toca trabajar, vienes con el ánimo apenas agarrado del dedo chiquito del pie, más bien vienes con el desánimo, pero empieza la voz de la consciencia, la responsabilidad que viene agarrada del otro dedo y te dice: ándale wey, si quieres luego llegas a tu casa y te matas el cerebro con unas chelas pero ahorita arréale o no te va alcanzar ni para las chelas, y también se te olvidan las penas.
Mantenerte ocupado es primordial, pero la verdad, uno es medio masoquista lo acepte o no, y esas veces, en que no’mas quieres estar tú y tus penas más valdría que te dejaran tranquila, que no te hablen, que no te interrumpan, a veces, no sé porqué, será por eso mismo del masoquismo, pero te da por encerrar dolores como si la vida se te fuera a ir en eso, y bueno, si ya le estás poniendo tanto empeño, ¿pa’ que interrumpirte?, la vida es tan extraña y tan bonita que hasta te deja disfrutar de cosas que no tienen sentido, así que, eso de las penas debería catalogarse como una enfermedad, que te incapaciten, no por no trabajar, no’mas pa’ que te dejen solo, solito, tu y tus penas, como yo.
martes, octubre 03, 2006
La vida después de ti
Te amé...más de lo normal y
pensé....que nuestro amor
era infinito, como el universo
y hoy, se reduce a un verso.
No sé... ni dónde ni cómo estaré
ahora...que te has ido
mi corazón, se fue contigo
no sé, no sé que hacer conmigo
Quiero olvidar que algún día
me hiciste feliz...
pero es inútil fingir
no puedo, no puedo
No puedo vivir sin ti!
La vida después de tí
es un castigo sin fin
y no sobreviviré
mi cuerpo, sin tu cuerpo
antes y después de tí...
Nada! es igual para mi
me obligo a vivir en duelo
y no sobreviviré
Mi recuerdo, sin tu recuerdo
así es la vida...
la vida después de ti.
Diré...que esto no está
matándome... pero eso no es cierto
Me he vuelto
el fantasma eterno que habita
en tu recuerdo
Y así, lo que un día fue
ya no es...
maldita mi suerte de solo
en mis sueños verte
de amarte...
de amarte y de perderte.
Quiero olvidar que algún día me hiciste feliz…
La vida después de ti es un castigo sin fin…
pensé....que nuestro amor
era infinito, como el universo
y hoy, se reduce a un verso.
No sé... ni dónde ni cómo estaré
ahora...que te has ido
mi corazón, se fue contigo
no sé, no sé que hacer conmigo
Quiero olvidar que algún día
me hiciste feliz...
pero es inútil fingir
no puedo, no puedo
No puedo vivir sin ti!
La vida después de tí
es un castigo sin fin
y no sobreviviré
mi cuerpo, sin tu cuerpo
antes y después de tí...
Nada! es igual para mi
me obligo a vivir en duelo
y no sobreviviré
Mi recuerdo, sin tu recuerdo
así es la vida...
la vida después de ti.
Diré...que esto no está
matándome... pero eso no es cierto
Me he vuelto
el fantasma eterno que habita
en tu recuerdo
Y así, lo que un día fue
ya no es...
maldita mi suerte de solo
en mis sueños verte
de amarte...
de amarte y de perderte.
Quiero olvidar que algún día me hiciste feliz…
La vida después de ti es un castigo sin fin…
Lu
sábado, septiembre 30, 2006
Turnedo
Desde aquí desde mi casa veo la playa vacía
ya lo estaba hace unos días ahora está llena de lluvia
y tu ahí sigues sin paraguas sin tu ropa paseando
como una tarde de julio pero con frío y tronando
¿se puede saber que esperas?¿que te mire y que te seque?
que te vea y que me quede tomando la luna juntos
la luna tu y yo expectantes a que pase algún cometa
o baje algún platillo volante
Y la playa llora y llora y desde mi casa grito
que aunque pienso en abrazarte que aunque pienso en ir contigo
el doctor me recomienda que no me quite mi abrigo
que no esté ya mas contigo y yo no puedo negarme
pues el tipo soy yo mismo estudié mientras dormías
y aun repaso las lecciones una a una cada día
Yo no puedo aconsejarte ya es muy duro lo que llevo
dejemos que corra el aire y digámonos adiós
aunque siga suspirando por algo que no era cierto
me lo dicen en los bares es algo que llevas dentro
que no dejas que te quieran solo quieres que te abracen
y publicas que no tuve ni valor para quedarme
yo rompí todas tus fotos tu no dejas de llamarme...
¿quien no tiene el valor para marcharse?
¿quien no tiene el valor para marcharse?
¿quien no tiene el valor para marcharse?
¿quien prefiere quedarse y aguantar?
marcharse y aguantar...
ya lo estaba hace unos días ahora está llena de lluvia
y tu ahí sigues sin paraguas sin tu ropa paseando
como una tarde de julio pero con frío y tronando
¿se puede saber que esperas?¿que te mire y que te seque?
que te vea y que me quede tomando la luna juntos
la luna tu y yo expectantes a que pase algún cometa
o baje algún platillo volante
Y la playa llora y llora y desde mi casa grito
que aunque pienso en abrazarte que aunque pienso en ir contigo
el doctor me recomienda que no me quite mi abrigo
que no esté ya mas contigo y yo no puedo negarme
pues el tipo soy yo mismo estudié mientras dormías
y aun repaso las lecciones una a una cada día
Yo no puedo aconsejarte ya es muy duro lo que llevo
dejemos que corra el aire y digámonos adiós
aunque siga suspirando por algo que no era cierto
me lo dicen en los bares es algo que llevas dentro
que no dejas que te quieran solo quieres que te abracen
y publicas que no tuve ni valor para quedarme
yo rompí todas tus fotos tu no dejas de llamarme...
¿quien no tiene el valor para marcharse?
¿quien no tiene el valor para marcharse?
¿quien no tiene el valor para marcharse?
¿quien prefiere quedarse y aguantar?
marcharse y aguantar...
Ivan Ferreiro
martes, septiembre 26, 2006
1,2 viene por ti, 3,4, ya está aquí
Claro hombre se acabó, no es necesario repetirlo tantas veces ya lo había entendido, sólo que seguramente no lo había aceptado, es diferente entender que aceptar, es diferente olvidar que superar, es diferente irse que ausentarse.
Todavía me pregunto (sí, tooodavía) si el ser humano es de verdad capaz de olvidar. No sé bien aquello de las composiciones químicas que provocan las emociones pero por lo poco que sé debe ser complicadísimo.
Vamos a ver, se supone que por medio del sistema nervioso uno reacciona ante ciertas situaciones, eventos, cosas. El cerebro manda una señal que provoca que ciertos órganos segreguen ciertas sustancias que alteran desde nuestros sentidos hasta el sistema sicomotor.
Ahora bien, yo aludo a la complicación de la parte de la memoria, qué demonios puede pasar en el cuerpo para que vayas al encéfalo, recuerdes algo y este “archivo” de memoria haga reaccionar al sistema nervioso de manera tal que mande señales como loco para que uno se ponga igual. Resumiendo, ¿cómo es posible que uno se pueda acordar de algo y se le haga un hueco en el estómago que le provoque un solemne desperdicio de agua ocular? Un magnicidio de la fauna marina. No lo entiendo, no me queda claro.
Lo más drástico es el tiempo. No importa cuanto tiempo pase, hay archivos de memoria que siempre provocan la misma reacción, incluso hay unos hijos de p… que provocan reacciones peores a medida que pasa el tiempo, pero tampoco sé porqué, quizás si lo supiera sería médico o psiquiatra, pero soy mercadólogo.
Ya sé que se acabó, ya sé que me han dicho un montón de tonterías, dos que tres insultos y cientos de: “ay ya párale con eso” pero es que no lo entienden, a veces de verdad creo que me voy a volver loca. Y aludo de nuevo a la memoria, si yo no tuviera memoria estaría mucho mejor, así no existirían esos momentos del demonio en que se te cruza una foto, una canción y te pones contra la ventana del coche con esa cara de estúpido que no puedes con ella, pensando en que “fue bonito mientras duró”, recordando. Y cuando despegas la nariz del cristal y regresas a lo que consideras tu triste realidad, comienza esa patética sensación que te aplasta el estómago y te hace crecer una pelota de béisbol en la garganta, entonces recordar ya no es bonito, y cuando estás en el punto en el que estoy yo, es incluso desesperante.
Estoy harta, no no, estoy hasta la madre de esa maldita sensación, de no poder escuchar mis canciones tranquilamente porque todas hablan de lo mismo, de no poder hacer un playlist que no provoque cortarse las venas a un rockero, de mantener siempre la misma mirada vacía como si el autismo hubiera tomado el lugar de mi alegría, de sentir que se me sale el corazón y poner cara de horror cuando está cerca, de no saber que hacer ni que decir en tal caso, de tenerle miedo en lugar de amor, de cerrar la puerta todos los días y sentarme a respirar porque me cuesta, estoy realmente hasta la madre.
¿Como es posible que no sea capaz de mandar todo al demonio?, yo, YO que soy experta, cruel y fría, no señor, yo no puedo darle simplemente vuelta a la página, no puedo agarrar una caja, llenarla de recuerdos e ilusiones y tirarla a un río, no puedo.
Estoy harta de no ser quien soy, de ser tan diferente, tan como no me gusta, y no encuentro de verdad una respuesta, una salida, una opción.
Y ahora todo lo que tengo es miedo, tengo un miedo increíble de no poder salir de ahí, de que esto se vaya a quedar para siempre, de que esta sensación nunca cambie, que nada más me provoque mas que… eso. Tengo miedo de que esto nunca acabe, de tener por siempre eternas “recaídas”, de toparme en adelante con lo mismo una y otra vez como si estuviera en un laberinto en espiral. Tengo miedo, estoy harta y tengo miedo de no volver a ser lo que era, quien era, de no poder, como suelen decir los enamorados, vivir sin alguien, porque hasta ahora eso parece, simplemente no sé como.
Todavía me pregunto (sí, tooodavía) si el ser humano es de verdad capaz de olvidar. No sé bien aquello de las composiciones químicas que provocan las emociones pero por lo poco que sé debe ser complicadísimo.
Vamos a ver, se supone que por medio del sistema nervioso uno reacciona ante ciertas situaciones, eventos, cosas. El cerebro manda una señal que provoca que ciertos órganos segreguen ciertas sustancias que alteran desde nuestros sentidos hasta el sistema sicomotor.
Ahora bien, yo aludo a la complicación de la parte de la memoria, qué demonios puede pasar en el cuerpo para que vayas al encéfalo, recuerdes algo y este “archivo” de memoria haga reaccionar al sistema nervioso de manera tal que mande señales como loco para que uno se ponga igual. Resumiendo, ¿cómo es posible que uno se pueda acordar de algo y se le haga un hueco en el estómago que le provoque un solemne desperdicio de agua ocular? Un magnicidio de la fauna marina. No lo entiendo, no me queda claro.
Lo más drástico es el tiempo. No importa cuanto tiempo pase, hay archivos de memoria que siempre provocan la misma reacción, incluso hay unos hijos de p… que provocan reacciones peores a medida que pasa el tiempo, pero tampoco sé porqué, quizás si lo supiera sería médico o psiquiatra, pero soy mercadólogo.
Ya sé que se acabó, ya sé que me han dicho un montón de tonterías, dos que tres insultos y cientos de: “ay ya párale con eso” pero es que no lo entienden, a veces de verdad creo que me voy a volver loca. Y aludo de nuevo a la memoria, si yo no tuviera memoria estaría mucho mejor, así no existirían esos momentos del demonio en que se te cruza una foto, una canción y te pones contra la ventana del coche con esa cara de estúpido que no puedes con ella, pensando en que “fue bonito mientras duró”, recordando. Y cuando despegas la nariz del cristal y regresas a lo que consideras tu triste realidad, comienza esa patética sensación que te aplasta el estómago y te hace crecer una pelota de béisbol en la garganta, entonces recordar ya no es bonito, y cuando estás en el punto en el que estoy yo, es incluso desesperante.
Estoy harta, no no, estoy hasta la madre de esa maldita sensación, de no poder escuchar mis canciones tranquilamente porque todas hablan de lo mismo, de no poder hacer un playlist que no provoque cortarse las venas a un rockero, de mantener siempre la misma mirada vacía como si el autismo hubiera tomado el lugar de mi alegría, de sentir que se me sale el corazón y poner cara de horror cuando está cerca, de no saber que hacer ni que decir en tal caso, de tenerle miedo en lugar de amor, de cerrar la puerta todos los días y sentarme a respirar porque me cuesta, estoy realmente hasta la madre.
¿Como es posible que no sea capaz de mandar todo al demonio?, yo, YO que soy experta, cruel y fría, no señor, yo no puedo darle simplemente vuelta a la página, no puedo agarrar una caja, llenarla de recuerdos e ilusiones y tirarla a un río, no puedo.
Estoy harta de no ser quien soy, de ser tan diferente, tan como no me gusta, y no encuentro de verdad una respuesta, una salida, una opción.
Y ahora todo lo que tengo es miedo, tengo un miedo increíble de no poder salir de ahí, de que esto se vaya a quedar para siempre, de que esta sensación nunca cambie, que nada más me provoque mas que… eso. Tengo miedo de que esto nunca acabe, de tener por siempre eternas “recaídas”, de toparme en adelante con lo mismo una y otra vez como si estuviera en un laberinto en espiral. Tengo miedo, estoy harta y tengo miedo de no volver a ser lo que era, quien era, de no poder, como suelen decir los enamorados, vivir sin alguien, porque hasta ahora eso parece, simplemente no sé como.
lunes, septiembre 25, 2006
La gente que me gusta
Primero que todo
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
Mario Benedetti
viernes, septiembre 22, 2006
Quizás esa era la opción...
En Veracruz a las 12:30am dentro de mi cuarto de hotel desordenado, muero de hambre, he dejado a mi jefe y a los demás embriagandose en el bar "La Burbuja"; pero yo, por una vez, he vuelto temprano o mañana no me levantaré.
Estoy cansada, y estoy contenta, este viaje después de tanto estrés me ha puesto contenta porque ha sido muy divertido, porque ha salido bien. Tengo sueño, pero estoy aquí escribiendo porque no aguanto las ganas de contar que estoy feliz. Estoy pensando en el fin de semana, en la noche del sábado si vuelvo a tiempo, en el domingo a las 3:00pm, en... estoy pensando en muchas cosas.
Tengo miedo, un poco de ese miedo infantil como cuando vas a hacer una travesura y sabes que lo más probable es que te cachen, pero aún así estás determinado a hacerla. Tengo miedo, porque está pasando otra vez, porque quisiera llamarle, escuchar su voz, pero ¿porqué? es imposible, es estúpido, es irreal.
Hace tiempo, hace unos... 10 años se me ocurrió, pero mi mentalidad cambió drásticamente y no hice nada, ahora, derepente, sin saber ni como llegó se me ocurre otra vez. ¿cómo se me puede venir a la mente algo que pensé a los 14? Dios, es tan... loco.
Like Desperate Housewives, "no podemos controlar las obsesiones, simplemente ocurren".
Y ahora... planear una estrategia, porque estoy a punto de lanzarme del balcón, y como decía mi hermano: "sin mecate".
Estoy cansada, y estoy contenta, este viaje después de tanto estrés me ha puesto contenta porque ha sido muy divertido, porque ha salido bien. Tengo sueño, pero estoy aquí escribiendo porque no aguanto las ganas de contar que estoy feliz. Estoy pensando en el fin de semana, en la noche del sábado si vuelvo a tiempo, en el domingo a las 3:00pm, en... estoy pensando en muchas cosas.
Tengo miedo, un poco de ese miedo infantil como cuando vas a hacer una travesura y sabes que lo más probable es que te cachen, pero aún así estás determinado a hacerla. Tengo miedo, porque está pasando otra vez, porque quisiera llamarle, escuchar su voz, pero ¿porqué? es imposible, es estúpido, es irreal.
Hace tiempo, hace unos... 10 años se me ocurrió, pero mi mentalidad cambió drásticamente y no hice nada, ahora, derepente, sin saber ni como llegó se me ocurre otra vez. ¿cómo se me puede venir a la mente algo que pensé a los 14? Dios, es tan... loco.
Like Desperate Housewives, "no podemos controlar las obsesiones, simplemente ocurren".
Y ahora... planear una estrategia, porque estoy a punto de lanzarme del balcón, y como decía mi hermano: "sin mecate".
jueves, septiembre 14, 2006
Dicen que estamos locos
En la oficina dicen que estamos locos. Porque convocamos a "junta de staff" para ponernos de acuerdo en el lugar a donde iremos a comer el viernes, porque instauramos el "viernes social", porque en el intercomunicador usamos la clave: "santo llamando a lunave, lunave responda...", y a las areas las llamamos: Finanzas y ciencias ocultas de la administración, Ventas Telemarketing y demás burradas, Marketing Publicidad y otros deportes, Operaciones y decisiones inútiles, Dirección sin sentido y finalmente la Presidencia recididad por "el tata" o "Don chuchín".
Dicen que estamos locos porque al director lo llamamos: Tú papá y al Presidente: Tú abuelito. Porque peleamos no por salir temprano sino por salir en punto, porque nos juntamos en un espacio de 2x2 para tomar café, porque de vez en vez hacemos burradas juntos.
Dicen que estamos locos porque hacemos picnic en el sótano cuando no nos da tiempo de comer, porque nos rolamos una pelota desestresante según el que esté más agobiado en el día, porque de todo sacamos un albur, porque "nos lo pasamos chacoteando".
Dicen que estamos locos porque nos lo pasamos bien en el trabajo, porque alivianamos la carga saliendo a la tienda por chatarra, porque le damos "pamba" al que se toma el último refresco y no avisa que se acabaron, porque cada 2 viernes cuando suena el intercomunicador, gritamos: transferencia, transferencia, transferencia! en espera de que nos llamen para firmar los recibos de pago.
Dicen que estamos locos... yo creo que simplemente trabajamos sin pavimentarnos la naturalidad. Al final, el trabajo es lo que harás el resto de tus días, hay que empezar por hacer algo que te guste, finalmente disfrutar, a como de lugar, el sitio donde lo haces y la gente que te rodea.
Dicen que estamos locos, yo creo que quien lo dice no se lo pasa tan bien. Tal vez un día debería intentar subir con nosotros al huequito del café. Lo peor que le puede pasar es que también se vuelva loco. Y estoy segura que al menos así, sonreiría un poquito más.
Dicen que estamos locos porque al director lo llamamos: Tú papá y al Presidente: Tú abuelito. Porque peleamos no por salir temprano sino por salir en punto, porque nos juntamos en un espacio de 2x2 para tomar café, porque de vez en vez hacemos burradas juntos.
Dicen que estamos locos porque hacemos picnic en el sótano cuando no nos da tiempo de comer, porque nos rolamos una pelota desestresante según el que esté más agobiado en el día, porque de todo sacamos un albur, porque "nos lo pasamos chacoteando".
Dicen que estamos locos porque nos lo pasamos bien en el trabajo, porque alivianamos la carga saliendo a la tienda por chatarra, porque le damos "pamba" al que se toma el último refresco y no avisa que se acabaron, porque cada 2 viernes cuando suena el intercomunicador, gritamos: transferencia, transferencia, transferencia! en espera de que nos llamen para firmar los recibos de pago.
Dicen que estamos locos... yo creo que simplemente trabajamos sin pavimentarnos la naturalidad. Al final, el trabajo es lo que harás el resto de tus días, hay que empezar por hacer algo que te guste, finalmente disfrutar, a como de lugar, el sitio donde lo haces y la gente que te rodea.
Dicen que estamos locos, yo creo que quien lo dice no se lo pasa tan bien. Tal vez un día debería intentar subir con nosotros al huequito del café. Lo peor que le puede pasar es que también se vuelva loco. Y estoy segura que al menos así, sonreiría un poquito más.
lunes, septiembre 11, 2006
No dejes
No dejes nunca al que te ama por aquel que te gusta, por que ese que te gusta te dejará por quien ama.
No sigas a un amor que te hizo sufrir que un día se olvido y lo peor es que se fue de ti.
No confíes en alguien que te dijo te lo juro, que te lloró, y te reemplazó sin ningún dolor.
Recuerda: "Quien se va sin echarlo, vuelve sin llamarlo"
No sigas a un amor que te hizo sufrir que un día se olvido y lo peor es que se fue de ti.
No confíes en alguien que te dijo te lo juro, que te lloró, y te reemplazó sin ningún dolor.
Recuerda: "Quien se va sin echarlo, vuelve sin llamarlo"
Time goes by
Cuando era pequeña le echaba catsup al arroz y bonafina a la sopa de pasta. Me empeñaba en agarrar la cuchara como neanderthal para comer igual que mi hermano y me comía chipotles enteros con un pedazo de bolillo.
Cuando era pequeña casi no jugaba con juguetes, mi hermano y yo hacíamos tiendas de campaña con sillas y mantas, convertíamos las camas en naves espaciales, el comedor en un laberinto de Mario Bross, la cocina en una cantina del oeste y la casa entera en un pueblo vaquero llamado First Horse, donde los enemigos -no pregunten porqué- eran los romanos.
Teníamos un globo aerostático del tamaño de un bote de leche, y solíamos volar en él desde lo alto de la alacena hasta los límites de mi closet. También teníamos visores y aletas, un lenguaje especial para hablar bajo el agua mientras recorríamos arrastrándonos como gusanos (pues estábamos nadando en la alfombra) el inmenso mar en busca de tiburones, mantarayas y el tesoro de Jack Ives Custeau.
De vez en cuando nos daba por la diversión salvaje, peleábamos en las escaleras para no caer al "caldero negro" que había en el fondo del pasillo vecino. Jugábamos al "jalapelos" en el coche, entretenimiento que consistía en jalar del cabello al contrincante hasta hacerlo salir por la ventana, y volver a empezar al revés. "Agüitas" consistía en tomar un vaso de agua, y tirarnos de espaldas a la cama de mis padres dejando azotar la cabeza en el colchón, hasta que alguien acabara mareado. Finalmente, "mata al de abajo" era un juego cuya única regla era que no había reglas, era un juego sorpresivo donde se construía una barricada entre la cama de mi hermano y el closet, uno de nosotros se paraba en la cama y el otro en cuclillas frente al closet detrás de la barricada, tenías que saltar sobre la cama hasta estar seguro de poder brincar la barrera (que era un montón de ropa sobre una silla) y "matar al de abajo" o sea, caerle encima, los resultados eran desastrozos, o le caías encima al de abajo o de estampabas de lleno contra el closet. Hubo una mancha de sangre que duró 1 año en una de las puertas. Fui yo, fue mi nariz.
También jugábamos football en el estacionamiento, y en las noches, cuando no se veía nada, bajábamos a perseguirnos con pistolas de agua. üsabamos los juegos de té que me regalaban en Navidad como municiones para la guerra, y a lo largo del pasillo veíamos volar tazas, platos y teteras que se estrellaban en las trincheras, quiero decir, los burós de nuestros respectivos cuartos.
Teníamos un día especial, se llamaba el día "nacambut" (?!?), festejábamos la liberación de los ewoks y todas las criaturas fantásticas de starwars (mi hermano era fan, so was I), esta liberación se lograba cuando encontrábamos el "magic mushroom" escondido en las arcas sagradas (la caja de juguetes), entonces se cantaba una canción especial cuya letra no me acuerdo y dábamos un concierto en el bosque, con mi guitarra y su batería.
Nos agarrábamos a espadazos con los palos de mi "casita" una casa de esas armables que también me regalaron una navidad. Y de vez en cuando nos poníamos máscaras de luchadores y nos agarrábamos a madrazo limpio en plena sala. Una vez, muy aburridos dijimos: ¿y si nos damos en la madre?. Y nos dimos.
Un día, no se cual, todo eso se acabó, ya no hubo pistolas de agua, ni espadas, ni pueblos imaginarios, un día empezamos a salir a fiestas, a beber cerveza y otras cosas y convertimos la diversión en otra cosa. Un día de verdad nos agarramos a madrazos frente a Centro Coyoacán.
Un día el se fue, a hacer su vida dicen, eso dicen. Un día llegué a mi casa y sus cosas ya no estaban, nos habíamos peleado, por ideas, por algo que dije, por algo que pensó, quizás por algo que no dije. Un día llegué y él se había ido.
A veces pienso como sería la vida si él estuviera ahí, si todavía viviéramos juntos, me pregunto qué platicaríamos, si seguiríamos yendo a entrenar juntos, si seguiría pasándose a mi cama de vez en cuando y sin razón alguna, si seguiríamos leyendo juntos las historias macabras que no nos atrevíamos a leer solos. Me pregunto si seguiríamos saliendo a cenar y bebiendo café en la esquina, los martes, para hablar de todo y sin interrupciones.
¿Cómo sería la vida si él estuviera ahí? en mi casa, viendo la NFL, estrellándose conmigo para contestar el teléfono, acampando en mi cuarto para seguir discutiendo un punto de madrugada... ¿como sería mi vida? ¿como sería su vida? como sería...
Supongo que si eso se diera, haríamos otro día "nacambut", y si no recordamos la canción, podríamos componer una nueva y mejor.
Tal vez para lograrlo deba ir a buscar un hongo perdido en unas arcas sagradas... o tal vez, hay cosas en la vida, que aunque no te guste, simplemente se acaban.
¿Cómo sabes si algo es una desgracia?
¿Cómo sabes si es una bendición?
Más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.
Cuando era pequeña casi no jugaba con juguetes, mi hermano y yo hacíamos tiendas de campaña con sillas y mantas, convertíamos las camas en naves espaciales, el comedor en un laberinto de Mario Bross, la cocina en una cantina del oeste y la casa entera en un pueblo vaquero llamado First Horse, donde los enemigos -no pregunten porqué- eran los romanos.
Teníamos un globo aerostático del tamaño de un bote de leche, y solíamos volar en él desde lo alto de la alacena hasta los límites de mi closet. También teníamos visores y aletas, un lenguaje especial para hablar bajo el agua mientras recorríamos arrastrándonos como gusanos (pues estábamos nadando en la alfombra) el inmenso mar en busca de tiburones, mantarayas y el tesoro de Jack Ives Custeau.
De vez en cuando nos daba por la diversión salvaje, peleábamos en las escaleras para no caer al "caldero negro" que había en el fondo del pasillo vecino. Jugábamos al "jalapelos" en el coche, entretenimiento que consistía en jalar del cabello al contrincante hasta hacerlo salir por la ventana, y volver a empezar al revés. "Agüitas" consistía en tomar un vaso de agua, y tirarnos de espaldas a la cama de mis padres dejando azotar la cabeza en el colchón, hasta que alguien acabara mareado. Finalmente, "mata al de abajo" era un juego cuya única regla era que no había reglas, era un juego sorpresivo donde se construía una barricada entre la cama de mi hermano y el closet, uno de nosotros se paraba en la cama y el otro en cuclillas frente al closet detrás de la barricada, tenías que saltar sobre la cama hasta estar seguro de poder brincar la barrera (que era un montón de ropa sobre una silla) y "matar al de abajo" o sea, caerle encima, los resultados eran desastrozos, o le caías encima al de abajo o de estampabas de lleno contra el closet. Hubo una mancha de sangre que duró 1 año en una de las puertas. Fui yo, fue mi nariz.
También jugábamos football en el estacionamiento, y en las noches, cuando no se veía nada, bajábamos a perseguirnos con pistolas de agua. üsabamos los juegos de té que me regalaban en Navidad como municiones para la guerra, y a lo largo del pasillo veíamos volar tazas, platos y teteras que se estrellaban en las trincheras, quiero decir, los burós de nuestros respectivos cuartos.
Teníamos un día especial, se llamaba el día "nacambut" (?!?), festejábamos la liberación de los ewoks y todas las criaturas fantásticas de starwars (mi hermano era fan, so was I), esta liberación se lograba cuando encontrábamos el "magic mushroom" escondido en las arcas sagradas (la caja de juguetes), entonces se cantaba una canción especial cuya letra no me acuerdo y dábamos un concierto en el bosque, con mi guitarra y su batería.
Nos agarrábamos a espadazos con los palos de mi "casita" una casa de esas armables que también me regalaron una navidad. Y de vez en cuando nos poníamos máscaras de luchadores y nos agarrábamos a madrazo limpio en plena sala. Una vez, muy aburridos dijimos: ¿y si nos damos en la madre?. Y nos dimos.
Un día, no se cual, todo eso se acabó, ya no hubo pistolas de agua, ni espadas, ni pueblos imaginarios, un día empezamos a salir a fiestas, a beber cerveza y otras cosas y convertimos la diversión en otra cosa. Un día de verdad nos agarramos a madrazos frente a Centro Coyoacán.
Un día el se fue, a hacer su vida dicen, eso dicen. Un día llegué a mi casa y sus cosas ya no estaban, nos habíamos peleado, por ideas, por algo que dije, por algo que pensó, quizás por algo que no dije. Un día llegué y él se había ido.
A veces pienso como sería la vida si él estuviera ahí, si todavía viviéramos juntos, me pregunto qué platicaríamos, si seguiríamos yendo a entrenar juntos, si seguiría pasándose a mi cama de vez en cuando y sin razón alguna, si seguiríamos leyendo juntos las historias macabras que no nos atrevíamos a leer solos. Me pregunto si seguiríamos saliendo a cenar y bebiendo café en la esquina, los martes, para hablar de todo y sin interrupciones.
¿Cómo sería la vida si él estuviera ahí? en mi casa, viendo la NFL, estrellándose conmigo para contestar el teléfono, acampando en mi cuarto para seguir discutiendo un punto de madrugada... ¿como sería mi vida? ¿como sería su vida? como sería...
Supongo que si eso se diera, haríamos otro día "nacambut", y si no recordamos la canción, podríamos componer una nueva y mejor.
Tal vez para lograrlo deba ir a buscar un hongo perdido en unas arcas sagradas... o tal vez, hay cosas en la vida, que aunque no te guste, simplemente se acaban.
¿Cómo sabes si algo es una desgracia?
¿Cómo sabes si es una bendición?
Más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.
miércoles, septiembre 06, 2006
Chole
La soledad es una medicina, y como todo medicamento tiene contraindicaciones, por ejemplo, estar solo te da mucho tiempo para pensar, y pensar en exceso es malo, llegas a demasiadas teorías, conclusiones, te preguntas, te respondes, pasas por muchos y muy diversos estados de ánimo y al final, es muy difícil encontrar una respuesta o un camino específico para aquello que estabas pensando, porque sigues siendo solo tú. Tú y esos incesantes pensamientos.
A mi me gusta mucho estar sola, me gusta la "soledad", pero claro, bien llevada, me gusta sentir que el espacio que ocupo es todo mío, estar con mi música, mis ideas, mis locuras. Me gustan esos momentos donde estar solo te lleva a la libertad.
Hace tiempo que no puedo estar sola, he logrado -sin esforzarme mucho la verdad- no estar con nadie ahora, eso me anima, gracias a eso he podido hacer muchas cosas, vaya, no le echo la culpa a las parejas de que te retengan la vida, hay que ser muy tonto para eso, pero si requieren de tiempo y esfuerzo, cosas que en este momento no tengo. Mi tiempo y mi energía están en otro lugar, en otro espacio y sobre todo encaminados a otro objetivo muy alejado de... ese estilo de vida. Sin embargo, no ha sido posible estar como yo quiero, tener unos días para mi, donde no haya nadie, donde solo un libro me acompañe para comer, unos tennis para caminar, una computadora para escribir las ocurrencias de mis neuronas y mucho, pero mucho café. O té, me gusta el té.
Tengo que salir de aquí, a eso, a un fin de semana al menos, a ver a donde, seguramente eso me ayudará a acomodar mis ideas, porque tengo muchas que no llevan a ningún lado, al menos no a un lado que quiera.
Ultimamente la desidia -por no decir otra cosa- se ha apoderado de mí. No me importa casi nada, y eso es malo, yo soy una persona apasionada, de las cosas, la gente, la vida, soy de esas personas que puede pasarse una hora entera convenciendo a alguien de que vaya a un sitio o que lea un libro determinado, puedo discutir mil horas acerca de los dinosaurios y las cosas más triviales me hacen feliz. Ahora todo se me resbala. Es cierto que me estreso menos, pero esos estados de valemadrismo total generalmente no dejan nada bueno.
Quiero salir, a donde sea y como sea, con mi back pack y mis artefactos tecnológicos con los que de plano no puedo sobrevivir, malditos compromisos que no me dejan salir, tengo que salir de aquí, tengo que salir de mí. Pronto.
Mientras tanto, seguiré disfrutando de mi nuevo "juguetito", seguiré "aporreando las teclas" como dice mi papá, perfeccionando mi técnica sobre las cuerdas de metal que están acabando con mi paciencia, seguiré grabando los lunes, escribiendo en las madrugadas, leyendo en las mañanas, haciendo ejercicio en las noches, comiendo de vez en cuando, quejándome de mi trabajo, no, eso no, dejaré de quejarme, si no me gusta simplemente haré otra cosa, o tomaré otra actitud, que es más bien la solución. Seguiré saliendo con mis amigos que gracias a Dios cada vez veo más, haré unas llamadas que llevo postergando más de un mes, tal vez también mandaré eso, eso que siempre dije que mandaría y no lo mandé, después me voy. A ver si no me encuentro algún muerto por ahí.
Aaah y mi pez, dije que me compraría un pez, con una pecera redonda como las de las caricaturas, también haré eso. ¿Como le pondré a mi pez? Lo pensaré en el baño, el único lugar donde se puede estar realmente solo.
A mi me gusta mucho estar sola, me gusta la "soledad", pero claro, bien llevada, me gusta sentir que el espacio que ocupo es todo mío, estar con mi música, mis ideas, mis locuras. Me gustan esos momentos donde estar solo te lleva a la libertad.
Hace tiempo que no puedo estar sola, he logrado -sin esforzarme mucho la verdad- no estar con nadie ahora, eso me anima, gracias a eso he podido hacer muchas cosas, vaya, no le echo la culpa a las parejas de que te retengan la vida, hay que ser muy tonto para eso, pero si requieren de tiempo y esfuerzo, cosas que en este momento no tengo. Mi tiempo y mi energía están en otro lugar, en otro espacio y sobre todo encaminados a otro objetivo muy alejado de... ese estilo de vida. Sin embargo, no ha sido posible estar como yo quiero, tener unos días para mi, donde no haya nadie, donde solo un libro me acompañe para comer, unos tennis para caminar, una computadora para escribir las ocurrencias de mis neuronas y mucho, pero mucho café. O té, me gusta el té.
Tengo que salir de aquí, a eso, a un fin de semana al menos, a ver a donde, seguramente eso me ayudará a acomodar mis ideas, porque tengo muchas que no llevan a ningún lado, al menos no a un lado que quiera.
Ultimamente la desidia -por no decir otra cosa- se ha apoderado de mí. No me importa casi nada, y eso es malo, yo soy una persona apasionada, de las cosas, la gente, la vida, soy de esas personas que puede pasarse una hora entera convenciendo a alguien de que vaya a un sitio o que lea un libro determinado, puedo discutir mil horas acerca de los dinosaurios y las cosas más triviales me hacen feliz. Ahora todo se me resbala. Es cierto que me estreso menos, pero esos estados de valemadrismo total generalmente no dejan nada bueno.
Quiero salir, a donde sea y como sea, con mi back pack y mis artefactos tecnológicos con los que de plano no puedo sobrevivir, malditos compromisos que no me dejan salir, tengo que salir de aquí, tengo que salir de mí. Pronto.
Mientras tanto, seguiré disfrutando de mi nuevo "juguetito", seguiré "aporreando las teclas" como dice mi papá, perfeccionando mi técnica sobre las cuerdas de metal que están acabando con mi paciencia, seguiré grabando los lunes, escribiendo en las madrugadas, leyendo en las mañanas, haciendo ejercicio en las noches, comiendo de vez en cuando, quejándome de mi trabajo, no, eso no, dejaré de quejarme, si no me gusta simplemente haré otra cosa, o tomaré otra actitud, que es más bien la solución. Seguiré saliendo con mis amigos que gracias a Dios cada vez veo más, haré unas llamadas que llevo postergando más de un mes, tal vez también mandaré eso, eso que siempre dije que mandaría y no lo mandé, después me voy. A ver si no me encuentro algún muerto por ahí.
Aaah y mi pez, dije que me compraría un pez, con una pecera redonda como las de las caricaturas, también haré eso. ¿Como le pondré a mi pez? Lo pensaré en el baño, el único lugar donde se puede estar realmente solo.
sábado, septiembre 02, 2006
1 año
Hoy cumplo un año en México, creo que aún no sé cómo llegué aquí, sé porqué vine pero aún no sé como lo hice. Después de un año, sigo sin saber a ciencia cierta que hago aquí. La escuela no fue el pretexto, como dice Mon, si ya había terminado los estudios en España y tenía tantas ganas de estar ahí, podría haber mandado al demonio la escuela en México y regresar a España. Los papeles de la nacionalidad tampoco son pretexto, también podría haberme regresado, trabajar de lo que fuera y mantenerme a la espera de los trámites allá en vez de en México. La gente no es un pretexto tampoco, después de todo estuve 1 año sin mis amigos, sin mi familia, sin mi "gente", bien podría haber sobrevivido a su falta otros años más y siempre quedan las vacaciones. ¿La comida?, mmmh, la verdad es que nadie se queda en un país por la comida, te puede gustar o no gustar, pero tarde o temprano a todo te acostumbras, aquí es a comer chile, allá es a no comerlo, esa no es una cuestión que guíe una decisión de vida.
Todo esto me lleva a pensar ¿qué hago aquí?. Eso es lo que le he preguntado a Cristian los últimos días, palabras más palabras menos, altisonancias más altisonancias menos pero eso, la eterna pregunta de: ¿que hago aquí?
Mi año en México fue excelente, tuvo sus bemoles como todo, pero fue un buen año, hoy estoy haciendo corte, como cuando termina el año fiscal. Hoy termina mi año, el primero, y empieza el segundo, ¿cuantos más serán?, ¿Cuantos años-México me quedarán por vivir?
Quisiera disfrutar del aniversario, pero un cierto dejo de tristeza no me deja en paz ¿porqué? ¿porqué no me gusta estar aquí? ¿porqué no es lo mismo?, las razones que me hacen estar mal no cambiarían estando allí, no son cuestiones de lugar, supongo que lo que me aleja es mi espíritu cobarde, quiero irme lejos para mandar todo al demonio, para no tener que enfrentar mis miedos, mis sueños rotos, para no tener que volver a empezar una vida tan cerca de la que creí ya hecha, ya perfecta, ideal. Irme a un lugar lejano, donde no conozco a nadie, donde no tengo nada me obligaría a empezar una vida, me guste o no, lejos de las tentaciones del pasado, lejos de lo que algún día concebí perfecto, lejos de lo que conozco. Tendría el pretexto perfecto para abogar al: "es que estoy muy lejos, así no se puede". Pero que ganaría, como dice Cristian, viviría todo el tiempo huyendo, de país en país buscando una tranquilidad que nunca llegaría.
Quedarme... es tan difícil. España sigue siendo mi sueño, mi leyenda personal, pero por lo mismo, es un sueño que respeto tanto que no quiero corromperlo con mis estupideces, no quiero convertirlo en mi escape de la realidad, porque terminaría odiándolo y mis sueños son todo lo que tengo como para ensuciarlos de esa manera.
La solución, la verdad, creo que es quedarme, al menos un tiempo, para entender muchas cosas, para resolver otras tantas, para no dejar nada en el aire aunque a veces eso es imposible. Pero es tan difícil, muy difícil. Quedarme no sé si requiere de valor, inteligencia, astucia o madurez, tal vez de todo un poco, comienzo a creer que quedarme requiere de un milagro, simplemente de un esfuerzo sobrehumano.
Irme la verdad es lo más fácil y de los dos, no sé que es lo mejor.
Todo esto me lleva a pensar ¿qué hago aquí?. Eso es lo que le he preguntado a Cristian los últimos días, palabras más palabras menos, altisonancias más altisonancias menos pero eso, la eterna pregunta de: ¿que hago aquí?
Mi año en México fue excelente, tuvo sus bemoles como todo, pero fue un buen año, hoy estoy haciendo corte, como cuando termina el año fiscal. Hoy termina mi año, el primero, y empieza el segundo, ¿cuantos más serán?, ¿Cuantos años-México me quedarán por vivir?
Quisiera disfrutar del aniversario, pero un cierto dejo de tristeza no me deja en paz ¿porqué? ¿porqué no me gusta estar aquí? ¿porqué no es lo mismo?, las razones que me hacen estar mal no cambiarían estando allí, no son cuestiones de lugar, supongo que lo que me aleja es mi espíritu cobarde, quiero irme lejos para mandar todo al demonio, para no tener que enfrentar mis miedos, mis sueños rotos, para no tener que volver a empezar una vida tan cerca de la que creí ya hecha, ya perfecta, ideal. Irme a un lugar lejano, donde no conozco a nadie, donde no tengo nada me obligaría a empezar una vida, me guste o no, lejos de las tentaciones del pasado, lejos de lo que algún día concebí perfecto, lejos de lo que conozco. Tendría el pretexto perfecto para abogar al: "es que estoy muy lejos, así no se puede". Pero que ganaría, como dice Cristian, viviría todo el tiempo huyendo, de país en país buscando una tranquilidad que nunca llegaría.
Quedarme... es tan difícil. España sigue siendo mi sueño, mi leyenda personal, pero por lo mismo, es un sueño que respeto tanto que no quiero corromperlo con mis estupideces, no quiero convertirlo en mi escape de la realidad, porque terminaría odiándolo y mis sueños son todo lo que tengo como para ensuciarlos de esa manera.
La solución, la verdad, creo que es quedarme, al menos un tiempo, para entender muchas cosas, para resolver otras tantas, para no dejar nada en el aire aunque a veces eso es imposible. Pero es tan difícil, muy difícil. Quedarme no sé si requiere de valor, inteligencia, astucia o madurez, tal vez de todo un poco, comienzo a creer que quedarme requiere de un milagro, simplemente de un esfuerzo sobrehumano.
Irme la verdad es lo más fácil y de los dos, no sé que es lo mejor.
viernes, agosto 18, 2006
Nimitztlazohtla huan nimitztlailnamiqui
Hubo una vez alguien que conocí, que yo veía, que yo logré sacar y me giraba el mundo. Alguien a quien admiraba y por quien vivía, alguien que me hacía respirar. Esa persona con el tiempo desapareció, y descubrí una persona que no me gusta, el lado que tal vez jamás hubiera querido ver. Hubiera preferido que desapareciera antes de darme cuenta que la persona de quien me enamoré ya no existía, se murió, en el tiempo, en las circunstancias, en las opiniones de los demás, se murió. Por eso me duele tanto, no me duelen las cosas que ya no haremos o el tiempo que no pasaremos, me duele saber que hubo una persona perfecta para mi y se fue, no está con alguien más ni me dejó, ni la puedo ver de vez en cuando y satisfacer mi necesidad de platicarle mis cosas, de contarle como estoy y ver que a hecho de su vida, no puedo porque ya no existe, ya no está para escucharme y entenderme como lo hacía, para hacerme reír, para hacerme feliz.
Extraño a la persona que se murió contigo, a la que era mejor para sí y luego, si podía darle gusto a los demás lo hacía, como un favor, no como una obligación, y a veces aunque pudiera no lo hacía, sólo para darse el gusto de sentirse libre, de saber que podía elegir y no aceptar su destino. Tenía sueños, ilusiones y esperanzas basadas en sus deseos y hasta en sus caprichos, pues tenía caprichos y los conseguía, para no quedarse con las ganas de nada.
Y en una acción, la que fuera, se entregaba, y hacía ver que sin importar lo que hicieras y sus resultados, valía la pena arriesgarse, porque todas la ideas hay que respetarlas, porque cada cabeza es un mundo y hay que respetar eso aunque no lo compartas. Vivía cada instante y cada momento como si fuera el que había estado esperando todo el tiempo. Nunca la escuché quejarse de nada, y cuando algo no le parecía, me lo contaba como un detalle que tenía que cambiar, como un proyecto nuevo que convertiría en algo que ya no le molestara. No hablaba de amigos y enemigos, solo de personas con las que podías contar o no. Su familia era gente que la había ayudado, gente que permanecería siempre en su vida pero ya no tomaría más acción en ella, pues en ella cabían sus proyectos, no dejaban lugar a los proyectos de los demás, ni tenían sentido.
Se divertía en las relaciones, disfrutaba el amor y nunca hablaba de él, ni lo calificaba, sólo lo vivía sin pensar en el futuro, lo vivía hasta donde se pudiera, y si en su interior pensaba que podía acabarse, entonces lo vivía más intensamente, para no dejar nada en el plato, para no detenerse a trata de regresar el tiempo.
Recuerdo que físicamente me atraía porque sus ojos brillaban, con la intensidad de los adolescentes, llenos de sorpresas y magia, porque su andar era natural como quien no tiene preocupaciones y si las tiene no las demuestra pues ha encontrado ya el modo de resolverlas y sólo espera el momento para hacerlo. Sonreía siempre y platicaba de su vida como quien protagoniza un éxito de taquilla, y nunca preguntaba ¿o tu cómo ves? Decía: Tendrías que haber estado ahí.
Era alguien que había vivido mucho a su corta edad y esta no le importaba demasiado. Había hecho cosas buenas y malas, cosas de las que se enorgullecía y otras de las que no, pero jamás confesó arrepentirse de alguna. Nunca le ví avergonzarse de algo ni frente a alguien, las cosas las decía como venían y con la inteligencia suficiente para que no sonara vulgar ni retador. Tenía espíritu aventurero y en su ser una parte secreta, un terreno que nadie podía pisar porque era su espacio personal, su tiempo, sus cosas, esa parte que la hacía una persona enigmática e interesante.
La describiría como una persona serena, inteligente y tenaz, aventurera y un poco loca, natural, fresca y sincera. Sensible y fuerte a la vez, liberal, idealista y medio rebelde. Era como yo con más virtudes y menos defectos. Por eso me gustaba, por eso la quería y quizás por eso se murió.
Extraño a la persona que se murió contigo, a la que era mejor para sí y luego, si podía darle gusto a los demás lo hacía, como un favor, no como una obligación, y a veces aunque pudiera no lo hacía, sólo para darse el gusto de sentirse libre, de saber que podía elegir y no aceptar su destino. Tenía sueños, ilusiones y esperanzas basadas en sus deseos y hasta en sus caprichos, pues tenía caprichos y los conseguía, para no quedarse con las ganas de nada.
Y en una acción, la que fuera, se entregaba, y hacía ver que sin importar lo que hicieras y sus resultados, valía la pena arriesgarse, porque todas la ideas hay que respetarlas, porque cada cabeza es un mundo y hay que respetar eso aunque no lo compartas. Vivía cada instante y cada momento como si fuera el que había estado esperando todo el tiempo. Nunca la escuché quejarse de nada, y cuando algo no le parecía, me lo contaba como un detalle que tenía que cambiar, como un proyecto nuevo que convertiría en algo que ya no le molestara. No hablaba de amigos y enemigos, solo de personas con las que podías contar o no. Su familia era gente que la había ayudado, gente que permanecería siempre en su vida pero ya no tomaría más acción en ella, pues en ella cabían sus proyectos, no dejaban lugar a los proyectos de los demás, ni tenían sentido.
Se divertía en las relaciones, disfrutaba el amor y nunca hablaba de él, ni lo calificaba, sólo lo vivía sin pensar en el futuro, lo vivía hasta donde se pudiera, y si en su interior pensaba que podía acabarse, entonces lo vivía más intensamente, para no dejar nada en el plato, para no detenerse a trata de regresar el tiempo.
Recuerdo que físicamente me atraía porque sus ojos brillaban, con la intensidad de los adolescentes, llenos de sorpresas y magia, porque su andar era natural como quien no tiene preocupaciones y si las tiene no las demuestra pues ha encontrado ya el modo de resolverlas y sólo espera el momento para hacerlo. Sonreía siempre y platicaba de su vida como quien protagoniza un éxito de taquilla, y nunca preguntaba ¿o tu cómo ves? Decía: Tendrías que haber estado ahí.
Era alguien que había vivido mucho a su corta edad y esta no le importaba demasiado. Había hecho cosas buenas y malas, cosas de las que se enorgullecía y otras de las que no, pero jamás confesó arrepentirse de alguna. Nunca le ví avergonzarse de algo ni frente a alguien, las cosas las decía como venían y con la inteligencia suficiente para que no sonara vulgar ni retador. Tenía espíritu aventurero y en su ser una parte secreta, un terreno que nadie podía pisar porque era su espacio personal, su tiempo, sus cosas, esa parte que la hacía una persona enigmática e interesante.
La describiría como una persona serena, inteligente y tenaz, aventurera y un poco loca, natural, fresca y sincera. Sensible y fuerte a la vez, liberal, idealista y medio rebelde. Era como yo con más virtudes y menos defectos. Por eso me gustaba, por eso la quería y quizás por eso se murió.
viernes, agosto 04, 2006
Un rayito de sol
Es sorprendente la manera que tiene la vida de hacerte ver que vale la pena el solo repirar. Respirar y punto. Por eso lo primero que pienso al despertar -después de la grosería hacia el despertador- es: respira idiota respira.
Hoy me han sacado una gran gran sonrisa por algo muy muy sencillo, que además de todo ni siquiera sabía, por eso tomo mucho en cuenta lo que hago y lo que digo, así como a quien se lo digo, uno nunca sabe para quien trabaja y después de esa breve plática de hoy me doy cuenta de la importancia de aquella frase: puede que para el mundo sólo seas alguien pero para alguien puedes ser todo su mundo.
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Hola Verónica!
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Soy la mamá de Luis
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
hola
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Solamente quiero decirte que soy una admiradora de las hermosas frases que escribes, por eso te mantengo en mis contactos
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Se ve que vives la vida con intensidad
ttelracs2002@hotmail.com dice:
a pesar de tu juventud
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
caray, pues muchas gracias
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Bueno, tal vez no te importe; pero quería felicitarte
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Me encantó tu definición de "un suspiro"
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
oh sí, "es el aire que nos sobra por alguien que nos falta"
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Totalmente de acuerdo.
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Bueno, gracias por contestar. Bye.
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
con todo gusto, y gracias por darle una sonrisa a mi día
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
bye
ttelracs2002@hotmail.com dice:
(sol )
Hoy me han sacado una gran gran sonrisa por algo muy muy sencillo, que además de todo ni siquiera sabía, por eso tomo mucho en cuenta lo que hago y lo que digo, así como a quien se lo digo, uno nunca sabe para quien trabaja y después de esa breve plática de hoy me doy cuenta de la importancia de aquella frase: puede que para el mundo sólo seas alguien pero para alguien puedes ser todo su mundo.
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Hola Verónica!
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Soy la mamá de Luis
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
hola
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Solamente quiero decirte que soy una admiradora de las hermosas frases que escribes, por eso te mantengo en mis contactos
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Se ve que vives la vida con intensidad
ttelracs2002@hotmail.com dice:
a pesar de tu juventud
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
caray, pues muchas gracias
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Bueno, tal vez no te importe; pero quería felicitarte
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Me encantó tu definición de "un suspiro"
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
oh sí, "es el aire que nos sobra por alguien que nos falta"
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Totalmente de acuerdo.
ttelracs2002@hotmail.com dice:
Bueno, gracias por contestar. Bye.
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
con todo gusto, y gracias por darle una sonrisa a mi día
24 y uno ya no es lo q era... q desastre dice:
bye
ttelracs2002@hotmail.com dice:
(sol )
miércoles, agosto 02, 2006
Psico
El sábado me hicieron una especie de psicoanalisis, consistió sencillamente en preguntarme 4 veces ¿Qué eres?, a lo que yo conteste: Un ser humano, versatil, inteligente, linda.
¿Ahora alguien puede decirme qué demonios significa eso?
Y ya que estamos en esto, hace unos meses me hicieron otro donde preguntaban:
¿Qué amas?, ¿Qué sueñas?, ¿Qué deseas?, ¿Qué te hace feliz?, ¿Que odias? a lo que yo contesté:
Respirar, España, Éxito profesional, Mis amigos, Las mentiras.
Ya encarrerado el ratón, ¿también me pueden decir que siginifica esto?, sí, entre mis manías soy curiosa.
¿Ahora alguien puede decirme qué demonios significa eso?
Y ya que estamos en esto, hace unos meses me hicieron otro donde preguntaban:
¿Qué amas?, ¿Qué sueñas?, ¿Qué deseas?, ¿Qué te hace feliz?, ¿Que odias? a lo que yo contesté:
Respirar, España, Éxito profesional, Mis amigos, Las mentiras.
Ya encarrerado el ratón, ¿también me pueden decir que siginifica esto?, sí, entre mis manías soy curiosa.
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